XXIII Salón del Manga de Barcelona: Robótica, fobia y fascinación

Repasamos dos de las conferencias que se dedicaron al tema de la robótica en el pasado XXIII Salón del Manga de Barcelona, impartidas por Jordi Ojeda.

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Miércoles fue el primer día de este Salón tan inusitadamente largo. Fue festivo, y después de una mañana para arrancar el Salón, la mayoría de contenido interesante se situaba por la tarde. Era el momento perfecto para disfrutar de las primeras conferencias relacionadas con la robótica, uno de los temas centrales de este Salón, que se repartieron a lo largo de los días que duró en el recinto de la Fira de Barcelona. Muchas fueron impartidas por Jordi Ojeda, doctor ingeniero industrial y máster en producción automatizada y robótica. Es Profesor de la Universitat de Barcelona, donde dirige un proyecto de divulgación de la ciencia y la tecnología empleando como instrumento pedagógico los cómics, el cine fantástico y la literatura de ciencia ficción. Ha comisariado o colaborado en varias de las exposiciones relacionadas con los robots en el presente Salón del Manga 2017. En este texto repasamos las dos primeras.


La primera conferencia llevaba por título “La fascinación de los japoneses por los robots”. Ojeda empezó sobre el inicio de los autómatas, hacia el sXVIII. En ese momento surgió un movimiento que mezclaba filosofía con tecnología. Su ideal consistía en “Si la naturaleza es racional, es posible moldearla, y por tanto, la naturaleza es replicable”. Uno de los primeros pioneros en experimentar en este campo fue Jacques de Vaucanson, que en 1937 inventó un pastor autómata especializado en tocar la flauta y el tambor. Pero consiguió el éxito y admiración de sus compatriotas con el famoso pato que emulaba el funcionamiento del sistema digestivo. Su inventor colocaba comida en su boca, se la tragaba, y al cabo de unos minutos, aparecía el resultado en forma de defecación. La admiración fue enorme, pero el autómata tenía truco. Pese a tener efectivamente un circuito hecho de caucho que simulaba el aparato digestivo de estos animales, cuando la comida llegaba a cierto punto, se activaba una trampilla que dejaba ir el resultado en modo de defecación, creando el efecto que el pato realmente digería el alimento. Ahora diríamos que la gente de esa época era muy ilusa y se maravillaba con cualquier cosa. Nosotros, en pleno sXXI, aún nos preguntamos cómo se hacen simples trucos de magia…

Pero si nos centramos en Japón, debemos adelantar 100 años. Hisashige Tanaka, en el sXIX, inventó los karakuris, artefactos mecánicos para sorprender. Tanaka ha pasado a la historia por ser el creador de la empresa Tanaka Engineering Works, que una vez fallecido, se fusionó con la empresa Tokio Denki en 1939. El resultado cogió el nombre de Tokio Shibaura Denki, más conocida como Toshiba. Así pues, esta conocida marca de electrónica tiene en sus orígenes a un genio que construyó máquinas para deleite del público como el autómata que escribía o el que lanzaba flechas. Sin duda Tanaka fue todo un emprendedor capaz de inventar la primera locomotora a vapor en Japón.


Ya en el sXX, Karel Capek, de origen checo, estrenó su obra de teatro Robots Universales Rossum, abreviado como R.U.R., introduciendo unos seres, los ”robota” (literalmente, trabajo forzado) sobre el esclavitud en las fábricas a través de robots que fabrican otros robots para facilitar la vida a los humanos. De marcados tintes soviéticos, llegó a estrenarse en Nueva York en 1921. Parte de la importancia de esta obra de teatro recae que para hacer distinguir los actores que hacían de humanos a los que hacían de robots, éstos fueron maquillados con color gris, un hecho que ha sobrevivido hasta nuestros días.

Saltamos unos 30 años y nos plantamos en 1956, año en el que John McCarthy, científico estadounidense, introdujo el concepto de Inteligencia Artificial. La definición de IA pasa por conseguir “utilizar ordenadores en agentes racionales no humanos para reproducir precisamente los procesos de inteligencia humana”. En este punto de la conferencia, ya hacía rato que el cine estaba muy presente, mencionando la iniciática Metrópolis (debemos tener más en consideración que el primer robot en pantalla fue una mujer), pero también incluyendo títulos de varias temáticas como las humorísticas Hombre Bicentenario, distópicas Blade Runner, Robocop, dedicadas más a la informática y redes como Tron o Juegos de Guerra, o claro está, la homónima de Steven Spielberg I.A.. Todas ellas respetaban o transgredían las leyes de la robótica de Asimov, mencionadas en la conferencia.

