Skyfall (crítica)

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El esmoquin, los martinis, los Aston Martin. Las rubias, las morenas y pelirrojas, siempre exóticas, siempre con un puñal en la espalda. Las frases tajantes. El villano megalómano. La acción trepidante y los tiroteos vertiginosos. Los gadgets imposibles y los vehículos estrafalarios. Las muertes desagradables y los peligros en estampida. Medio siglo de Bond y la fórmula no parece agotarse. Ni falta que hace. Queremos nuestra ración del agente secreto por antonomasia. Y si es cada dos años, mejor. Y si logran convencer a los mejores actores, a los mejores guionistas y a los mejores directores, tanto mejor. Eso sí, que todo parezca nuevo, aunque todo siga igual. Que cambiemos de década y de paso, de rostro. Señores productores, dadle un meneo cada cierto tiempo, engañadnos, que en cuanto suene repetido –aunque siempre sea lo mismo-, nos iremos a por otros Bournes.

Pero seguro que volveremos a por más. Porque Bond es el mito masculino por excelencia. Es el tipo que todos los hombres sueñan con ser. Y el hombre con el que todas sueñan con retozar. El embaucador que dejamos nos robe nuestro dinero, contándonos la misma historia una y otra vez. Pero es que hay algo en la alquimia que conforma el personaje que parece no agotarse jamás. Que aguanta las estocadas del tiempo, aprovechándose de ellas, mutando ligeramente para renacer más fuerte y más efectivo. Para muestra, el botón de la taquilla de este nuevo Bond, arramblando plateas a lo largo del globo, con la misma violencia con la que lo hace en pantalla.

Y es que aquí se confirma que Daniel Craig ha aparecido para encandilarnos a todos. Incluso a aquellos que lo consideran una vuelta de tuerca demasiado arriesgada. Gracias a él, James Bond nunca había sido tan seco, tan sanguinario. Con ese porte chulesco, con toda la masculinidad de un héroe mítico que impone su carisma a cada paso. Con esa frialdad de unos ojos azules helados. Con esa nueva impronta del todo letal, conjugando un Bond más frío que nunca, pero sorprendentemente más vulnerable que en ocasiones pasadas. Un Bond que padece, que sufre, pero que más que nunca está dispuesto a dar dentelladas letales.

Lo anterior respecto al mito. Ahora hablemos de Skyfall. Y ojo que vienen spoilers.


Si tomamos el film como un homenaje al personaje después de cincuenta años de vida cinematográfica, desde luego funciona como amalgama de lo mejor y lo peor. Visualmente el film es impecable, elegante incluso, con algunas de las más espectaculares vistas de toda su filmografía y con algunos de los más arrebatadores escenarios filmados: Shangai, Macao, incluso Londres, pasan por el buen ojo del director de fotografía Roger Deakins, engalanando el mundo bajo el prisma estético del mejor Bond. Si a eso le sumamos una partitura exquisita de manos de Thomas Newman, tenemos el atuendo perfecto para la mejor de las ceremonias. Lástima que el vestido de lujo le quede demasiado grande a un guión que no está a la altura. Ya no por poco original –creedme, aquello que intenta parecer novedoso en la trama no es sino un refrito de otras películas, algunas muy recientes, o un guiño a todo lo anterior-, sino que empieza bien para ir perdiendo fuelle hasta uno de los desenlaces más estirados e inverosímiles de la saga. Y en un film de tan largo metraje como éste, por supuesto, la curva de interés debe ser ascendente. No es el caso. En un film de Bond –y en cualquiera, pero esto es una opinión del todo personal- el aburrimiento es anatema.

Tratando de obviar las flaquezas de la trama, miremos hacia el reparto, el cual, como era de esperar, cumple con creces su cometido. Otra de las virtudes de los mejores capítulos de la saga: actores británicos de renombre recitando sus frases con toda su sapiencia y buen hacer. Bingo, una ingrediente más para que el puchero coja sabor. Hasta que aparece Javier Bardem, desde ya uno de los miscastings más sonados de la década. Pone su empeño, es evidente, pero su tono interpretativo es absolutamente contrario al resto del elenco, como si deambulara por una película distinta. Como un buzo dando tumbos por la Sierra de Madrid. Como si estuviera actuando solo, sin haber repasado el texto con sus compañeros y no se hubiera percatado de compás interpretativo de los demás. La culpa no es solo del actor. El guión y la dirección de Mendes no ayudan. Desde un primer momento, se presenta al personaje como el antagonista perfecto, la trama crea incógnitas a su alrededor y cincela temor y misterio para anticipar el interés sobre un personaje que se avecina mítico. Pero en cuanto aparece, todo lo construido se desmorona en el artificio y la parodia. Es como si un villano de la teleserie de Batman de los sesenta se colara de pronto en el set del momento más dramático de Homeland, con teñidos evidentes, gestos amanerados y sonrisa de Jim Carrey –con todo mi respeto y cariño al protagonista de Dos tontos muy tontos-. Mezcla imposible que lastra desde que aparece hasta el clímax una película que ya se queda tocada de muerte.


Esta bipolaridad interpretativa, si escarbamos, nos lleva quizá de nuevo a ese guión, que parece construido a partir de piezas de distintos puzzles. Se intuye un interés por contar una historia de lealtad, otra de venganza, una de misterio y espionaje. Todo envuelto por una aparente necesidad de humanizar al personaje a través de hacerle consciente de su edad –vaya manera de resucitar a Bond, por cierto…-. Pero todo se queda en agua de borrajas, en la superficie de temas que se esbozan pero no se definen. Mal habitual en el cine de acción, podríamos pensar, ya que se busca cocinar rápido el guiso para disfrutar en seguida de las secuencias trepidantes. Pero no es el caso, desgraciadamente, ya que la mejor secuencia de acción de Skyfall es, sí, la primera, la de arranque antes de los créditos. Ninguna de las persecuciones posteriores está a la altura. Y nada tienen que ver en tono o forma con la película que viene a continuación. Con lo que la idea de extraño monstruo de Frankenstein se hace más poderosa.

Y sí, recuperan la mítica sintonía de Monty Norman, y nos emocionamos en nuestras butacas al oírla, pero más por la mitificación del pasado que por lo que este presente parece ofrecernos. En cuanto funden a negro, un cartel augura que Bond regresará. Por favor, que lo haga de una manera menos patosa. Más Casino Royale y menos Quantum Of Solace, si hace el favor.

¿Qué te ha parecido Skyfall?

  • Uno de los mejores Bond de todos los tiempos (35%, 245 Votes)
  • Correcta, a la altura de lo que Bond promete (29%, 202 Votes)
  • Me entretuvo, que ya es algo (13%, 94 Votes)
  • Floja, floja (12%, 85 Votes)
  • Malísima, ¡le han debido poner algo en esa cerveza! (10%, 73 Votes)

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Juan Luis Daza
Autor
3 noviembre, 2012 14:15

 Yo tengo muchas ganas de verla, esta semana cumpliré mi cometido.

JH
JH
Lector
3 noviembre, 2012 14:29

 No estoy para nada de acuerdo con la crítica.

Bardem se sale, como siempre, peinado ridículo y malevolencia con él es apuesta segura. Craig, un muy buen Bond, el más diferente en tono a los otros (más oscuro, vulnerable y emocional). Y esta peli es posiblemente una de las mejores de Bond junto con Goldfinger, Desde Rusia con Amor y Casino Royale. Quantum of Solace fue un fracaso y más después de que Casino Royale saliera como saliera, pero Skyfall no tiene nada que ver. Se nota la mano de Mendes, y al contrario de lo que se dice en este post, hacia el buen camino, me da que su carrera y las críticas le avalan (esta justo no, en fin, qué se le va a hacer).

Sputnik
Sputnik
Lector
3 noviembre, 2012 14:34

La vi ayer y me gustó. Aún no tengo claro si todo ese rollo “introspectivo” (por qué Bond es cómo es y tal y tal) es acertado, es simplemente el signo de los tiempos o qué. Pero he aquí una PELI DE BOND, con su malo absurdo, su aventura más grande que la vida, sus muertes truculentas y más Clase de la que hemos visto en una peli de Bond desde El Hombre de la Pistola de Oro.

Y Quantum queda para el olvido.

Es curioso lo del final: tras rebootear la saga, 

Aviso de Spoiler

 la dejan de nuevo en territorio conocido: un M masculino, Monny Penny en su escritorio -me pasé toda la peli esperando que fuese ella- y un despacho mítico. 

Sputnik
Sputnik
Lector
3 noviembre, 2012 14:45

Hasta que aparece Javier Bardem, desde ya uno de los miscastings más sonados de la década. Pone su empeño, es evidente, pero su tono interpretativo es absolutamente contrario al resto del elenco, como si deambulara por una película distinta.”

A Bardem se nota que le dijeron “pasa de todo, haz lo que te salga de los cojones. Eres un malo de Bond”.

Y me parece un enfoque acertado. La película anda entre dos tierras y además lo asume y hace de ello bandera: está el überrealismo (de moda en el cine actual, pero poco adecuado a Bond) y está la lógica de tebeo (poco de moda en el cine actual, pero muy adecuada para Bond). Q hace chistes sobre bolis explosivos, el Gobierno considera desfasado al MI6, los “viejos buenos tiempos” se han acabado… y de pronto aparece el Puto Joker con un ejército sacado del culo, un plan que ni Fu-Manchú y ordenadores mágicos que hacen De Todo.

De error de casting hostias. Todo un acierto. Un malo grimoso e imposible a la altura de Bond. Una peli que, esta vez sí que sí, recoge la lógica interna de la saga y la actualiza. James Bond’s on the road again.

zape
Lector
3 noviembre, 2012 14:47

 Excelente la reseña. Un poco a contracorriente entre tanto halago promocional y/o fanático. La veré, sin dudad, pero tampoco me corre prisa.

Por lo demás una cosas sobre el mito Bond: http://esbilla.wordpress.com/2012/10/18/caleidoscopio-bond-hijos-de-los-60-restos-del-imperio/

Daniel Gavilán
Autor
3 noviembre, 2012 15:08

 Gente, os recuerdo a todos los que vayais a mencionar el nombre de la primera de Craig en vuestras aportaciones, que el sistema bloquea automáticamente todos los comentarios que incluyan esa palabra mágica que empieza por “cas” y termina por “ino”

JH
JH
Lector
3 noviembre, 2012 15:12

 zape, capaz de encumbrar una reseña sin haber disfrutado del objeto reseñado… en fin, sin palabras.

Sputnik
Sputnik
Lector
3 noviembre, 2012 15:34

“A eso me refiero, Sputnik. Bardem hubiera sido coherente en una de las pelis de Brosnan, más caricaturescas. Pero no en esta trama, a priori más contenida y “moderna”, por llamarla de alguna manera. El tono de su actuación representa todo aquello de lo que se burlan con guiños aquí y allá.”

No lo veo así. Esta trama no es “contenida” ni “moderna”. Lo es, en ciertos aspectos, el tono de la película porque recoje el testigo de C. Royale y de la moda actual en la producciones de este tipo. En otros aspectos, sin embargo, el tono de la película es absurdo y kitsch, porque la película pretende rescatar lo que queda de ese Bond “desfasado”.

Esto se puede ver como un tremendo error y para muchos quizás lo sea. Si lo es, en cualquier caso está hecho a propósito con una idea clara: ante la tesitura de tener que re-crear a Bond para el siglo XXI, ¿qué haces? ¿Abandonas sus características poperas en favor del “realismo psicológico” de moda? ¿Haces todo lo contrario y abrazas la senda marcada por C. Royale? Aquí optaron por la estrategia intermedia de recojer lo que consideraron mejor de ambos mundos: situaron a Bond en un escenario “realista” en el que algo como SPECTRA sería tomado a broma, y de pronto soltaron al Doctor Muerte en ese escenario haciendo que tododiós se cague de miedo porque… ¡lo que está pasando es imposible! Pero está pasando, y de pronto los dos mundos convergen y se reconcilian. La peli acaba. Bond vuelve a ser enteramente Bond, pero vive en el presente. Con fallos y todo, misión cumplida.

Sputnik
Sputnik
Lector
3 noviembre, 2012 15:35

 “Zape, capaz de encumbrar una reseña sin haber disfrutado del objeto reseñado… en fin, sin palabras”

Si la reseña está bien escrita, se disfruta aunque no hayas visto el material reseñado o no estés de acuerdo con ella. ¿Cuál es el problema?

zape
Lector
3 noviembre, 2012 17:14

 ¿Qué cojones tendrá que ver el tocino con la velocidad? 

