Marvel Gold. Ms. Marvel Integral

Ms. Marvel contiene las primigenias historias como superheroína de Carol Danvers, la mujer del momento. Panini las ha aglutinado todas en un práctico integral y nosotros os contamos que tal se desenvuelve este volumen.

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¡¡Ka-boom!! Ha aterrizado en los cines de todo el mundo, como cual meteorito desbocado, la más rutilante estrella del firmamento Marvel Studios, la Capitana Marvel. Un aspecto que los aficionados al cómic debemos celebrar ya que se trata de la primera producción del UCM con protagonismo de una heroína, nuestra querida Carol Danvers, que además es un personaje con una especial solera. Estos fastos cinematográficos suelen acarrear ocasiones para el seguidor del noveno arte. Es el pie necesario para que Panini Cómics recupere obras a las que no se le había encontrado hueco de forma previa. Debido a esto, el aluvión de publicaciones con protagonismo de Danvers es significativo. En Zona Negativa hemos intentado dar una visión global sobre el personaje, con la intención de no saturar, tocando aquellos temas que nos parecían más interesantes y necesarios. Os hemos presentado un repaso general del manto Capitán Marvel con dos opciones, a gusto del consumidor: un maravilloso podcast para escuchar y el habitual post escrito. También tenéis una imprescindible Guía de Lectura donde obtendréis la información necesaria para leer a Carol, en cualquiera de sus momentos históricos. Por último, en cuanto a obras concretas sobre nuestra protagonista, hemos incidido en el concepto principio-final, ya que publicamos cumplida reseña de la más reciente mini serie de Danvers, Life of Captain Marvel, y ahora mismo nos disponemos a analizar su primera cabecera regular, que utilizaba el encabezado de Ms. Marvel. Una colección que no se había completado nunca en nuestro país y que nació con un cometido importante, ser avanzadilla del movimiento feminista en la editorial. Veamos cómo se conjuga unas actitudes reivindicativas como esas y la típica narrativa superheroica.

Carol Danvers y el feminismo

Marvel Comics siempre se ha preciado de ser la editorial que más y mejor ha sabido trasladar el mundo exterior a sus tebeos. Y no le falta razón, pese a todo el ambiente fantástico, de puro divertimento, que se puede marcar como característica definitoria de su entorno. A lo largo de su extensa historia como constructo, el Universo Marvel tiene un buen surtido de ejemplos para observar, a través de sus páginas, como ha ido cambiando el signo de los tiempos. Gran parte de ese aspecto vino propiciado por un Stan Lee que nunca quiso quedarse desfasado, por no virar con los canjes de los paradigmas: revueltas estudiantiles, la lucha por los derechos civiles, la lacra de las drogas, etc. El movimiento feminista es imparable desde los inicios de los sesenta, un aspecto en el que, desgraciadamente, los estamentos editoriales no tuvieron la consideración suficiente que la coyuntura requería. Es cierto que, históricamente, ha habido muchas féminas laborando en el cómic norteamericano, desde sus lejanos comienzos. Pero eso no enmascara que el mundo editorial era copado por elementos masculinos, de manera abrumadora; hombres de mediana edad que abusaban de la testosterona, dejando a la mujer con un irrelevante papel secundario. Esto también podía justificarse por los estudios de mercado acerca de los clientes potenciales de sus productos, siendo los niños y adolescentes, en masculino, los que se mostraban como consumidores mayoritarios de estas historias. Incluso, en un sector inicialmente pensado para chicas, como el género romántico, se advertía que muchos de sus lectores pertenecían al núcleo duro del noveno arte. Se podía notar bastante en las tramas, que mostraban a las mujeres débiles, suplicantes, siempre a la espera de su enamorado, al gusto de las fantasías más básicas de cierta masculinidad.

Marvel no era una excepción en el marco expuesto anteriormente. Contaba con su grupo de protagonistas femeninas, como no, algunas de ellas superheroínas: la Chica Invisible, la Avispa, Marvel Girl o la Bruja Escarlata, por nombrar algunos ejemplos, aunque no hay que aplicar ningún microscopio de grandes aumentos para ser consciente de que su incidencia quedaba muy alejada respecto a la de sus homólogos masculinos. Stan Lee, Jack Kirby y compañía lo intentaron, de eso no cabe ninguna duda, pero quizás no acertaron con esa tecla, pensando en otros aspectos más apremiantes. La cuestión es que tuvo que llegar la siguiente generación para que las cosas empezaran a cambiar. Nos referimos específicamente a Roy Thomas, un autor enamorado del mundo cómic que mudaba el terreno académico por el creativo. Sensible como el que más a los movimientos sociales, era consciente del ambiente que reivindicaba un nuevo modelo de mujer. A lo mejor por eso, cuando en 1968 le solicitaron continuar con las andanzas de un flamante superhéroe, el Capitán Marvel, en Marvel Super-Heroes#13 (marzo del 68, fecha de portada), se propuso incluir una secundaria empoderada, bastante capaz de hablar de igual a igual a sus colegas masculinos: la jefa de seguridad Carol Danvers, un personaje de carrera militar y prominente responsabilidad. Thomas y sus continuadores mantuvieron el estatus de mujer inteligente, dispuesta y siempre responsable que se le presuponía a alguien de su cargo, por lo menos hasta que el Psicomagnetrón explotó en su cara, alterando su fisionomía y su esencia. Pero no adelantemos acontecimientos. Permanezcamos alrededor de la carrera de Roy durante unas cuantas líneas.

Los primeros pasos de Carol

El bueno de Thomas se había convertido en el pupilo preferido de Stan Lee, lo que le garantizaba las mejores asignaciones. Una de ellas fue The Avengers, en la que, a finales de 1970, se atrevió a colar un episodio con unas claras connotaciones feministas. Hablamos de Avengers#83, el número que se recuerda por el debut de las Liberadoras, lo que venía ser la unión de algunos de los caracteres que representaban la femineidad Marvel, es decir, la Bruja Escarlata, la Avispa, Medusa y la Viuda Negra. Convocadas por un nuevo personaje llamado la Valquiria, nuestras heroínas se reunían, no para desafiar amenazas de supervillanos, sino para confrontar el patriarcado de los Vengadores. Roy Thomas era muy consciente de la jugada, y junto a su colega John Buscema, no escatima proclamas y lenguaje propio del feminismo de la época. Este ejemplar es sintomático, reflejo de un momento histórico muy concreto. Al final, el entuerto es resuelto de manera muy simplista, dado que descubrimos que la tal Valquiria no es otra que la Encantadora, una villana asgardiana dispuesta a medrar entre los integrantes de los Héroes más Poderosos de la Tierra; un “chicos contra chicas” de manual, pero el mensaje había sido puesto sobre la mesa. Ahora era necesario que calara entre los diferentes usuarios, masculinos y femeninos.

Roy Thomas asciende al puesto de editor jefe en 1972. Fueron tiempos convulsos, llenos de experimentación, pero con un ojo puesto en no perder lo que se había ganado durante la regencia de Lee. Lo que a nosotros nos interesa, y que nadie nunca parece recordar, es que Thomas trató de darle un fuerte impulso a la inclusión femenina dentro de la editorial. Además, fue una de sus primeras decisiones como mandamás en la Casa de las Ideas. Sondeó a varias candidatas para lanzar una línea de tebeos protagonizadas por heroínas y escritas por mujeres.

