Reseñas DC – Superman: Year one #1

Reseñamos la esperada obra de Frank Miller con Superman, a quien guioniza por primera vez.

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Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación trata información de actualidad en Estados Unidos, por lo que puede desvelar detalles argumentales que todavía no han sido abordados en la edición española.

Cuando nos enteramos en la San Diego Comic Con 2017 que Frank Miller estaba escribiendo una historia de Superman y que John Romita Jr. la iba a dibujar nos alegramos mucho. El equipo creativo de Daredevil: El hombre sin miedo y DKR: The Last Crusade se reunía para crear lo que, esperaba, que fuera un gran cómic del Hombre de Acero. Había exepctación. Todo empezó el 23 de julio de 2017 y en ZN fue mi compañero Pedro Paredes quien nos informó. Entonces se dijo que sería una novel gráfica de 100 páginas. Finalmente van a ser tres números de 64, dentro de la línea Black Label, enfocada, en principio, a contar historias fuera de continuidad con un toque más adulto de las series regulares.

La noticia de que Frank Miller firmaría por fin una historia de Superman me emocionó. Siempre lo ha retratado como el boy scoutt del gobierno en sus apariciones en el universo del Batman Dark Knight. Apalizándolo, ninguneándolo en alguna ocasión. Sin embargo, el propio Miller, meses después del anuncio, en su visita a Madrid en noviembre de aquel año para la primera edición de la Heroes Comic Con, declaró en la charla que protagonizó, entre risas, que siempre había amado al personaje de Superman, pero que lo escondía muy bien en The Dark Knight Returns. Como señal de lo que estaba preparando, en la entrevista que el compañero Pedro Monje le realizó en aquel evento, publicada al mes siguiente en ZN con motivo de nuestro particular Frank Miller Day, comentó que le gustaba la idea de jugar ocn la mitología de los personajes, más que con la continuidad, que ésta no es para él. Una idea muy a tener en cuenta, pues muchas veces es mejor contar historias sueltas de gran calidad que ceñirse a una continuidad que a la larga pueda encorsetar. Pero ese es otro debate.

Al conocerse el título que tendría la obra, Superman: Year one, uno se imagina que va a narrarse el primer año de actividad de Superman en Metrópolis y por extensión en todo el mundo. Un estilo similar al que propio Miller acuñó en su legendario Batman: Year one, hace ya 32 años. Una obra magna, imperecedera, un magistral acercamiento al personaje que sentó cátedra para muchos autores posteriores. Sin embargo, lo que nos hemos encontrado en este primer número no ha estado en esa misma línea. Pasamos a comentarlo.

Superman: Year one

 

Edición original: Superman: Year one. DC COMICS
Guión: Frank Miller.
Dibujo: John Romita Jr.
Entintado: Danny Miki.
Color: Alex Sinclair.
Formato: Prestige 8 1/2 x 10 7/8. 64 páginas.
Precio: 7,99$.

 

En las primeras páginas nos encontramos una maravilla visual, la manera en que Romita Jr. narra el final de Krypton y el escape a través del reflejo de Kal El en el cristal de la nave es una soberbia demostración del arte que puede llegar a realizar este autor. No está ya al nivel de sus mejores obras, pero tiene momentos de sobrada maestría. Todo acompañado de una prosa enriquecedora de Miller, que narra todo el cómic con un lenguaje culto, casi poético, de verso libre.

Como no podía ser de otra manera, asistimos a los últimos instantes del planeta de Superman, la despedida de los padres, los ojos llorosos de estos. Explosiones. Una nave que se marcha y llega a la Tierra. Todos esos elementos tantas veces contados, pero con mucha belleza. Ya en nuestro mundo se introduce una novedad: Kal El es encontrado solo por Jonathan Kent, que iba en su furgoneta roja a través de sus cultivos. Aquí se suceden unas preciosas páginas en las que el bebé y el humano intercambian miradas, sonrisas y caricias. Se lo presenta a Martha y ya pasamos al nuevo día a día de los Kent.