Se ve que hay cosas que nunca cambian y la agresividad gratuita es una de ellas. Hace tiempo esta página intento desintoxicarse, pero se ve que no hay manera.

Reverend Dust
Lector
3 noviembre, 2012 17:24

En la caja de comentarios no veo el botón de “Soltar una merecida colleja a JH”. Ahí sí que me gustaría dejarme la manita roja…

Juan Peña
3 noviembre, 2012 17:25

Calma, vaqueros. Apliquemos el Bond-style: mírense con frialdad y respóndanse el uno al otro con una frase ingeniosa. Regresamos a Skyfall…

zape
Lector
3 noviembre, 2012 17:31

 Todas las frases ingeniosas que se me ocurren son francamente groseras.

4d2i4n
4d2i4n
Lector
3 noviembre, 2012 17:36

  Estamos ante una película llena de tópicos y que en gran parte se sustenta por llevar el sobrenombre de Bond 007 como cheque resguardo. Un pretensioso Mendes (y por momentos lo consigue) que bebe del cine de Nolan para embaucar a los espectadores más periféricos al MI6. Una fachada que sabe cubrir las limitaciones y carencias del film, que profundiza por una linea muy rasa en las caracterizaciones (mucho mas potenciables para mi gusto), y un guión deshilvanado por el que transitan unos y otros (pero de postureo y paseillo) sin dar una consistencia elaborada a la trama que acaba difuminada por los fuegos artificiales. En esta ocasión Craig se aleja del alma cauta, segura y serena (propia del Bond de Connery y ya alejado del histrionismo pedante de Brosnan) y que trajo al personaje tras la renovación del mismo con Royale hacia un personaje de mayor fragilidad y del que Bardem saca provecho bajo un discurso y diatriba muy voraz.

 Craig formula a un Bond muy sólido y no defrauda pero no alcanzará la cima histórica hasta que el conjunto global de equipos (artísticos y directivos) acompañe en sus films.

José Torralba
3 noviembre, 2012 18:20

Una crítica muy bien construida y razonada, pero no estoy para nada de acuerdo con ella. Este es el mejor Bond en años. 007 siempre se ha adaptado a los tiempos y, al igual que los personajes de muchos cómics, forma parte de un proceso dialógico inagotable que lo lleva a reformularse; a asimilar nuevas referencias e ir mutando. De Desde Rusia con amor (una de espías canónica) a aventuras más sofisticadas (Sólo se vive dos veces), pasando por amagos de blaxploitation (Vive y deja morir), guiños a la ciencia ficción (La espía que me amó) o la space opera (Moonraker), emulaciones del actioner noventero (Goldeneye) e incluso préstamos discretos (esa Lara Croft reconvertida en científica nuclear interpretada por Denise Richards en El mundo nunca es suficiente) en un momento de confusión en el que ni los héroes de los noventa estaban ya ni Bourne había llegado todavía. Una confusión que llevó el universo Bond made in Brosnan a buscar el más difícil todavía en lo que no dejó de ser una serie de películas muy disfrutables aunque sin modelo alguno, más allá de un reprise de la etapa más descocada de Roger Moore (las cintas dirigidas por Lewis Gilbert). Pero, siempre, una constante: el arquetipo bondiano. Y es que Bond jamás ha obedecido a un género, por más que sus productores así lo afirmen a veces. Bond es un personaje y, como tal, aun en las reformulaciones debe percibírsele.

En esta línea (la conjugación del arquetipo bondiano con las reformulaciones cíclicas a las que obliga una franquicia de 50 años) C. Royale fue lo peor que le pasó a 007. Y no por el enfoque o la reformulación en sí, sino porque intentó definirse acudiendo no a una moda (Star Wars), un género (el action thriller de los noventa) o un tono, sino en base a otro personaje: Bourne, Jason Bourne. Y cuando haces eso no te atienes a unos códigos formales, sino que cambias por completo a tu protagonista para convertirlo en “otro”. En este sentido, C. Royale no era sólo un frankenstein genérico (inicio propio de thriller, nudo propio de película deportiva, final casi de peli de amor amarga… todo ello con una trama incoherente con las pretensiones de verosimilitud) rodado por un mercenario sin personalidad cinematográfica (lo mismo rueda también Goldeneye, o Green Lantern) sino que era algo mucho peor: una destrucción del mito y sus pocos lugares comunes invariables disfrazada de deconstrucción o, aún peor, de vuelta a los orígenes cinematográficos (falso, porque la leyenda de Bond no empezó hasta la megalomanía de Goldfinger) o literarios (si alguien se ha leído las novelas de Fleming sabrá que son del montón, incapaces de generar la mitificación que alcanzó su homólogo fílmico).

Pero, he aquí que Bourne se acaba —al menos, el de Damon— y que además Quantum of Solace resultó un verdadero fiasco. He aquí que Bond llega a su 50 aniversario y, por fuerza, hay que recordar quién fue. He aquí que los referentes generacionales vuelven a variar. Y he aquí que le dan la película a un buen director aficionado a Bond (Mendes), acompañado de un director de fotografía capaz de proporcionar personalidad visual a sus películas, de un director de segunda unidad recién llegado del universo Batman de Nolan, y de un guión que en cierta medida recoge cierta herencia de las más recientes aventuras del Caballero Oscuro (el conflicto paterno, la “bondcueva” del final…). Ahhh amigos: al tiempo que Bond se deshacía de Q, Wayne se procuraba un Lucius Fox en su vida. Mientras 007 empezaba a toparse con villanos “plausibles”, Batman ponía de nuevo en retortero a los freaks megalómanos. Si el gadget más espectacular de C. Royale era un desfibrilador portátil, en la Trilogía de Batman se celebraba la aparición de nuevos batcacharros en cada película. O en definitiva: si Broccoli & Co. pensaban que la clave del éxito estaba en desbondificarse, resulta que otros alcanzaban el olimpo de la crítica y la taquilla precisamente por bondificarse. Y eso no podía ser…

Así, y no de otra forma, es como llegamos a Skyfall. Al principio de esta película, Bond es un tipo serio al que se le proporciona una pistola y un radiotransmisor como gadgets principales, aduciéndose que “ya no se dedican a hacer bolis explosivos” en la sección Q. Hacia el final, y en toda una declaración de intenciones, 007 recurre al viejo Aston Martin con asiento eyectable y metralletas en los faros delanteros para liquidar a unos cuantos malos. Y toda la película tiene como subtexto el pasado, el hacerse viejo, el hacerse anticuado y, aun así, el ser mejor que lo nuevo. Y justamente eso es Skyfall: el reseteo dentro del reseteo; la vuelta de tuerca al Bond clásico para que siga siendo quien es pese a ser contemporáneo y tener ambiciones dramáticas más allá de lo lúdico; todo un Bond Begins en el que al final todo cambia para volver al principio y en el que al fin se consigue actualizar al personaje y exhibir al arquetipo puro tal como es, sin contaminaciones, sin hibridaciones y sin imitaciones. Craig es —ahora sí— James Bond (irónico y distanciado aunque no demasiado chistoso, mujeriego, buen bebedor, asesino desapasionado, elegante y sofisticado). Los secundarios ya están. El villano es todo lo que debe ser un buen villano de Bond (aunque sale poco y su plan es poco ambicioso). Los secundarios ya están todos. Han hecho falta tres películas para que 007 haya encontrado su personalidad dramática, visual y fundacional en el siglo XXI. No por casualidad no fue también hasta la tercera —Goldfinger, también de trama suelta y sin SPECTRA/Quantum de por medio— que no llegó a la fama en los años sesenta. Así que me voy a mojar: creo que Skyfall es un peliculón. Formalmente es cojonuda. Referencialmente es un tesoro. Pero, por encima de todo, prepara al personaje para el futuro. Sus únicas pegas —villano ausente, algo que se contrarresta con las habilidades sobreinterpretativas de Bardem; y cierta falta de ambición en las set pieces de acción para ser Bond— son fácilmente subsanables. Sólo hace falta que se cumpla lo que todo el mundo pide a gritos: que Nolan dirija la siguiente. ¡Chimpúm!

Sputnik
Sputnik
Lector
3 noviembre, 2012 18:28

Suscribo todo el comentario de Torralba.

zape
Lector
3 noviembre, 2012 18:30

 Esto ya lo hablamos aquí, pero ¿podría ser esto un anuncio de la posibilidad de unos Bond “de autor” o así? Es decir un Bond de Mendes, uno de Nolan, uno de Tarantino, uno de Vaughn, que sé yo… la entrada de estos directores de gusto pop que crecieron viendo a Bond y construyéndose su propio Bond. 

Ocioso
Ocioso
Lector
3 noviembre, 2012 18:31

José Torralba ha comentado: Sólo hace falta que se cumpla lo que todo el mundo pide a gritos: que Nolan dirija la siguiente. ¡Chimpúm!

Sería de coña que ahora le saliera una de Batman sin disfraz.

Sputnik
Sputnik
Lector
3 noviembre, 2012 18:34

“Suscribo todo el comentario de Torralba.”

Salvo en lo de Nolan. Vale que Bondificó a Batman, pero no lo veo en Bond: ni su manía de llenar todo de ínfulas de profundidad ni su necesidad de explicar absolutamente todo me pegan con 007.

Sputnik
Sputnik
Lector
3 noviembre, 2012 18:38

 ” Esto ya lo hablamos aquí, pero ¿podría ser esto un anuncio de la posibilidad de unos Bond “de autor” o así?”

Pensaba eso mismo mientras veía Skyfall. Podría ser un paso lógico en la evolución de un personaje. Lo mismo le ocurrió a ese otro personaje, Batman, con el que comparte su condición de “estereotipo-recipiente”, que a partir de los 80 hasta hoy tiene sus mejores historias en manos de autores con lenguaje propio.
Por otro lado, eso terminaría con cualquier ilusión de “continuidad” entre pelis. Y eso es BUENO.

José Torralba
3 noviembre, 2012 18:39

Pero Ocioso, ¿tú no decías que su Batman era Bond con trajes de kevlar? Confiesa, ese hombre te pisó un día en el metro y no se disculpó debidamente 😛

Zape, creo que no andas desencaminado y, es más, creo que sería lo mejor que le podría pasar a Bond en años. Tradicionalmente, los Broccoli (hija e hijastro, que no lleva el apellido) no querían hacerlo porque temían que Bond se adaptara al imaginario de cada autor. De forma grosera (o no tanto, habida cuenta del primer C. Royale): un bond viejo con neuras, ligando con jovencitas y haciendo chascarrillos sobre la jubilación y los judíos, todo dirigido por Woody Allen. O parrafazos de media hora y una turmix posmoderna en manos de Tarantino (que fue el motivo para descartarlo cuando Brosnan lo propuso como director de la siguiente tras Muere otro día). Pero la cuestión es que pueden escogerse directores que sean autores y hayan crecido con cariño hacia 007. Directores cuya educación cinematográfica incluya a Bond. Vaya, que sí. Que ojalá vayan por ahí.

Sputnik, yo también suscribo todo lo que dices tú 😛

zape
Lector
3 noviembre, 2012 18:44

 No es tanto que sean autores, que de eso casi no hay y encima es un término que me disgusta, sino que tengan impronta. Un mínimo de personalidad como la que Whedon aportó a unos productos tan estandarizados en lo visual/tonal/estructural de la Marvel en cine.

José Torralba
3 noviembre, 2012 18:52

Ah jejjjejej, veo que no. Para mí la influencia del Bat-Nolan en el último Bond es evidente: no sólo tiene a Chris Corbould por ahí sino que toda la vuelta al imaginario típico de Bond (tras su desaparición en las dos entregas precedentes) viene de la mano del perfecto aprovechamiento de lo bondiano que Nolan hizo en sus Batmans. En definitiva: Nolan no inspira a Bond; más bien lo que hace es demostrar que los elementos clásicos de la fórmula bondiana funcionan a día de hoy con unos pocos ajustes. En todo caso, la “profundidad” en las triangulaciones de los personajes es muy acusada en Skyfall… baste comparar lo que se hizo con premisas parecidas en Bonds anteriores (el agente renegado de Goldeneye, la villana con asuntos pendientes con M de El mundo nunca es suficiente) para descubrir la superficialidad de entonces y el dramatismo —bien llevado— del ahora. No obstante, la profundidad no es marca Nolan, naturalmente. Pero en esta película aparecen lo que podríamos llamar fácilmente Bond Manor y Bondcueva. Hasta hay un trasunto de Alfred.