Si nos centramos un poco en el mercado nipón, los años 50 vieron nacer a Astroboy, que se convirtió en la primera serie de anime con un robot positivo. Imposible de abarcar todo lo que supuso este personaje para el autor, el mercado y la sociedad, nos quedamos con lo que quiso expresar el profesor Ojeda: “¿Por qué los humanos construyen robots para que hagan el trabajo de los propios humanos?” Estas cuestiones “eternas” (ya que en un momento de la conferencia se menciona a la representación de los Dioses en la antigüedad como robots) las recupera Tezuka pero ya las hemos visto en este mismo pequeño artículo al hablar del teatro R.U.R.. La respuesta “no está clara, pero los humanos siempre hemos querido construir ‘muñecos vivos’ a nuestra semejanza física y de actos”. Jugar a ser dios, creando robots o manejando la vida de los Sims.

Esta historia con los robots permitió a Japón desarrollar la fabricación a través de brazos tecnificados y precisos al milímetro. Haber experimentado en este campo desde la antigüedad les dio ventaja delante de otros países, llegando al llamado milagro japonés (desde los años 60 hasta los 80). Y cuando este milagro desapareció, permitió al país ser flexible industrialmente gracias a los robots, aplicando la máxima de construcción de automóviles bajo demanda, opción totalmente opuesta a la que había escogido la industria norteamericana, inundando el mercado de vehículos. El país se moldeó a la crisis.


Fuera del mundo de la automoción, los robots tuvieron un auge en la sociedad en forma de amables compañeros para familias adineradas. Hablamos de Aibo o del Asimo, un robot asistente con apariencia de astronauta que ha ido aumentando habilidades y autonomía. Las ginoides son recreaciones exactas de personas, no sólo físicamente sino de personalidad. Han llegado a trabajar en recepciones de hoteles con total fiabilidad, aunque su compañera de trabajo reconociese que se sentía algo extraña por su presencia (no miran a los ojos, actuaciones algo extrañas,…), pero que la experiencia era positiva. En España hemos tenido un caso muy cercano de ginoide. El Festival Internacional de Cinema de Sitges invitó el 2011 a su inventor, Hiroshi Ishiguro, y consagró la imagen del festival a su ginoide y al de su mujer. Existen fotos de todos juntos y cuesta distinguir cuál es el real y cuál el creado. En Hollywood, tenemos el ejemplo de The Surrogates, con Bruce Willis. Todo este asunto recuerda a películas como Secuestradores de cuerpos al no saber muy bien con quien interactúas o invasiones alienígenas como They Live


Podríamos encontrar usos más importantes de los robots en Nuka, una adorable foca robot usada de forma terapéutica para enfermos de todas las edades o mayores con Alzheimer. Otro uso relevante fue después del terremoto y posterior tsunami de Fukushima. Construyeron robots autos dirigidos equipados con cámaras y sensores para explorar zonas del complejo con altísimas dosis de radiación. Estos robots compartían un final: fundirse y “morir” dentro del complejo no sin antes enviar datos y fotografías del interior de esas zonas. Incluso se construyeron robots que contenían otros robots aislados para que cuando el externo quedaba fundido, el interior podía proseguir unos cuantos metros más dentro del reactor nuclear. En España tenemos editado el manga 1F (Norma Editorial),que trata el tema pero desde el punto de vista de los trabajadores que empezaron la reconstrucción de la central.

La conferencia no podía acabar sin una mención al robot (de hecho, mecha) más conocido en España, Mazinger Z. Vemos un recopilatorio de críticas vertidas en periódicos de la época después del inmenso éxito que obtuvo en TVE.


Seguidamente empezó la segunda conferencia, llamada “¿Apariencia humana o no? La fobia a los autómatas” a cargo de Lluís Rueda y Marta Torres de la Editorial Hermenaute, junto con el mismo Jordi Ojeda. Estos presentaron su libro Horror dummies. Marionetas, ventrílocuos, mecanismos psicóticos, alrededor de la figura de los muñecos que reciben vida propia a través de los ventrílocuos.


Pasando al tema principal de la conferencia, se definieron las bases del por qué tenemos miedo a los robots, en su más amplia acepción. Hay miedo a las cosas inanimadas que de repente adquieren movimiento, habla, reacción… Es un miedo intrínseco de que algo no está bien, que hay una discordancia en el orden natural de las cosas. Existen dos palabras asociadas a este fenómeno: la automatonofobia es la fobia que engloba a todo ser inanimado con apariencia de ser sensible. Por otra parte, la pediofobia especifica este miedo en los muñecos que imitan forma humana, como maniquíes (recordemos ese primer capítulo de Doctor Who de la era moderna), figuras de cera (míticas películas de terror de la Hammer), y como no, a los robots.

A continuación nos introdujeron un concepto muy interesante, el de “valle inquietante”. Consta de un estudio presentado por el profesor Masahiro Mori donde relacionaba la empatía que sentimos hacia un robot o muñeco y su semblanza con el ser humano. La empatía hacia ellos aumenta a medida el robot se va pareciendo más al ser humano, pero sufre una caída muy importante cuando ésta semblanza es ya muy próxima. Se convierte en miedo o rechazo. En cambio, cuando la apariencia llega a extremos de casi mimetismo, la confianza en ellos vuelve a subir, nos acostumbramos al nuevo ser.

