Space Riders, de Fabian Rangel Jr. y Alexis Ziritt

Nos damos un paseo por la galaxia con Space Riders de Fabian Rangel JR. y Alexis Ziritt, que verá la luz gracias a Gigamesh en dos tomos que ya hemos podido leer.

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Edición original Tomo 1: Space Riders 1-4.
Edición original Tomo 2: Space Riders: Galaxy of Brutality 1-4.
Edición nacional/ España: Ediciones Gigamesh
Guión: Fabian Rangel Jr.
Dibujo: Alexis Ziritt.
Formato: Tapa dura.
Precio: 40€ el pack de dos tomos.

 

Black Mask es una editorial curiosa, nacida en 2012 para editar Occupy Comics, una serie de relatos cortos por autores conocidos que daban su visión del famoso movimiento estadounidense, pero luego se centro en dar cabida a miniseries que raramente hubieran encajado en otras editoriales, maravillas como 4 Kids Walk into a Bank, The Dregs, Nobody is in Control o, la única publicada en España, There’s Nothing There. El año pasado dedicamos un especial a la editorial, esperando que alguien se animara con alguna. Ese momento ha llegado, ha sido Gigamesh y lo ha hecho con una de nuestras favoritas: Space Riders.

Gigamesh va metiendo la patita poco a poco en el mundo del cómic, pero lo hace con fuerza, gracias a ellos vimos en papel dos auténticos imprescindibles del cómic actual como son Barrera y The Private Eye, siempre cerca de las fechas navideñas. Este noviembre (como ya habíamos anunciado) se arriesga con algo mucho menos conocido y que se sale aún más de los cánones habituales del cómic actual. Aunque sea poca cantidad, es de agradecer que productos de esta calidad nos lleguen a España y esperemos que Space Riders encuentre su público aquí, porque realmente lo merece.

Alexis Ziritt (Tarantula) y Fabian Rangel Jr. (Extint, NamWolf o Mouse Guard: Legends of the Guard) son los hacedores este cómic que hará que torzamos el cuello al pasar por la librería solo para amar u odiar sus portadas. La primera serie de Space Riders ve la luz en 2015, y dura 4 números, que es lo que vemos en el primer tomo de la edición de Gigamesh, pero en 2016 sale a la venta una segunda miniserie, con el subtítulo Galaxy of Brutality, contando que recientemente ha aparecido una tercera (con el mismo dibujante y otro guionista), Vortex of darkness. La primera serie se puede leer como un tomo unitario, solo deja un pequeño fleco final que es el que viene a cerrar la segunda serie. Desde Gigamesh han optado por sacar los dos juntos, y desde aquí recomiendo comprar los dos, porque más bien es como si fuera una limitada sola un poquito más grande. Y es que Black Mask publica series que rara vez pasan los 5 números, quizás de ahí que se dividiera en dos, o que los autores temían que tan peculiar estilo no llegase a buen puerto. Por suerte no solo se completó sino que ha conseguido traspasar fronteras.

Empecemos por el dibujo, porque su dibujo es como un puñetazo en la cara de los que te sueltan la mitad de la dentadura, según comienzas no sabes ni lo que está pasando, no en el cómic, a pesar de que pueda parecer lo contrario en algunas de las páginas de muestra que se encuentran por Internet, Ziritt tiene una narrativa impecable, de la que no te pierdes y sabes perfectamente lo que está pasando y a quién le está pasando, lo que te confunde es algo mental, es un cúmulo de sensaciones en la cabeza, una cantidad de información que parece que te explota en la cara, de esos dibujos en los que hay que pararse a dejar que entre en ti y disfrutar de los detalles. Ante la imposibilidad de la definición del arte, el gran filósofo de la estética, Wladyslaw Tatarkiewicz decía que el arte era conmoción, parece que hubiera leído este cómic porque la potencia visual de Ziritt te deja en coma. Es como si la Metal Hurlant hubiera tenido un hijo bastardo con la estética punk y le hubiera puesto color un artista de pop-art puesto de ácido. Es una versión sucia de Druillet, un heredero de Jack Kirby, un difuso seguidor de Moebius perturbado por el imaginario de Bejamin Marra. Y con todo ello llega el color y nos pisa la cabeza cuando ya estamos tumbados en el suelo, tonos fuertes aplicados por el propio Ziritt, muy apegado a los setenta y sin ningún respeto, pero con toda la actitud del mundo. Si buscas un dibujo “normal” este no es tu lugar, Ziritt pega fuerte, pega rápido y hace que beses la lona.