José Torralba
3 noviembre, 2012 19:00

Sí, para mí lo que diferencia a un autor de otro profesional es la personalidad. Aunque, de hecho, ya sabes que los artesanos cuentan con mi máximo respeto y reivindicación. De hecho, me gustan los autores que son calificados así por otros y que poseen competencia técnica… los que van de rollo arty, llenos de autoconciencia, me repelen. ¿Problema con Martin Campbell? Pues que no es tan buen artesano como se cree y, encima, muchos le otorgan una impronta creativa en base a una sola película. Y no. Campbell no es Mendes. Tampoco es Terence Young. Y ni siquiera llega a ser John Glen.

zape
Lector
3 noviembre, 2012 19:04

 Es que Terence Young es mucho Terence Young. Incluso Guy Hamilton tiene algún peliculón por ahí. Campbell es apañao a veces y suele contar con Stuart Baird, que es uno de los mejores editores de asunto y que le hace parecer mejor de lo que en realidad es.

Sputnik
Sputnik
Lector
3 noviembre, 2012 19:09

“Para mí la influencia del Bat-Nolan en el último Bond es evidente”
Para ti y para todo aquel que tenga ojos. La diferencia es que no es Nolan el director, y que Sam Mendes sabe cuándo debe “desaparecer” y dejar que veamos a Bond y solamente a Bond.

En todo caso, la “profundidad” en las triangulaciones de los personajes es muy acusada en Skyfall…”

Nótese que yo he dicho”ínfulas de profundidad”. Con todo lo que disfruto su cine, lo que me ocurre con Nolan es que todas sus pelis y todos sus personajes me parecen demasiado autoconscientes. Vaya, que para soltar dos tontás se monta unas historias pedantes que no vienen a cuento, y que luego de vistas una vez se quedan en mero artificio dramático pero hueco.
Aunque ya digo: lo que más me incomoda de su cine no es eso, sino su necesidad de explicar hasta cómo se ata los zapatos el prota. Una tendencia que ha llegado a su máximo esplendor en la última de Batman. Nolan explicaría el funcionamiento de un sable láser si hiciese Star Wars.

Juan Luis Daza
Autor
3 noviembre, 2012 19:14

 Claro, al pobre hombre le darían tanto la brasa con que no se entendía Memento que dijo: “Se acabó, a partir de ahora películas tutoriales para todos”

Ocioso
Ocioso
Lector
3 noviembre, 2012 19:29

Sputnik ha comentado: Nolan explicaría el funcionamiento de un sable láser si hiciese Star Wars.

Si la dirigiera un español el sable se desplegaría por el otro lado y le quemaría los güevos al jedi.

José Torralba
3 noviembre, 2012 19:29

Guy Hamilton es el hombre tras Goldfinger. Pero también el que está detrás de Vive y deja morir y de El hombre de la pistola de oro, demasiado permeables a lo más hortero de los setenta. Baird es un grandísimo editor. De hecho, está en Casino Royale y en Skyfall, no así en Quantum of Solace (y se nota). En todo caso, Mendes se trae a Deakins de casa y sustituye a los especialistas de segunda unidad de la saga Bourne por los de los Batnolans (Chris Corbould a la cabeza como ayudante de dirección), que a mi gusto son los dos ejes del cambio de rumbo de la franquicia. Y, sin embargo, mantiene rasgos autorales, como esa épica de la confrontación de los personajes y no de la espectacularidad de la set piece compleja que tan buen resultado le dio en Camino a perdición. Me resulta muy significativo que la gran escena de acción de segunda unidad esté en la secuencia pretítulos de crédito… como si hubiera querido mantener el control en el resto: sobrias, y elegantes. Una (la de la huida de Bardem… muy a lo TDK, por cierto, disfraz de policía incluido) en claro homenaje a French Connection y, la otra, casi diría que sacada de Perros de paja.

Vale, Sputnik, ahora te entiendo, y sí, llevas razón. Una de las peores lacras del cine de Nolan es la sobreexposición argumental y el subrayado subtextual. Lo primero medio puedo entenderlo, porque es un hombre al que le gustan los blockbusters con aparatos argumentales complejos y, a veces, pareciera como si no quisiera dejarse espectadores sin pasar por taquilla; como si no confiara en la inteligencia de su espectador para rellenar huecos sin perderse (claro que lo contrario, el exceso de sugerencia a lo Prometheus —sugiere que ya se inventarán las justificaciones— me jode más). Pero lo segundo, remachar y remachar lo que simbolizan los personajes hasta el punto de hacer que lo declamen (“soy un agente del caos, blablabla”), es todo un vicio.

José Torralba
3 noviembre, 2012 19:32

Guy Hamilton es el hombre tras Goldfinger. Pero también el que está detrás de Vive y deja morir y de El hombre de la pistola de oro, demasiado permeables a lo más hortero de los setenta. Baird es un grandísimo editor. De hecho, está en C. Royale y en Skyfall, no así en Quantum of Solace (y se nota). En todo caso, Mendes se trae a Deakins de casa y sustituye a los especialistas de segunda unidad de la saga Bourne por los de los Batnolans (Chris Corbould a la cabeza como ayudante de dirección), que a mi gusto son los dos ejes del cambio de rumbo de la franquicia. Y, sin embargo, mantiene rasgos autorales, como esa épica de la confrontación de los personajes y no de la espectacularidad de la set piece compleja que tan buen resultado le dio en Camino a perdición. Me resulta muy significativo que la gran escena de acción de segunda unidad esté en la secuencia pretítulos de crédito… como si hubiera querido mantener el control en el resto: sobrias, y elegantes. Una (la de la huida de Bardem… muy a lo TDK, por cierto, disfraz de policía incluido) en claro homenaje a French Connection y, la otra, casi diría que sacada de Perros de paja.

Vale, Sputnik, ahora te entiendo, y sí, llevas razón. Una de las peores lacras del cine de Nolan es la sobreexposición argumental y el subrayado subtextual. Lo primero medio puedo entenderlo, porque es un hombre al que le gustan los blockbusters con aparatos argumentales complejos y, a veces, pareciera como si no quisiera dejarse espectadores sin pasar por taquilla; como si no confiara en la inteligencia de su espectador para rellenar huecos sin perderse (claro que lo contrario, el exceso de sugerencia a lo Prometheus —sugiere que ya se inventarán las justificaciones— me jode más). Pero lo segundo, remachar y remachar lo que simbolizan los personajes hasta el punto de hacer que lo declamen (“soy un agente del caos, blablabla”), es todo un vicio.

José Torralba
3 noviembre, 2012 19:34

PD. A quien modere: borrad el comentario que está en moderación y este mismo tras hacerlo. Se me escapó un “Cas” “ino” y vuelto a poner el comentario sin él. Perdón por las molestias.

Spirit
Spirit
Lector
3 noviembre, 2012 19:36

Me ha encantado el primer párrafo de la reseña, porque eso es exactamente lo que este Bond ofrece con creces…y por ello esperaba una continuación de la reseña elogiosa hacia la película. Veo que no ha sido así y por ello soy otro de los que está en desacuerdo con la visión (muy respetable) de su autor.

Creo que este es uno de los mejores Bond en años porque nos ofrece todo lo que queremos y lo hace de forma magnífica. Barden es el puto Jóker, como han dicho por ahí, y tan sólo suscribo que después de la magnífica set piece de persecución inicial no haya otra escena a lo largo de la película de igual especularidad.

En todo caso, ya han dicho mucho mejor que yo otros contertulios lo que pienso, especialmente José Torralba, pero no me parece Nohan un director adecuado para Bond; ojalá los Broccoli se arriesgen y pongan a Tarantino, como se habló hace algunos años…

José Torralba
3 noviembre, 2012 19:49

De 1966 aún. Y menos atada por “la reformulación en base a la moda” de la saga Bond. De todas formas, si tu intención era reivindicar a Hamilton, no es necesario. Artesano del copón. Y con Goldfinger por ahí no hace falta decir más: si Fleming alumbró al mito y Young fue su padrastro, este hombre es su padrino.

zape
Lector
3 noviembre, 2012 19:52

 Claro, pero es que Hamilton es director de los 60, fuera de la década pop…

José Torralba
4 noviembre, 2012 0:56

Raúl, las cálidas revisiones domésticas podrán contribuir a aplacar el hype del fan desaforado, a equilibrar al crítico que piense que las películas son malas si no siguen la senda que él pensaba que seguirían (o que tendrían que seguir), o a que ambos se encuentren a medio camino. Yo, que no sé lo que soy, lo único que puedo decirte es que esta película aburrida a mí me ha entretenido muchísimo. Y tengo buenas razones para ello más allá del me gusta/no me gusta primigenio en toda racionalización de la experiencia fílmica.

Argumentos de autoridad aparte, entrando ahora en el debate y tras repetir, una vez más, que tu texto me parece muy bueno, debo decir que aludir a la condición de pastiche de Skyfall para denostarla y obviar que C. Royale incorpora en su tramo medio un torneo de póker con todas las convenciones de las películas deportivas es un poco incoherente. C. Royale tiene a mi juicio muchos defectos: aparte de la destrucción —que no deconstrucción— del arquetipo bondiano, de la esquizofrenia genérica de sus tres partes y de la asimilación imitativa del estilo de la saga Bourne, tenemos una falta de personalidad asombrosa y fallos estructurales que llevan a que la película plantee sucesivos falsos finales de forma tosca (final del torneo, final de LeChiffre, final de Vesper) y a que nunca aclare bien lo que quiere contar. Respecto al villano, prefiero la sobractuación y los planes imposibles propios de la franquicia a un amago de seriedad que plantee serias incoherencias. En primer lugar, en una cinta con el realismo que pretende C. Royale, a Le Chiffre le habrían puesto una bolsa en la cabeza y lo habrían llevado a Guantánamo, en lugar de intentar ganarle en un torneo de póker. En segundo, creo que éste habría encontrado formas más productivas de encontrar dinero rápido que apuntarse a un torneo de estos, como robar bancos o, de hecho, secuestrar al ganador (cosa que hace tras perder, con lo que la propia cinta se enmienda a sí misma, expone la ridiculez de su trama y demuestra la intrascendencia de ganar o no el torneo). Y hablando del villano… creo que es del todo imposible plantearle un final más anticlimático, derivado de esos fallos estructurales de los que hablaba antes y que impiden un enfrentamiento adecuado entre el héroe y su némesis (y no, la tortura genital no cuenta… de hecho, lo empeora, porque edifica una tensión creciente que se desinfla con un deus ex machina en forma de balazo). Por último, las líneas de diálogo románticas que le hacen decir a Bond son lo más manido y relamido que he oído en años. En fin… que no se puede jugar a ser Smiley, Bond y Bourne, todo a la vez. Pero Royale puede gustar, como todo.

Respecto a Chris Corbould, coodinador de efectos especiales y de especialistas en los Batman de Nolan (te recomiendo el The Art and Making of The Dark Knight Trilogy para constatar la importancia de este tipo de profesionales en las grandes superproducciones y en las de Nolan en concreto), decir que ha asumido el papel de Dan Bradley (procedente de la saga Bourne) en entregas precedentes. Es decir, que planifica las secuencias de acción y, de hecho, en Skyfall ha rodado unas cuantas como director de la unidad splinter (que no llega a segunda unidad y muchas veces no necesita ni la presencia de los actores principales). Con todo, este cambio es fundamental, en tanto el cuanto el montaje se adapta al timing de la coreografía. Coreografías con movimientos y acciones rápidas suelen inducir a un torrente de planos cortos como los que puedes ver en Quantum of Solace, y que en la franquicia Bond son herederos directos de la estética Bourne. Con todo, en Skyfall hay que tener en cuenta dos cosas: el buen hacer del montador (también presente en Royale, donde hizo un buen trabajo) y precisamente las pocas secuencias de acción que hay (y la sobriedad de gran parte de ellas), algo que me induce a pensar que Mendes no ha querido delegar excesivas responsabilidades en segundas unidades (como sí hizo Marc Forster en Quantum, y así le salió lo que le salió… una película a base de set pieces con transiciones de una a otra). De todas formas, esto último es una suposición atrevida.

Un saludo.

José Torralba
4 noviembre, 2012 1:03

PD. Veo que aunque mencioné varias veces la importancia de las segundas unidades, al mencionar a Corbould lo llamé “asistente de dirección”. Ha sido un fallo derivado de que en los créditos de estos filmes los asistentes y directores de segunda unidad comparten la misma sección del cuadro técnico. Mea culpa, en cualquier caso.