Sin que sea ninguna sorpresa, a la primera de ellas la tenía el editor jefe en casa. Jean Thomas era la esposa de Roy por aquellos días y aceptó hacerse cargo de una colección llamada Night Nurse, donde Linda Carter se enfrenta a su marido por hacer valer su profesión, ser enfermera de noche en un hospital de Maine. Éste sería el trasfondo, las urgencias del turno nocturno donde Linda terminaría enredada en peripecias varias. La siguiente fue una compañera en la editorial. Linda Fite llevaba en la compañía desde 1968, en un secundario puesto de editora asistente. De todas formas, hizo algunas historias de relleno para X-Men o Rawhide Kid, aunque nunca tuvo la suficiente consideración de los estamentos superiores para llegar a algo más. Hasta que Roy decidió lo contrario. Se pensó en plantear historias en torno a una mujer gato, algo poco original, la verdad, pero es lo que Thomas tenía para ofrecerle. Así surge The Claws of the Cat, la colección donde nacería Greer Nelson, a la larga conocida como Tigra, y el traje que reutilizaría Patsy Walker en su canje de ídolo juvenil a superheroína. La autora ha reconocido la influencia del movimiento de liberación de la mujer en sus páginas, por lo que sus objetivos se avistaban diáfanos. La última de ellas era una amiga del mundillo, Carole Seuling, a la que presentó la posibilidad de actualizar una de esas mujeres de la selva tan habituales en la literatura pulp, Shanna, la Diablesa. Esta misma autora recordaba el acercamiento de Roy con las siguientes palabras: “era inefablemente innovador y prolífico en lo tocante a historias y personajes, y me sorprendí cuando en 1972 me pidió que escribiera un nuevo cómic sobre una reina de la jungla”. Se intuye claramente que todo esto parte del empeño del nuevo editor jefe.

Este proyecto tan personal echó a andar en noviembre de 1972 y las tres series apenas aguantaron unos pocos números (cuatro las dos primeras y cinco la de Shanna). Las ventas dieron la espalda a estas cabeceras protagonizadas por mujeres y los altos directivos de Cadence, conglomerado empresarial dueño de Marvel, congelaron el crédito de Roy sobre este menester. Si se volvía a confiar en revistas comandadas por féminas, tendría que haber algún buen motivo mediante.

Pese al mal sabor de boca de intentos anteriores, el auge del feminismo a mediados de los años 70 era imparable. No había forma humana de esconderlo, ni siquiera minimizarlo, por lo que la editorial que mejor sabía representar el mundo exterior en sus viñetas no podía permanecer ajena a ello. Cierto es que se buscó un motivo chusco para tirar de heroínas protagonistas, como es el realizar versiones femeninas de héroes ya establecidos. Pero es la única forma que localizó Stan Lee para convencer a sus jefes; por un lado, generaba diversidad, mientras que por otro se evitaba jugadas de dudoso calado para perder derechos en los nombres de la compañía, casos de Ms. Marvel, Spider-Woman o Hulka.

Nos vamos a quedar con la primera, que además fue la pionera de esta nueva ola, ya que el título echó a andar en enero de 1977 (fecha de portada). Stan estaba convencido de que no se podía demorar más el tema, por lo que alentó a Roy Thomas para que se pusiese manos a la obra. Para ello se recupera a una secundaria del Capitán Marvel, Carol Danvers, que llevaba un tiempo desaparecida de la primera plana. Como ya hemos adelantado, Thomas creó a Carol como una mujer fuerte, independiente, forjada a sí misma, aunque no se pudo evitar el típico triángulo amoroso, con William Lawson y el propio capitán Kree, y algún que otro rapto, más propio de otros tiempos. En Captain Marvel #18 tuvimos el incidente con el Psicomagnetrón, en plena refriega entre Mar-Vell y Yon-Rogg. Roy Thomas, a la sazón el guionista de esta historia, finalizaba el feudo entre los oficiales kree y además propiciaba una salida para Danvers, ya que ésta deja de aparecer en la serie. Excepcionalmente, hace algún acto de presencia en la etapa de Steve Englehart, pero por lo general parece una figura olvidada en los planes de los diversos guionistas que se pasean por la colección.

A Stan y a Roy les parecía que era la candidata ideal para vestir la piel de un sucedáneo del Capitán Marvel. Su exposición a la radiación kree era perfecta para una trama de origen y obtención de poderes. Todo encajaba a las mil maravillas. Al staff editorial acaba de regresar el escritor Gerry Conway, tras su paso por DC Comics. Thomas lo había recuperado con intención de que fuese editor jefe, puesto que apenas ocupó unos meses, dedicado como estaba a los placeres de la escritura. Conway fue seleccionado para que se hiciese cargo del apartado literario, recogiendo el testigo de un proyecto que varios autores desestimaron, mientras que en la parte gráfica quedaba el tándem de lujo formado por John Buscema y Joe Sinnott, exponiendo un diseño original de John Romita Sr., el encargado de supervisar todo el arte de la editorial. No se puede negar la potencia de los nombres puestos sobre la mesa; Ms. Marvel nacía con ambiciones.

Bocetos de John Romita Sr. respecto a Ms. Marvel

Y sí, la apuesta era alta puesto que la intención es que la serie tuviese un fuerte componente feminista. Hemos llegado al meollo fundamental de este punto. Es bastante triste que en los tiempos que vivimos, donde se observa una proliferación de comportamientos retrógrados (por no hablar de autobuses con mensajes que dan vergüenza ajena), todavía se tenga que subrayar el carácter positivo del concepto feminismo. Así lo define la Real Academia Española de la Lengua: “principio de igualdad de derechos de la mujer y del hombre”. Añade una segunda acepción en relación al movimiento que pretende hacer efectivo ese principio, es decir, el de la igualdad. Es agotador leer comentarios y comentarios, echar un vistazo a videos varios, negatividad tras negatividad, hablando del film de Marvel Studios en términos despectivos por esos motivos, no por aquello en lo que debe enfocarse la crítica a una película, la calidad artística. Porque claro, que una heroína pensada en 1977 con una clara vocación de ser un símbolo feminista se traslade a la pantalla grande con esos mismos intereses no tiene ninguna lógica, ¿verdad? El sinsentido es para echarse a llorar. Por no hablar de todos aquellos que se esfuerzan en repetir que los cómics de antaño no llevaban su porción de política, que no se trataba de imponer una agenda, como los que se publican actualmente. Cualquier expresión artística lleva impresa una impronta muy particular, la de aquellos que participan en su desarrollo, y eso incluye sus convicciones políticas y sociales. Otra falacia más que no deja de ser un intento vacuo de enmascarar una masculinidad tóxica que se siente intimidada ante la idea de una mujer fuerte e independiente.

Volvamos al tomo de Ms. Marvel. Decíamos que la intención del personaje era convertirse en un icono feminista. No lo dice este redactor, ni Zona Negativa. Lo dice Gerry Conway, el responsable de la misma: “Ms. Marvel, aunque solo sea por su nombre, está influida, en gran medida, por el movimiento de liberación de la mujer. No es una Chica Maravillosa, es una mujer, no una señora o señorita, sino Ms. Independiente. Ella misma”. Estas palabras están extraídas de la columna de presentación de Ms. Marvel #1. Otra cosa es que ese objetivo se viera cumplido. En este Omnigold tenemos una intro contemporánea a cargo del propio Conway donde admite sus carencias y sus errores. Su paso por la misma fue breve, pero él mismo acota aquello en lo que erró. Mantiene que las órdenes eran esas pero que no supo cómo trasladarlas de manera eficiente: “Ms. Marvel era nuestro intento de crear una superheroína feminista moderna. Que lo consiguiésemos o no ya lo decidiréis vosotros. Mi propia opinión es complicada por dos factores: uno, mi conocimiento de que nuestras intenciones eran buenas y productos de buenos propósitos. Y dos: mi conocimiento de que, como grupo, no teníamos ni la más remota idea de lo que las mujeres quieren….. A pesar de su título, Ms. Marvel era obviamente una superheroína orientada a chicos”. Más claro, agua. Gerry aportó simplemente dos guiones, cediendo el testigo rápidamente a una de las estrellas emergentes de la editorial, Chris Claremont. Afortunadamente, este autor sí tenía algo de idea respecto a la confección de personalidades femeninas.