Página a página va pasando el tiempo, el pequeño rebautizado como Clark va descubriendo sus poderes. Su fuerza, velocidad, capacidad de saltar muy alto, todavía sin volar. Su habilidad para escuchar sonidos que ocurren a mucha distancia y le atormentan por las noches, puesto que es capaz de oír las patas de los grillos de los campos alejados de su casa, el croar de las ranas, el vuelo de los búhos, todo con una nitidez como si estuvieran junto a él. También tiene un principio de desarrollo de la capacidad de disparar por sus ojos, siendo muy pequeño. La historia avanza dando saltos en el tiempo hasta situarnos en el primer día de instituto de Clark en Smallville, donde se encuentra con el primer desafío real de su vida: los abusones.

La guerra del joven Clark contra los matones que se meten con los “weirdos” (bichos raros), colectivo del que Clark forma parte, es la parte de más acción de este primer número. El kryptoniano tiene que solventar una situación en la que, no pudiendo usar su infinita fuerza, tiene que superar un problema que muchos hemos sufrido durante nuestra etapa escolar. Él se siente integrado en su mundo, pero hay ocasiones como esta en las que todo le supera. Escucha los consejos de sus padres, haciendo siempre caso del consejo de que no se exponga. Ese mensaje tantas veces escuchado y cuestionado. Finalmente, desoye, en parte, esas palabras y usa sus habilidades, eso sí, controladas, para no dañar demasiado a sus compañeros, aunque no le despiertan ningún tipo de simpatía.

Encontramos unas tiernas páginas del primer vuelo de Clark con Lana, quien no solo es su mejor amiga, con el tiempo se convierte en su primer amor. En general, a partir de ese momento en que resuelve el problema con los abusones, todo el relato se vuelve más tierno, casi bucólico, con un romance adolescente entre los dos. Casi llegamos a olvidarnos de que estamos en una historia de origen de Superman. Y de que es Frank Miller quien escribe, a quien notamos en un registro distinto, pero igualmente cómodo que al de la literatura negra que tanto nos ha acostumbrado con los años.

En cuanto al dibujo. John Romita Jr. tiene momentos de altura, como decíamos al principio. Pero contrasta la belleza de los paisajes en todas las páginas, las composiciones, el dinamismo de los cuerpos, con las imperfecciones de los rostros, a veces desproporcionados. Su estilo actual, madurado y no tan brillante como en épocas pasadas, o enamora o crea rechazo. No es para todos. La forma de sus caras es muy particular. En ocasiones sus expresiones son muy forzadas, otras demasiado rígidas, no terminan de verse naturales. Pero su narración es impecable y su detallismo en los pequeños objetos, los árboles, los pliegues de la ropa, el pelo, todo eso es perfecto. Es mejor ver para opinar. Personalmente creo que sus aciertos están muy por encima de sus pequeños errores. Sobre el color y el entintado de Alex Sinclair y Danny Miki, ambos hacen un trabajo soberbio que eleva, sin duda, la labor de Romita Jr. Sobre todo el primero, con una paleta muy bien proporcionada, con mucha luminosidad y brillantez.

El joven Clark charla con su padre acerca de su futuro.

Superman Year one #1 es una historia tierna. Se espera que el tono cambie en los dos próximos números y los desafíos sean diferentes. Estamos ante una visión personal de la infancia y juventud de Kal/Clark, en la que, como todos los autores han hecho, se introducen elementos comunes y novedades que dan el juego que quieran buscarle. Con un giro final inesperado que rompe con el clásico cannon que guía a Clark de Smallville al Daily Planet. Frank Miller ha querido poner una guinda de su cosecha

Aviso de Spoiler

metiendo al joven Kent en las fuerzas armadas estadounidenses

. Una decisión que, creo, tiene más que ver con sus ideales que con la historia tradicional de quien será Superman. Una idea novedosa, que ya veremos cómo se desarrolla en el segundo número.