Volviendo al pasado, ¿cuáles fueron los primeros autómatas? De una lista de 4 nombres, debemos empezar por los hermanos Banu Musa, que ya a principios del sIX crearon simples autómatas. Alberto Magno en el sXIII creó las “cabezas parlantes”. Al-Jazarí, uno de los más eminentes ingenieros de la historia, inventó el cigüeñal a caballo entre el SXIII y el XIV y los primeros relojes movidos por pesos y agua. España también tuvo un papel en esta prehistoria de los autómatas en Toledo, donde Torriano, en el sXVI, creó “El Hombre de Palo”. La leyenda dice que él solo recorría las calles de la ciudad pidiendo limosna…


Hay varias hipótesis que intentan razonar el por qué sentimos aversión hacia ciertos robots. La disonancia cognitiva distingue entre lo que observamos y lo que se espera de lo observado, eso que parece vivo pero realmente no lo está, se nota pero a la vez nos sorprende el resultado tecnológico. La autodefensa proviene de ese miedo ancestral a enfrentarse a algo muy parecido a nosotros pero que lo vemos distinto. Otras razones con raíces en lo más antiguo del ser humano es el miedo a los muertos revividos, a los espíritus (los titiriteros japoneses usaban muñecos para comunicarse con los espíritus), al doble de uno mismo (sin ir más lejos, una novedad del Salón explota esta vertiente, Doppelgänger en la línea Yokohama, de Ivrea), a romper las reglas de lo establecido en el orden natural de las cosas, miedo a la ciencia o al progreso (el científico como usurpador del poder de Dios, como en los libros de Frankestein de Shelley o el anime Time of EVE).

Incluso teniendo miedo, ¿por qué queremos robots humanizados? Nos proporcionan fuerza de trabajo, tanto en el campo industrial (producción, exploración espacial, minería, industria militar,…), como el de la inteligencia artificial (análisis y exposición de datos) o el de servicios (en formato de robot humanoide). Este último punto ha obtenido mucha repercusión en Japón y Estados Unidos, donde han proliferado robots en las áreas de recepcionista, relaciones públicas, entretenimiento y claro está, sexo. Se da la circunstancia que la mayoría de estos robots tiene apariencia femenina, por lo que se les llama ginoides. Más allá de las profesiones que hemos detallado, también pueden ser presentadoras de televisión o profesionales del espectáculo (como Fembot actroid o Sofia de Hanson Robotics, reconocida por hablar con voz fluida y reproducir más de 60 expresiones faciales). Un aspecto colateral a la aparición de ginoides es el de perpetuación de estereotipos de género. Un robot de apariencia femenina debería ser capaz de levantar grandes pesos pero la mentalidad machista hace que reservemos los trabajos sexuales o de servicios para mujeres-robot y construyamos robots de apariencia masculina para los trabajos más duros y exigentes.


Conscientes del problema, han empezado a aparecer los robots ambiguos, neutros, sin una sexualidad definida. Tienen fines asistenciales o están pensados como tabula rasa para que el usuario los pueda personalizar a su gusto. Podrían ser el caso de los robots Nao, Nuka (una herramienta terapéutica en forma de foca robotizada que sigue los pasos de la terapia animal eliminando los riesgos que ella conlleva, entre otros, mordeduras, enfermedades, etc) o robots programados para la danza.


Con estos modernos robots finalizó la conferencia. Algunos aspectos apuntados en estas charlas fueron desarrollados en posteriores días, pero la asistencia ya fue imposible. Esperemos os haya gustado leer un poco más sobre un tema central de este último Salón del Manga 2017.

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TheQuestion
TheQuestion
Lector
10 noviembre, 2017 22:41

¿Me lo parece a mi, o el Salón del Manga se está convirtiendo en un ‘cajón de sastre’ en dónde hay cabida para casi cualquier cosa? La ‘gran exposición’ de los robots me pareció totalmente fuera de lugar. Cuatro frikadas de Mazinger Z ya vistas, apenas presencia de Astroboy y muchos proyectos de fin de carrera marca ‘Jordi Ojeda’. Sin poner en duda su valía como docente, cuando lo veo al frente de ‘lo que sea’ el tema siempre deriva hacia su especialidad. Que sabe y mucho, nadie lo duda. Que sabe más de ‘lo suyo’ que de lo que debería promocionar, tampoco.
Mención aparte la nueva gestión del Salón. La escasa experiencia de los que están ahora al frente (otros que saben mucho de lo suyo, pero poco de lo que promocionan) me hace tener pocas esperanzas sobre lo que nos encontraremos en el próximo Salón del Cómic. No nos engañemos, expulsar al antiguo director a pocas semanas del evento hace que dude que los ‘nuevos aires’ afectaran (ni positiva, ni negativamente) al pasado Salón del Manga.
Habrá que ver de qué manera influirá la Heroes Comic Con (Madrid y Valencia) al Salón de Barcelona y si estos se cargan las pilas o lo rumores de que hay interés en quitársela de encima son ciertos.

tresdpro
Lector
21 septiembre, 2018 17:39

Este año no pudimos asistir y esperamos que a finales de este año sea mejor que el anterior.