INTRODUCCIÓN

De todos es sabido que nos encanta liarnos la manta a la cabeza cuando la ocasión se pinta calva. Muchas veces, por problemas de agenda (el tiempo es limitado, desgraciadamente) no podemos llevar a cabo alguna que otra genial idea que surge de manera espontánea. Afortunadamente, otras veces los astros se alinean y miembros de diferentes secciones dan forma a un artículo que tiene el mismo denominador común. En este caso Lo que el viento se llevó posibilitó que “Europeo” y “Cine” colaborasen en una entrada cuya base resultó ser la novela escrita por Margaret Mitchell. Si bien la película no se hizo esperar, la adaptación en viñetas aguardó varias décadas. Gracias a Pierre Alary y a Nuevo Nueve, por publicar esta magna obra en España, tenemos la excusa perfecta para escudriñar las claves de la película protagonizada por Vivien Leigh y Clark Gable y ver las similitudes/diferencias con la novela gráfica gestada en nuestro país vecino.

LA PELÍCULA

EL PRIMER GRAN CLÁSICO DE HOLLYWOOD

Dirección: Victor Fleming, George Cukor, Sam Wood.
Guion: Sidney Howard, Oliver H.P. Garrett, Ben Hecht, Jo Swerling, John Van Druten.
Música: Max Steiner.
Fotografía: Ernest Haller.
Reparto: Vivien Leigh, Clark Gable, Leslie Howard, Olivia de Havilland, Hattie McDaniel, Thomas Mitchell, Barbara O’Neil, Evelyn Keyes, Ann Rutherford, George Reeves, Fred Crane, Oscar Polk, Butterfly McQueen, Victor Jory, Everett Brown, Howard Hickman.
Duración: 238 minutos.
Productora: Selznick International Pictures, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM).
Nacionalidad: Estados Unidos.

“A Dios pongo por testigo que no podrán derribarme. Sobreviviré, y cuando todo haya pasado, nunca volveré a pasar hambre, ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que mentir, robar, mendigar o matar, ¡a Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre!”. Scarlett O’Hara

El 15 de diciembre de 1939 fue la fecha elegida para el estreno de Lo que el viento se llevó en el país del Tío Sam. Como consecuencia de la Guerra Civil y la posterior censura, la cinta que adaptaba la novela homónima escrita por Margaret Mitchell no pudo verse en España hasta el 17 de noviembre de 1950. En cualquier caso, Lo que el viento se llevó recaudó la abrumadora cifra de 402 millones de dólares o, traducido a cantidades actuales, unos 3500 millones. Sin lugar a duda, hablamos de una de las películas más vistas en la historia del séptimo arte.

Lo que el viento se llevó fue una producción ostentosa que culminó en obra maestra. El productor David O. Selznick se empeñó en llevar a buen puerto un proyecto a gran escala. Para empezar, se hizo con los derechos de la mencionada novela por la nada desdeñable cantidad de 50.000 dólares de la época. La obra, publicada el 30 de junio de 1936, fue un éxito inmediato. Antes de su salida ya contaba con 50.000 reservas y, para las Navidades de ese mismo año, ya se habían vendido un millón de copias. Cabe recordar que para adaptarse a la Gran Depresión de la década de los treinta, Warner Bros. renunció a las comedias musicales y a las películas históricas por ser demasiado caras. Aunque para histórica la decisión de Jack Warner por negarse a producir Lo que el viento se llevó pensando que sería el mayor de los fracasos. Curiosamente, en 1986, Ted Turner compró el catálogo de MGM por lo que la compañía (adquirida por Warner diez años después) se quedó con la distribución. La polémica vino servida en el año 2020 cuano HBO Max retiró de su catálogo la cinta al tildarla de racista. Posteriormente, volvió a incorporarla a su fondo de armario con una advertencia y un vídeo explicativo que contextualizaba las representaciones racistas de la obra.

Storyboard realizado por William Cameron Menzies.

A pesar de que Mitchell propuso a Basil Rathbone para meterse en la piel del cínico galán, finalmente fue Clark Gable quien se llevó el gato al agua como Rhett Butler, así como Leslie Howard dando vida a Ashley Wilkes. Ambas fueron elecciones que no tardaron en confirmarse. Sin embargo, encontrar a la actriz deseada para el papel de Scarlett O’Hara resultó ser un auténtico dolor de cabeza. El rodaje de Lo que el viento se llevó arrancó el 10 de diciembre de 1938 con la secuencia del incendio de Atlanta y, para entonces, aún Vivian Leigh no formaba parte del reparto. En aquellas primeras tomas, con George Cukor detrás de las cámaras, se tuvo que utilizar dobles para la interpretación. Curiosamente, para que el fuego se dejará ver en la capital del estado sureño de Georgia, se optó por prender los decorados de King Kong.