Ahora contamos con las declaraciones de los creadores originales, lo que nos allana el camino y nos deja fuera de toda duda de que se trataba de un enfoque con tendencias feministas. Pero si prescindiéramos de tales palabras, la cuestión se mantendría clara y diáfana desde el mismo anuncio de su salida. ¿La razón? El encabezado con el término Ms. El vocablo en inglés deriva de la forma Mistress, un concepto que se utilizaba para designar el estado marital de tal o cual mujer. Con el tiempo, se dio una partición en dos acepciones que aclaraban ese estatus: Mrs., cuando estabas casada, o Miss, aplicándose a señoritas solteras. Pese a que existen registros de la utilización de la palabra Ms. desde principios del siglo XX, no será hasta 1961 cuando adquiera connotaciones feministas. La activista Sheila Michaels impulsa una campaña para que se utilice el Ms. de forma generalizada, obviando el estatus social de cada mujer, otorgando una simple forma de cortesía, muy similar a la que se utilizaba con el hombre (que no disponía de la separación entre soltero y casado; siempre era Míster). Poco a poco, el concepto fue calando. El impulso definitivo vino por otro nombre importante del feminismo, Gloria Steinem. Periodista y figura emblemática del movimiento de liberación femenino, sacó al mercado una revista llamada únicamente Ms., con las connotaciones que se le presuponen, en 1971. Un importante magazine de tirada nacional facilitó la difusión del término. Tanto fue el cántaro a la fuente, como reza el dicho, que el gobierno federal aceptó el uso oficial de la acepción Ms. en el año 1972. Es público y notorio que el encabezado Ms. Marvel buscaba remover algunas conciencias en el tebeo norteamericano, ya que a la buena de Carol Danvers se le considera la primera heroína de la historia abiertamente imbricada en el movimiento feminista. Ahí es nada.

A vueltas con Gloria Steinem, un nombre que se cita en las páginas de esta colección y desde luego no por casualidad. Carol se había presentado en Marvel Super-Heroes #13 como jefa de seguridad en Cabo Kennedy, un centro de corte espacial. Después de su abandono, debido al asunto del Psicomagnetrón, Danvers está reformulando sus prioridades y acaba convertida en parte de un conocido entramado editorial para los lectores Marvel. J.J. Jameson está en plena expansión de su imperio, con el Daily Bugle a la cabeza. Pero ni siquiera alguien tan cerrado como él puede obviar el empuje del sector femenino, por lo que Carol es contratada por el jovial Jonah para que dirija un magazine específico para mujeres, la revista Woman. ¿Les suena algún referente? Efectivamente, la ya nombrada Steinem. Aquí no se da puntada sin hilo.

La llamada segunda ola del feminismo, que había comenzado en 1960, se diferenciaba de la primera en que buscaba una liberación en aspectos más íntimos y menos evidentes que la anterior (centrada en el derecho al voto y a las propiedades materiales). Se ansiaba un avance en cuestiones muy significativas para la mujer, que van desde la libertad sexual, el derecho a la interrupción del embarazo (la píldora anticonceptiva fue toda una revolución no exenta de controversia) o eliminar las diferencias en el entorno laboral. De algunos de estos temas tendremos representación en las historias de Ms. Marvel, teniendo en cuenta que su principal cometido es ser un tebeo de acción y aventuras. Pero eso no quita para que se pueda meter algo de subtexto. Así, por ejemplo, a Carol se le muestra como una mujer que disfruta de variadas citas a lo largo de la serie, nunca comprometida con un único enamorado, lo que nos deja síntomas de ser una dama liberada en cuestiones sexuales. También somos partícipes de un tira y afloja en el trabajo de Carol como civil, con un Jameson que gusta de apretar y una Danvers que lucha a brazo partido por mantener su independencia. Como decimos, son pequeños detalles que se pueden rastrear en este tomo pero que hay que tomar como secundarios, para los intereses de los equipos creativos.

La percepción de que se trataba de implementar un debate social, en lo recóndito de la mente del posible suscriptor, se palpa en el correo del lector de Ms. Marvel. La correspondencia es un termómetro excelente para pulsar el estado de la cuestión y no se puede negar que el feminismo fue un asunto recurrente en las líneas finales de la revista. Sin que sirva de precedente, el portal Bleeding Cool ha abandonado su vertiente amarillenta y ha tratado de hacer algo de periodismo cultural con este asunto del correo. Aquellos que se encuentren interesados en ampliar datos pueden visitar la entrada pulsando simplemente aquí. Para resumir, localizamos la aportación de varios aficionados y aficionadas en la que se percibe lo polarizado del debate. Interesante porque hay misivas de autoras que han hecho carrera en el cómic, como Mary Joe Duffy o Mary-Catherine Gilmore (cuyo apellido de casada es Bierbaum, a la que se recuerda por su etapa en la Legión de los Superhéroes de DC). Lo que sí es innegable es que la discusión del papel de la mujer en la sociedad moderna y Ms. Marvel era un binomio muy difícil de separar.

De todo lo anterior, se puede inferir que este cómic es una representación muy válida de un fenómeno como el feminismo, en los términos que se permitía en la época (no tanto para visiones actuales). La primera además; no solo en lo que se refiere a Marvel Comics, sino en el noveno arte norteamericano, en general. “¡This Female fights back!” rezaba un pequeño encabezado junto a su logoforma, algo así como “¡Esta mujer sabe defenderse!”. Ya era hora que alguien en Marvel se hubiera dado cuenta. De hecho, la mujer llevaba tratando de defenderse desde inicios del siglo XX, luchando por sus derechos políticos y sociales, continuado por las reivindicaciones de los sesenta y setenta en aspectos más prosaicos, pero no menos importantes. Ms. Marvel era la forma que tenía la editorial homónima de honrar a todas esas activistas, de legitimar esa lucha y a la vez reconocer que no se había hecho lo suficiente en el pasado. Un pequeño paso para el hombre, pero de evidente significación para la mujer.

Marvel Gold. Ms. Marvel integral

 

Edición original:. Ms. Marvel #1-23, Marvel Super-Heroes Vol. 2 #10-11
Edición nacional/ España:. Panini Cómics
Guión:. Gerry Conway y Chris Claremont
Dibujo:.John Buscema, Jim Mooney y otros
Entintado:.V.V.A.A.
Color:.V.V.A.A.
Formato:. Tomo en tapa dura
Precio:.

