V de Vigilantes: El arte secuencial y las adaptaciones inversas

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    Todo comienza siempre de la misma forma. Alguien observa algo en su entorno, sueña o imagina, y de pronto se le ocurre la idea que será la piedra angular de toda su creación, de toda su historia, de toda su obra. Siempre se sigue esta misma secuencia. Siempre se sigue una secuencia de acontecimientos. Will Eisner lo sabía.

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    Nacido en Nueva York en 1917, Eisner siempre ha sido considerado como uno de los grandes del noveno arte, uno de los maestros indiscutibles, sin duda. Antes de dedicarse en cuerpo y alma al mundo del cómic estudió anatomía y pintura; recogió conocimientos globales sobre el arte que luego le servirían para transformarse en uno de los precursores y creadores del formato del comic book americano. The Spirit, su primer gran éxito destacó entre el resto de publicaciones y se transformó en la influencia implícita y explícita de un gran número de autores posteriores.

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    Will Eisner creó su propio estudio de cómic del que salieron grandes autores de referencia en el medio, como Bob Kane y Jack Kirby. Durante un tiempo se dedicó a la enseñanza; creó muchísimos manuales técnicos y libros ilustrados con los pasos a seguir, que fueron totalmente claves en el aprendizaje del valor que tenían las viñetas en múltiples ámbitos: mediante ellas se hacía pedagogía en los colegios, también fueron esenciales en la propaganda militar…

    Dentro de estos materiales destaca un libro basado en uno de los conceptos que utilizaré como pilar de la columna de hoy: El cómic y el arte secuencial. Esta obra se basa a su vez en uno de los cursos que Eisner impartía en el New York’s School of Visual Art y contiene una compilación de sus ideas, consejos y teorías sobre cómo contar historias a través del dibujo. Libro esencial no sólo para dibujantes, guionistas, aficionados o estudiosos del mundo de las viñetas, sino también básico para literatos, cineastas y cualquier creador que se precie porque el arte secuencial es un concepto que trasciende el propio medio del cómic.

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    Lo hemos comentado en anteriores columnas, la industria cultural está cada vez más relacionada. Todo el entramado de productos culturales tiene mucho que ver entre sí.

    Los personajes literarios pueden aparecer en obras de arte, en exposiciones, en películas o en tebeos. Las historias de las viñetas pueden transformarse en novelas, en películas o en otros productos como camisetas, muñecos… Mientras que las aventuras con las que disfrutamos en la pantalla grande (o más tarde en nuestros equipos de cine en casa en DVD o Bluray) también pueden transformarse o continuarse en libros e incluso en tebeos. Esto es lo que a partir de ahora denominaré “adaptaciones inversas” y es sobre lo que disertaré en la columna de esta semana.

    El cine y el cómic comparten muchas cosas; mucho más que héroes de disfraces llamativos que lucen igual de bien en las páginas que en los fotogramas. Para empezar comparten contenidos, géneros y argumentos. Guzmán Urrero, especialista en comunicación audiovisual e imagen, escribió en 2007 un excelente monográfico sobre el tema en su web: “De hecho, la relación entre cine y cómic no se limita a la adaptación de ciertas obras de uno a otro medio. Por encima de todo ello, películas y tebeos comparten características fundamentales de sus respectivos lenguajes”.

    Urrero señala que “tanto en el cine como en la historieta existe una construcción de la secuencia, siguiéndose parecidos criterios técnicos para conseguir el ritmo narrativo pertinente. Este hecho se demuestra al comparar una página de cómic con otra de story-board, que es la planificación dibujada de las secuencias que será usada al preparar cada sesión de rodaje. De hecho, es frecuente que sean dibujantes de historieta los encargados de realizar el story-board”. Dos conceptos también se mantienen en común entre cine y cómic: el montaje y la planificación.

