Sandman Mystery Theatre 1

Edición original: Sandman Mystery Theatre #1-20. (DC Comics, 1990-1991)
Edición nacional/España: Sandman Mystery Theatre 1 (Panini, 2026)
Guion: Matt Wagner y Steven T. Seagle
Dibujo: Guy Davis, John Watkiss y R.G. Taylor
Color: David Hornung y Android Images
Traductor:: Ernest Riera
Corrector: Enrique Acebes
Realización técnica y rotulación: Gaizka Medrano
Formato: Cartoné. 526 páginas. 60,00€

Las pesadillas no son solo sueños

«Mueren hombres atragantados por la espuma de sus estómagos hirvientes.»

Los personajes

El Sandman original es un personaje creado por Gardner Fox y Bert Christman para DC Comics en 1939. Debutó en Adventure Comics #40, folletín con varios personajes por página. Nuestro héroe, un claro remedo de La Sombra, se enfrentaba a villanos con una máscara de gas, gabardina y unos polvos que inducían un sueño profundo; su primer enemigo fue La Tarántula, relevante como veremos más adelante.

Diana Belmont, su compañera y pareja, fue creada meses después en Adventure Comics #47, en 1940. No era lo habitual en el género: conocía la identidad del héroe y, en ocasiones —para la época—, no actuaba como damisela. Mostraba iniciativa y participaba activamente, lo que ya suponía una diferencia frente a otros personajes similares.

Sandman Mystery Theatre 1
Primera aparición de Wesley Doods
Primera aparición de Dian Belmont

Durante los seis años que permaneció en la cabecera hubo cambios. El tono pulp se mantenía, con ambos cazando malhechores poco coloridos, lo que llevó a su rediseño en 1941 por Mort Weisinger y Paul Norris.

Sandman adoptó un traje morado y amarillo, al estilo de The Phantom, y se le añadió un sidekick similar a Robin, Sandy, conocido por los fans de la JSA.

Más tarde, el equipo formado por Jack Kirby y Joe Simon se hizo cargo del personaje, consolidando la versión de traje amarillo que Neil Gaiman tomaría como inspiración para crear a Morfeo, quien, por retrocontinuidad, sería la epifanía de Wesley para convertirse en justiciero.

Sandman Mystery Theatre 1
cambio de trapitos y de novia por un chaval
Kirby en estado puro

Aunque fue uno de los primeros miembros de la JSA, Sandman acabó cayendo en el ostracismo. Décadas después regresó, especialmente con Roy Thomas en All-Star Squadron, donde ya aparecía como un anciano retirado junto a Diana.

También impulsó el regreso de la JSA en Starman, de James Robinson, y en la etapa de Goyer, Robinson y Johns, pero esa es otra historia.

Por ahora, basta con señalar que, Karen Berger reunió a varios autores para recuperar las viejas aventuras de la pareja.

La llegada de Matt Wagner, Steven T. Seagle y Guy Davis .

Todes conocemos a Matt Wagner en mayor y menor medida, el creador de la legendaria Grendel y Mage ya se hizo un lugar en el ámbito independiente y a raíz del crossover Batman/Grendel junto a Karen Berger acabó rodando en Vértigo y en algunas series de Batman entre medias y tiempo después.

Wagner tenía claras dos cosas: la duración de cada arco —cuatro números— y el dibujante sería Guy Davis, un clásico de la escena independiente, más cercano al underground. Hoy se le asocia sobre todo a su larga etapa en AIDP, dentro de la franquicia Hellboy, y, para los jugones, a ser una de las principales influencias artísticas en videojuegos como Darkest Dungeon.

Una vez el equipo estaba casi completo se empezó con la serie, sería una reescritura en clave adulta sobre el Sandman de la edad de oro, por ello los primeros casos son sus primeros enemigos en modo de homenaje.

Años 30, la Gran Depresión sigue dando coletazos aunque se quede atrás, poco a poco se irá destapando el horror de otra guerra que está en ciernes mientras el racismo imperante, la falsedad entre las clases y el machismo van creando un caldo de cultivo que desata lo peor de la sociedad.

La tarántula, la cara y la bestia son el ejemplo perfecto de esa violencia, psicopatía, inadaptación y racismo imperante en sociedades clasistas que sirven de excusa para crímenes atroces, insensibilidad y la continua opresión de los más débiles, a quienes se estigmatiza y compara con los enfermos para que los de siempre sigan dominando y nada cambie.