39,95 euros

 

Ya hemos detallado el contexto social del que surge la flamante encarnación de Carol Danvers, puesto que ésta no se trataba de un personaje de nuevo cuño. Es hora de que echemos un vistazo a lo que deparó su serie regular. Este tomo incluye los veintitrés ejemplares de los que hizo gala el volumen uno de Ms. Marvel. Una cabecera no muy extensa para los estándares de la época. El caso es que ya estaban previstos los números 24 y 25, pero estos no llegaron a salir a la luz. Sería muchos años después, en 1992, cuando se decidió retomarlos y para ello se utilizó la cabecera contenedor habitual, Marvel Super-Heroes Vol. 2, que en sus números 10 y 11 cumplía un debe con Carol Danvers y cerraba, por fin, aquello que se tenía previsto publicar a finales de los setenta. Todo este material ha sido recopilado por Panini Cómics, en su formato Marvel Gold en tapa dura, conocido popularmente como Omnigold, para disfrute del aficionado patrio. La editorial Vértice publicó en 1978 nueve ejemplares de esta colección, pero nunca, hasta ahora, se había de realizado de forma completa y ordenada, incluyendo esos dos números de Marvel Super-Heroes que respondían a jugosos interrogantes. Una estupenda manera de conocer las aventuras clásicas de este icono moderno.

La revista fue auspiciada por Stan Lee y Roy Thomas en aras de legitimar el movimiento feminista en sus viñetas. Thomas puso mucho empeño en que fuera escrita por Gerry Conway, guionista recién recuperado de la acera de enfrente, cuya prioridad era la segunda cabecera del trepamuros, Peter Parker: The Spectacular Spider-Man, que él mismo se encargó de guionizar en sus comienzos. Thomas le puso en antecedentes, acerca del pasado de Carol Danvers y el carácter feminista que se le pretendía imprimir (el término Ms. y el trabajo de Carol como editora de una revista, en honor a Gloria Steinem, son los dos presupuestos básicos sobre este menester). Tenía sobre la mesa un diseño de John Romita Sr. que se encargaría de plasmar en viñetas el dúo formado por John Buscema y Joe Sinnott. Todo en orden, en apariencia. El caso es que Gerry no tiene muy claro cómo enfocarlo. Por lo que, de buenas a primeras, presenta una mujer fuerte, bastante poderosa, poseedora de un séptimo sentido premonitorio, la superheroína Ms. Marvel, pero que no es Carol en realidad. Es decir, el guionista plantea la típica dicotomía, que tan complicada resulta trasladar al papel (los casos del Hijo de Satán o el Tigre Blanco son buen ejemplo de ello), de implicar dos personalidades en un mismo receptáculo. Carol no tiene consciencia de cuando se transforma; sufre unos convenientes dolores de cabeza, acompañado de un rápido desmayo, para que surja la guerrera kree a salvar el peligro del día. Conway trataba de presentar un carácter fuerte pero a la vez la ninguneaba, haciendo que la propia protagonista de su revista no estuviese apercibida de sus capacidades sobrehumanas.

El entuerto, ya que la propia Carol siente que esos desmayos no son normales, viene provocado por el Psicomagnetrón. El lector lo sabe porque Danvers acude a un psiquiatra, el doctor Michael Barnett, insegura de algunas cuestiones que le rodean. Este personaje será un apoyo fundamental para nuestra protagonista y probablemente fuera el enamorado que Conway había seleccionado para la buena de Danvers. Los planes cambiaron, de forma rápida, con la salida del escritor titular. El tema es que ahora sabemos que el aparato de marras alteró su ADN, provocando que la radiación y la esencia de Mar-Vell, que trató de protegerla en la explosión, dieran lugar a un segundo constructo que anidaba en su interior, la de una poderosa guerrera kree, con su propia imagen (por ejemplo, Carol tiene el pelo largo, mientras que Ms. Marvel lo lleva corto) y su propia forma de pensar. Dos personalidades, dos fisionomías, una humana y otra kree, compartiendo el mismo espacio.

Otro aspecto en el que Conway no tuvo ningún reparo fue el de crear un trasfondo específico para este título. La totalidad de su background inicial está extraído del entorno de Spider-Man. No es un secreto que es la franquicia donde Gerry se había sentido más cómodo, pero como luego demostró su continuador, este tipo de heroína necesita de su propio espacio. Así, por ejemplo, el hecho de depender de Jonah Jameson está bien hilado: una relación laboral con un gurú de la comunicación para implementar la cuestión de ser editora de la revista Woman. Menos sentido tiene la aparición de un tal Peter Parker, freelance del Bugle, esa pretendida amistad con Mary Jane Watson, que será olvidada a las primeras de cambio, o poner al Escorpión como primer rival relevante para Ms. Marvel. Estos detalles nos hacen ver que el guionista se planteó esta cabecera casi como la tercera serie de Spider-Man se tratara, algo que a la larga no iba a funcionar.

Como hemos avanzado líneas arriba, Gerry no quedó muy contento con esto de Ms. Marvel. Algo evidente puesto que abandonó el barco cuándo apenas el título había comenzado a asomar (la entrega de guiones se hace con meses de antelación), firmando apenas dos ejemplares como escritor y el plot del #3, que ya tuvo que guionizar su sucesor en el cargo, Chris Claremont. Chris era el orgulloso guionista de The Uncanny X-Men, el título de moda en la editorial. Así que cuando Archie Goodwin, el editor jefe del momento, se dirigió a Claremont sabía bien lo que hacía. A nuestro Patriarca Mutante aquello le pilló de sorpresa, en una situación personal complicada, dispuesto para salir de viaje de luna de miel. Tuvo que finalizar ese #3 muy aprisa, siguiendo la estela de Conway, pero consciente de que tenía que cambiar muchas cosas. El guionista admite que no era especialmente conocedor del periplo de Carol Danvers, por lo que los cambios fueron graduales, nada traumáticos, conforme Claremont se iba asentando en la serie y cogiendo confianza.

El nuevo escritor desembarca en el #3 pero perdemos al dibujante titular que había iniciado la cabecera, John Buscema, en su siguiente número. Sinnott se mantendría unido a la serie algún tiempo más. El bueno de Chris no tendría estabilidad en el apartado artístico, turnándose varios equipos en ese proceder. Claremont, en cambio, se mantuvo fuerte hasta el obligado cierre de la cabecera, por bajas ventas, estableciendo el camino definitivo de Carol Danvers. Como hemos dicho, había algunos aspectos que desagradaban al nuevo responsable literario, empezando por el detalle de la personalidad compartida. En el ciclo que va de Ms. Marvel #11 al #13, nuestra superheroína, enfrentándose a Hécate y a los Elementales, consigue dar carpetazo a este asunto. El Escarabajo de Rubí Místico se torna el deux ex machina para que Carol no tenga que sufrir esos incómodos cambios, que a esas alturas había aceptado, como una lucha sin fin contra una doble personalidad. Claremont tampoco gustaba del traje clásico del personaje; resaltaba demasiado lo de ser la copia femenina del Capitán Marvel. A partir del #9 sugirió al dibujante Keith Pollard que cerrara la abertura del traje alrededor del ombligo, un pelín atrevido de más, para determinar un uniforme menos sexualizado. Y la entrada de Dave Cockrum en el #20, uno de los grandes en cuanto a diseños, nos propició la indumentaria más emblemática de Danvers, la de tonalidad azul oscuro con botas altas, pañuelo anudado y rayo dorado en su corpiño.