BLUNTMAN
BLUNTMAN
Lector
4 noviembre, 2012 1:38

Pues ami me gustado, el mejor Barden desde Huevos de Oro. Eso si, como Timoty Dalton no habido mejor 007 XD

Titan
Titan
Lector
4 noviembre, 2012 2:17

Cuando vea Skyfall comentaré. C. Royale no me gustó. Su continuación menos. De Brosnan sólo me gustó Goldeneye. Dalton tenía clase y su primera película ‘007 Alta Tensión’ me encanta. Connery siempre siempre me ha resultado seco y aburrido, prefería la ironía de Moore porque me hacía reír.

Daniel Gavilán
Autor
4 noviembre, 2012 9:36

 En esta línea (la conjugación del arquetipo bondiano con las
reformulaciones cíclicas a las que obliga una franquicia de 50 años) C.
Royale fue lo peor que le pasó a 007. Y no por el enfoque o la
reformulación en sí, sino porque intentó definirse acudiendo no a una
moda (Star Wars), un género (el action thriller de los noventa) o un
tono, sino en base a otro personaje: Bourne, Jason Bourne.

Un discurso muy interesante, Jose, como siempre. Pero creo que falla en este último planteaminto: Según argumentas, la gran baza de la saga Bond es saber insertar al protagonista en distintos escenarios derivados de distintos modelos del cine de acción y aventuras, desde los espías (Desde Rusia con Amor), hasta una extraña amalgama entre Shogun con la Carrera Espacial (Solo se vive dos veces) o el Blaxploitation (Vive y deja vivir). Sin embargo, criticas C. Royale por “bastardizarse” con el cine de Bourne.

¿No es usar el mismo argumento para ensalzar a unas y denostar en otras? Porque coincidirás que en las guionizadas por Paul Haggis el entorno es “Bourne” pero el personaje sigue siendo “Bond” (y en su más pura esencia, más Connery que nunca) siendo totalmente fiel a esa tendencia de mantener los valores del personaje trasladado a distintos tableros de juego que recalcas.

José Torralba
4 noviembre, 2012 10:55

Señor Silvestre, chapeau para usted también. Ya en su debut comenté que a sus publicaciones aquí les había salido un encarnizado seguidor y, aunque no siempre vayamos a coincidir, leerle será seguro un gran placer.

Daniel… no, precisamente lo que estoy diciendo es que en C. Royale y Quantum of Solace la saga dejó de basarse de forma ligera en modas o géneros para basarse en un personaje muy concreto, además de la forma de entender el género que tiene Bourne. Lo primero el arquetipo bondiano y lo que le rodea no lo cambia (por ejemplo, en Moonraker a Moore no lo pusieron en clave Han Solo o Luke Skywalker… Bond era Bond, en el espacio). Pero, lo segundo, sí. Respecto a eso aspectos que rodean al arquetipo, perdimos a Q, perdimos a Moneypenny, perdimos los gadgets, perdimos a los villanos con carisma… Y en cuanto a Bond, de Connery nada. Connery es en la última. En las dos anteriores es un asesino brutal, a veces movido por la venganza y a veces movido por un ímpetu impropio que se refleja en la expresión de sus ojos y la mandíbula apretada. Es excesivamente emocional, tanto para el amor como para su trabajo. Apenas bromea o, si lo hace, es más bien con un poso de desesperación. Y a veces se muestra perdido en su chulería o en su personalidad dañada… un antihéroe que se abraza con la chica Bond de la peli en lugar de zumbársela. Aparte, se muestra menos sibarita (ese “¿tengo cara de que me importe?” tan rompedor y aplaudido me sentó como una patada en la entrepierna) y más tosco. Pero en general, diría que su problema radica en que la seguridad, el aplomo y el joie de vivre que siempre ha mostrado (mata rápido, come bien, folla mucho y nunca pierdas la sonrisa) se ven sustituidos por emociones reprimidas, desorientación existencial y cierta desubicación. Respecto a Haggis, en C. Royale hace un trabajo decente dentro de lo que le encargan, pero lo cierto es que su participación en Quantum se vio muy reducida por la huelga de guionistas de aquel año. Forster y Craig tuvieron que retocar muchísimo el esbozo de guión que hizo (terminado a horas del comienzo de la huelga) y así salió lo que salió… un churro. El propio Craig comenta que no pudo hacer más porque él no es guionista y, de hecho, ha promocionado Skyfall diciendo que no sería como Quantum; una película que, como he dicho, se compone a base de set pieces de acción encadenadas, unidas por breves transiciones de diálogo. Como sería la cosa de inane que Dan Bradley pasa de coordinador de especialistas a director de segunda unidad (nada más y nada menos), y que pierde prácticamente 45 minutos con respecto a Royale. De hecho, juraría que es la película más corta de toda la saga, aunque no estoy seguro.

Khonshu
Khonshu
Lector
4 noviembre, 2012 13:34

ALERTA SPOILER: Ni empieces a leer si no has visto la película

Aplausos para la crítica del sr. Silvestre. Tal vez un poco llevada al límite, porque Skyfall no deja de ser una película pasable con algunos toques de genialidad (qué fotografía tan apabullante!), pero todo muy bien razonado y -en mi opinión- bastante acertado.

No quepo en mi de la tremenda decepción. Tras C. Royale, que creo que es lo mejor que le ha pasado al personaje en décadas y tras el varapalo de Quantum of Solace (maldita huelga de guionistas!), me esperaba que por fin el ya no tan nuevo Bond diera un paso de gigante y nos regalara su primera gran y plena aventura. Pero si Quantum of Solace fue un paso en falso, lo de Skyfall es aún peor, puesto que es un paso hacia atrás.

Con Craig se hizo una apuesta muy valiente. Cogieron al ya caduco y rutinario Bond de Brosnan y lo volvieron de nuevo relevante para el siglo XXI. Era arriesgado, pero el resultado fue todo un éxito. A costa de un reboot medio encubierto, teníamos un Bond que volvía a despertar nuestro interés. Un Bond que afronta sus primeras misiones (ya que Quantum of solace transcurre inmediatamente despúes de C. Royale). Y cuando ya se nos ha presentado al personaje y no nos ha dado aún ninguna historia independiente de su origen, van y nos hacen una película crepuscular. Este Bond apenas empezaba a andar y nos han contado la que debería haber sido la 4ª o 5ª película de craig. Necesitaba un Goldfinger y nos colaron un Muere Otro Día.

No me pueden contar que Bond está viejo y desfasado si acaba de reiniciarse hace nada. Y lo peor de todo es que nos vuelven a hacer otro reboot para edulcorarnos al Bond moderno con las nostalgias del pasado. ¡Se han bajado los pantalones para contentar a los fans acérrimos del 007 clásico! Pero ha sido un fallo, porque ese tipo de fan va a odiar a muerte a Craig de por vida (para ellos siempre va a ser el portero de discoteca, el rambo, el cara de ruso).

Con ese fallo de planteamiento ya la saga está recibiendo un duro golpe, pero igual aún podía salir una buena película. Y lo que tenemos es un producto técnicamente impecable pero con un guión muy endeble. Buen director, buen reparto, acción dosificada pero visualmente muy original… pero una historia que es un pastiche de referencias mal juntadas y demasiado evidentes.

Como bien dice Raúl, en el fondo Bond es reinventarse y contar una y otra vez las mismas historias. Pero un buen guionista de género tiene que ser un poco prestidigitador y saber engañar a su público. En Skyfall parten de un conflicto inicial M/Bond similar al de Muere otro día; un villano con motivaciones similares a El Mundo Nunca es Suficiente y con un plan a lo Joker de El Caballero Oscuro; acaban refugiándose en el campo a escopetazo de postas (como la primera de Bourne pero a lo bestia) y nos lo rematan con un final de lo más predecible y complaciente para con los fans que quieren que todo esté siempre inalterable (sólo les falto ponerle sombrero a Craig y que lo arrojara a la percha). 

La peli no empieza mal pero cómo decae desde que sale el personaje de Silva (paso de entrar a meterme con esa ridícula locaza, ni siquiera creo que sea culpa de Bardem, sino un intento de sobrecompensar una mala historia). Por favor, señores de Hollywood, dejen de contarme historias en las que el malo se deja capturar para perpetrar desde dentro su malévolo plan! En TDK, aún siendo un truco viejo, les quedó genial, pero en Avengers ya olía a rancio y aquí directamente apesta. Me quedo yo en mi butaca aburrido hasta que 30 minutos después ya los buenos han quedado como estúpidos y el malo (con absoluta impunidad de guión) se les ha meado en la boca. 

Y es que encima el plan de Silva no es que sea rocambolesco, sino estúpido. Pero como es una película llena de gente haciendo estupideces, pues como que no desentona. Que la novia de Silva se quiera liberar de él y no se le ocurra otra cosa que follarse a Bond y poner a ambos en manos del malo es idiota, si esa chica quería suicidarse, hay modos más rápidos e indoloros. Que la tantos años planificada venganza de Silva consistiera en saber que el MI6 se iba a mudar acojonado justo donde a él le iba a convenir y que iban a conectar a sus sistema su virus (cuando ya les había demostrado repetidamente que les podía hackear cuando le diera la gana) y además en el momento justo en que M está compareciendo ante una junta disciplinaria… tanta planificación, tanta idiotez del MI6 y tanta potra (ejem… impunidad de guión) para ir a volarle la cabeza de un vulgar disparo? este tío es tan listo que es bobo. Y eso que el MI6 se lo pone a huevo, porque, sabiendo que M está en peligro (y mira que tampoco era difícil matarla en cualquier otro momento, que tampoco es que la dama haya mostrado un gran despliegue de seguridad en ninguna de sus películas) no se le ocurre a Bond otra cosa que irse SOLOS y DESARMADOS a una sitio aislado para que vengan a matarles. Tú tírales bombillitas y cuchillos Bond, que te los has cargado porque son más tontos que tú… Pero a M la han matado por tu birria de plan, zoquete, al final has fallado como un bobo, pero eso sí, has tenido tu oportunidad de reencontrarte con tu pasado.

 Y es que aunque me encanta que ahonden en el pasado de Bond, sólo ha servido para convertirlo en Batman. Mansión? Alfred? Bondcueva? Tumbas de los padres? ¿Cómo es que han vuelto a contratar a este guionista para la siguiente? Si en su cerebro no hay nada que se parezca remotamente a una idea original. Si quería rendir un tributo a la saga, en vez de el manido Aston Martin, podía haber aprovechado el viaje de Bond  a su mansión familiar y haber puesto en la chimenea un escudo de armas con el lema “El mundo nunca es suficiente” (o haberlo puesto en la tumba), pero es que ni siquiera las buenas oportunidades las aprovechan.

Je, yo aquí diciéndole a Raúl que había llevado su crítica al límite y al final me he despachado de lo lindo. En el fondo no es tan terrible, simplemente una de Bond de las flojas, ni siquiera la pondría en la lista de las malas. Te deja más con una sensación de decepción que de haber estado viendo un producto de mala calidad.

Espero que pasado el 50 aniversario y habiéndole dado su merecida despedida a J. Dench por fin dejen a este Bond poner velocidad de crucero, que ya debe estar en su meridiano de actor y aún no ha podido volar sin ataduras. 

Miki
Miki
Lector
4 noviembre, 2012 13:38

Como ya van muchos comentarios y tengo que planchar voy a dejar mi humilde opinión y pasar educadamente de lo dicho por los demás.

La película creo que empieza de una manera potente pero que, efectivamente, pierde fuelle y al final se alarga un poco demasiado, estoy de acuerdo también en que no se le saca todo el jugo que se podría sacar porque hay cosas que se abren y no se desarrollan (o al menos no de buena manera) como podría ser el tema de

Aviso de Spoiler

 la confianza/traición de M a Bond y a Silva y, en general, de un país hacia sus agentes, que tenemos presente desde la resolución de la escena que va antes de los créditos y con el que en su primer encuentro Silva tenta a Bond para que se pase a su lado

y que luego desaparece sin ir más lejos y resolviéndose la cuestión con una sola frase. Luego la escena del final de la iglesia no me parece propia de Bond. Coincido con que Silva, al igual que el personaje de Van Damme en los Mercenarios 2, empieza muy bien al definirse ya al principio haciendo cosas malas y no diciendo que es el malo porque sí (como ocurre muchas veces) para luego diluirse esta sensación entre tanta carrera y quedando al final como uno más de la lista de malos de Bond.

