Pilú de los bosques, de Mai K. Nguyen

Una obra para todas las edades sobre la importancia de enfrentarnos a nuestros monstruos.

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Edición original: Pilu of the Woods USA (Oni Press, 2019)
Edición nacional/España: Pilú de los bosques (La Cúpula, 2021)
Guion: Mai K. Nguyen
Dibujo: Mai K. Nguyen
Formato: Cartoné. 168 páginas. 20,50 €

Una promesa

Willow es una niña con muchos problemas. En el colegio se meten con ella, en casa discute con su hermana y sufrió una pérdida que la atormenta a todas horas. Para olvidarse de todo eso, aunque solo sea durante un rato, le gusta explorar los bosques que hay cerca de su casa. Hasta que un día se encuentra con Pilú, un espíritu de los árboles que no sabe cómo volver su hogar. Willow le ofrecerá ayuda al pequeño espíritu y, por el camino, descubrirá que los problemas no desaparecen por mucho que se quieran ignorar.

Publicada originalmente por Oni Press en 2019, Pilú de los bosques es una obra escrita y dibujada por Mai K. Nguyen, y la primera obra de la joven autora que aterriza en el mercado español, en este caso de la mano de La Cúpula.

La primera impresión que se puede sacar de Pilú de los bosques es la de que estamos ante un cómic infantil; y no es una impresión desacertada. Sin embargo, no creo que esa sea una clasificación exclusiva. Es decir, aunque por su forma este es un cómic cuyo enfoque creativo puede haberse centrado en el público infantil, es el fondo lo que permite considerarlo una obra apta para casi todo el mundo. Sí, todo lo que se cuenta está cubierto por una pátina de inocencia, ternura y lenguaje sencillo; pero los temas que subyacen al relato más superficial son sustanciosos, por momentos desgarradores, y ofrecen una perspectiva completamente nueva de la lectura para los lectores de más edad.

En ese sentido, las sensaciones que transmite Pilú de los bosques en su lectura me recordaron a la peculiar mezcla que se logra en Soy una matagigantes, donde la inocencia de la protagonista contrasta directamente con los temas tan duros que se tratan y eso genera un desasosiego. Eso sí, mientras que en Soy una matagigantes la sensación de desasosiego era lo principal que querían transmitir sus autores al lector y para ello recurrían a técnicas narrativas que podían llegar a recordar a las del terror en algunos puntos específicos, en Pilú de los bosques no se le da la espalda en ningún momento a los más pequeños de la casa, quienes nunca se verán expuestos explícitamente a los matices más crudos de la historia.

Una historia que, entre otras cosas, llama la atención por transcurrir en gran parte a lo largo de una misma escena. Desde que Willow emprende su viaje hacia los bosques, se narra esa misma escena, lineal en el tiempo, hasta prácticamente el final del cómic. De este modo se consigue que la acción de la trama sea sencilla de seguir; lo cual no implica que carezca de complejidad. Aunque todo lo que veamos gire en torno a esa escena principal, es común que se intercale con viñetas sueltas correspondientes sobre todo a analepsis que sorprenden por su sutileza narrativa.

Antes he dicho que los más pequeños no se verán expuestos explícitamente a los matices más crudos de la historia. Es precisamente con el fin de lograr tal objetivo que la sutileza narrativa mencionada hace acto de presencia. Las partes más complejas de la trama nunca se muestran directamente, sino que se dan a entender con pequeñas pinceladas, colocadas estratégicamente para que puedan ser ignoradas o interpretadas en función de cada persona. Ese es, precisamente, uno de los puntos fuertes de Pilú de los bosques: la capacidad que presenta para mantenerse narrativamente eficaz desde cualquiera de sus múltiples capas.

El dibujo de Mai K. Nguyen es una absoluta delicia en todo momento. Eficaz a nivel narrativo gracias a una composición de páginas sencilla pero acertada y a representar con claridad todos los planos que se propone. Pero más allá de la calidad desde un punto de vista técnico, se puede apreciar un alma especial que impregna cada página, una sensibilidad artística que se encuentra entre las principales causas de que este cómic resulte tan disfrutable.

Pilú de los bosques no solo muestra un espacio ficticio, sino que logra sumergirnos en él. Sus colores pastelosos rebosan vida a cada trazo gracias a la graduación tonal que recorre el interior de las siluetas. Unos colores que también contribuyen en gran medida a la labor narrativa al conseguir enfatizar siempre con fuerza las emociones de cada viñeta. Además, el dibujo sabe cuándo centrarse más en el detalle y cuándo dejar que las imágenes fluyan. Y aquí nos topamos con otra de las mejores cualidades del cómic: su ritmo.

La poca densidad de texto y viñetas por página, combinada con las buenas sensaciones que transmite el dibujo, el uso de un lenguaje sencillo y acertadas composiciones de página derivan en un cómic que invita —o casi obliga— a leer sus 168 páginas de una sentada. A esto hay que añadir el hecho de que casi toda la trama se narra a lo largo de una sola escena continuada en el tiempo y la forma de distribuir las viñetas por páginas. Es decir, en vez de optar por una estructura donde cada página funcione como una unidad narrativa individual (con su introducción, desarrollo y conclusión), en este caso se intentan terminar siempre que es posible con un pequeño cliffhanger que se resuelva en la primera viñeta de la siguiente página. De este modo, se consigue que el lector sienta la necesidad de pasar de página y que, una vez haya dado conclusión a dicho cliffhanger, sea mucho más fácil que decida seguir leyendo el resto de las viñetas de la nueva página por pura inercia.

En conclusión, Pilú de los bosques consigue lo que considero que un cómic infantil debería perseguir en condiciones ideales: ser accesible sin menospreciar la inteligencia de su público objetivo. De este modo surgen historias como esta, tan disfrutable para un rango de público tan amplio, capaz de dejar algo de poso en sus lectores e incluso resistente a las relecturas con el paso de los años desde el punto de vista de un niño que vaya creciendo y apreciando nuevas capas; al igual que hace Willow, la protagonista, con sus flores favoritas.

Lo mejor

• Las distintas capas de lectura.
• La expresividad del dibujo.
• El ritmo.

Lo peor

• El final puede dar la impresión de dejar algún cabo sin atar del todo.

Edición original: Pilu of the Woods USA (Oni Press, 2019) Edición nacional/España: Pilú de los bosques (La Cúpula, 2021) Guion: Mai K. Nguyen Dibujo: Mai K. Nguyen Formato: Cartoné. 168 páginas. 20,50 € Una promesa Willow es una niña con muchos problemas. En el colegio se meten con ella, en…
Guion - 8
Dibujo - 8
Interés - 8

8

Floreciente

Pilú de los bosques es una obra para todas las edades sobre la importancia de enfrentarnos a nuestros propios monstruos. Tierna en forma para los más pequeños y sutilmente cruda en fondo para los adultos, brilla gracias a la sensibilidad artística de su autora.

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