Este cambio de traje no solo es un tema estético. Coronaba el ciclo de transformación que el guionista había puesto en marcha desde su llegada, de una manera lenta pero segura. El alejamiento del entorno de Spiderman, incluido al final hasta el propio JJJ, hizo que se tuviera que tirar de rudimentos básicos del Universo Marvel; villanos casi olvidados como el Hombre del Juicio Final, Sin Rostro o Grotesco comparten cartel con algunos con más solera, como M.O.D.O.K. o Tiburón Tigre. Tampoco faltan invitados de peso, ya que en varias aventuras tendremos la visita de los Vengadores, iniciando una conexión que se expandirá en un futuro cercano, o una pequeña aportación del Mayor Astro de los Guardianes de la Galaxia. Pero lo más relevante es que Chris Claremont supo otorgarle su propia galería de secundarios. El psiquiatra Mike Burnett se mantiene, en un rol fraternal y amistoso. Pero se añaden los nombres de Tracy Burke y Frank Gianelli, como colaboradores en la revista Woman, su amiga astronauta Salia Petrie o némesis como Ave de Muerte, miembro prominente de los Shi’ar, y Raven Darkholme, la mutante más conocida como Mística. También conoceremos a la familia de Carol, donde el guionista ahonda en los problemas de una muchacha que aspiraba a ser algo y cuyo camino trata de ser cortado por un padre chapado a la antigua y sobreprotector. Unas adiciones que daban entidad a Ms. Marvel como cabecera.

Volvamos a centrarnos en Ms. Marvel #19. Este episodio es realmente importante porque supone la catarsis de toda la etapa Claremont. Desde su misma portada se nos anuncia el encuentro con su homólogo masculino, el bueno de Mar-Vell, en un episodio repleto de mitología kree: la Inteligencia Suprema, Ronan el Acusador, el Capitán Marvel…. El gran dirigente del Planeta Hala está interesado en la mujer terráquea porque en su interior se encuentra el material biológico que va a dar lugar a una renovada raza kree. Para controlar a Carol Danvers, la Inteligencia Suprema utiliza una flor milenaria que debe ponerla a su servicio. Comienza un viaje catártico que transformará a Carol para siempre, dando paso a la Nueva Ms. Marvel a partir del #20 USA, dejando de lado detalles que no funcionaban para nada y dando por finalizado el ciclo de cambio.

Nuevo traje, nuevas aptitudes, viejas rémoras olvidadas, y lo más importante, Claremont manejando al personaje claramente a sus anchas. Es una pena que cuando estaba cogiendo carrerilla, Jim Shooter ordenara el cierre de la colección por no llegar a los números estimados. El guionista tenía preparados al menos dos historias más (de hecho, existe la portada del #24, entintada y coloreada, que la tenemos reproducida en este mismo tomo): una con Dientes de Sable, un villano que Chris había utilizado en Iron Fist, y otra con Mística. Finalmente, este material se publicó en los noventa, en una revista contenedor bastante conocida, Marvel Super-Heroes Vol. 2. Especialmente significativa es la trama que concierne a Raven, puesto que se rehízo para que casara con el contexto del famoso Annual#10 de los Vengadores, donde Claremont trataba de arreglar el despropósito de Avengers#200. En aquel anual se nos contaba la lucha de Carol contra la Hermandad de Mutantes Diabólicos y que Pícara había robado los poderes de Ms. Marvel, cosa que ocurría fuera de la visión del lector. Aquí tenemos la batalla pormenorizada, conectando al final del episodio con la situación actual del personaje, que no era otra que su faceta de Binaria.

Centrando nuestras palabras ya en la valoración, hay que decir que es un volumen que va de menos a más. El comienzo es muy titubeante. Hasta el propio Gerry Conway ha admitido, a toro pasado, que no está nada orgulloso de su aportación a Ms. Marvel. Si se anunciaba que estábamos ante un cómic con un fuerte componente feminista, hay que decir que por momentos logra lo contrario. La llegada de Chris Claremont es un gran revulsivo, pero el nuevo guionista se lo toma con calma para ir modificando aspectos que se notaban que no funcionaban en el contexto de la serie. Cuando Claremont más entonado se encontraba, se tuvo que echar el cierre. Aun así, se puede observar el buen hacer de un escritor que sabe confeccionar la idiosincrasia de una personalidad femenina y fuerte. Lo hace en pequeños diálogos, como los que tiene con su madre o con su compañera Marla, que son sencillos pero de gran profundidad. También lo sabe hacer de manera lisérgica, como ese maravilloso viaje al interior de la psique de Carol en el #19 USA. El Patriarca Mutante hace un muy buen trabajo con los mimbres que le dejan, aunque hay que precisar que Ms. Marvel está un pelín alejada de sus trabajos más recordados, ósea, de Uncanny X-Men o New Mutants. Como detalle a reseñar, indicar que Marvel Super-Heroes#11 cuenta con un co-guionista, además de Claremont. Se trata de Simon Furman, que se hizo cargo de los arreglos necesarios para actualizar esa historia realizada en 1979.

Nuestro siguiente paso es el apartado gráfico. Como ya hemos consignado, comienza con una solidez envidiable debido al talento de John Buscema y Joe Sinnott, pero el mayor de los Buscema sale de la cabecera acompañando a Conway. Baile de dibujantes le toca a esta Ms. Marvel. Jim Mooney es el que más repite en los créditos como autor de los lápices, con una etapa continuada del #4 al #9, para luego ir recibiendo ayuda hasta el #18, momento de su salida definitiva. Por el camino, refuerzos en las figuras de Sal Buscema, Keith Pollard y Carmine Infantino. A partir del #20, el momento en que según Claremont debió comenzar la serie, tenemos el fichaje de Dave Cockrum, el dibujante que dio sentido gráfico a la Segunda Génesis. Su permanencia, en realidad, es efímera. Apenas dos ejemplares. Mike Vosburg iba a ser su sustituto, el nuevo artista regular, cuando el título fue cancelado. Vosburg es el responsable, por tanto, de los dos números que quedaron inéditos, publicados en Marvel Super-Heroes, aunque en el último se tuvieron que hacer retoques, para adecuarlo a continuidad, aspecto del que se encargó Mike Gustovich. Con una simple visual de los nombres implicados, es difícil tildar el aspecto gráfico como insuficiente. Son todos dibujantes de primer nivel, con sus picos de calidad, como no podía ser de otra forma, al contar con variados sentidos artísticos.

La tinta y el color tienen, igualmente, créditos muy repartidos. En cuanto al primer aspecto, podemos citar profesionales de la solvencia de Joe Sinnott, Sam Grainger, Tom Palmer, Frank Giacoia, Steve Leilaloha, Tony DeZuñiga, Frank Springer, Bob McLeod, Bob Wiacek o Mike Zeck. De coloristas también sacaríamos una buena lista, debido a la cantidad de implicados en la serie, pero vamos a destacar el trabajo de Marie Severin, Janice Cohen, Don Warfield o Bob Sharen. Su aportación queda de lujo en un tomo que tiene una reproducción excelente, partiendo de la última remasterización que hizo Marvel Comics en Masterwork (hay una nueva edición en USA, de febrero del 2019, en formato Omnibus, que no debe superar a la versión Masterwork; no debería……).

En definitiva, nos hallamos ante un extraordinario punto de arranque para conocer algo mejor a una futura estrella como seguro va a ser Carol Danvers, en su versión como Captain Marvel. No lo vamos a tildar de obra maestra, ni mucho menos, ya que es una serie que comenzó con serios problemas de identidad y que Claremont tardó un tiempo en recomponer, pero sí es un trabajo hecho con mucho oficio, nunca aburrido, sabedor de cómo mantener el interés y repleto de variados elementos: desde la acción más básica de un tebeo Marvel, pasando por la confección de una compleja personalidad femenina, y añadiendo pequeños complementos como algunos subtextos feministas, otros momentos que rebosan confusión, un notable apartado gráfico…. Lo que viene a ser un producto típico de la Marvel de los setenta.