Se ve claro desde el primer momento cuando Dian Belmont, la eterna compañera de Sandman, va de fiesta en fiesta disfrutando de su juventud y, por tanto, no «sienta la cabeza». Frase que, viene de su padre, fiscal general, que quiere que su hija sea como él y siga sus pasos en un mundo de hombres, donde la mujer no es nada.

El machismo de toda la vida, y su forma de querer que su hija sea mejor que los demás, que aproveche todo su potencial. Nada es baladí, ni blanco ni negro, es gris, tiene matices y contradicciones, porque así es el ser humano.

En ese aspecto, tanto Wagner como Davis son claros, te muestran las cosas como las lees y ves, no buscan romantizar nada, la realidad es la que es.

A eso se une el componente pulp del propio Sandman, el vigilante contra asesinos y psicópatas, historias cerradas que empiezan y acaban, pero en cada una vemos cómo la relación de Dian y Wesley se va formando a fuego lento, con el carisma que desprenden ambos.

Entre todas estas tramas pulp de novela negra había un problema, Wagner no llegaba a tiempo al final y precisaban ayuda. Ahí entra en escena el último integrante de la “trinidad del sueño”, Steve T. Seagle, quién se queda en Vértigo con La Casa de los Secretos y uno de los creadores de Ben 10.

Su presencia se hizo notar, eran los noventa y se buscaba una conciencia social más llamativa, una mezcla de exposición y denuncia. Concienciar y demostrar lo que ocurría, especialmente a la gente de a pie, había que ser sutil, y eso se nota con su llegada. La serie sigue igual, pero no tan solemne ni tan oscura en aspectos clásicos.

Se adentra más en lo que años después se haría famoso: casos más cruentos, asesinos más complejos o problemas de sexualidad en los propios criminales.

Era un intento de ser vanguardista, no maniqueo. También hay que tener en cuenta que esta serie nunca vendió bien ni fue potente en ventas, sirvió para que tiempo después se redescubriera y los autores se diesen cuenta que incluso en los cómics más clásicos podrían haber nuevas formas de seguir creando historias.

Es inevitable no pensar en Tom Strong, el sello ABC del mejor creador de todos, Alan Moore o incluso Planetary del malogrado Cassaday y Warren Ellis.

En el apartado artístico, el creador de The Marquis nos da un estilo que parece esbozado e inacabado, pero nada más lejos de la realidad. Con ese nerviosismo recrea a la perfección los transeúntes, las calles oscuras y los callejones, una ciudad que poco a poco se ve inmersa en lo negativo.

Sus personajes: figuras no normativas, no son prototípicos como suele pasar en los cómics de superhéroes, son personas que puedes ver en el mundo real, ayudado además por la moda y la forma de ser de los años 30 crea una identida dpropia y cercana. Junto a Watkins, que le sustituye, mantiene un buen nivel dentro de los clásicos del género

Un disfrute visual que se resiente cuando el resto del tomo no está dibujado por ellos sino por otro dibujante, en este caso R. G. Taylor que no suele destacar en nada y trae un trabajo competente, sin más.

En definitiva es un primer tomo maravilloso que permite redescubrir por qué esta serie desde Planeta era tan solicitada.

Un viaje al pasado que nos ayuda a entender ciertos caminos que ha tomado el cómic y por qué en Vértigo dentro de toda su oferta, esta, es una de las mejores y mayores exponentes de la línea.

A la espera de los otros tres tomos restantes de Sandman que pondrán el broche a estos setenta números viendo el viaje de Wesley Dodds y Dian Belmont.

Lo mejor

• Obra crítica y rica en detalles.
• El dibujo de Guy Davis.
• Puro Pulp.
• No es limitado, ni un omnibus.

Lo peor

• Que la gente pase de la obra otra vez.
• Los primeros sustitutos de Guy Davis.

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1 Comment
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Manin
Manin
Lector
16 abril, 2026 0:07

Le tenía muchísimas ganas y no es que no haya defraudado, es que me ha encantado. Una joya que no puedo entender que haya estado inédita. Y además (al menos en este primer tomo) cada arco es mejor que el anterior. Una maravilla