Con lo que no estoy de acuerdo de la crítica es con que Bardem esté fuera de lugar, Silva es un malo de Bond, lo que implica que será un monstruito (eso viene ya de serie, Ian Fleming lo dejó establecido en sus novelas, así hace que Bond nos sea más simpáticos por oposición porque, no nos engañemos, Bond es un ejecutor, espiar no espía mucho). Considero que lo demuestra rompiendo la linea general de interpretación que tienen el resto de personajes y, además, muy bien. Que luego el guión le vaya bajando intensidad al personaje no es culpa de Bardem y es una lástima porque era un villano con mucho potencial al ser

Aviso de Spoiler

el lado oscuro de Bond

José Torralba
4 noviembre, 2012 13:58

 Hasta en eso tiene enjundia… en realidad el conflicto que se nos plantea en Skyfall es muy mendesiano, ya que los personajes principales no dejan de estar tratados como si fueran una familia disfuncional como las que viéramos en American Beauty, Revolutionary Road o Camino a Perdición: M y sus dos “hijos” (de hecho Bardem se refiere a ella en reiteradas ocasiones como “madre”, “mami” y variantes similares). Aparte, resulta curioso que el personaje de Bardem sea el traicionado por su gobierno (como Bourne) pero, también, el traicionado por su familia (como Michael Sullivan). Lo cual demuestra que el protagonismo es siempre cuestión de perspectiva… lo que en una película sería el héroe (traicionado por su país y/o su familia, a la deriva, obligado a luchar) aquí es el villano, mientras que Bond es el perro fiel de su país, al que nunca traicionará pese a que vea toda la mierda que arrastra. Así que no puedo sino aplaudir ese guiño intertextual mediante el que Bond vuelve a sus orígenes cinematográficos y mediante el que el trasunto de Bourne se convierte en villano de opereta. Y más aún: no es la primera vez que Mendes introduce un personaje con tendencia a la sobreactuación que genere un contrapunto a la gravedad del resto del reparto… recordemos a Michael Shannon.

Por lo demás, Khonshu acierta de pleno en el diagnóstico. Esta película viene a demoler el enfoque de C. Royale. Ahora bien, se enfoque esto de forma positiva o no, ya depende de cada cual. Sólo un apunte: más que “viejo”, Bond aquí está físicamente herido y es tratado como una antigualla del sistema de espionaje, que es distinto. De hecho, en Goldeneye –un nuevo inicio de la franquicia tras la caída del muro– M ya llamaba a Bond “reliquia de la guerra fría”.

Tha ki_kua
Tha ki_kua
Lector
4 noviembre, 2012 19:47

Para mí es floja. Empieza bién pero le falta ritmo. Parece que Mendes se ha entretenido más en lograr imagenes bonitas que en darle brío al film. Las pelis de Bond no tienen que tener el summum argumentativo, pero tienen que entretener. Sentarte en la butaca, agarrar el bucket de palomitas y engullir mientras ves a Bond en situaciones arriesgadas, con un mcguffin lo bastante efectivo como para interesarte. Esta no.

Aviso de Spoiler

Buaaahhh, soy un espía maloso que tengo una perreta y quiero matar a  mi jefa-madre, pero como todo villano de Bond que se precie, antes lo largo todo.

Bardem parece que se quiere parecer a Joker Ledger, pero no lo consigue.
Lo mejor, siempre desde mi opinión son los minutos finales con ese back to the origins porque 007 tiene que tirar de los clichés que la han hecho imperecedera.

Daniel Gavilán
Autor
4 noviembre, 2012 22:31

 Daniel… no, precisamente lo que estoy diciendo es que en C. Royale y
Quantum of Solace la saga dejó de basarse de forma ligera en modas o
géneros para basarse en un personaje muy concreto

Yo no veo cual es la diferencia Jose, dado a que generalmente siempre suele ser una obra concreta la que da inicio a una forma de entender un género concreto de cine (al igual que la moda Blade/Matrix o la Tarantino/Ritchie) y en este caso lo Bourne y C. Royale comparten es una mismo tono, sobrio y contundente de entender el cine de acción de la misma forma que puede verse en el Haywire de Soderberg. Todo lo que hay más allá de ese hermanamiento tonal, desde las partidas de poker, al lujo, el viaje por parajes exóticos y los villanos tiene más del Bond clásico que de la saga Bourne.

p.s.: Mismamente con esta última entrega no dejo de leer que Skyfall -ojo, que hablo sin haberla visto, por lo que quizás no sea más que un vago parecer en torno a una opinión generalizada- esta profundamente influenciada por el Batman de Nolan aparte de -lógicamente- el cine del propio Mendes. ¿No nos devolvería esto a la misma situación?

Lo primero el arquetipo bondiano y lo que le rodea no lo cambia (por
ejemplo, en Moonraker a Moore no lo pusieron en clave Han Solo o Luke
Skywalker… Bond era Bond, en el espacio)

Eso es muy discutible ya desde la base de que el Bond de Moonraker apenas tiene nada que ver con el de Desde Rusia con Amor o el de Timoty Dalton y tiene profundas diferencias con el de Brosnan. Creo recordar como tú mismo has recalcado en más de ocasión como el personaje fluye a través de sus diferentes encarnaciones (hasta el punto de existir teorías que afirman que cada “Bond” es un agente diferente con un mismo nombre código, hipótesis que por cierto creo recordar que fue la usada por la C. Rolaye “apócrifa”).

Esas “diferencias” que recalcas no son más que las características particulares del Bond de Craight de la misma forma que el de Moore no ira igual que el de Connery ni el de Dalton igual que el del primero ni el de Brosnan igual a este.

Y probablemente estes de acuerdo en que, si en muchos rasgos el Bond de Craigh es muy diferente del de muchos de sus predecesores, no hablemos ya del Jason “blandiblú-mochilero” Bourne de Damon, personaje con el que no podría ser más diferente.

No, el Bond de Craigh está mucho más cerca, tanto en su brusquedad como “vulnerabilidad impasible” del Bond que tuvimos hasta Al Servicio Secreto de su Majestad (diferencias entre Connery y Lazenby aparte) que de cualquier carita de cordero degollado de Damon.

De hecho, si hubiera que buscar una influencia clave para el Bond de Craigh, probablemente sea la escena entre Bond y Miss Taro en James Bond contra el Doctor No, donde lejos del Bond amable, pícaro e irónico de los últimos años nos encontrábamos a ese 007 duro, seco y con pocos miramientos tan cercano a la versión de Craigh. No hablemos ya de todo lo que parece directamente sacado de Desde Rusia con Amor, desde la escena del balneario, hasta las similitudes de Mathis de Giannini con el Ali Kerim Bei de Armendrariz o, si forzamos, el momento “Red Grant” sustituyendo el vagón del Orient Express por un hueco de escaleras (o ya puestos, su reguero de mujeres muertas, tan afín al del Bond sobreexpuesto y desbordado de Connery en Goldfinger o el “metachiste” de arrancar con el personaje presentándose desde cero tan afín a aquel “esto nunca le habría sucedido al otro Bond” de Lazenby)

Ya sabes que un método tan habitual como válido a la hora de reinsuflarle vida a una franquicia que por algún motivo se haya descarriado más allá del punto de no retorno es despojarla de todo lo accesorio (Q, los gagdets, Monie Penny, etc…) para reducirla a su más pura esencia. Y eso es justamente lo que hizo C. Royale y por lo que cosechó tanto éxito convirtiéndoese en la primera película de Bond en mucho tiempo que dejaba de ser un “placer culpable” imposible de disfrutar junto a alguien que no estuviese en el juego para convertirse en una de las películas más nítidas, puras y directas de toda la saga Bond.

Y es que hay más del Bond clásico en cada partida de póquer incluida en esa película que en el ochenta por ciento de la mayoría de entregas que hemos “disfrutado” desde Diamantes para la Eternidad.

perdimos a los villanos con carisma…

Curiosamente el otro día vi un repaso en Fotogramas donde prácticamente afirmaban lo contrario, que el Bond de Craigh (con Le Chiffre) supuso el regreso de los villanos carismáticos que se había perdido desde Panorama para matar. Y aunque ya entonces me jodió por el hecho de que obviaran tan impunemente a los de Goldeneye y el freudiano villano de Muere Otro Día (cojonudos bajo mi punto de vista) tampoco les quitaría mérito a los villanos de la película de Campbell y Haggis, que tampoco se quedan cortos. 

Apenas bromea o, si lo hace

¡A eso digo no!

Bond en pelotas, siendo torturado por un malo malísimo desesperado al saber que sus jefes vienen a por él mientras le golpea en las idem, empieza a descojonarse entre los alaridos de dolor soltando un “¿Que se siente al saber que lo último que habrás hecho antes de morir habra sido rascarme los huevos?” Esa chulería descarada, con un poso amargo e irónico ante la adversidad presente en esta y otras muchas secuencias en las que Bond hace gala de su caracter mordaz e incisivo tiene más “martini con vodka; mezclado, no agitado” que todas las veces que sus predecesores pidiesen la bebida a la par que soltaban chascarrillos directamente sacados de los chistes de Arevalo

Por lo demás, me gustaría recalcar la coherencia que puede verse dentro de la evolución de la franquicia Bond entre la última de Brosnan y la primera de Craigh. Ambas comparten su carácter irreverente, pero la primera desde un punto “pop” cuasiparódico que básicamente se dedicó a sacar los trapos viejos mientras celebraba su encanto kitsch, y la segunda construyendo de nuevo sobre la habitación ya limpia y ordenada, transmitiéndonos la sensación de juguete nuevo que nos adentraba en terreno desconocido.

Y como siempre, ya sabes, todo un placer intercambiar pareceres fílmicos o de cualquier tipo con su persona 🙂

josecles
josecles
Lector
5 noviembre, 2012 0:40

 No estoy de acuerdo con la reseña, a mi la película me ha gustado mucho. Me parece muy acertado como humanizan al personaje, como hace más humano a Bond, exponiendo sus debilidades sin traicionar en el proceso a su legado. Las escenas de acción no es que sean peores que en otras ocasiones, sino diferentes, quizá mas verosímiles. El guión a mi si me ha gustado, no sé a que otras películas dices que copia, no me he percatado de ello. Muy recomendable, algo diferente dentro de las películas 007 y a la vez acertado.

José Torralba
5 noviembre, 2012 0:41

Yo no veo cual es la diferencia Jose, dado a que generalmente siempre suele ser una obra concreta la que da inicio a una forma de entender un género concreto de cine

La diferencia entre la moda de turno y los arquetipos que plantea la explico más abajo con el ejemplo de Moonraker. La moda (o el género) enmarca la película, pero los arquetipos definen a sus personajes. Bond se fue al espacio (por la influencia de Star Wars) pero no se volvió Luke Skywalker o Han Solo. Y creo que no es muy discutible. Otra cosa es que el Bond de Moore no fuera el de Connery… pero, de hecho, sí que lo era, sólo que amplificado. Las películas de Moore no suelen criticarse por no ver a Bond en ellas, sino porque llevan tan al extremo los rasgos del personaje que acaban caricaturizándolo o haciéndolo caer en el ridículo. Absolutamente todo lo que hacía el Bond de Moore lo podría haber hecho el de Connery. Sólo que Connery lo habría hecho como Connery o, con suerte, como el Connery inicial… porque esta “degradación” ya se observaba entre el personaje que interpretaba en Desde Rusia con Amor y al que daba vida en Diamantes para la eternidad. Luego está Brosnan, que no es ni uno ni otro, sino los dos a la vez… a ratos adquiere la gravedad de Connery, a ratos el cachondeo de Moore. Por eso para algunos seguidores es la mejor encarnación del personaje (“elegante, sofisticado, tremendamente eficaz”, según ese reportaje de Fotogramas que mentas). Y Dalton… Dalton fue el primer intento de hacer lo que ahora se ha hecho con Craig (de nuevo del artículo que mentas de Fotogramas, “el primer intento de humanizar a un personaje que había ido demasiado lejos”). Sus películas son buenas, pero no funcionan como pelis de James Bond. De hecho, en su momento se le criticó mucho por ello, y no por nada sólo estuvo durante dos películas (bueno, por eso y por disputas legales).

Curiosamente el otro día vi un repaso en Fotogramas donde prácticamente afirmaban lo contrario, que el Bond de Craigh (con Le Chiffre) supuso el regreso de los villanos carismáticos que se había perdido desde Panorama para matar.