Pero no nos equivoquemos si pensamos que el guion no está a la altura. La obra está creada por los dos autores, con lo que Ziritt ya sabía dónde se metía y por qué. Rangel Jr. nos viene a contar una Space-Ópera muy clásica, una epopeya espacial que ya conocemos pero nunca hemos visto exactamente así. Los viajeros de la Santa Muerte viven aventuras que nos suenan pero pisando el acelerador. ¿Sabéis esa típica historia de una nave que se estrella en un planeta, se pelean con los lugareños y acaban reparando la nave?, sí, sí, esa que dura cinco números, pues aquí son cuatro páginas. ¿Y el típico episodio de flashback sobre ese miembro de la tripulación que todos deseamos conocer?, dos páginas. Sin embargo, con todo ello, logran que entremos totalmente en su juego, empatizando con los personajes al 100%. Y es que el guion de Space Riders es muy inteligente, desde el primer momento sabe lo que nos va a contar, sabe que eso lo hemos leído o visto ya y utiliza ese conocimiento que tenemos escondido en nuestra mente, a base de horas y horas de lectura de diferentes obras, para que rellenemos los huecos de la historia. No utiliza más páginas porque realmente no lo necesita, y esto es algo que muy pocos autores saben hacer. Si unimos este tipo de guion al dibujo tan especial de Ziritt tenemos una obra que puede colarse entre lo mejor de su año y que, por desgracia, se muestra como uno de los grandes sleepers del 2015. Es cierto, es una obra muy minoritaria que se aleja de cualquier moda actual, pero que si se toma con la debida calma, el disfrute se multiplica por mil en cualquier lector.

Los personajes están muy bien definidos con solo cuatro pinceladas, las presentaciones son rápidas, solo el principal, el malhablado Capitán Peligro, va teniendo más momentos en los que se habla de su pasado, que al final es la motivación de la obra. Capitán de la Santa Muerte, caído en desgracia y al que le ofrecen volver con un nuevo equipo, una robot, Yara, refugiada de un mundo muerto, con grandes conocimientos de psicología y aún más de asesinato, y Mono, un simiesco guerrillero que busca la paz en su religión, tras ser todo un carnicero en su mundo, pero esa paz interior no implica que no pueda haber desmembramientos.

Se nota que no es una obra inventada sobre la marcha, todo está muy medido en el primer tomo y puesto en su lugar por algo. Al principio parece que son aventuras aleatorias, pero para nada, siempre hay una motivación detrás y un camino que recorrer. También los diálogos, a pesar de ser una obra muy rápida los autores hacen un buen uso del espacio que tienen, se explica todo, bueno, todo lo explicable, desde por qué la nave tiene forma de calavera (sorpresa: para que el enemigo se cague encima) hasta qué son esa organización llamada Space Riders (una especie de policía espacial muy macarra), o se crea una mitología para ese universo, usando esa técnica que decía antes, dar pinceladas y dejar que nuestra cabeza rellene el resto. Sin pérdidas y sin confusiones. Así podemos decir que el primer arco es una gran presentación de personajes, villanos y de toda la galaxia, donde tópicos como ballenas galácticas o hechiceras sexys se mezclan con motoristas del espacio y dioses grandes como planetas, sin que una cosa desdiga de la otra.

El segundo tomo ya recoge la siguiente miniserie y se dedica a cerrar esos flecos que la presentación dejaba al final. El dibujo sigue siendo el mismo, el guion continúa en la misma línea de rapidez e ir al grano, pero es cierto que la historia, quizás al no necesitar presentaciones, es más recta, se lanza a por una gran aventura y no a varias como el anterior. Aquí bebe más del Kirby cósmico, del Starlin que se distancia de los superhéroes, y utilizan conceptos incluso más atrevidos que en el anterior. Incluyendo también múltiples referencias a diversos productos de distinto tipo, que no citaré por no entrar en spoilers. Pero puede que el segundo tomo sea un poquito mejor que el primero.

Ahora preguntémonos seriamente: ¿qué cojones es Space Riders? Space Riders es una jodida maravilla de cómic. Con esa respuesta ya se podría hacer una reseña, concretamente una que definiría perfectamente lo que nos vamos a encontrar dentro de estos dos tomos: una space-ópera psicodélica, macarra, violenta, caótica, loca, metafísica y con un toque clásico. Una obra de la que se puede decir más con esa respuesta que con una reseña de mil palabras, porque Space Riders se disfruta de principio a fin sin necesidad de hablar más sobre ella.

  Edición original Tomo 1: Space Riders 1-4. Edición original Tomo 2: Space Riders: Galaxy of Brutality 1-4. Edición nacional/ España: Ediciones Gigamesh Guión: Fabian Rangel Jr. Dibujo: Alexis Ziritt. Formato: Tapa dura. Precio: 40€ el pack de dos tomos.   Black Mask es una editorial curiosa, nacida en 2012…

Space Riders

Guión - 8
Dibujo - 9.2
Interés - 9.8

9

Valiente

Gigamesh ha vuelto a acertar al traernos una obra diferente, muy cañera, con referentes clásicos y un toque muy actual. Se agradece que se atrevan con obras así.

Vosotros puntuáis: 8.7 ( 2 votos)
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Raku
Raku
Lector
29 octubre, 2020 1:18

El dibujo me flipa, pero es que ese color me vendió la obra con el primer fogonazo. Ahora a leerlo para ver si el guión está a la altura.

Lord_Pengallan
Lord_Pengallan
Lector
29 octubre, 2020 21:30

40€x8= se queda en la tienda. A parte de questo seguro que pierde toda la gracia en una edición de lujo.