Edición original: Rare Flavours (BOOM! Studios, 2024)
Edición nacional/España: Sabores únicos (Planeta Cómic, 2026)
Guion: Ram V
Dibujo: Filipe Andrade
Color: Filipe Andrade
Traducción: Francisco San Rafael
Formato: cartoné, 168 páginas, 20,00 €

Un platillo magistral

Hay una belleza sin igual en el lenguaje, oculta para la mayoría, ansiosa por revelarse, pero caprichosa en sus decisiones. Resulta sencillo olvidar lo que subyace, enterrado bajo la naturaleza utilitaria de aquello que, a menudo, se entiende como mera herramienta. Y lo es, eso y mucho más. Las palabras son liberadoras y carceleras, habilitan y bloquean pasajes por los que transita nuestra naturaleza. En el proceso de fuga, una parte acaba interceptada, capturada, confinada de nuevo; mientras que otra, con empeño y suerte, alcanza su feliz destino.

Ram V es un creyente incondicional de este acto: el lenguaje como medio de traducción imperfecta, atisbo de un alma expresiva. Sobre ello reflexionaba en la entrevista que nos regaló y sobre ello versa gran parte de su trabajo. Dicho convencimiento, de presentación tan manifiesta, no se limita por las fronteras de las palabras, sino que va mucho más allá: todo arte proporciona sus propios pasajes, formas infinitamente diversas de conectar los mismos lugares.

Con Sabores únicos, el escritor de Bombay nos ofrece una oda a la cocina como acto artístico, y una oda al acto artístico como pasaje del alma. Para ello se vale de sus recursos habituales y contrastados: fragmentos de mitología hindú, personajes extravagantes, una documentación pormenorizada y la sensibilidad extraordinaria que emanan los trazos de Filipe Andrade.

En este tomo autoconclusivo se nos narra la historia de Rubin Baksh, un demonio comehombres directamente extraído de la mitología hindú y con una pasión incontenible por la comida. Sus cientos de años de vida le han permitido explorar todos los sabores imaginables, por lo que posee conocimientos culinarios sobrenaturalmente expertos que lo acaban conduciendo hasta el sueño de producir un documental como nunca se haya visto. Para ayudarlo en su empeño, Rubin acude a la figura de Mo, un cineasta que nunca ha conseguido despegar su carrera, pero que capta la atención del demonio por algún motivo.

El plan es el siguiente: los dos recorren el país en busca de comidas e historias. Rubin presenta y explica, Mo graba y produce. En última instancia, tendrán un documental legendario que mostrarle al mundo.

El problema es que a Mo no le motiva mucho la temática. Es más, justo antes de recibir la llamada de Rubin, había tomado la decisión de abandonar su carrera en el cine. Si acepta el encargo, es a regañadientes y con la confianza por los suelos, motivado solo por la imperiosa necesidad económica. Para colmo, la situación se complicará todavía más cuando empiece a intuir la naturaleza verdadera de Rubin… y aparezcan unos asesinos de monstruos.

Durante toda la trama, la comida mantiene un papel central, y no solo de forma contextual. Cada uno de los seis capítulos está acompañado de una receta, un platillo cuya elaboración se explica con todo lujo de detalles, en alternancia con la narración principal. No es exageración decir que, con tales indicaciones, se podría replicar la preparación desde cero. No obstante, tampoco sería preciso indicar que estamos ante textos que parecen sacados de un libro de cocina.

Detrás de cada platillo hay una intención narrativa y detrás de cada paso de la receta hay una decisión artística. Pocos procesos culinarios se han expuesto con tanta gracia, pocas líneas de receta han maridado con tanta perfección un relato capaz de robarte lágrimas. Si bien son de entender los comentarios que apunten a una densidad o pesadez excesivas, hay un riesgo digno de aplauso en el planteamiento de un recurso así, uno con la capacidad de generar rechazo entre tantos lectores. En la opinión de quien escribe, supone una mezcla intertextual brillante. Por otro lado, quien no tenga el paladar para estas secciones siempre puede optar por saltárselas, ya que no aportan información esencial para la trama.

