Edición original: Barnstormers (Dark Horse, 2023)
Edición nacional: Barnstormers: Una balada de amor y asesinato (Norma Editorial, 2025)
Guion: Scott Snyder
Dibujo: Tula Lotay
Color: Tula Lotay
Formato: cartoné, 160 páginas, 27,00 €

«UNA BALADA DE AMOR Y ASESINATO»

“Volaré… uoooo…”, que decían en aquella canción. Así debía de sentirse nuestro querido Scott Snyder cuando se puso a escribir Barnstormers, una historia protagonizada por acróbatas del aire en los Estados Unidos de 1927. Una historia de acción, de misterio, de persecución, pero, sobre todo, de amor. ¿Estamos ante una nueva incursión de altos vuelos de don Snyder en el terreno del indie? Vamos a verlo, si la nubosidad nos lo permite.

Barnstormers nos presenta a Hawk E. Baron, un veterano de la Primera Guerra Mundial que intenta labrarse una nueva vida como acróbata del aire, viajando de pueblo en pueblo para asombrar a los habitantes con su avioneta. Él los asombra, ellos pagan por el asombro. Ese es el plan. Entre medias, una vida de auténtica libertad y emoción, capaz de difuminar los traumas del pasado entre las alturas.

Sin embargo, el plan parece presentar algunas fisuras: para empezar, Hawk tiene los bolsillos completamente vacíos. Útil para volar con menos peso, pero no tanto para cubrir necesidades humanas básicas. El caso es que todavía no se ha hecho un nombre como acróbata del aire, así que tiene que recurrir a cualquier estrategia posible para persuadir a la gente de que asista a sus espectáculos; incluso si le cuesta la totalidad del escaso dinero que gana con ellos.

Un buen día, durante uno de los espectáculos, Hawk se enfrenta a un accidente curioso: acaba irrumpiendo en una boda, por no decir que la arruina por completo, le pasa por encima, la arrolla (literalmente). Y todo con la mala fortuna de que no es una boda cualquiera, sino una que pretende unir en matrimonio a una muchacha llamada “Tillie” con uno de los mayores jefes mafiosos del país. El susodicho jefazo, como es de esperar, no se lo toma bien.

De pronto tenemos al bueno de Hawk encadenado, recobrando la consciencia en medio de una granja que no le suena de nada. Con el ojo morado y mucha confusión, presencia cómo alguien lo libera de su cautividad: Tillie, la propia novia de la boda. “Ven conmigo si quieres vivir, Hawk Connor Skywalker”. Y Hawk va, porque qué otra cosa va a hacer. No tiene ni idea de lo que está pasando, pero sabe que quedarse ahí no sería buena idea.

Perdonad, es que me voy por las nubes

Nadie se sorprenderá si le digo que, más pronto que tarde, la relación de desconfianza y fricción conflictiva entre Hawk y Tillie se transforma en una apasionada historia de amor: dos jóvenes que huyen de sus antiguas vidas a bordo de una avioneta hacia la promesa de la libertad. No es un simple “cambio de aires”, sino una rebelión contra la propia sociedad y sus mecanismos apisonadores, sofocantes. Cada acrobacia aérea es un corte de mangas hacia todo aquello; cada nuevo lugar visitado, un mundo gris que cubrir con colores apasionados. Lo hacen porque quieren, porque lo necesitan, pero también, y muy especialmente, porque pueden; porque pueden, aunque el mundo entero trate de detenerlos.

Lo del mundo entero, que quede claro, no es una enorme exageración. La parejita aviadora se gana la enemistad de media sociedad estadounidense con unas pocas acciones. Los mafiosos de la boda quieren pillarlos porque se piensan que Hawk ha secuestrado a Tillie. Las fuerzas del orden consideran que son un serio peligro y también se apuntan sus nombres en la lista del súper. La prensa se hace eco y la voz corre como la pólvora, impulsada por una jugosa recompensa para el captor.

Un amor imposible, contra todo y contra todos. Un Bonnie y Clyde, un Romeo y Julieta, un Baby Driver, si se me permite admirar de manera gratuita a Edgar Wright, que nunca está de más.

O eso parece.

¿Por qué me miras con esa sonrisa de neón?