    Dibujantes y guionistas, al igual que los directores de cine, deben tener mucho cuidado con la planificación de sus viñetas, para no saturar al lector con determinados planos o detalles (en otra ocasión hablaré con más detenimiento de los tipos de plano que existen y de cómo se aplican a la creación de un tebeo). El montaje final de las páginas, así como del arco argumental al completo debe simbolizar un todo, al igual que una buena película.

    Que el cine bebe directamente del cómic ya se sabe. Se ha discutido largo y tendido sobre las mejores o peores suertes de las adaptaciones a la pantalla grande de personajes del tebeo. Sin ir más lejos la versión que Snyder ha realizado sobre la obra magna de Moore y Gibbons aún levanta ampollas a más de uno (a mí, por ejemplo, me gustó la película…). No es el sentido de estas líneas continuar con este debate. Sin embargo aprovecharé este espacio para hablar del fenómeno inverso: aquellos casos en los que el mundo del cómic adapta historias o personajes cinematográficos (también incluiré algunos televisivos, pero como las modernas series de televisión cada vez se parecen más a los productos de cine propiamente dichos no haré demasiadas distinciones).

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    El primer punto argumental de esta tendencia de las adaptaciones inversas tiene que ver con la industria del cómic, que potencia siempre los productos que, a priori, tengan más nivel de ventas. Son mayores las tiradas de los títulos que gozan del beneplácito del público, ante otras propuestas más arriesgadas. Por eso en muchas ocasiones, y cada vez más, personajes carismáticos o historias importantes del celuloide se continúan en las viñetas.

    “Hollywood descubrió en sus inicios el potencial económico de los productos derivados de sus películas. Pero una de las fuentes más considerables de ingresos fue la adaptación a la historieta de personajes previamente explotados en el cine, sobre todo el de animación.”, explica Guzmán Urrero. Disney adaptó al tebeo aventuras de todos sus personajes principales, Betty Boop también dio el salto de la pantalla al papel y uno de los personajes más malvados e icónicos del noveno arte fue creado de manera cinematográfica; estoy hablando de Fu-Manchú. Tal fue el éxito editorial del personaje que de nuevo los productores cinematográficos pusieron la vista sobre él para volver a utilizarlo en películas.

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    Los villanos de serie B también han gozado de cierta popularidad en el mundo de la historieta. Tras aterrorizar a todos durante la saga de Pesadilla en Elm Street, Freddy Krueger continúa con sus masacres en los kioscos y librerías especializadas. Jason Voorhees también ha tenido contrapartida en papel de sus sangrientas aventuras. Otras historias de terror-humor como la trilogía de Sam Raimi, Posesión Infernal, continúa en el tebeo gozando de relativo éxito entre los fans de Ash (que sigue teniendo las facciones de Bruce Campbell). Y casi cada mes podemos encontrar en las estanterías de nuestras librerías especializadas favoritas algunos tomos en cuyas portadas aparece el siguiente rótulo “Cómic Book oficial de la película”, “Secuela oficial”, “Epílogo”, “Los orígenes de…”. Se me ocurren muchísimos ejemplos. Citaré algunos a continuación y os dejo a vosotros, queridos lectores, la tarea de aportar vuestra propia muestra de adaptaciones inversas.

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    Transformers, la película, tiene un par de tomitos narrando las peripecias cinematográficas de los Shia Labeuff, Megan Fox, Optimus Prime y compañía. Chris Ryall y Zach Howard se sacaron de la manga una gran adaptación en papel del material original de Simon Pegg y Edgar Wright, Zombies Party (Shaun of Dead en el original). Y en mi estantería, entre algunas cuantas joyas del noveno arte (según mi criterio único y personal) se encuentra un cómic de grapa con la adaptación de la película de Daredevil firmado por Manuel García, su dibujante.

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    Este fenómeno de las adaptaciones de otros medios al cómic no sólo ha ocurrido con el cine, también algunas series continúan sus argumentos en este otro formato, como Buffy, Cazavampiros, cuya temporada ocho sólo se puede leer; otras utilizan el tebeo como complemento de sus tramas, véase (o léase) Expediente-X (tanto la colección más clásica como la más moderna, que salió con motivo de la nueva película).