¿Hacía falta contar esta historia?

Lo primero que viene a la cabeza mientras se lee este cómic es que no es el mismo tipo de historia que Batman: Year one. Primero, porque no narra un año de la vida de Superman. Por lo demás, las comparaciones son odiosas e inevitables. Es el mismo autor y algunos lectores como quien suscribe esperaban ver algún elemento oscuro, frío, crudo, en la historia. Pero no lo hay. Estamos ante una historia preciosa, nada superheroica, en la que si cambiamos el nombre de los personajes y obviamos las primeras páginas, podría ser la historia de un joven que lucha contra los abusones, se enamora y quiere ser soldado por lo que debe dejar su pequeño pueblo. En mi opinión, ha desvariado un tanto de lo que los fans de Superman esperamos. Que no digo que sea un mal cómic, para nada. Es muy bonito, está muy bien contado y dibujado, pero no es el tipo de historia que uno espera al abrir un tebeo firmado por Frank Miller.

Miller firmó una historia redonda en su Batman: Year one, en la que no perdió el tiempo contando la infancia de Bruce Wayne. Se centró en el primer año de andadura de Batman por las calles de Gotham. Y algo así es lo que esperaba de Superman: Year one. Pero lo que el señor Miller ha traído no es el primer año de Superman, sino los primeros años de vida de Clark. Entonces, creo que ha perdido el tiempo contándonos un relato parcialmente innecesario. Opiniones habrá de todos los gustos, pero personalmente no quería leer otra versión de la infancia de Clark, prefería leer una historia en el tono de Superman: Legado de Mark Waid, donde sí contaba, en la mayor parte de la misma, prácticamente el primer año de Superman en Metrópolis. Además, como digo, el título de la obra es engañoso, pues no estamos ante un primer año de nada, sino ante las dos primeras décadas de la vida de Clark. Debería de llamarse Superman: First years o Superman: Since the year one, sería más correcto.

Yo agradezco la poesía transmitida en cada página. La belleza del relato, de las palabras de Frank Miller, que narra como un poeta cada momento de la vida de Clark, que consigue imprimir dinamismo en cada paso de su infancia, emocionando con momentos casi banales de cualquier adolescente, introduciendo pequeñas píldoras superpoderosas. Como el momento en la biblioteca, en que Clark empieza a leer a supervelocidad, el touchdown sobre la bocina (qué típico tópico yankee y qué bien funciona siempre) o el primer encuentro cara a cara con los abusones. Pero todo son momentos que ya hemos visto de alguna manera, que ya nos han contado y que, como digo, personalmente, no quería volver a visitar. Prefería ver a un Superman con la L de novato sobrevolando los barrios conflictivos de Metrópolis, presionando a los magnates corruptos, encarándose con la injusticia en las calles de su ciudad, un poco como en la citada obra de Miller, que no necesitaba de un villano en concreto, sino de un drama que envolvía el relato. Ese ambiente no lo transmiten estas 64 primeras páginas.

Ingenuamente, esperaba que perdiera solo unas pocas en mostrarnos el final de Krypton, encuentro de Kal por los Kent, momentos de bebé superpoderoso entre campos de cultivo de la granja y de ahí a Metrópolis, terminando el primer número con Clark de periodista. Pero parece que la historia va a ser mucho más lenta y empiezo a pensar que lo mismo vemos a Superman volando sólo en el último número en un final similar al de la serie de Smallville. Es mucho suponer. Faltan dos números y podríamos estar ante dos joyas.

Sin más me vienen a la cabeza un par de preguntas ¿Por qué DC se empeña en contarnos una y otra vez los orígenes de Superman? ¿Por qué ese afán por llenar los huecos de su infancia, si ya han sido llenados muchas veces?

Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación trata información de actualidad en Estados Unidos, por lo que puede desvelar detalles argumentales que todavía no han sido abordados en la edición española. Cuando nos enteramos en la San Diego Comic Con 2017 que Frank Miller estaba escribiendo una historia…

Inesperado

Guión - 8
Dibujo - 7
Interés - 5

6.7

Nueva versión de los orígenes de Superman, con un Frank Miller que sorprende por la ternura de este primer número, acompañado de un Romita Jr. brillante por momentos.

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Drury Walker
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Drury Walker

Me ha gustado la reseña, argumentada y sin detenerse solo en el argumento como aspecto a tratar. Pero mientras la leia no podía evitar pensar: qué es lo que queremos como lectores?

Hay muchas ofertas culturales o lúdicas. Nuestro tiempo es limitado. Nuestro dinero también. Si nos acercamos a este comic es, primero, porque nos gustan los comics (o al menos nos gustaron y queremos que nos gusten como antes, sentir lo de antes). En un plano más secundario, porque quizas nos gusta el personaje, o los autores. Nos cuentas que la historia transmite ternura. Que técnicamente Romita (estetica de rostros aparte) tiene un nivel. Que la historia funcionaria per se incluso con otros personajes. La calificación es 6.7. De acuerdo en que lo importante es la reseña y no quedarse con el número. Pero me parece interesante porque lo que lastra la nota es el interés: un 5. Parece que técnicamente es un buen comic, hecho con oficio, que suscita sentimientos en el lector… Pero no resulta interesante. Cómo se explica?

Las expectativas. Tú querias una historia… Y te han dado otra. No te la prometieron, está bien, pero no es lo que querías que te contaran. Además esperabas otro registro y lo han cambiado. Da igual como sea la canción, es que no es su estilo, y eso decepciona. Tenemos a los autores con la imagen de sus obras maestras como vara de medir cuando ni ellos son los mismos, ni el momento historico y cultural es el mismo,ni la industria es la misma… Ni nosotros somos los mismos. No va a haber otro DKR. Puede que haya otra cosa, pero será un fenómeno distinto por meritos distintos y no necesariamente en rl comic book americano. Que necesidad hay de volver a contar el origen de superman? Ninguno. Qué necesidad hay de contar historias con estos personajes, algunos con ocho (ocho!) décadas dr historia a sus espaldas? Ninguna. Qué necesidad hay de que Miller o Romita, que ya han contado lo mejor que podian contar, sigan contando historias? Posiblemente ninguna, mas alla de la capacidad de disfrute del publico. La industria y nosotros mismos nos generamos expectativas muy difíciles de cumplir. A lo mejor el problema no es tanto el plato o rl menú como nuestro apetito.

Perdón por el desvarío. Un saludo.

P.D. es un poco off topic, pero en un año o así estaría bien un artículo reevaluando el sello black label, porque parece que entre unas cosas y otras, entre lo que se ha metido, lo que se ha caido y lo que se anuncia, parece un poco deslucido todo, no?

scarlet spider
Lector
scarlet spider

¿Es una historia innecesaria? Puede. ¿Es lo que esperábamos? Seguramente no. ¿Aporta algo nuevo al pasado y mitología de Superman? Está por ver ya que pocas semillas nuevas puedes plantar.

En esta historia tratan de repetir los mismos esquemas que en “DD el hombre sin miedo” de Miller y Romita jr. ya que tanto las infancias de Clark Kent y Matthew Murdock son importantísimas para entender las motivaciones y la moralidad que los llevaron a ambos a convertirse en justicieros.

Que el relato sea tan luminoso me agrada, ya que no tendría sentido darle un aspecto negativo u oscuro a un personaje que ejemplifica la bondad y la luminosidad en el mundo del cómic superheroico.

En Batman year one, lo que movía a Bruce era su transformación en Batman, el pasar página con su trauma y pasado para convertirse en algo nuevo. De ahí que no fuera tan necesario narrar sus años de entrenamiento y si más bien centrarse en su nacimiento como Batman. Es el hombre murciélago el que define a Bruce. Sin embargo es Clark Kent el que define a Superman.