De repente, nuestras expectativas se agitan con emoción ante una escena que parece fuera de lugar; una escena de la que no voy a dar más detalles, pero que introduce un estimulante grado de psicodelia en la obra. De una página a otra, no estamos seguros de nada. Ni de lo que estamos viendo ni de la misma identidad de Hawk. ¿Qué intentas, Scott Snyder? ¿Acaso nos propones un giro arriesgado? ¿Una subversión del arquetipo? ¿Una exploración psicológica que vaya más allá, que nos incomode y sorprenda?

Las páginas se pasan solas, con el eco de muchas preguntas retumbando en nuestro interior. ¿Hacia dónde se dirige la historia? ¿De verdad vamos a leer algo distinto? Y así, seguimos y seguimos, siempre entretenidos, siempre expectantes. Hasta que llegamos al final. Entonces queda claro: no eran más que fuegos artificiales. Ni subversión ni exploración ni osadía narrativa. Una mera zanahoria que cuelga, para no alcanzarse nunca. Qué decepción. Bueno, más o menos.

Porque sí, es decepcionante que al final no se haga nada interesante con uno de los conceptos que vertebran la obra, pero, al mismo tiempo, sigue siendo una historia de amor imposible muy, muy entretenida. No esperaría otra cosa de Snyder, cuyo oficio como escritor queda patente en cada uno de sus trabajos.

Un té de aroma suave a las cuatro de la tarde

En general, Barnstormers es una historia guiada por sus personajes protagonistas y la acción. Ojo, que la acción no implica necesariamente escenas de acción (de esas en realidad no hay tantas), sino que todo el rato están pasando muchas cosas, todo el rato la trama avanza de manera significativa a través de sucesos relevantes.

Al mismo tiempo, la acción, más que de diálogo, se acompaña de narración. Una narración, quizás, más introspectiva y calmada en comparación con lo que nos suele dar Snyder, pero que tampoco escapa del todo al registro que podría esperarse de él. No es ni mucho menos una lectura densa, aunque sí una con un ritmo más pausado del que cabría esperar con el guionista neoyorquino.

El dibujo de Tuta Lotay es un apartado sobre el que me resulta difícil dar una opinión certera. Me gusta el estilo, me gusta la técnica, me gusta la narrativa… y, aun así, por algún motivo, no acaba de impresionarme. Lo he disfrutado, de eso no cabe duda, pero quizás he echado en falta algo más de diente, de garra, de personalidad arrolladora con la que dejarnos pasmados.

En definitiva, Barnstormers es una obra muy entretenida, una historia de amor imposible en la que Snyder vuelve a demostrar su buen oficio como escritor, pero que tal vez resulte un tanto decepcionante por el potencial desperdiciado. Pese a ello, si os interesa la trama, os llama la ambientación u os atrae el dibujo de Tuta Lotay, os animo a echarle un ojo. Lo peor que puede ocurrir es que paséis un buen rato y os quedéis con un ligero saborcito agradable, como el de un té de aroma suave a las cuatro de la tarde. En pleno vuelo.

Edición original: Barnstormers (Dark Horse, 2023) Edición nacional: Barnstormers: Una balada de amor y asesinato (Norma Editorial, 2025) Guion: Scott Snyder Dibujo: Tula Lotay Color: Tula Lotay Formato: cartoné, 160 páginas, 27,00 € "UNA BALADA DE AMOR Y ASESINATO" “Volaré… uoooo…”, que decían en aquella canción. Así debía de sentirse…
Guion - 7.5
Dibujo - 7.5
Interés - 7.5

7.5

Una obra muy entretenida, una historia de amor imposible en la que Snyder vuelve a demostrar su oficio como escritor, pero que tal vez resulte un tanto decepcionante por el potencial desperdiciado. Pese a ello, lo mínimo que puede ofrecer es un ratito de los que dejan buen sabor de boca, como el de un té de aroma suave a las cuatro de la tarde. En pleno vuelo.

Vosotros puntuáis: 9.8 ( 1 votos)

ESCÚCHANOS EN NUESTRO PODCAST

0 Comments
Antiguos
Recientes
Inline Feedbacks
View all comments