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    El universo de Star Trek también se explotó en las viñetas (tanto la tripulación clásica como la nueva generación). Y han salido cómics de Héroes y de 24; de seguro pronto sacarán algunos basados en Perdidos, tiempo al tiempo. En este punto veo necesario apuntar el caso de Harley Quinn o el de X-23, personajes que fueron creados para las versiones animadas de Batman y X-men, respectivamente, y que después dieron el salto de la pequeña pantalla a las viñetas.

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    Ahora es necesario hablar del por qué de esta tendencia. La primera razón, a mi juicio, ya la he citado un poco más arriba, y tiene que ver con explotar el potencial económico de algunas creaciones. Muchas veces las ideas de algunos guionistas, productores o autores no dan más de sí en la pantalla grande por temas de presupuestos, porque la historia ya está viciada… pero siguen generando interés en los aficionados. Entonces llegamos a la segunda razón, y llegamos mediante una secuencia lógica: nos encontramos en un mundo global; un mundo global donde todo está conectado. Y el medio que más tiene que ver con el cine, sobre todo en la forma (salvando distancias como el sonido) es el cómic.

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    En el tebeo los autores tienen mayor control sobre todo el proceso creativo, muchos son tipos de cierto renombre (Kevin Smith, Joss Whedom, Sam Raimi…) y sus creaciones tienen una legión de fans detrás. Por tanto, no es descabellado que continúen contando las historias que quieran sobre sus personajes en este otro medio. Además, en el cómic se cuenta con un presupuesto ilimitado tanto a la hora de contratar a los actores (si quieren el dibujante puede dotar de las facciones de cualquier actor de moda a su protagonista), como de crear los efectos especiales que se desee. El único límite es la imaginación del autor. La libertad fluye por cada página.

    “Lo que veo lo copio”, afirmaba Picasso. Parece que en la relación entre cine y cómic sería más correcto decir que “lo que veo lo adapto” o “lo que tiene potencial comercial lo adapto”. Lo cierto es que es innegable que hay influencias del cine en el cómic y del cómic en el cine, y en ambos medios hay influencias literarias (se me ocurre que el personaje de Sherlock Holmes ha sido adaptado tanto al tebeo como al cine, y que la nueva película de Guy Ritchie es el ejemplo máximo: se trata de una adaptación de un cómic que a su vez era una adaptación de la obra literaria de Conan Doyle).

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    La tendencia de las adaptaciones y de las adaptaciones inversas no tiene porque ser algo negativo. La retroalimentación de medios y formatos siempre es enriquecedora. Cuando algo trasciende de su propia forma está un poco más cerca de pasar a la historia. En esta sociedad global en la que vivimos, muchas veces alguien descubre una película por un cómic o un cómic por una película. Y hemos llegado aquí gracias a que ambos medios se nutren del concepto del arte secuencial.

    Todo comienza siempre de la misma forma. Alguien observa algo en su entorno, sueña o imagina, y de pronto se le ocurre la idea que será la piedra angular de toda su creación, de toda su historia, de toda su obra. Siempre se sigue esta misma secuencia. Siempre se sigue una secuencia de acontecimientos. Will Eisner lo sabía.

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    Nos leemos.

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    Sergio Holmes
    Sergio Holmes
    8 julio, 2009 8:46

    Una pequeña rectificación: en realidad, la película de Guy Ritchie no está basada en un cómic sobre Sherlock Holmes… sino que la novela gráfica (escrita por Lionel Wigram, uno de los productores del film) aparecerá al mismo tiempo que la película, vamos, que son dos proyectos paralelos (algo parecido a lo que hizo Kubrick con la novela “2001” de Arthur C. Clarke, que se fue escribiendo a la vez que se rodaba el film).
    Tampoco se puede decir que esa novela gráfica (o el film, ya puestos) sea una adaptación de “la obra literaria de Conan Doyle”, ya que no adapta ningún relato ni novela del autor; es más adecuado decir que se adapta al personaje en una nueva historia, totalmente original y que podrá tener mucho o poco que ver con el Sherlock Holmes literario.