Tenemos ante nosotros el principio de la carrera de una superheroína que tenía trazado un camino muy especial, solo que en 1977 nadie era consciente de ello. Ha llegado la hora de Carol y este tren ya no lo pueden parar.

Epílogo: El ciclo de Carol Danvers

El trayecto de Carol Danvers ha sido arduo y complejo. Se trata de uno de esos personajes que conjugan en su carrera momentos donde están en la cresta de la ola, con otros en los que prácticamente quedan relegados al olvido. Ahora vivimos uno de esos instantes de popularidad desatada, con la llegada de Carol a la pantalla grande, además de contar con serie propia y de ser un puntal en los Vengadores de Jason Aaron. Esto es resultado de una coyuntura y quién sabe si es algo que se va a transmutar en permanente. En este punto, que va a servir de despedida y cierre, vamos a brindar el correspondiente homenaje a una vida editorial, repleta de altos y bajos, que a estas alturas se puede considerar más que satisfactoria. La pequeña de los Danvers nació para ser alguien importante , pero eso no quiere decir que el viaje haya sido un camino de rosas.

Carol Danvers surge, como personaje, en el año 1968, en un proyecto con ínfulas, debido a que iba a ser secundaria, más o menos recurrente, de la colección protagonizada por el héroe que porta el nombre de la compañía, el Capitán Marvel. Su papel es complementario, nada relevante y en un momento dado, incluso deja de aparecer. Los vientos cambian en 1977 gracias al empuje del feminismo. Stan Lee y Roy Thomas deciden que es una candidata perfecta para reflejar el movimiento de liberación de la mujer en la producción de Marvel Comics. Un rol importante y con una gran significación. La serie se mantiene en el candelero por 23 números, pero el público le da la espalda, de manera que tiene que cerrar de forma abrupta. Primer revés para Carol, que había conseguido una gran estabilidad gracias al trabajo de Chris Claremont, tras un inicio bastante pobre a cargo de Gerry Conway. Nos encontramos en el año 1979, para ubicarnos de manera cronológica.

Durante su periplo en solitario, Ms. Marvel había aparecido como invitada en otras cabeceras, prueba de que se consideraba un activo a tener en cuenta, entre ellas Avengers #171. Claremont había devuelto la jugada, trayendo a su colección a los Vengadores como secundarios, en diversas ocasiones. Cuando Shooter decide que hay que cancelar la serie, ve una conexión evidente entre Carol y los Héroes Más Poderosos de la Tierra, por lo que se procede a enviarla allí, apenas un mes después del cierre de su título homónimo. El responsable literario de los Vengadores es David Michilinie y la verdad, no parece tenerle mucho aprecio a la buena de Carol. La deja en un segundo plano, participando en peleas varias, pero no sabe otorgarle el arco de rigor, que todo buen guionista hubiera planteado si tuviera algo de interés. Hasta el #197. Aquí, en una conversación sobre maternidad con la Bruja Escarlata, el lector descubre que Carol no se encuentra del todo bien, para, a renglón seguido, hacer saltar la sorpresa: Danvers está embarazada. Cosa rara ya que la misma Ms. Marvel había negado esa posibilidad, por diversas razones (una de ellas, su misma esencia feminista, aunque mal entendida por el guionista). Se ponía en marcha una saga, que desemboca en el #200 USA, y que tendría por protagonista a Carol, por fin, pese a que fuese de una manera bochornosa.

Avengers#200 es uno de los números más infames que jamás ha publicado Marvel Comics. Así, sin paños calientes. Como responsables literarios aparecen acreditados Shooter y Michelinie más los pobres George Pérez y Bob Layton, que pasaban por allí para dibujar el ejemplar. La trama es tan chusca, tan rastrera, que incluso se intentó dar explicaciones peregrinas sobre ella (que tenían algo pensado y que se publicó un What If? muy parecido, por lo tanto se tuvo que cambiar a última hora, blablablá…. No cuela). La historia comienza con la finalización del embarazo de Carol, una gestación exprés, a velocidad sobrehumana. Sin padre conocido, pues Danvers, pese a ser mujer liberada en su serie individual (lo que incluía encuentros sexuales fuera de plano), tiene la seguridad de que no hay progenitor al que dirigirse, apela a los Vengadores para que le asistan en un momento tan tierno. El bebé, totalmente sano, comienza un proceso de crecimiento acelerado, muy similar al del embarazo, para en un breve periodo de tiempo, tener ante nosotros un individuo adulto. En ese momento se dan las explicaciones y es el instante de echarse las manos a la cabeza.

El hijo de Carol es Marcus, también vástago de Inmortus, uno de los señores del tiempo que viven felices y aislados en su mundo llamado Limbo. El tal Marcus, ante la aparente muerte de su padre, necesitaba un vehículo para escapar del Limbo y para ello se fijó en Ms. Marvel, a la que sedujo de manera subliminal, mediante malas artes, hasta que consiguió tener relaciones sexuales, para así inseminarla y nacer en nuestro plano de la realidad. Por supuesto, Danvers nunca fue consciente de ello ya que Marcus le trasteó los recuerdos. Ahora, instalado por fin en la Tierra 616, debe construirse un aparato para mantener su impronta, cosa que choca con las reticencias de los Vengadores. Bien, apartamos el típico “pim pam pum” para quedarnos con lo importante. Carol Danvers fue forzada, casi podríamos decir que violada, por alguien que detenta ese nivel de poder. Ante eso, lo importante es la máquina de Marcus, sí señor. Pero no queda ahí la cosa; en un intento chabacano de darle un cierre, ya que el hijo de Inmortus (y de Carol) debe volver al Limbo, una Ms. Marvel fuera de registro decide retornar con él, ¡¡porque está enamorada!! Es decir, que la mujer abusada no rechaza a su agresor, sino que encima lo abraza. Y los Vengadores se quedan tan panchos, deseándoles una vida feliz en el Limbo.

Ya no es que la historia sea enrevesada, confusa, por momentos difícil de seguir por su propia ininteligibilidad (Marcus inseminando a una mujer para nacer siendo él mismo), sino que es ofensiva hasta decir basta. Si Michelinie y Shooter pensaron este argumento a propósito, quedará en sus conciencias. Lo que sí parecía evidente es que el plan era deshacerse de ella; no había cuajado como miembro de los Héroes más Poderosos de la Tierra, por lo que Avengers#200 representa su despedida de la formación (octubre de 1980, fecha de portada). En el Bullpen permanecía alguien que se interesó en seguir las aventuras de Carol, no le agraba mucho el trato que se le estaba dispensando y se encontraba en disposición de arreglarlo. Su nombre es Chris Claremont.

El triste destino de Marcus y Carol

Chris preparó el contrataque lo más rápido que pudo. En Avengers Annual#10 (agosto del 81, fecha de portada) tuvo la ocasión de desdecir gran parte de ese #200. Carol estaba dominada todavía por Marcus cuando se fue al Limbo con él, expone los hechos de una manera más evidente a sus antiguos compañeros (que sí, que me han violado) y les echa en cara que no fuesen capaces de haberle ayudado, dejándola a su suerte, en manos de un abusador. La cara de arrepentimiento de los Vengadores era la misma que aspiraba Claremont que se les hubiera quedado a los autores del esperpento original. Si nadie tenía ningún interés en ella, Chris se la llevaría a la franquicia que estaba manejando con tino y buen criterio, a los mutantes. Carol Danvers ocupa el puesto de secundaria en X-Men, de momento sin poderes, debido al incidente con Pícara que da lugar al inicio del Avengers Annual #10.