Si bien Ram V ha destacado siempre por su capacidad para orquestar el ritmo de los relatos, en el caso de Sabores únicos observamos un nuevo nivel de excelencia. La destreza con la que el autor mantiene la fluidez de viñeta a viñeta para conformar un conjunto hipnotizante resulta digna de que se alcen cejas y se descoloquen mandíbulas. A pesar de su densidad, cada viñeta constituye una unidad narrativa por sí sola, digna de observarse en una isla. Al mismo tiempo, enlaza con las vecinas en disposición gravitatoria: cada una vuelca su peso sobre la siguiente. Siempre hay una revelación que exige más detalle, una acción que requiere reacción y una inercia general con nulo coeficiente de fricción.

Por otro lado, la poética característica del autor se mantiene intacta. La obra desprende virtuosismo para expresar sentimientos en palabras. Cada fragmento de texto es una auténtica delicia en contenido y, sobre todo, forma. Las ideas se presentan de una manera sorprendente, con una belleza impactante, inspiradora, difícil de procesar por momentos. Me gustaría envolverme en ellas, empapelar una habitación, disponer de su presencia como quien expone un cuadro para su disfrute continuado.

En cuanto al apartado visual, Filipe Andrade vuelve a crear una absoluta barbaridad. Su trabajo en Las muchas muertes de Laila Starr ya constituía una delicia al alcance de pocos. Aquí, repite la jugada. Su estilo distintivo vuelve a aupar un guion hasta lo magistral con recursos muy característicos: planos insospechados, expresividad explosiva y los colores… qué colores. Ojalá se pudiera ver la vida a través del filtro cromático de Andrade. Por si fuera poco, también nos ofrece algunos de los mejores diseños de personaje de los últimos años. Es impresionante cómo hace que Rubin parezca un señor apacible o un demonio escalofriante con el cambiar de unos pocos detalles.

Al principio del texto presente hablaba de la belleza sin igual del lenguaje, de su naturaleza caprichosa y esquiva, su potencial oculto para la mayoría. Por suerte, Ram V y Filipe Andrade no forman parte de esa mayoría. A través del lenguaje del cómic, nos regalan otra obra maestra, una lectura tan inspirada como inspiradora, capaz de dejar marca con su mezcla de cultura y temática. Con la cocina como elemento vertebral, entretejen una historia de magnitud minimalista pero calado epopéyico.

Edición original: Rare Flavours (BOOM! Studios, 2024) Edición nacional/España: Sabores únicos (Planeta Cómic, 2026) Guion: Ram V Dibujo: Filipe Andrade Color: Filipe Andrade Traducción: Francisco San Rafael Formato: cartoné, 168 páginas, 20,00 € Un platillo magistral Hay una belleza sin igual en el lenguaje, oculta para la mayoría, ansiosa por…
Guion - 9.5
Dibujo - 9.5
Interés - 9.5

9.5

Única

Ram V y Filipe Andrade nos regalan otra obra maestra, una lectura tan inspirada como inspiradora, capaz de dejar marca con su mezcla de cultura y temática. Con la cocina como elemento vertebral, entretejen una historia de magnitud minimalista pero calado epopéyico.

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Raku
Raku
Lector
16 febrero, 2026 17:16

Lo comenté en el último Magazindie, pero lo repito aquí, que es donde más corresponde. Me encantó Las muchas muertes de Laila Starr, tanto a nivel de dibujo como de historia. En cuanto me enteré de que el mismo equipo había parido una nueva obra llamada Rare Flavours me lancé de cabeza sin pensarlo dos veces. Y lo que me encontré fue lo que indicaba el título si lo tradujésemos a las bravas (y mal), un sabor raro. La historia es curiosa, Rubin es un personaje que llama la atención, quieres saber si lo van a cazar… y sin embargo no conseguí conectar con la obra. Ahora, en cuanto el dibujo, ninguna queja, sigue siendo estupendo. Si me quedo con algo es con las recetas, que algunos de esos platos tienen una pinta estupenda y hay que probarlos.

Enrique Doblas
Autor
4 marzo, 2026 21:37

Que bonita reseña Alfonso! La que merece una obra tan maravillosa