Mi pequeño

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Edición original: Mon fiston (Éditions de l’An 2/ Actes Sud, 2006).
Edición nacional/ España: Mi pequeño (Norma, 2009).
Guión: Olivier Schrauwen.
Dibujo: Olivier Schrauwen.
Color: Olivier Schrauwen.
Formato: Tomo cartoné, 56 págs.
Precio: 15€.

 

Olivier Schrauwen, nacido en Brujas en 1977, estudió animación en el K.A.S.K. (Gante) y cómic en el Instituto Saint-Luc (Bruselas) y ha publicado en revistas y antologías como Beeldstorm, Ink, Spirou, Robbedoes y Hic Sunt Leones. Desde el principio hemos estado atentos en Zona Negativa a este singular creador que nos ha legado ya El hombre que se dejó crecer la barba, Mowgli en el espejo y, por supuesto, el magistral Arsène Schrauwen, cuya primera y segunda parte han bastado para convencernos de que estamos ante uno de los tebeos de la década. Mi pequeño, el primero de sus trabajos en ser publicado en España (y el único que quedaba por reseñar), fue nominado como obra esencial de 2007 en el celebérrimo Festival de Angoulême.

El amor de un padre por su hijo es, y siempre será, incondicional. Por más feo y travieso que sea, siempre será “su pequeño.” Con un estilo gráfico tomado de los maestros americanos de principios del siglo XX, Olivier Schrauwen propone una serie de historias decididamente imprevisibles en las que aflora la herencia del surrealismo belga.”
[Extraído de la contraportada]

Mi pequeño está repleto de material alucinógeno capaz de remedar en un cocodrilo de zoológico la aventura de Jonás con la ballena o convertir una pesadilla paterna de progeria en una declaración contra la inevitable maduración de nuestros vástagos. El espeluznante prólogo en que un serio doctor apalea hasta la muerte a una embarazada de la que emergerá nuestro protagonista es una magnífica carta de presentación de lo que se puede esperar del talento crudo de Olivier Schrauwen, desatado en alegorías desconcertantes entreveradas de ternura y crueldad.

Schrauwen bebe de los maestros pioneros de las tiras de prensa, ya se ha dicho, con Richard Felton Outcault (The Yellow Kid, Buster Brown) o Winsor McCay (Little Nemo en Slumberland, Pesadillas de cenas indigestas) a la cabeza, a quienes rescata en espíritu y en sus más evidentes manierismos, como las cabeceras en cada página o los bocadillos temblequeantes, pero también queda espacio para un fetichismo de lector actual, como el efecto del paso del tiempo sobre la coloración, obtenida aquí gracias a la tecnología informática. Aunque presto al homenaje (dedica el capítulo “Horror en Brujas” a los efectos perniciosos de los estornudos violentos del crío talmente el Little Sammy sneeze de McCay), la criatura de Schrauwen posee, sin embargo, acusada personalidad, empezando por su fealdad inaudita, a la vez desagradable y carismática, que contrasta con el rendido amor de su progenitor, y continuando con la comicidad lisérgica, que lo emparenta en brutalidad y audacia con el también belga Cowboy Henk de Herr Seele y Kamagurka (seudónimos de Peter van Heirseele y Luc Charles Zeebroeck, respectivamente).

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Articulado en cinco capítulos repartidos en 52 páginas, la trama de Mi pequeño se basa en una sucesión de anécdotas sin gradación dramática, es decir, sin que el personaje progrese física o psicológicamente, excepto en la primera entrega (el nacimiento). Las aventuras del mocoso y su padre podrían continuar, por tanto, indefinidamente, si Schrauwen así lo deseara, al uso de tantas tiras de prensa, mientras los lectores las respalden. La conclusión, en este caso, obedece al sentir del autor por probar otros derroteros, progresivamente más ambiciosos.

Mi pequeño constata que la más rabiosa modernidad también consiste en mirar al pasado y subirse a hombros de gigantes, pues los clásicos son siempre nuevos… si bien no exentos de peligros. Por lo pronto, hay que sortear la trampa del pastiche, cosa que Schrauwen logra gracias a una sensibilidad vitriólica y a las ventajas de no estar supeditado a una periodicidad concreta, diaria o dominical, como los maestros precursores. A este respecto Mi pequeño tiene algo de experimento de laboratorio, de recreación con técnicas modernas de hábitos artesanales, o sea: un poso de artefacto intelectual para diletantes. De resultas de ello, lo pondrán en su justo valor quienes aprecien sinceramente su contexto referencial, sin que deba inferirse de lo dicho que su desconocimiento suponga la imposibilidad de su disfrute. Schrauwen puede que tenga fama de elitista, pero sus tebeos, aunque artísticamente complejos, apelan a sentimientos sencillos y universales. Lástima que la edición española, en formato inferior al cómic book, cercene en parte la evocación a la plancha dominical, como sabemos, de dimensiones muy superiores.

  Edición original: Mon fiston (Éditions de l'An 2/ Actes Sud, 2006). Edición nacional/ España: Mi pequeño (Norma, 2009). Guión: Olivier Schrauwen. Dibujo: Olivier Schrauwen. Color: Olivier Schrauwen. Formato: Tomo cartoné, 56 págs. Precio: 15€.   Olivier Schrauwen, nacido en Brujas en 1977, estudió animación en el K.A.S.K. (Gante) y…
Guion - 8
Dibujo - 8
Interés - 9

8.3

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Javier Agrafojothe drummer Recent comment authors
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the drummer
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the drummer

me lo has vendido con tu texto; en cambio la plancha que has elegido para ilustrarlo no me dice nada. no había otra con más chicha o son todas así?