«La belleza es la única relación evidente que tenemos con este caso.»
La belleza es un concepto abstracto, pero con una influencia muy real y directa en nuestras vidas. Los cánones que la sustentan han ido variando a lo largo de la historia, pero también han evolucionado en relación al marco geográfico y la cultura de las distintas sociedades humanas. Esto la ha llevado a ser objeto de estudio de disciplinas como la filosofía, la psicología o las matemáticas, ya desde tiempos clásicos y remotos. Porque la percepción de la belleza es un mecanismo que utilizamos inconscientemente para analizar todo: obras artísticas, la música, el cine y, por supuesto, a nuestros semejantes. Es un mecanismo del que difícilmente podemos inhibirnos, más cuando los medios de comunicación intentan manipularla y venderla a base de tendencias y modas. Este es uno de los temas que intenta abordar desde sus páginas
La historia de The Beauty se plantea en una realidad cercana a la nuestra en la que la sociedad se ha visto afectada por una nueva pandemia de origen desconocido. Pero esta es una enfermedad distinta a cualquier otra vista, una de la que muchas personas buscan contagiarse voluntariamente. El virus de transmisión sexual, llamado «la belleza», transforma físicamente a sus víctimas dotando a sus facciones y su cuerpo de una armonía perfecta. La grasa de derrite, las manchas de la piel se desvanecen y los rasgos faciales se estilizan; el único efecto negativo a cambio de estos dones es una «leve fiebre constante». En Estados Unidos, la mitad de la población la ha contraído, y la otra mitad odia a sus afectados, dando lugar a la aparición de grupos religiosos y organizaciones terroristas «anti-belleza». Pero cuando algunas «bellezas» empiezan a morir en extrañas circunstancias, los agentes Vaughn y Foster se verán inmersos en una peligrosa investigación.
Al primer contacto, el planteamiento de The Beauty resulta llamativo e interesante; principalmente por las posibilidades que se desprenden y/o podemos intuir en su sinopsis. La oportunidad de acercarse a cuestiones sociales básicas y darles la vuelta o enfocarlas desde una nueva perspectiva siempre es un juego estimulante. Incluso aunque esto implique una cierta suspensión de la credulidad, un peaje que puede valer la pena si a cambio nos aportan ideas y reflexión. Pero hay que tener presente que The Beauty, lejos de apostar directamente por este camino, prefiere contarnos una historia de corte policíaco clásico, con una amenaza inminente y personajes con dilemas ligeros que no hagan sombra a su argumento. Hay acción, vueltas de tuerca, un ritmo bien llevado y una atmósfera bastante lograda gracias al trazo difuminado de
Esto puede ser en parte decepcionante, no por sus referentes, de la mejor calidad, sino por la lectura excesivamente ligera que The Beauty nos deja sobre su tema principal. Hay un desarrollo interesante de su universo, con diversos bandos en conflicto, con personajes de distinto corte y carisma, pero todo está supeditado a su trama más superficial. No queda mucho espacio en este trabajo para posibles lecturas o interpretaciones sobre el concepto de belleza, su impacto en la sociedad o el desarrollo de su metáfora respecto a otros problemas actuales. De igual manera, en una obra en la que el sexo debería tener un papel protagonista, este apenas hace acto de presencia. No lo hace de la forma más evidente, a nivel gráfico, aunque sus autores nos muestran alguna escena que evidencia que no hay mayor complejo con la desnudez. Pero tampoco tiene un peso real en lo temático, ni se llega a plantear como alegoría de otras enfermedades de transmisión sexual o cuestiones relacionadas con el sexo.

En la introducción firmada por
Pese a todo lo dicho, The Beauty no es un mal trabajo, pero si sabemos lo que nos puede aportar y no dejamos volar en exceso la imaginación al leer sobre su argumento. Es una historia sencilla con la que

No obstante,









Pues es una lástima, porque ayer mismo lo saqué de la biblioteca, en la esperanza de que fuese un tebeo interesante y en línea con lo que tú comentas.
De cualquier forma, gracias por tu reseña, que atesora la, para mí, mayor virtud de un articulista: la honradez intelectual.
Muchas gracias, Jordi, y hasta otra.