Este estatus no duraría demasiado puesto que para Uncanny X-Men #163 (noviembre de 1982, fecha de portada), Claremont le otorga un subidón de estatus al convertirla en Binaria. La jugada es compleja puesto que el caudal de energía cósmica que fluye a través de ella hace que poco a poco abandone su parte humana, centrada en su lado alienígena. Esto dejaba pocas opciones al guionista, por lo que decide enviarla al espacio profundo, con los Saqueadores Estelares. Por lo menos, allí estaría libre de injerencias y malas ideas, pensaría el bueno de Claremont. Era una forma de retiro dorado pues los Starjammers no eran más que un grupo de incidencia secundaria en la franquicia mutante. El fin de Binaria ocurrió en 1992, a la conclusión del evento Operación: Tormenta Galáctica, en el que pudo regresar al entorno vengativo con honores, para ser parte trascendental en la historia. Volvíamos al principio, sin Claremont que la defendiese, ya que éste había abandonado Marvel. Tocaba reinventarse desde cero.

He aquí…. Binaria

Los noventa fueron un erial en lo referente a Carol Danvers. Hasta finales de la década no se volvió a recuperar su figura, de nuevo en la colección de los Vengadores. Fue Kurt Busiek, junto a George Pérez, el que se hizo cargo de recomponer los pedazos de los Avengers tras el nefasto Heroes Reborn, y eso implicaba traerla de regreso en 1998. Era necesario darle una vuelta de tuerca, tras sus personalidades de Ms. Marvel y Binaria, por lo que Carol, dejando atrás el traje clásico de Cockrum y buscando nuevo uniforme, decide renombrarse como Warbird (Pájaro de Guerra), en honor a su carrera militar. Busiek la incluyó en la formación inicial de los Héroes más Poderosos de la Tierra o incluso de secundaria en Iron Man, que también guionizaba. Pero trató de darle algo más, un conflicto en el que ahondar, una situación que provocase empatía/rechazo en el lector y ese fue el tema del alcoholismo. La etapa de Danvers con Busiek será recordada por su adicción a la bebida, debido a una inseguridad provocada por la falla de sus poderes. Frente a la Binaria ultrapoderosa de Claremont y Tormenta Galáctica, este guionista prefiere traerla a nivel de suelo, repleta de conflictos internos, que incluso se subraya con severos juicios de sus compañeros por mal comportamiento, llegándose a la expulsión de la formación. Por supuesto, no se trata de inquina ni de ojeriza; es Kurt obligando a nuestra protagonista a pasar por el camino del héroe (de la heroína, mejor dicho). Tumbarla para poderla levantar más fuerte si cabe. De cara al final de su etapa, Carol Danvers vuelve a relucir, como miembro de pleno derecho de los Vengadores.

Volvemos al sobrenombre de Ms. Marvel, aquel con el que la conocimos en los setenta y primeros ochenta, uniforme incluido, y así se moverá en el nuevo siglo, bajo la batuta de guionistas como Geoff Johns o Brian Michael Bendis. Este último tardó un tiempo en acordarse de Carol, pero desde Dinastía de M pasa a ser un miembro destacado de los New Avengers, la versión Bendis de los Héroes Más Poderosos de la Tierra. La colección, en manos del guionista de Cleveland, estaba resultado un apabullante éxito de ventas, por lo que el editor jefe, Joe Quesada, autorizó el volumen 2 de Ms. Marvel, más de veinte años después de su primera intentona. Del proyecto se encarga el guionista Brian Reed, alma mater de todo este segundo volumen, al que acompañarán un buen surtido de artistas. La cabecera duró cincuenta ejemplares, lo que se considera récord con el encabezado de Ms. Marvel. En ese periplo vemos como Reed adecua las sagas con respecto a lo que estaba trazando Bendis en las colecciones de los Vengadores. Así, observamos el papel de Carol en Civil War, su posición prominente en la Iniciativa y co-líder en los Mighty Avengers, Invasión Secreta, etc. Incluso, durante el tiempo en que los héroes fueron apartados por Norman Osborn, el periodo conocido como Reinado Oscuro, Reed sustituyó a Carol por Karla Sofen, que entonces era la Ms. Marvel Oscura. Sin duda, nos encontramos ante todo un hito en la carrera de Danvers, el último con su apodo clásico, antes del siguiente cambio.

Estamos justo en los momentos de la transmutación de Ms. Marvel en Captain Marvel, heredando el título de aquel que se considera una especie de mentor y del que obtuvo los poderes, de manera indirecta. Y para ello necesitamos serie nueva y equipo artístico acorde. Pero, y he aquí un detalle curioso, la primera aparición de Carol como Capitana Marvel no ocurrió en su serie homónima, sino en una secundaria del trepamuros. Avenging Spider-Man era un título que celebraba la buena nueva del personaje como vengador; sin embargo, no dejaba de ser otra forma de organizar team-ups varios. Pues en el #9 (septiembre de 2012, fecha de portada) debuta Carol como Capitán Marvel, en un número guionizado por Kelly Sue DeConnick y dibujado por los Dodsons. Es en este lugar donde el lector observa por primera vez el nuevo diseño de Jamie McKelvie con respecto al uniforme, uno que se ha mantenido, con sus pequeños retoques, hasta nuestra misma actualidad.

Kelly Sue se encargó de aquel número de Avenging y Kelly Sue es la responsable literaria del nuevo volumen de Captain Marvel, protagonizado por Carol Danvers en tal papel. Nos encontramos ante otro de los picos de calidad de la historia del personaje. Esta guionista supo insuflar vida como nadie, tocando temas que le eran muy cercanos al seguidor clásico de Ms. Marvel (la vieja tropa de Woman, Yon-Rogg, Ave de Muerte, etc.) junto con las necesarias novedades. Esa perfecta conjunción terminó por convertir esta colección en una serie de culto, con un grupo de seguidores muy fieles, los llamados Carol Corps, que la propia guionista quiso homenajear antes de su despedida definitiva, apodando así la serie de la Capitana durante las Secret Wars. Por supuesto, mientras Danvers disfrutaba de su serie en solitario, igualmente quedaba asociada a diversos grupos editoriales, como los Vengadores o los Guardianes de la Galaxia.