Igualmente, la silla de dirección fue compartida por varios cineastas con sesiones estenuantes. Al citado Cukor, que se encargó mayoritariamente de la primera mitad de la película, habría que sumar a Sam Wood y a un Victor Fleming que rodó el mayor número de tomas responsabilizándose, sobre todo, de las partes más folletinescas. Todo ello con una importante novedad como fue el sorprendente uso del Technicolor que resultó ser un auténtico reto para los directores de fotografía. Para ser conscientes del mastodóntico propósito nada mejor que plasmar algunos datos de producción: 59 actores, 2400 extras, 1500 animales, 200 decorados diseñados, de los cuales se llegaron a construir 90 y 5500 trajes confeccionados. En definitiva, la duración de Lo que el viento se llevó se acercó a las cuatro horas de duración con un presupuesto aproximado de cuatro millones de dólares (unos 93 millones de dólares a día de hoy).

De diez nominaciones a los Oscar, la película se impuso en ocho categorías, incluyendo los premios a mejor película, mejor dirección, mejor guion adaptado o mejor actriz. Hattie McDaniel se hizo con la dorada estatuilla a la mejor actriz de reparto siendo la primera persona afroamericana en conseguirlo. De hecho, se impuso a su compañera de rodaje, también nominada, Olivia de Havilland (Melanie Hamilton). De esta forma, Selznick conseguía el primero de sus dos Oscars consecutivos. En 1940 haría lo propio gracias a Rebecca, de Alfred Hitchcock convirtiéndose en una de las figuras más emblemáticas de la producción durante los años dorados en la meca del cine. Lo que el viento se llevó fue gestada como la película definitiva de Hollywood y, durante décadas, fue el absoluto punto de referencia para el cine épico más popular. “A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre” o “Francamente querida, eso a mí no me importa” son frases que han quedado grabadas para la posteridad. Sidney Howard, responsable del libreto, se reembolsó 80.000 dólares por un trabajo espectacular. A pesar de ganar el Oscar, como hemos comentado anteriormente, Howard no pudo recoger el galardón al fallecer poco antes por el atropello de un tractor en su propia granja. La estupenda partitura compuesta por Max Steiner, destacando el Tara’s Theme, insuflaba épica y dramatismo a partes iguales.

Hija de esclavos liberados, cuando se la criticó por trabajar en papeles de empleada doméstica, Hattie McDowell declaró «Prefiero actuar de sirvienta y ganar 700 dólares semanales que ser una sirvienta y ganar 7»

A diferencia de la novela (y, por ende, del cómic que analizaremos a continuación), la película es menos cruda ya que esta suaviza elementos como el racismo, la violencia e, incluso, una violación marital perpetrada por Rhett. Más allá de la amplia extensión de la obra original, cabe recordar que el filme debía adaptarse a las restricciones del Código Hays. Por otra parte, la propia figura de Scarlett estuvo mucho más edulcorada en la gran pantalla. Mientras en la novela llega a golpear a los esclavos y tiene tres hijos con tres hombres distintos, en la película no resulta ser un personaje tan controvertido y solo tiene descendencia con el señor Butler. Además, los esclavos que vemos en la adaptación cinematográfica no muestran la dureza de su condición, sino todo lo contrario. Tampoco el Ku Klux Klan es presentada como una organización surgida del odio y del racismo.

viento
Vivien Leigh & Clark Gable se meten en la piel de Scarlett O’Hara y Rhett Butler.

Lo que el viento se llevó plasmaba un universo emocional muy creíble convirtiendo a la película en una de las más escapistas de la historia. Al contrario que Dorothy en El Mago de Oz, Scarlett nace y crece en un mundo casi de fantasía, siendo una niña rica y mimada, para toparse de bruces con la realidad y la guerra. Su vida da un giro de 180 grados. Al perder todo, debe reinvertarse. En palabras de Leonard Maltin, afamado coreógrafo estadounidense, Lo que el viento se llevó es “un monumento al sistema de producción de los grandes estudios y el más característico ejemplo dentro de la concepción del espectáculo cinematográfico”.

EL CÓMIC

Portada Lo que el viento se llevó de Pierre Alary

Edición original: Gone with the Wind 1-2 (Rue de Sèvres, 2023 – 2025)
Edición nacional/España: Lo que el viento se llevó 1-2 (Nuevo Nueve, 2023-2025)
Guion: Pierre Alary adaptando el texto de Margaret Mitchell
Dibujo: Pierre Alary
Color: Pierre AlaryTraducción:: Lorenzo F. Díaz y Fernando Ballesteros.
Maquetación y rotulación: Celía González Bandera y Kiaro Yoru y Fito
Edición: Ricardo Esteban Plaza

Formato y precio: Cartoné. 152 páginas. 30€ el primer volumen y 35€ el segundo.