Bueno, cada cual tiene su opinión. En todo caso, ¿dónde mencionan a Le Chiffre? En el reportaje que tengo yo, en la página 92, citan como los villanos más carismáticos de la saga al Dr. No, a Goldfinger, a Blofeld (encarnaciones de Pleasence y Savalas), a Scaramanga y a Zorin. Punto final. Unas páginas después hay una sección titulada “Los otros villanos” que reza así “no tendrán la mística ni el poder del Dr. No o Scaramanga, pero […]”. En cualquier caso, ni Le Chiffre, ni Mr. White ni Dominique Greene aparecen citados. El reportaje lo leí el viernes por la noche y puede que la cita que me cuentas se me pasara o no la encuentre ahora mismo.

“¿Que se siente al saber que lo último que habrás hecho antes de morir habra sido rascarme los huevos?”

Y así es como el savoir faire del personaje se va por el retrete: haciéndole declamar una línea que más parece provenir de un macarra que de un tipo exquisito. Y el problema, ojo, no es de Craig, puesto que en Skyfall sí que tenemos los diálogos que siempre debieron otorgarle: cínicos, juguetones, sutiles y elegantes. Si pillas a Connery diciendo comentarios como el citado, me descubriré el cráneo. Y no es que no esté de acuerdo con lo de los chistes de Arévalo, porque efectivamente Brosnan los repartía a diestro y siniestro, pero precisamente por eso se engrandece Skyfall… porque se desprende de las gracietas del abuelo sin necesidad de ser soez. Jamás diría “rascarse los huevos”. Y ojo, no es que tenga nada en contra de lo soez… no soy un mojigato. Simplemente a Bond no le pega. Bond no es un personaje de Garth Ennis.

si hubiera que buscar una influencia clave para el Bond de Craigh, probablemente sea la escena entre Bond y Miss Taro en James Bond contra el Doctor No, donde lejos del Bond amable, pícaro e irónico de los últimos años nos encontrábamos a ese 007 duro, seco y con pocos miramientos tan cercano a la versión de Craigh.

En la película del Dr. No, James Bond todavía no había encontrado su identidad cinematográfica ni la clave de su éxito (excepto el villano bizarro, pero eso viene de serie en las novelas de Fleming). El verdadero Bond no llega hasta Goldfinger, donde Bond ya es distinto y se ve acompañado de toda la parafernalia que lo hizo famoso (el maletín de Desde Rusia con amor es un precursor de los verdaderos gadgets). De hecho, en ese mismo reportaje de Fotogramas comentan que Goldfinger fue el primer blockbuster de la franquicia, y precisamente si algo reivindica de forma manifiesta Skyfall es a Goldfinger. Y no hablo de los guiños, hablo del espíritu. No basta con embadurnar a una chica con petróleo.

hasta las similitudes de Mathis de Giannini con el Ali Kerim Bei de Armendrariz

Mathis es un arquetipo. Al mismo arquetipo obedecen el Tanaka de Sólo se vive dos veces, el Columbo de Sólo para tus ojos, el Pushkin de Alta tensión o, si me apuras y en clave mucho más cómica, el Zukovsky de Goldeneye/El mundo nunca es suficiente. De hecho, el caso de Mathis me resulta confuso y mal tratado, porque su arquetipo cambia de C. Royale a Quantum of Solace… siguiendo la categorización que hace Vogler en El viaje del escritor a partir de las lecturas de Joseph Campbell, en la primera obedecería al arquetipo de figura cambiante (“un amigo o un aliado del mismo sexo […] que pueden confundir al héroe y tenerlo en ascuas, siendo así que su lealtad o su sinceridad a menudo se pone en duda”) mientras que en Quantum pasaría a reflejar la figura del mentor (variante conciencia del héroe): “procuran recordar al héroe errante la necesidad e importancia de un código moral”. Tan es así que muere, como lo hace buena parte de mentores (Obi Wan Kenobi a la cabeza). Un confusionismo galopante, la verdad.

Ya sabes que un método tan habitual como válido a la hora de reinsuflarle vida a una franquicia que por algún motivo se haya descarriado más allá del punto de no retorno es despojarla de todo lo accesorio (Q, los gagdets, Monie Penny, etc…) para reducirla a su más pura esencia.  Y eso es justamente lo que hizo C. Royale y por lo que cosechó tanto éxito convirtiéndoese en la primera película de Bond en mucho tiempo que dejaba de ser un “placer culpable” imposible de disfrutar junto a alguien que no estuviese en el juego para convertirse en una de las películas más nítidas, puras y directas de toda la saga Bond.

Jo, Daniel… que leemos cómics y luego nos quejamos del New 52. Es como si me dices que a Spiderman le quitemos lo accesorio (MJ, Gwen, tía May, tío Ben, los lanzarredes y, ya que estamos, el traje y la cámara) y lo reduzcamos a su esencia (un tío con poderes de araña). Por lo demás, ni la franquicia se había descarriado ni lo de C. Royale fue un éxito tan rotundo. De hecho, mira como queda Muere otro día en comparación a C. Royale y Quantum of Solace en el ranking de la franquicia ajustado a la inflanción. Es más, en ese ranking dos Brosnan están por encima de C. Royale, y los cuatro por encima de Quantum. ¿Que dejaba de ser un “placer culpable”? Hombre, si lo indicativo de buen hacer ahora es poder ver las películas en compañía de alguien que las conoce por primera vez, pues sí… cualquier producto estandarizado y desprovisto de sus peculiaridades es más accesible a un nuevo público. Pero ya digo… tampoco TAN accesible. Y si nos referimos a la respuesta crítica… Skyfall las está cosechando excelentes. En Metacritic tiene un 85, aunque la muestra aún no es muy grande. C. Royale tiene un 81 (aunque con una muestra mayor).

José Torralba
5 noviembre, 2012 1:15

PD. Y ojo, yo también creo que a 007 le hacía falta un lavado de cara tras Muere otro día, que no la veo tanto como un descarrilamiento como la consecución del mas difícil todavía y el agotamiento de un modelo de plasmar el universo Bond (modelo basado en el reprise actualizado y atenuado de la etapa Moore con un tipo menos viejo). Pero Skyfall demuestra que eso podía hacerse con respeto al personaje, su mundo y sus peculiaridades. Cuando la veas me cuentas (por aquí o por correo, si la ves dentro de mucho), que ya sabes que yo también disfruto con el intercambio de pareceres contigo 😉

Franz
Franz
Lector
5 noviembre, 2012 7:07

 Muy floja, en serio. Una especie de Taken 2, Batman y Mi Pobre Angelito en una mezcla espantosa, con un Bardem impresentable.

Mr. X
Mr. X
Lector
5 noviembre, 2012 11:13

“Taken 2, Batman y Mi Pobre Angelito”

¡Compro!

Por otro lado, señalar que ahora mismo hay dos muy buenas películas en cartelera que no son esta, y en las que no hay explosiones ni tiros, Submarino, de Richard Aoyade y El profesor de Tony Kaye.

juan-man
juan-man
Lector
5 noviembre, 2012 11:52

 Pues yo voy a ir a contracorriente, y defender que no hay por qué posicionarse en el bando de C. Royale o en el de Skyfall…

Según lo veo (y ojo, no sé si era la intención de los productores inicialmente, y me da la impresión de que no… pero la ausencia de intención no significa ausencia de resultado) la deconstrucción y recomposición del arquetipo bondiano clásico (conneryano) que se produce en C. Royale y Skyfall respectivamente no se invalidan mutuamente, sino al contrario: terminada Skyfall, se pueden ver los tres “Craigs” como un único viaje en el que se deconstruye al personaje para poder recomponerlo. Dicho de otra manera: sin C. Royale no se podría haber hecho Skyfall. Y si bien es cierto que la dirección de Campbell es tan deslucida como impersonal, el guión no es nada desdeñable. Por mi parte, compré sin problemas C. Royale: me atrajo a un personaje que nunca me había entusiasmado (por culpa de Moore), me hizo acudir a Connery, a Lazenby y a Brosnan y así, ahora, me he podido entusiasmar al ver cerrarse el círculo. Un círculo que necesitaba a la película de Campbell para comenzar a trazarse, y que necesita a Skyfall para acabar donde debe: en lo que (ubicación cronológica aparte) podría ser perfectamente el preludio de Doctor No.

juan-man
juan-man
Lector
5 noviembre, 2012 11:56

Dicho lo anterior, Skyfall me parece mucho mejor rodada y fotografiada. Y mejor escrita. En definitiva, mejor película. Pero C. Royale me sigue pareciendo una de las mejores cintas de la saga, quizá solo por detrás de la de Mendes y de Desde Rusia con amor. Y, a lo mejor, peleada con Goldfinger, Operación Trueno y Doctor No. El resto caen por debajo, hasta llegar a Moonraker.

juan-man
juan-man
Lector
5 noviembre, 2012 12:00

 Y por hacer un tres en raya, debo añadir que hablar de que lo de Bardem es “desde ya uno de los miscastings más sonados de la década” es, en el mejor de los casos, una boutade.

José Torralba
5 noviembre, 2012 15:23

 sin C. Royale no se podría haber hecho Skyfall.

Em… em… mierda. Es un argumento tan bueno que no encuentro forma de rebatirlo. Sencillamente. Juan-man, como siempre, dando en la diana. Y efectivamente, Skyfall es un Bond Begins. Una precuela de toda la serie, disfraza de relanzamiento dentro del relanzamiento (o tal vez al revés). A mi juicio, una gozada tanto en sí misma (Mendes y Deakins vuelan muy alto) como por la superficie intertextual y metatextual que plantea.

juan-man
juan-man
Lector
5 noviembre, 2012 15:58

Una pátina de metatextualidad que hace que el logo final del 50 aniversario, colocado justo ahí, y el “James Bond will be back”, cobren una fuerza emotiva especial.

Una precuela de toda la serie, disfrazada de relanzamiento dentro del relanzamiento (o tal vez al revés)

exacto… una pirueta TAN magnífica que, en mi caso, me hizo darme cuenta de que echaba de menos al Bond de las cintas clásicas… y hasta ahora no había sido consciente de ello!

Mi pregunta es… ¿es posible que se les esté escapando todo esto a tantos fans bondianos? No me canso de leer comentarios por la red sobre que Skyfall “no es un Bond clásico” o directamente que “no es una película de Bond”… y a mí me parece la más Bond desde Diamantes para la eternidad…

José Torralba
5 noviembre, 2012 18:02

Depende de lo que el fan bondiano considere que es Bond. Yo lo entiendo como lo que dije antes: un arquetipo relativamente fijo, asociado a cierto imaginario estable, pero por lo demás adaptable a diversos géneros, tonos y argumentos (que no a todos). A mi gusto C. Royale –una película decente, no tan excelsa como se cuenta, aunque muy accesible para nuevos espectadores– cambiaba las coordenadas del universo Bond en relación a las películas precedentes, pero también desproveía al personaje de su imaginario y cambiaba su arquetipo en puntos que considero esenciales; un cambio que continuó en la olvidable Quantum of Solace (esta sí, una película deficiente). Por eso Skyfall me gusta tanto… porque recupera el arquetipo, restaura el imaginario y encima plantea unos juegos textuales de altura que llevan a Bond desde su destrucción deconstruida –nuevamente, o viceversa– hasta la restauración completa del mito en esa escena con el despacho, la puerta acolchada, etcétera. Aparte, como película –fuera ya de las consideraciones bondianas– es una pieza de orfebrería.

Sin embargo, hay ciertos fans –muchos de los cuales se la tenían jurada a Craig, cuando si algo demuestra en Skyfall es que es un grandísimo actor capaz de encarnar al Bond por antonomasia si de eso se trata– que, además de arquetipo e imaginario, atan a Bond a un universo de ficción concreto y formulaico que abarcaría la última de Connery, todas las de Moore y las de Brosnan (que, como dije antes, consigue llevar a buen puerto la mezcla imposible de los otros dos, aunque más tirando a un Moore más centrado y menos autoparódico). Es decir, que lo que buscan en una de Bond es la iteración permanente de una película de acción ligera, con pequeños toques de ciencia ficción, humor inglés liviano y exportable y ninguna introspección. Y, a ser posible, una bomba a desactivar al final. En este sentido, Skyfall es una grandísima película del Bond entendido como arquetipo+imaginario, pero subvierte cualquier fórmula preconcebida (que es radicalmente distinto de desembarazarse de ellas). Por ejemplo el primer enfrentamiento de Bond y Silva no acaba con el primero en una trampa mortal de la que inevitablemente saldrá indemne, sino que ese papel le corresponde al segundo. Y ese final tan criticado no deja de ser otra vuelta de tuerca: el villano asaltando la “base secreta” del héroe. Todo al revés. Pero con el Bond de siempre.