    Sabre
    Sabre
    8 julio, 2009 10:07

    No por ser tiquimiquis ni nada similar pero.. una novela grafica no es un comic autoconclusivo?no es otra manera de denominar a lo que seconoce como “historieta”? (por disertar de algo
    pd: gran articulo Diego;disfruto mucho con tu seccion;sigue asi!!!!!!!!!!!!

    José Torralba
    8 julio, 2009 10:14

    MMmmmm… yo creo que una novela gráfica es un tipo de cómic autoconclusivo, de una cantidad considerable de páginas, con un formato que viene caracterizado por el lujo en cuanto a realización técnica y con una distribución que se extiende tanto a librerías especializadas como a generalistas (esto último no necesariamente). Pero no todos los cómics autoconclusivos –no serializados– son novelas gráficas. Mata a tu novio de Grant Morrison, por ejemplo, es un one-shot.

    S Jackson
    S Jackson
    8 julio, 2009 10:14

    Además, en el cómic se cuenta con un presupuesto ilimitado tanto a la hora de contratar a los actores (si quieren el dibujante puede dotar de las facciones de cualquier actor de moda a su protagonista)”

    Ya me dirás lo caro que les salió poner a Samuel Jackson en Ultimates….como que ahora van a tener que meterlo en todas las películas donde salga Nick Fury. Buen artículo! Eisner: el referente absoluto.

    Spiderterry
    Spiderterry
    Lector
    8 julio, 2009 13:29

    La sexta temporada de Angel, el spin off de Buffy, también se hizo sólo en cómic y al igual que con Harley Queen, lo mismo pasó con Estrella de Fuego en la serie ochenterea de Spider-Man and His Amazing Friends. Al parecer no pusieron a la Antorcha Humana por miedo a que los niños se quemarana  lo Bonzo (o tal vez fueran problemas de derechos o por meter algún personaje femenino…)

    John Schneider
    8 julio, 2009 16:39

    ” uno de los personajes más malvados e icónicos del noveno arte fue creado de manera cinematográfica; estoy hablando de Fu-Manchú.”
    Fu-Manchú es una creación de Sax Rohmer, las películas se basan en sus novelas. 
    “Entonces llegamos a la segunda razón, y llegamos mediante una secuencia lógica: nos encontramos en un mundo global; un mundo global donde todo está conectado. Y el medio que más tiene que ver con el cine, sobre todo en la forma (salvando distancias como el sonido) es el cómic.”
    O simplemente que es otro medio al que poder llevar la franquicia/personaje. También hay adaptaciones en radio, libros, juegos de ordenador, musicales… Al igual que se hace una versión oficial en cómic de una película también hay versión novelada. Mismamente leí hace poco una reseña de la novela de Terminator Salvation en io9.

    isabel
    isabel
    8 julio, 2009 18:33

    el articulo esta muy bien. el comic es un medio de comunicacion popular que tambien sufre censura con sus esquemas narrativos. gracias por tu buen trabajo. nos leemos tambien. salu2.

    José Torralba
    8 julio, 2009 18:44

    Claro que te sigo leyendo, Diego 😉

    lagrannube
    lagrannube
    9 julio, 2009 15:01

    La seire de ” el internado” tb ha sacado libros , al estilo de Enid Blyton, pero quizá en formato comic tendría mucho más éxito y sentido..
    Personalmente, las ganas de un epílogo y de continuar en el universo de una historia son las que me convencen para seguir toda una saga de adaptaciones inversas, directas, oficiales, no oficiales…
    Me ha gustado mucho tu artículo, creo que logras transmitir una magia especial con tus palabras que hacen que uno viaje con facilidad por cada uno de los mundos ( o temas ) que propones cada semana, sigue así!
    Un beso!