«Lo único que hace es ser distinta de las demás mujeres, y tener éxito en su empeño. Ya se lo advertí: ser diferente de los demás es un pecado imperdonable, y esto es así en cualquier sociedad.»

El enorme éxito que cosechó la novela de Margaret Mitchell, publicada en 1936 y ganadora del premio Pulitzer el año siguiente, provocó que solamente hicieran falta tres años para su adaptación al celuloide convirtiéndose en una de las mejores películas de la historia. Por eso resulta tan llamativo que hayan tenido que pasar más de ochenta años para poder disfrutar de una adaptación al cómic a la altura del texto original obra gracias al francés Pierre Alary (Paris, 1970). Un autor con una ya larga experiencia llevando al cómic obras literarias como hemos podido comprobar en trabajos como Simbad (Dibbuks) junto a los guionistas Scotch Arleston y Audrey Alwett; Moby Dick (Dibbuks), con guion de Olivier Jouvray; Conan el Cimmerio: La Reina de la Costa Negra (Planeta Cómic) guionizado por Jean-David Morvan; o adaptaciones como autor completo de El Zorro en Don Vega (Nuevo Nueve) y de dos obras de Sorj Chalandon: Mi traidor (Dibbuks) y Retour à Killybegs. Una garantía de saber hacer que le convertía en un autor ideo para llevar al cómic Lo que el viento se llevó. Una tarea hercúlea ya que solo ha tenido dos volúmenes de unas ciento cincuenta paginas para adapta el libro que es un mamotreto de unas mil.

Lo primero que hay que señalar es que estamos ante una adaptación del libro no de la película, de forma que desde que tomó la decisión de adaptar la novela Alary no volvió a verla para tratar de dar una visión más pura del libro de Margaret Mitchell. Algo muy difícil, ya que la iconicidad del filme hace que sea un ejercicio muy arduo, pero del que el autor parisino sale muy bien parado creando personajes con personalidad y apariencia propia que se aleja de las de las actrices y actores que los interpretaron.

La historia sigue la evolución del personaje de Scarlett – no se ha traducido al castellano- y vemos como pasa de ser una niña caprichosa y consentida a una mujer decidida, valiente y que no duda en asumir un rol que estaba vedado a las mujeres para conseguir sacar adelante a su familia sin temer lo que la sociedad machista de la época diga sobre ella. Tal y como sucede en el libro es un personaje más oscuro y con actitudes más mezquinos y egoístas que el personaje interpretado por Vivian Leigh. Algo que sucede con todos los personajes en cuyas personalidades se profundiza mucho más haciendo que sean mucho más complejas en el cómic, pese a tener un número de páginas limitado. Si en la película el triángulo amoroso es el eje principal, en el cómic de Alary lo es ver la transformación de Scarlett lo que sucede de una forma muy orgánica y coherente.

Aunque como hemos dicho la adaptación está centrado sobre todo en los personajes, otro de los puntos fuertes del cómic es lo bien que refleja la vida en la retaguardia y en la postguerra, huyendo de cualquier intento de pasar por alto las barbaridades y penurias que sufre la población civil en cualquier conflicto armado. Al optar Alary por hacer una versión totalmente fiel al texto original nos encontramos con una descripción de la vida en las plantaciones en la que la visión de la esclavitud está muy alejada del brutal drama que fue en la realidad. Algo parecido sucede con las actividades del infame Ku Klux Klan que parecen un grupo de ciudadanos preocupados en lugar de la escoria racista que son. O mucho del machismo de la época, aunque Scarlett se revele contra él. Pero se trata de unas decisiones lógicas dada la naturaleza de un proyecto que busca ser totalmente fiel al texto original.

Las únicas pegas que se le pueden poner a la adaptación es que hay algunas elipsis en el primer volumen que nos están del todo bien conseguido y pueden causar confusión y en algunas viñetas nos encontramos con algunos planos un tanto forzados en los que es difícil distinguir entre Melania y Scarlett. Pero no son óbices para disfrutar de una obra en la Alary esta maravilloso en la narrativa brillando particularmente en las escenas del incendio de Atlanta, en todos los diseños de vestuario y en una gama de color en la que predominan los tonos tierras que sirven para potenciar la conexión que siente la protagonista con las tierras del Sur y, en especial las de su familia.

Los dos volúmenes de Lo que le viento se llevó de Pierre Alary son un perfecto ejemplo de cómo adaptar una obra al cómic siendo totalmente fiel al texto original. Una adaptación que complementa a lo que vimos en la película permitiendo profundizar más en algunos aspectos.

Créditos: En la elaboración de este artículo han participado Sergio Fernández Atienza y Diego García Rouco.

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