Portada Meseta de Luis Bustos

Edición original: Meseta (Panini Cómics, 2022)
Guion: Luis Bustos
Dibujo: Luis Bustos
Corrección: Soraya Pollo
Maquetación: Alba Diethelm
Edición: Javier Zalbidegoitia
Formato y precio: Cartoné. 136 páginas. 18€

Serie B Cañí con resonancias de actualidad.

«Pero, que sepáis que el mundo funciona como funciona… ¡y esa gente está arriba por algo!»

A lo largo de su carrera Luis Bustos (Madrid, 1973) ha demostrado que es uno de los narradores más dotados de nuestro país, brillando especialmente en las escenas de acción en las que también demuestra que es uno de los mejores en el uso del claroscuro. El mejor ejemplo de ese buen hacer lo hemos podido ver en obras como la serie García (Astiberri) guionizada por Santiago García o en Versus (Astiberri), la espléndida adaptación del relato de Jack London Por un bistec. Pero eso es algo que no nos debe hacer olvidar que también estamos ante un historietista que ha demostrado su calidad como guionista en varias obras en las que se ha encargado tanto del dibujo como del guion como Endurance (Planeta DeAgostini), centrado en la expedición antártica de Ernest Shackleton, o Puertadeluz (Astiberri), un thriller de ciencia-ficción en el que abordaba algunos de los conflictos sociopolíticos que estaban más en boga hace casi 10 años como la crisis inmobiliaria. Un interés por entremezclar una historia de ficción con un análisis de la sociedad y la política españolas del momento que también encontramos en Meseta, su nuevo cómic como autor completo editado por Astiberri que es una de las primeras novedades de cómic nacional de este 2026. Un cómic que comienza como una historia costumbrista para acabar convertido en un es un thriller con elementos de fantástico y terror lovecraftiano con mucho de serie B en la que el folclore español que rodea a los bares y club de carretera tiene mucho peso. Un retrato de esa España cañí que da cobijo a lo más chusco y rancio de una sociedad donde está rebrotando con enorme fuerza el fascismo de otros tiempos en blanco y negro.

Meseta transcurre durante un trayecto entre Barcelona y Madrid durante un estado de excepción muy similar el que vivimos durante la pandemia y con un contexto sociopolítico equiparable al que estamos viviendo ahora mismo. Un retrato de nuestra realidad que opta por dar un rodeo para tomar una pequeña distancia, pero que hace que el reflejo sea mucho más mordaz y critico haciendo hincapié en el actual auge de la extrema derecha y como están llevando a cabo algunas ideas de lo más increíbles que nos parecían que solo podían verse en la ficción. En las páginas del cómic conocemos a Viri, Pablo y Ramón, tres personas radicalmente diferentes entre sí que tienen que compartir coche para ir a Madrid en un país en pleno estupor por el recién instaurado estado de excepción. Sin embargo, por diversas circunstancias que no vamos a revelar aquí, se ven obligados a pararse en Divina Cvstodia, un peculiar club de carretera situado en lo más profundo de la meseta castellana. Una parada que poco a poco se ira convirtiendo en una pesadilla, donde lo real y lo fantástico parecen entremezclarse, que les pondrá en unas situaciones de peligro que no habían podido preveer al comenzar el viaje.

Aunque no estamos ante uno de esos cómics que se dedican a retratar como fue la vida cotidiana durante la pandemia, su sombra y todo lo que paso transitan de forma sutil por todo el relato. Un suceso traumático que ha sido una de las causas de un estado de opinión que ha desembocado en el auge del fascismo por todo el mundo, uno movimientos que históricamente siempre surgen al albur de momentos de tensión social y política aupando a posiciones de poder a personajes pintorescos, pero que son los defensores de ideas de otro tipo de personajes que permanecen más en las sombras ejerciendo el poder de una forma más discreta y mucho más peligroso. Esa clase de personas son las que están detrás de los problemas a lo que deben hacer frente nuestros protagonistas y son los verdaderos villanos, mucho más aterradores que cualquier monstruo. Algo que no es solo propio de nuestro país, ya que sucede en todo el mundo convirtiendo la historia en algo universal.

Los tres protagonistas personifican a algunas de las partes del caleidoscopio que forma la sociedad española y a través sus interacciones vemos un fiel reflejo de la lucha de clases que vivimos día a día a nivel político, económico y social. Tres personajes tridimensionales, mucho más complejos que lo que podemos creer a primera vista que tendrán superar unas situaciones que les obligarán a enfrentarse a lo que creen cambiando en el proceso. Es imposible que se pueda identificar a alguno de los tres como un héroe, quizás a Ramón como un antihéroe con ciertas similitudes a García, pero en su caso tenemos a un personaje bastante despreciable, por mucho que en alguno momento obre correctamente.

Con todos estos mimbres Bustos construye un guion lleno de capas que, además de todos los ecos de la sociedad actual, se convierte en una lectura cada vez más trepidante según va acercándose al final. Quizás pueda jugar en su contra que nos encontramos con muchos de los tropos habituales en estas historias lo que hace que algunos giros de guion puedan resultar algo previsibles evocando a historias ya conocidas por el lector más experimentado.

Como sucede en todos los cómics que dibuja Bustos el apartado narrativo y de composición de página resulta absolutamente brillante con unas escenas de acción fantásticamente resuelta y un prodigioso uso de un blanco y negro que va como anillo al dedo a una historia que pone de manifiesto lo peor de una sociedad cada vez más inmunizada ante lo más turbio. Esos claroscuros constantes que vemos además de reflejar esa parte más oscura de la sociedad también nos recuerdan que estamos ante una historia que transcurre sobre todo de noche. Algo que contrasta poderosamente con una espectacular portada mucho más luminosa que nos mete desde el primer momento en la historia y sus misterios.

Con Meseta nos reencontramos de nuevo con Luis Bustos como autor completo, un cómic que desde los tropos de la serie B no invita a reflexionar sobre hacia donde camina la sociedad en la que vivimos. Como siempre con un apartado visual de primera con un uso magistral del blanco y negro y una narrativa que sabe combinar la fluidez con la espectacularidad.

Lo mejor

• La interacciones entre los personajes.
• Las escenas de acción.
• El reflejo de la crispación social en la que vivimos.

Lo peor

• Algunos giros argumentales son bastante previsibles.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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DayKnight
DayKnight
Lector
6 febrero, 2026 14:25

Muy buena reseña, me dejó con ganas de leer la obra. Muchas gracias!