La vida con Ubac
«Este perro me está enseñando a leer el mundo vivo que nos rodea. A escuchar la música de la naturaleza, su variedad, sus respiraciones, sus misterios. A mí, que solo veo lo visible.»
En un espacio de apenas un par de meses han llegado a nuestras librerías tres obras que tratan un tema tan delicado y doloroso como es la perdida de una mascota y la forma de afrontarla. Hablamos de Encías Quemadas de Natalia Velarde, El mundo de los animales perdidos de Noémie Weber y esta adaptación al cómic del libro de Cedric Sapin-Defour Su olor después de la lluvia realizada por José Luis Munuera (Jaén, 1983) con la inestimable ayuda de Sedyas al color. Las dos primeras las hemos reseñado aquí y aquí. Es cierto que entre las tres podemos ver unas marcadas diferencias que van desde lo formal, el público al que van dirigidas, la especie de animal que se pierde e incluso la implicación personal de cada autor con el tema. De forma que no hay ningún riesgo de quedar saturado de un tema, por otro lado, que no es habitual en el medio, aunque a estas tres podríamos añadirle la reciente Jim del gran François Schuiten. El libro que ha adaptado para el mercado francófono el creador de Los Campbell fue todo un hito en Francia convirtiéndose en el libro de no ficción más vendido de Francia con más de 400.000 ejemplares.

Antes de comenzar la reseña debo decir que no es un tema que me toque muy de cerca, ya que nunca he tenido una mascota, pero puedo comprender el sentimiento universal de desgarro que se produce tras perder a un ser que nos ha dado un cariño incondicional de forma totalmente desinteresada y como se forjan esas relaciones, ya que, en el fondo, estamos ante una historia de amor. Si me he acercado a estos tres cómics ha sido por un motivo diferente en cada caso y en el que nos ocupa es por lo mucho que suelo disfrutar con los cómics de José Luis Munuera. En particular, cuando ejerce como autor completo o adaptando novelas como en este caso o en los de Bartleby, el escribiente a partir de la novela corta de Herman Melville, Cuento de Navidad. Una historia de fantasmas adaptando el texto de Charles Dickens o Peter Pan de Kensington basada en la obra de teatro de James Matthew Barrie. Todas ellas, la igual que esta editadas con primor por Astiberri. Y debo decir que la lectura ha merecido la pena, ofreciéndome mucho más de lo que esperaba, lo que me ha llevado a entender los motivos del historietista para querer adaptar este libro.
En los otros dos títulos que mencionábamos al comienzo que también abordan la pérdida de un animal de compañía nos encontrábamos con un marcado toque fantástico que no está presente en Su olor después de la lluvia que es una historia totalmente asentada en la realidad en la que el Cedric Sapin-Defour nos relataba en primera persona y con total honestidad los trece años que paso con Ubac, un perro boyero, y la forma en la que cambio su forma de entender la vida y el mundo y la forma en la que se forja entre ambos un amor incondicional. A lo largo de sus páginas vemos como adopta al perro y los cambios que se producen en sus vidas al compartirlas. Unos años de paseos por el campo donde solo importa el ahora, de cambios de residencia, de nuevas relaciones… pero también de tragos amargos como las dificultad de afrontar la perdida de seres querido, entre ellos el propio Ubac. Todos ellos contados con una delicadeza y sensibilidad que hacen que en varios momentos no podamos evitar que se nos salten las lágrimas. Pero no estamos ante un melodrama sino ante un emocional y sentido reflejo de la vida real, ya que como dicen en el propio cómic: «Hay muchas más partes tiernas y divertidas que tristes… como en la vida.» Hacernos sentir esas emociones tan a flor de piel resulta realmente meritorio, ya que no estamos ante un cómic largo o una serie que te hace encariñarte con los personajes simplemente por el tiempo transcurrido durante su lectura, aquí Munuera lo logra en unas pocas páginas en las que, además, nos cuenta la historia de otra persona de forma que pasa a de ser un relato real en primera persona a una ficción basada en un historia real. Lo cual aumenta la dificultad de una empresa en la que sale muy bien parado, ya que consigue algo tan difícil como hacerla suya y, sobre todo, de los lectores que se acerquen a ella.
El cómic está separado en varios capítulos cada uno narrado de una forma diferente. El cómic comienza narrado en primera persona por Cedric, pero en el segundo vemos un cambio ya que intenta hacerlo a través de los ojos de Ubac, lo que da como resultado unas páginas hermosísimas en las que Munuera, con en inestimable apoyo del color de Sedyas que entiende a la perfección y potencia sus dibujos, nos trata de hacer ver – y lo consigue- la forma en la que percibe el mundo el perro y todo lo que le rodea. Junto con los paisajes de montaña son las partes más impactantes a nivel visual de un autor en permanente estado de gracia, que además es un narrador nato capaz de hacer de la lectura de cualquier cómic suyo algo sencillo y fluido, independientemente del género, espacio temporal o físico.
Ubac y Cedric no son los únicos personajes que vemos en el cómic, ya que también tienen mucha presencia e importancia en la historia otros como Mathilde, que se convierte en la pareja de Cedric, unos ancianos amigos de ambos y Cordada y Frisona, las dos perras que se unen a Ubac en el hogar de Cedric. Al igual que sucede con el amor que el protagonista siente por la montaña que está igualmente muy bien reflejado y permite lucirse a Munuera como ya hemos mencionado que aquí tiene que cambiar un poco su registro para hacerlo más realista dejando de lado su gusto por la caricatura, en particular con los perros que aparecen reflejados de forma muy realista. Lo que si conserva es su capacidad para dotar a todos sus personajes y animales de capacidad para transmitir emociones y sensación de movimiento, aunque estamos ante una historia en la que no hay acción.

La edición de Astiberri es similar a la del resto de adaptaciones de novelas realizadas por Munuera que han publicado estos años, con tamaño álbum europeo y buen papel y reproducción. Como extras el tomo incluye un texto del escritor del libro en el que explica cómo fue la adaptación.
Con Su olor después de la lluvia José Luis Munuera consigue transformar en cómic un libro muy personal respetando toda la carga emotiva y la experiencia vital que vivió de Cedric Sapin-Defour con su perro Ubac. Una historia que, desde lo particular aborda, algo tan universal como el amor de cualquier tipo y que consigue emocionar a tanto a gente que tiene perros como a los que no hemos tenido. Como es habitual esta dibujada, coloreada y narrada con la enorme maestría que ya es marca de fábrica de Munuera.
Lo mejor
• Lo bien que refleja como Ubac cambia por completo la forma de ver el mundo de Cedric.
• Como en el segundo capítulo Munuera trata de explicar de forma visual la manera en la que los perros ven el mundo.
• Los bellísimos paisajes de montaña.
Lo peor
• Si lo dejas pasar porque no te gustan los perros te vas a perder un cómic de esos que tocan el corazón.













Hola Diego, tenía fichada esta obra y gracias a tu reseña me animé a hacerme con ella. Un acierto total, me ha encantado.
Un cómic bello, emotivo y que deja un muy buen sabor de boca.
Muchas gracias!
Me alegra mucho que te haya gustado. Muchas gracias por tus palabras.