Edición original: Munro (Fantagraphics, 2004).
Edición nacional/ España: Munro (Astiberri, 2005).
Guión y Dibujo: Jules Feiffer.
Color: B/N.
Formato: Tomo cartoné, 56 págs.
Precio: 10€.
Escribía la semana pasada del incomprensible desconocimiento en España de un nombre capital de la historieta:
Jules Feiffer, nacido en Nueva York (EE.UU.) en 1929, empezó a trabajar con 16 años en el estudio de
Munro ataca la burocracia, la jerarquía y el convencionalismo incluso más que al ejército o la disciplina castrense en una nación, los Estados Unidos de América, que -como sabemos- siente fascinación por las armas y el intervencionismo militar. En este aspecto, Munro es tan hijo de
Feiffer opone la inocencia de un niño a la parafernalia adulta, en un juego de espejos donde los mayores se divierten ridículamente con pasatiempos mucho más peligrosos y estúpidos, cegados por órdenes, vicios, manierismos arbitrarios. Tal vez hace menos sangre de la esperada sobre el estamento, me refiero en sus facetas más truculentas (vejaciones, etc.), para concentrarse en el seguidismo y la idiocia de sus líderes, sean estos generales, médicos o capellanes, no en tanto personas singulares, sino como representantes de la maquinaria institucional sin sentido. Munro cae en el ciego engranaje estatal y, como en el cuento del Rey desnudo, nadie es capaz de alzar la voz ante el error evidente, ni siquiera ante las insistentes protestas del damnificado.
Tal vez la faceta más desilusionante del asunto radique en las ilustraciones de Feiffer: de un golpe de vista se dirían garabatos adornados apenas con algunas manchas de gris. La virtual ausencia de fondos acrecienta esta sensación. El autor, habituado a las dinámicas de la prensa diaria, donde el zarpazo crítico rara vez prefiere un gran ensalce estético, se trae al libro estos usos. La narrativa se ajusta a este patrón: Munro gira alrededor de la plancha como elemento significativo básico, eliminando las calles de la viñeta y construyendo el ritmo interno del relato entre el gag y la repetición de palabras y dibujos. Feiffer confabula la simplicidad de la caricatura y de los textos para armar un cuento aberrante sobre la indefensión ante las gigantescas estructuras sociales, que parecen tener vida propia e ideas absurdas y coercitivas.
Como decía antes, Feiffer ha sido escasamente publicado en nuestro país. Si no me equivoco, y excepción hecha de menciones o páginas sueltas, hasta la llegada de Munro en 2005, de la mano de Astiberri, solo se habían visto las tiras de Feiffer en la revista Zeppelin (Buru Lan, 1973-74). Luego, este mismo año, la recién fundada Sapristi sorprendió editando Matar a mi madre, uno de sus trabajos más actuales (data de 2014). Esto es todo. Su participación en The Spirit, como guionista o asistente en la sombra de Eisner, pocas veces ha sido acreditada, aunque se sabe que escribió numerosas historias en los últimos años de la serie (1950-52).









También se editó algo de Feiffer en La historia de los cómics de Toutain y en la revista La Oca, editada por Enric Sió.
Qué buenos eran los 4 números que llegaron a editarse de La Oca! Lástima que no encontrara su público.
Una reseña muy interesante, de las que ayudan al conocimiento de estos clásicos ilustres. Desgraciadamente, esa «ignorancia» por los mismos es común a todos los ámbitos de la cultura.
Todas las parcelas culturales tienen sus lagunas, es cierto, pero con la historieta nos llevamos la palma. Si hiciéramos una encuesta con las 100 obras más importantes del medio resultaría que la mitad están inconclusas, descatalogadas, no han sido publicadas jamás en nuestro país o lo hicieron en ediciones cuestionables. El porcentaje es sensiblemente menor en otras artes, como el cine o la literatura, donde no es raro ver colecciones con las obras completas de los nombres más considerados.
El corto está en youtube, por cierto. En inglés:
https://www.youtube.com/watch?v=eNgiWU9LY7A