Z_c_k
Z_c_k
Lector
5 noviembre, 2012 20:24

Hace 2 días vi Skyfall, con grandes expectativas que no se cumplieron.

Una pelicula por más buenos parajes, fotografia o actuación que tenga; debe entretener (más si  es de una productora como MGM), algo que no logra esta pelicula, porque casi despues de un tercio de la pelicula las esperanzas de uno a que se ponga mejor son vanas. La pelicula te aburre, sus secuencias de acción son largas (demasiado) y uno espera que acaben YA.

Hay guiños a las primeras peliculas ; asi como el final que da a entender que todo hasta ahora desde “cas””ino” royale era una precuela, pues te devuelve el panorama clasico (y para mi eso fue lo mejor de esta pelicula) pues apela a la nostalgia del bond clasico (hecho para fans).

El villano de Bardem, un intento de joker, que prometia más en los trailers, y acabo demasiado caricaturesco.

Tanto me llego a aburrir la pelicula que casi doy un grito de alegria cuando M (“mami”) muere, pues en esta pelicula se hizo demasiado pesada.

Khonshu
Khonshu
Lector
5 noviembre, 2012 20:40

 . Por lo demás, ni la franquicia se había descarriado ni lo de C. Royale fue un éxito tan rotundo. De hecho, mira como queda Muere otro día en comparación a C. Royale y Quantum of Solace en el ranking de la franquicia ajustado a la inflanción


Pero es que esa lista es un tanto engañosa. Nunca le he visto mucho sentido a comparar las taquillas de películas antiguas con modernas, (ni siquiera ajustando la inflación) porque hay muchos factores que diferencian cada época. Ha aumentado la población y el coste de las entradas, pero antes no había piratería, ni el boom del videoclub de los 80, ni tantas ofertas de ocio, antes las películas tenían una vida en cartelera mayor, pero menos salas, antes se reestrenaban películas ya viejas y seguían sumando recaudación… es muy difícil comparar películas de distintas épocas.

Además, tampoco es que sean muy fiables los datos de boxoffice mojo anteriores a los 90. No había un registro tan detallado como el actual y muchas cifras son rumores o exageraciones.

Y sobre todo, esa lista es sólo del mercado de estados unidos. Las de Brosnan estarían por encima de las de Craig en USA (aunque sólo si cuentas la inflación, porque las de Craig recaudaron más), pero si cuentas el mercado internacional C. Royale masacra a la última de Brosnan, sacándole más de 160 millones de diferencia (en sólo 4 años entre una y otra). 

C. Royale sí fue un éxito muy rotundo (de público y de crítica). Recaudó cerca de 594 millones de dólares -convirtiéndose en la cinta de 007 más taquillera de la historia- y Quantum, con lo mala que era, 584. Las de Brosnan están entre los 330 y los 350 millones todas excepto el pelotazo de Die another day (431 milones).  Las de Brosnan fueron películas de gran éxito para la época, pero es que con Craig la franquicia ha dado el salto a convertirse en un rompetaquillas muy potente que puede mirar de tu a tu a los grandes estrenos del año.

Al público le gusta mucho este nuevo James Bond y si ahora le sumamos un actor de renombre como Bardem, un director de prestigio como Mendes y las buenas críticas que está recibiendo, es muy probable que Skyfall rebase a C. Royale. Apenas llevando una semana estrenada (y sin haberlo hecho en USA) ya ha recaudado 270 millones. Es muy probable que pase de los 600.

José Torralba
5 noviembre, 2012 21:05

 Es que fuera de Estados Unidos no hay ranking no ajustado a la inflación. Y eso sí que es papel mojado. Por otro lado, la taquilla internacional de C. Royale es superior a la de Muere Otro Día, sí, pero por ejemplo la primera se distribuyó en China y la segunda no. De todas formas, no quería decir que C. Royale fuera un pinchazo porque no lo fue. Sólo que la franquicia no estaba ni mucho menos muerta en términos económicos antes de su llegada (de ahí lo de “no fue un éxito tan rotundo”… me refería en comparación a la saga Bond).

Daniel Gavilán
Autor
5 noviembre, 2012 21:13

 En
la película del Dr. No, James Bond todavía no había encontrado su
identidad cinematográfica ni la clave de su éxito (excepto el villano
bizarro, pero eso viene de serie en las novelas de Fleming). El
verdadero Bond no llega hasta Goldfinger, donde Bond ya es distinto y se
ve acompañado de toda la parafernalia que lo hizo famoso (el maletín de
Desde Rusia con amor es un precursor de los verdaderos gadgets).

Pero piensa que, por lo general, las más valoradas siguen siendo las de aquel “proto Bond” anterior a Diamantes para la Eternidad (la entrega en la que la parodia y el desfase se quedó para no marcharse). Algo que bien sirve para recalcar como la saga cayó en la autocondescendencia complice dejando de valorarse como “buen cine o mal cine”, para ser juzgadas como “películas de Bond”. Lo cual nos devuelve a la situación que comentaba en la que, si uno intentaba ver alguna de aquellas cintas con alguien que no fuese participe de las reglas del juego el resultado solía ser desastroso, mientras que C. Royale era una buena película independientemente de que uno no hubiera visto ninguna película de Bond precisamente por dar más trascendencia a la historia que a la revisitación de lugares comunes

Y así es como el savoir faire del
personaje se va por el retrete: haciéndole declamar una línea que más
parece provenir de un macarra que de un tipo exquisito

Bueno, no coincido en esta consideración por dos razones: Uno) Se trataba de un Bond “tosco” y compacto todavía por pulir (rol que a Craight le encajaba como anillo al dedo tanto por su porte físico como por como aborda el papel). Dos) Se trataba de una revisitación desmitificadora en un entorno completamente diferente. Ya no era el Bond “reliquia de la Guerra Fría”, sino un Bond fruto de un escenario diferente, sin edulcorantes ni florituras. Con eso en cuenta, no veo mal que se marque coñas más cercanas al cine de Guy Ritchie (sin perder la ironía suicida habitual) que del “Mad Men” de los 50

En el reportaje que tengo yo, en la página 92

Mea culpa Jose, no me refería al reportaje de la revista, sino al del programa de televisión, donde tras ensalzar a los villanos de Panorama para Matar y minusvalorar a los de las películas de Dalton pasaron directamente a hablar de las virtudes de Le Chiffre, Dominic Greene (!) y Bardem

Y
Dalton… Dalton fue el primer intento de hacer lo que ahora se ha hecho
con Craig (de nuevo del artículo que mentas de Fotogramas, “el primer
intento de humanizar a un personaje que había ido demasiado lejos”). Sus
películas son buenas, pero no funcionan como pelis de James Bond. De
hecho, en su momento se le criticó mucho por ello, y no por nada sólo
estuvo durante dos películas (bueno, por eso y por disputas legales).

Si un profesor le pide a sus alumnos que dibujen una forma geométrica, uno de ellos dibuja un círculo y le sale un “churro”, no significa que el círculo no valga como tal. Es más, es más que probable que si otro es capaz de trazar un círculo perfecto, este acabe obteniendo muy buena nota.

O lo que es lo mismo, que con Dalton no funcionase no significa que el enfoque fuese malo, sino que no supieron dar con la tecla o no dieran con el timming adecuado. Que con C. Royale funcionase tan bien es la prueba feaciente de ello por mucho que con Quantum of Solace se dieran un traspiés*

* Que además, hubo varios factores en el ajo, uno de los cuales fueron las altas expectativas en relación con el primer film (de hecho, QoS puede ser floja en relación con C.Royale, pero dista mucho de estar entre las peores películas de la franquicia).

Jo, Daniel… que leemos cómics y luego nos quejamos del New 52

Volvemos al ejemplo de los círculos. De hecho, lo que expongo de despejar a una franquicia de todo lo accesorio para devolverlos a su más pura esencia es exactamente lo que hizo Morrison con los mutantes brindándonos la mejor etapa de los X-Men desde la marcha de Claremont. Y tal que así lo expuso en su manifiesto haciendo mención a como la franquicia había caído víctima de sus propios vicios regodeándose en en los clichés y dejes de los viejos tiempos.

Y ojo, que yo disfruto como el que más de las buenas películas de Moore, Dalton o Brosnan, pero de la misma forma no solo considero un error tildar a C.Royale como “lo peor que le ha pasado al personaje”, sino que junto a Goldfinger y Desde Rusia con Amor a tengo en alta estima como lo mejor de la franquicia.

Sin haber visto todavía Skyfall, claro está, que aunque tengo cierto recelo dado a que suele cumplirse la regla de que si la canción de los títulos me gusta suele coincidir con que la película también lo haga (con la salvedad de The Living Daylights, con una de las mejores bandas sonoras de la franquicia y aun así me dejó más bien frío), el cine de Mendes suele convencerme mucho, así que quien sabe si no acabo sumándola a mi top


Daniel Gavilán
Autor
5 noviembre, 2012 21:24

 Ojo, que yo tampoco digo que estuviera “muerta”. A mi de hecho Muere otro día me gustó bastante. No hasta el punto de recomendarla con los ojos cerrados a cualquier aficionado al cine como si haría con C.Royale, pero si como para reivindicar sus virtudes entre los seguidores de la franquicia. Pero lo que es innegable, es que la de Craigh fue un revulsivo en muchos aspectos dándonos la sensación de que nos adentrábamos en terreno desconocido como pocas veces antes tuvimos en la serie

José Torralba
5 noviembre, 2012 21:46

 las más valoradas siguen siendo las de aquel “proto Bond” anterior a Diamantes para la Eternidad (la entrega en la que la parodia y el desfase se quedó para no marcharse). Algo que bien sirve para recalcar como la saga cayó en la autocondescendencia complice dejando de valorarse como “buen cine o mal cine”, para ser juzgadas como “películas de Bond”.

Yo diría que el “proto Bond” es el anterior a Goldfinger (es decir, Dr. No y Desde Rusia) pero todo es perspectiva. De todas formas, sin caer en la parodia, Operación Trueno y Sólo se vive dos veces ya entraban en el Bond megalómano. Una base secreta situada en un volcán desde el que despegan naves espaciales que engullen cohetes americanos y rusos. Tan es así que Austin Powers, por poner un ejemplo de spoof bondiano, basa el aspecto de su personaje titular en la película de Lazenby (esas chorreras), y el del Dr. Maligno es copia directa del Blofeld de Pleasence.

no veo mal que se marque coñas más cercanas al cine de Guy Ritchie (sin perder la ironía suicida habitual) que del “Mad Men” de los 50

Pues eso. Desmitificación y coñas macarras a la Ritchie. A mi gusto, a Bond no le pegan. Además, la elegancia y el savoir faire no provienen del Mad Men de los 50. También hoy día hay gente elegante y bien educada xD

Mea culpa Jose

En el programa que citas fíjate en lo que destacan como “lo peor” de Skyfall: que la franquicia haya abandonado la locura de otros tiempos. Y eso que Skyfall es la bomba comparada con C. Royale. Por otra parte, repasan a todos los villanos… tras Walken como Zorin echan abajo los de Dalton y los primeros de Brosnan, pero dicen que el asunto vuelve a resplandecer en Muere otro día: la llegada de Pierce Brosnan no pareció mejorar mucho las cosas. Habría que esperar a la última entrega de esa etapa para que la gran locura volviese a manifestarse con todas sus fuerzas. En Muere otro día, Zao, el terrorista con rostro deformado por los diamantes, estuvo a la altura de una historia que flirteaba con la ciencia ficción. Aunque llevabas razón: Al lado de Daniel Craig los villanos volvieron a resplandecer. ¡Queda usted reconocido, Don Daniel! ¡Aunque no estoy de acuerdo! Sobre todo en el caso de Dominique Greene.

O lo que es lo mismo, que con Dalton no funcionase no significa que el enfoque fuese malo, sino que no supieron dar con la tecla o no dieran con el timming adecuado.

Estoy de acuerdo. Pero eso lo decía por tu comentario de que Bond había ido cambiando antes de Craig. No lo veo así. Bond empezó de una forma y las características de base se fueron acentuando hasta rozar lo paródico, pero seguían siendo esas características. Con el único antes de Craig que intentó cambiarlas, la cosa no funcionó. Es decir, el arquetipo bondiano era el que es, aunque unos los forzaran más que otros.