Byrne, Morrison y Waid ya habían narrado los primeros años de Superman en Metrópolis, volver a hacerlo creo que no aportaría nada. En otro sentido, Busiek e Immonen ya habían formulado algo similar a esta historia en su peculiar “Superman identidad secreta”. Así que por mucho que me parezca que ya he leído esta historia, creo que solo por el cartel de sus autores merece la pena ver que quieren mostrarnos, ya que tiene pinta de que el sentido del deber y el patriotismo van a ser las algunas de las bases de esta nueva formulación.

La prosa y narrativa de Miller son más optimistas de lo que estábamos acostumbrados a leerle, así que en ese sentido me agrada verle más versátil y positivo, capaz de romper con la caricatura en la que que algunos querían convertirlo.

John Romita jr. tiene escenas muy bien narradas, algunas magníficas, y se le ve en menos piloto automático que de costumbre. Se me hace grotesco la manera que tiene de dibujar al Clark más infante y algunas desproporciones ya habituales en sus últimos trabajos. De todos modos, salientar lo detallista que es poniendo como ejemplo “los pliegues de la ropa”…Bueno, diré que no es algo en lo que precisamente Romita jr sea un maestro o le dedique mucho tiempo. Es más, quitando “El Hombre sin miedo” y en gran medida gracias a las tintas de Al Williamson, los pliegues de ropa de este han sido muy básicos y simples. Que me hizo gracia leer esto en la reseña. Salientarlo de alguien como Chris Weston lo entendería…

Danny Miki a las tintas hace lo que mejor sabe, pero con Romita Jr creo que no pega tan bien como con Greg Capullo. Parte de culpa de que algunos rostros se vean “extraños” creo que tiene más que ver con su labor que con los lápices originales. Klaus Janson se adaptaría mejor al estilo del dibujante y simplificaría todas esa amalgama de rayas y trazos de más que aplica Miki.

Alex Sinclair no me entusiasma, hace un trabajo correcto pero su estilo de coloreado y paleta nunca me han emocionado. Da demasiado volumen y realismo brillosos a un dibujo que pide a gritos color plano. Creo que un Dave Stewart, Jordie Bellaire o mismo Dean White le hubiesen sentado mejor a los lápices de Romita Jr.

Por resumir, una obra a tener en cuenta por sus autores pero que despertará poco interés entre los lectores por lo repetida que es su propuesta.

Txaume
Lector
Txaume

Ojo que le daría un oportunidad pero después de DKIII creo que me voy a abstener de comprarlo.

Raku
Lector
Raku

He aquí un ejemplo más de por qué las notas numéricas son innecesarias en una reseña. Y más aún para algo tan subjetivo como el interés.

Ein
Lector
Ein

Qué pena Romita Jr…

Xlin
Lector
Xlin

Pues curiosamente, la reseña no ha hecho sino aumentar mi interés por la obra. Precisamente todo aquello que puede decepcionar o desentonar con las expectativas creadas es lo que me parece que convierte la historia en interesante y no al revés.
Otra cosa será lo que opine del resultado, que obviamente me gustará más o menos.
Pero, como ya anunció el propio Miller y por lo que he leído en este artículo, no es la típica historia de origen. Desde Byrne hasta Johns o Morrison pasando por Waid y Loeb, sus historias de origen siempre se han centrado en lo esperado, sus primeros pasos como Superman. Quizá Johns ahondó un poco más en su infancia, aunque en mi opinión obedecía más a ajustes de continuidad que otra cosa.
Por su parte, me atrae ver cómo Miller sale de su cómodo y rentable encasillamiento y desarrolla su habilidad de construcción de personajes fuera de los clichés habituales en su trayectoria reciente.
Entiendo perfectamente, eso sí, que todos estos aspectos no resulten interesantes sino más bien tirando a anodinos para mucha gente. Soy incondicional fan y estudioso del personaje y por ello puedo ver interés en matices que incluso vengan de ideas mal resueltas, que no digo que sea el caso.

Un saludo!