
El enigma Pepe.
«¡Pepe podría ser lo que quisiera… si quisiera ser algo!”
Tras deleitarnos durante años con series imprescindibles para entender la historia reciente de España y del cómic español como Paracuellos, Barrio, 36-39. Malos tiempos o Los profesionales, la que dedico a contarnos la biografía de su amigo y grandísimo dibujante Pepe González (Barcelona 1939-2009). Publicada en cinco tomos por Panini entre 2012 y 2014 posiblemente Pepe sea la última gran serie de Carlos Giménez (Madrid, 1941). Por desgracia, durante años ha estado descatalogado, así que su edición en un solo tomo repleto de interesantes extras e ilustraciones inéditas por parte de Reservoir Books siguiendo la estela de recientemente dedicado a Paracuellos es una fantástica noticia. Ojalá que en breve podamos disfrutar de uno similar de Barrio, posiblemente el cómic que mejor ha reflejado como era la vida cotidiana en una ciudad durante el tardofranquismo, u otro que recoja sus maravillosas adaptaciones de grandes obras de ciencia-ficción.
Estamos ante una serie que es un sentido homenaje y un repaso por la vida de uno de los dibujantes más talentosos que ha dado nuestro país, conocido por sus cómics románticos de los años sesenta para revista inglesas, pero, sobre todo, por sus cómics e ilustraciones de Vampirella y de Marilyn Monroe realizado en los años setenta y ochenta. Como es habitual, entre nuestras fronteras nunca tuvo el reconocimiento que merecía y que nunca busco ya que rehuyó la fama con una pertinaz insistencia toda su vida. Así que tras su muerte Giménez quiso brindárselo con un cómic en el que se puede paladear todo el cariño y amor que le tenía permitiendo conocer al hombre detrás del lápiz. O por lo menos una de sus caras, la que vivía de día y era uno de los mejores ilustradores y dibujantes del mundo, ya que la más personal, la que vivió de noche, siempre fue un misterio para sus amigos del mundillo del cómic. Para llevarla a cabo el autor de Crisalida entrevisto durante varias semanas a las personas más cercanas al autor, además de contar con sus propios recuerdos, pero en lugar de tratar de fabular esa vida oculta opta con buen criterio por no mostrar más que los pocos retazos que compartió a lo largo de los años, ya que Pepe siempre guardo para sí mismo es parte de su vida. Incluso para sus más allegados como el extraordinario pintor e ilustrador Enric con el que colaboro de manera estrecha durante años y que es uno de los grandes secundarios de la serie.

Pese al enorme aprecio y admiración que Carlos Giménez le tenía a Pepe, no estamos ante un retrato hagiográfico donde se glosan todas las virtudes que le acompañaron y obvian las partes menos positivas de su personalidad y su vida. A lo largo de los cinco volúmenes -que ganan leídos como un todo- descubrimos la vida de Pepe, desde su infancia hasta sus últimos días, pasado por su adolescencia y sus años en Selecciones Ilustradas – o mejor dicho Producciones Ilustradas-. Lo que nos encontramos es una sucesión de anécdotas entrelazadas que nos permiten hacer un completo recorrido por la existencia de un hombre complejo y contradictorio que vivió en unos tiempos en los que no podía vivir su sexualidad con la libertad que merecía. Una vida marcada por la constante precariedad de pensar únicamente en el día a día, que estuvo regida a parte iguales por la diversión y la soledad, por la celebración y la tristeza, por el éxito y la amargura. Según va pasando la vida de Pepe la historia que comienza con esa inocencia de la niñez va tiñéndose de momentos más sombríos y vamos descubriendo a una persona de infinitos talentos, pero que enseguida se aburre de cualquier actividad, salvo de las de sus misteriosas noches.

El largo periodo que Pepe paso siendo parte de la agencia Selecciones Ilustradas sirve para conectar esta obra con Los profesionales – en la serie Pepe se llamaba Jordi Pérez y protagonizaba varios capítulos-, pero también la complementa y completa. A diferencia de la serie creada en los años ochenta que solo abarcaba la década de los sesenta y setenta en está vemos la trayectoria completa de la agencia desde los años cincuenta hasta su desaparición en el 2007. También nos encontramos con una visión de la agencia más seria y menos caricaturizada – y con cambios de nombre para todos los personajes, si bien no de aspecto-, aunque el humor sigue muy presente, pero sin esos momentos de humor negro tan descarnado. Una visión mucho más cercana a la realidad del funcionamiento diario de la agencia sobre todo en los últimos años de su existencia. Lo mismo que pasa con Toutain – Truffaut en la serie- del que nos encontramos con una visión más positiva, fruto del cariño y el buen trato personal y económico que el editor le dedico a Pepe, pese a todos los problemas que su falta de profesionalidad al dibujar le generaba. De esta forma a estamos ante una serie que no solo es la crónica de la vida de un autor, también la memoria de una forma de hacer tebeos en España que hace tiempo que desapareció.

Pepe también sirve para hacer un repaso por la historia reciente de España gracias a la enorme capacidad de Giménez para sintetizar los acontecimientos más importantes de cada década en unas pocas viñetas. Pero sobre todo para reflejar en unas majestuosas primeras páginas la realidad de los años cincuenta en los barrios más pobres de la ciudad representados por el Raval barcelonés, antes conocido como el Barrio Chino. Un prodigio que sin palabras nos permite ver la cara más miserable del franquismo que no aparecía en el No-Do y que es donde transcurrieron los primeros años de vida de Pepe. Con el paso de las páginas también vemos, aunque de forma mucho más fragmentaria, como era el clandestino mundo homosexual de Barcelona durante el franquismo. Un descarnado y realista retrato de la sociedad española de mitad del s. XX tan acertado como en sus grandes obras que se complementan a la perfección con esta serie formando un rico crisol que nos permite ver todas sus caras.
Narrativamente nos encontramos con un Giménez en plenitud de condiciones que hace años que domina todos los resortes del medio. Como en sus últimos trabajos en esta serie opta por una estructura de página de tres tiras de viñetas formado por una o dos. Lo que dota a lo obra de una enorme fluidez narrativa. Como ya hemos dicho no estamos ante una obra formada por historias cortas, sino ante una historia larga en la que se van concatenando diferentes anécdotas sobre la vida de Pepe en las que interviene un narrador omnisciente que aporta más información de la que vemos en las imágenes y leemos en los diálogos. Unos textos tan bien escritos como es habitual en el autor madrileño, en los que se refleja una enorme ternura y algo de amargura por el triste destino de su amigo. Sin embargo, en ningún momento cae en la tentación de juzgar nada de lo que hace ni el protagonista ni ninguno de los secundarios. Simplemente nos los presenta tal cual se los contaron.
Como hemos dicho al principio de la reseña Pepe posiblemente es la última gran serie larga de Carlos Giménez. Un cómic en el que se puede observar el gran trabajo previo que ha realizado para poder enseñarnos la única cara visible de un autor irrepetible, que pese a todo siempre vivió como quiso y nunca dejo que nadie le dictara como debía hacerlo. Un cómic que es a la vez una carta de amor a un amigo, un homenaje a un dibujante fuera de serie, la crónica de una forma de hacer tebeos y un recorrido por los últimos años de la historia de nuestro país.
Lo mejor
• El retrato lleno de amor de un autor único con todos los claroscuros de su vida.
• El reflejo de la vida diaria en Selecciones Ilustradas.
• Las primeras páginas. Un prodigio de narrativa y síntesis para enseñarnos sin palabras la realidad de un Barrio.
Lo peor
• Aunque la edición es estupenda el tomo pesa un quintal haciéndolo incomodo de leer.
