Sin haber visto todavía Skyfall, claro está, que aunque tengo cierto recelo dado a que suele cumplirse la regla de que si la canción de los títulos me gusta suele coincidir con que la película también lo haga

¡¡Pero si el temazo de Adele es puro clasicismo a lo Barry!! El de Alicia Keys sí que era horrible. ¡Está visto que no vamos a coincidir con el tema Bond. El horror, el horror. Sobre C. Royale, aplico lo que ha dicho juan-man… lo bueno que tiene es que permite hacer Skyfall, que a mi gusto supone la mejor forma de actualizar el personaje. Respetuosa, mitificadora y, a la vez, con un aire de renovación. ¡A ver si la ves y hablamos de ella!

Daniel Gavilán
Autor
5 noviembre, 2012 23:58

 ¡Aunque no estoy de acuerdo! Sobre todo en el caso de Dominique Greene.

Mira, en lo del Hombre Invisible estoy de acuerdo 😛 De hecho es una de las cosas que menos me gustan de Quantum of Solace (aunque al menos las chicas cumplían, especialmente Atherton). Por lo demás, dejamos pues las armas envainadas hasta que vea Skyfall limitándome a dos cuestiones:

Además, la elegancia y el savoir faire no provienen del Mad Men de los 50. También hoy día hay gente elegante y bien educada xD

Savoir faire… si yo con decirte que bajo mi punto de vista lo mejor que ha hecho Brosnan pot Bond fue salir con barbas a lo Sadam Hussein en Muere otro día y El Sastre de Panama 🙂

¡¡Pero si el temazo de Adele es puro clasicismo a lo Barry!!

Mi problema es que desprecio profundamente a todas las canciones de Bond que buscan sonar artificiosamente como “clásicas”, desde el Thunderball de Jones o la tercera va la vencida de Bassey (Moonraker) hasta Sheryl Crowe o Garbage. Donde se ponga las dos primeras de la Bassey (Goldfinger y Diamonds are forever), You only live twice de Nancy Sinatra, Al servicio secreto de us majestad, Vive y deja vivir de McCartney, Panorama para matar de Duran Duran, Licencia para matar de Gladys Knight, Goldeneye de Tina Turner… ¡Temazos! En esa línea, el You know your name de Chris Cornell y el Another way to die de Keys y White me encantaron por su tono disonante y contracorriente. Adelle… la chica tiene un bozarrón y varias de sus canciones me gustan, pero esta en concreto fue escucharla y venirme una sensación de dejà vu como si ya la tuviera aborrecida de tanto escucharla

El horror, el horror. Sobre C. Royale, aplico lo que ha dicho juan-man… lo bueno que tiene es que permite hacer Skyfall

Ya, claro, la única virtud fílmica de C.Royale es permitir la existencia de Skyfall… Me siento como el clásico poli chungo en plena sala de interrogatorios: “No me lo trago, usted nos está ocultando información” 😛 Pero ya habrá tiempo para discutirlo cuando haga mís deberes con la última de Bond 🙂


José Torralba
6 noviembre, 2012 0:33

Sobre canciones… en algunas coincido y en otras no. Etapa Connery: la mejor, Goldfinger. Cojonudas, From Russia with Love y You only live twice. Apenas me gusta, Diamonds are forever. Horrorosas: el Three Blind Mice de Dr. No (WTF!) y Thunderball. De hecho, de Operación Trueno prefiero mil veces Mr. Kiss Kiss Bang Bang, de Dionne Warwick. Lo de Al servicio secreto de su majestad (Lazenby) no es una canción, pero es un temazo. Y aunque en los créditos no hay canción, el We have all the time in the world de Armstrong es brutal. De Moore sólo salvo la de Duran Duran en Panorama para matar. Respecto a McCartney, te respondo con una cita de Connery en Goldfinger: “Tomar Dom Perignon sin helar es aún peor que escuchar a los Beatles sin tapones para los oídos” (y ya sé que era con Wings y no con los Beatles pero…). De Dalton la que me gusta –de hecho, me flipa esa BSO al completo– es la de The Living Daylights. De Brosnan, el temazo de Tina Turner fue apoteósico. El resto no me gustan nada. De hecho, en Tomorrow Never Dies me gustó muchísimo más el Surrender de k. d. lang (que es un temazo), que de hecho es la que propuso Arnold y la que posee los acordes que suenan a lo largo y ancho del score. Y de Craig, cojonuda You know my name, horrorosa Another Way to Die, superlativa Skyfall.

Y a ver si ves Skyfall que me muero de ganas de comentar. Si el hilo está muerto para entonces, ¡correo! Ahm y si a Brosnan lo vieras borracho y con gayumbos horteras tirándose a una piscina para quitarse la resaca en Matador, defenestrabas ya todo su encanto.

Daniel Gavilán
Autor
6 noviembre, 2012 0:49

 De hecho, en Tomorrow Never Dies me gustó muchísimo más el Surrender de k. d. lang (que es un temazo)

Muy “shirleybasseyesca”, pero tiene su aquel (especialmente por Barry). No la recordaba pero también es cierto que Tomorrow never die es posiblemente la película de Bond que más procuro olvidar. Buen gusto musical por lo demás, pese a nuestras discrepancias respecto a McCartney y el combo Alicia Keys y la mitad de White Stripes. Y no lo dudes que en cuanto la vea (que por desgracia no creo que sea pronto) aquí estaré para comentarla.  🙂

Pd: No recordaba qué era Matador, y tras googlearlo me ha salido Brosnan quemadísimo con un gorro de mejicano gigante. Está visto que habrá que verla 😆


José Torralba
6 noviembre, 2012 1:21

 Jajaj, esa imagen es muy buena, pero la que resulta totalmente aberrante es esta otra, que no sé ni como calificarla xDDDD Y parece mentira… 71 comentarios sobre Bond, trifulca de la buena, villano arriba y villano abajo ¡y no hemos hecho un ranking de chicas Bond! Esto es imperdonable. Antes hemos preferido uno de canciones. El horror, el horror…

Pachinko
Pachinko
Lector
6 noviembre, 2012 1:25

 Lo dije en otro post y lo vuelvo a decir, la mejor cancion para una peli Bond no esta en una peli de Bond.

Que buenos fueron los Propellerheads, madre.

Juan Luis Daza
Autor
6 noviembre, 2012 1:25

Chica Bond no sé, pero mejor Chico Bond no hay duda… Grace Jones.

José Torralba
6 noviembre, 2012 1:37

 Coño. Como que no queda así. Connery: ex aequo, Luciana Paluzzi y Daniela Bianchi. Mención especial, Honor Blackman (confiésalo… llego a decirte Lotte Lenya y te dejo bizco por un mes xD). Lazenby, es imposible no enamorarse de Diana Rigg, pero su físico no me hace especial tilín. Moore: lo tengo clarísimo… Carole Bouquet como Melina Havelock. Dalton: Carey Lowell (y con el pelo corto, más aún). Brosnan: Sophie Marçeau (para colmo es el villano principal de la cinta, técnicamente), en dura competencia con Famke Janssen. Craig: Kurylenko como mujer, Eva Green como actriz y coprotagonista.

José Torralba
6 noviembre, 2012 1:43

 Oh, yeah… History Repeating. Es un temazo. Por cierto, hablando de Propellerheads y James Bond, Shaken and Stirred es un disco IMPRESCINDIBLE.

Daniel Gavilán
Autor
6 noviembre, 2012 10:08

 ¡y no hemos hecho un ranking de chicas Bond!

Y lo peor de todo es que antes incluso hemos llegado a enlazar fotos del Brosnan pasado de rosca y en gayumbos. Realmente estamos mal 😆

De todas, formas, la figura de la “chica Bond” está tan devaluada que no tardará en llegar el día en el agente pueda disfrutar de su paraíso misógino en el que pueda llevar a cabo su duelo de nonas con el villano de turno sin que ninguna fémina los interrumpa. 

Moneypenny, Mary Goodnight, la Doctora Christmas Jones, la Jinx de Halle Berry… Personajes que solo han contribuido a devaluar la figura de la mujer dentro de la franquicia. Y si dejo fuera a la Tiffany Case de Diamantes para la Eternidad es porque al menos era encantadora y original con ese aire tan pícaro como metepatas.

Pero es que hasta la Barbara Bach de La Espía que me Amó de la que tenía bastante buen recuerdo… y el otro día revisándola me encuentro con que no era más que un tristísimo remedo de la Tatiana Romanova que interpretó mi tocaya Daniela Bianchi en Desde Rusia con Amor.

En fin, que las buenas se las ha pedido todas Torralba, destacando especialmente a Vesper Lynn de C. Royale, la Melina Havelock de Solo para tus ojos (posiblemente uno de los personajes femeninos más fuertes y decididos que hayan pasado por toda la franquicia), la Xenia Onatopp de Goldeneye, Grace Jones en Panorama para matar o la citada Bianchi, aunque también guardo muy buen recuerdo de las chicas de Quantum of Solace (especialmente de Strawberry Fields, sugerente nombre para el rubicundo personaje interpretado por la Arterton).

Aun así, como todo me sigo quedando con las chicas de Goldfinger, película que desplaza a Bond de su zona de seguridad hasta el punto de verse zarandeado como un trapo ajado entre muertes, venganzas, frías lesbianas con tendencias psicopáticas y otras chicas tan metidas en sus propias vidas que Bond básicamente les importa menos que una mierda

juan-man
juan-man
Lector
6 noviembre, 2012 10:52

 Si el hilo está muerto para entonces, ¡correo!

Sí hombre… yo quiero leer cómo evoluciona este debate cuando Daniel la haya visto!! Así que o me agregáis al facebook o lo seguís por aquí. ¡El público quiere saber!

En cuanto a canciones, tengo que decir que el Three Blind Mice me encanta, precisamente por el WTF! que supone y el tono coñero que le da a la escena de los ciegos…

juan-man
juan-man
Lector
6 noviembre, 2012 11:17

 Y el History Repeating, por cierto, se usó como tema principal en un fanedit que “EONizaba” Nunca digas nunca jamás, metiéndole gunbarrel, secuencia de créditos iniciales y música propiamente Bond. Un experimento interesante.

AlexCruz
Lector
8 noviembre, 2012 3:15

 El status de Javier Barden en Hollywood y la forma como lo ven los Españoles me recuerda con cierto paralelismo el status que tuvo Antony Quinn en  Hollywood y la froma como lo veiamos los Mexicanos… Antony Quinn es creo el mejor actor que ha dado Mexico, por encima de nuestro Pedro Infante, pero Antonio Rudolfo Quinn siempre dijo que el solo nacio por accidente en Chihuahua Mexico y su estilo y porte de actor nunca se acomodo al modelo de peliculas del cine Mexicano y eso que es contemporaneo al boom de la epoca de oro del cine Mexicano y nunca ni por error fue tomado en cuenta por los directores y productores y la repulcion era mutua…

El personaje James Bond 007 despues de 20 o 30 peliculas en cine durante 50 años tiene que haberse reinventado con la influencia de nuevos conceptos de personajes de accion que se encontro en el camino… El Transportador, Mision Imposible, triple XXX, etc. James Bond desde hace decadas dejo de ser un personaje de autor para convertirse en una franquicia corporativa, por lo mismo debe ser re-interpretado y re-escrito desde la vision de otros guionistas y directores sin alejarse mucho del concepto original… James Bond no puede ser siempre el ingles estirado que sale de todos las situaciones peligrosas sin despeinarse, ese concepto ya ha sido ridiculizado por Astin Power, Jhony English y el Agente 86 y las parodias de James Bond han ganado cinetos de millones de dolares en taquilla y cierto status… Si james Bond es la punta de lanza de todo este concepto de parodia frivola de un agente secreto tiene que tirarle a ir mas alla para ser la punta de lanza… A mi gusto Skyfall es la primera vez que al concepto de James Bond le dan un sentido mas serio con las situaciones que enfrenta, no mas realista porque James Bond tiene secuencias de accion mas fantasiosas que Batman y eso ya es batear de home run… A mi nunca me han gustado las peliculas de James Bond, en ninguna de sus peliculas el personaje es el retrato de un heroe, solo es un estirado y engreido asesino que va hacer su asunto contra unos malos trillados venidos del pais chiflado de malolandia. James Bond solo es buenas escenas de accion con lindas chicas que le calientan los huevos al macho alfa.