El despertar tras las Guerras Secretas traía de la mano otro nuevo volumen de Capitán Marvel, el noveno en este caso, siempre manteniendo a Danvers como abanderada del nombre. El nuevo equipo consta del dúo televisivo formado por Tara Butters y Michele Fazekas, más conocidas por ser responsables creativas de Agente Carter, y el artista Kris Anka. Se le busca un nuevo enfoque, algo más cósmico, y para ello se instala a Carol como comandante de la Estación Alpha Flight, la última línea de defensa de la Tierra frente a las invasiones extraterrestres. Este cometido engarzaba muy bien con su papel en los Ultimates, un grupo encargado de amenazas cósmicas y multiversales. El equipo televisivo no dura mucho en el cargo y le sustituye para el siguiente arco Christos Cage y su mujer, Ruth, para lidiar con las consecuencias de la Civil War II de Brian Bendis, el evento que enfrentó a la Capitana con Iron Man. A la conclusión del mismo, Margaret Stohl, novelista metida al mundo del cómic, se encarga de relanzar, tras el breve periodo de la dupla Butters-Fazekas y la interinidad de los Cage, al personaje en Mighty Captain Marvel. De nuevo, con la cabeza puesta en las estrellas, se trata de unos cómics muy conectados con el aspecto estelar de la editorial, al igual que interrelacionado con el siguiente evento de importancia, en este caso, Imperio Secreto. Lo más relevante que podemos decir de Stohl es que en una mini serie junto a Carlos Pacheco, Life of Captain Marvel, decide hacerle un retcon de cuidado a la buena de Danvers. Lo dejamos en spoiler por ser algo muy reciente

Aviso de Spoiler

Resulta que Carol en realidad es una descendiente de una capitana Kree, Mari-Ell, una de tantas enviadas a nuestro planeta azul que acabó enamorada de un terráqueo, por lo que adoptó un rol pasivo como Marie Danvers. Por tanto, el poder de la pequeña de la familia, cuyo nombre kree es Car-Ell, estaba latente en el interior de la mujer cuando el Psicomagnetrón explotó ante sus narices. Esto hizo que su ADN sideral despertara. Cambio importante en el perfil de un personaje clásico, pero este es un proceder muy corriente los tiempos que nos ha tocado vivir.

la mamá kree de Carol

Hasta aquí el camino de Carol Danvers para llegar a la actualidad. En estos mismos instantes rigen sus destinos dos nombres de indudable talento, la guionista Kelly Thompson y la artista Carmen Carnero. Si este equipo se mantiene unido lo suficiente, nadie duda de que la colección de la Capitana Marvel no hará más que granjear buenas nuevas a todos los aficionados de la editorial. No ha sido un periplo sencillo desde que iniciase su camino de superheroína como Ms. Marvel.

Volviendo a su viejo apodo, se puede decir que en estos momentos se encuentra en muy buenas manos. Obviando personajes menores que lo han utilizado en el pasado, caso de Sharon Ventura, la actual Ms. Marvel es Kamala Khan. Surgida en 2014, bajo el sabio consejo de la editora Sana Amarat, se puso sobre la mesa la creación de una joven heroína con una trasfondo muy concreto, una familia musulmana de origen pakistaní, instalados ahora en Nueva Jersey. G. Willow Wilson, guionista de origen norteamericano convertida al Islam, y Adrian Alphona, artista recordado por su aportación a Runaways, son los dos principales implicados en la nueva colección. La normalidad es la tónica general de Kamala como una chica que busca su lugar en el mundo, con los problemas típicos de la adolescencia. Si algo define a la muchacha es su pasión por los superhéroes, especialmente por Carol Danvers, su preferida de siempre. Un día, realizando sus quehaceres de chica joven, se ve se sobresaltada por una extraña nube. Se trata del terrígeno Inhumano, dispuesto por las inmediaciones, después de que Rayo Negro lanzará una bomba terrígena para terminar con Thanos. Todos aquellos con gen inhumano latente verían como sus poderes despertaban, y tal es el destino de Kamala. Adquiere habilidades elásticas, capaz de moldear su cuerpo a su antojo, y como digna representante del “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, se viste con un traje homenaje a su ídolo y rescata el apelativo Ms.Marvel.

Kamala Khan es uno de los grandes personajes de este siglo, en cuanto al género superheroico se refiere. Willow Wilson representa uno de esos claros ejemplos de asociación férrea entre autor-creación. Tras algo más de cinco años maravillosos de historias, donde se han conjugado de manera impecable acción, aventuras y un acertado tratamiento de personajes, el periplo de su creadora original ha llegado a su fin. Saladin Ahmed es el sucesor designado por la editorial para mantener la llama de Ms. Marvel. Siempre y cuando sepa mantener la característica básica de la era Wilson, el corazón, el personaje se hallará en buenas manos. Lo que parece claro es que el futuro pertenece a Kamala y quién sabe si algún día llegará a ser la Capitana Marvel. Carol nunca se rindió y miren ustedes hasta donde ha arribado. El cielo es el límite.

¡¡Ka-boom!! Ha aterrizado en los cines de todo el mundo, como cual meteorito desbocado, la más rutilante estrella del firmamento Marvel Studios, la Capitana Marvel. Un aspecto que los aficionados al cómic debemos celebrar ya que se trata de la primera producción del UCM con protagonismo de una heroína, nuestra…

Ms. Marvel

Guion - 6.5
Dibujo - 7
Interés - 8.5

7.3

Valoración Global

Las primeras historias de Carol, antes de ser la Capitana, representan un cúmulo de buenas ideas, a veces no trasladadas con el suficiente tino, y un gran trabajo de caracterización, debido al talento de Chris Claremont para componer personajes femeninos

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ZombieSquirtle
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ZombieSquirtle

Muy bien artículo, vamos lo normal en Arturo Porras. A mí este omnigold se me ha atragantado mucho y me costó varios días terminármelo. Si es verdad que va de menos a más ( los números de Conway a mi parecer son un horror, aunque es impagable disfrutar del tándem John Buscema/Sinnot), con Claremont va cogiendo fuerza, el personaje es más creíble y la serie para mí arranca en cuanto elimina la dualidad de Carol/Ms Marvel, lástima que el dibujo pierde bastante con Mooney. Un tomo a mi parecer durillo.

Argonas
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Argonas

Yo, bueno, casi me da verguenza decirlo, pero el numero 200 de los Vengadores no me parece tan malo, ni vergonzoso, etc… Es mas, me gusta mucho la etapa de George Perez en los Vengadores es una pasada. Que si, que trata algunos temas peliagudos pero por esa regla de tres no se podrian tratar muchos temas “espinosos” tanto en los comics como en otras expresiones artisticas. Y basicamente se basa todo en eso, sino podemos hablar de ello nos quejaremos por que no podemos y si se habla de ello nos quejaremos por que los autores hablan. ¿Que hacemos, quemamos el 200 de los Vengadores? ¿Y quien tomara esa decision y por que? Pregunto.

Napoleon Wilson
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Napoleon Wilson

El número 200 no hay que eliminarlo, ni quemarlo. Lo mejor que se puede hacer es tenerlo bien presente cómo ejemplo de lo que no se debe hacer en un comic (ni en la vida real). Un burundangazo hi-tec no está bien, usar un útero femenino a modo de cápsula de escape no está bien, alegrarse por el embarazo misterioso que tu amiga no recuerda cómo se produjo no está bien…

Mimico
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Tremendo artículo, sr. Porras. Como de costumbre, entretenido y didáctico. A pesar de que el personaje esté de moda, tuve el placer de disfrutar de su época de secundaria en la P-X, de la mano de Claremont, que restableció como pudo su honor tras ese infame #200 de los Vengatas. Sería por tanto un tomo de lo más tentador, aunque de momento me temo que se queda fuera de mi lista de la compra por temas presupuestarios. Quizá en un futuro…

PD: Sabía del papel de Mística y Ave de Muerte en dicho título, pero desconocía completamente la aparición de Grotesko… el responsable de la primera muerte del Profesor-X (…¿o no?).

Dynamo
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Dynamo

Excelente artículo. Cosa que no sorprende para nada conociendo al autor. Como no sorprende que Claremont sepa llevar las riendas de un personaje femenino. Un personaje que siempre ha estado allí y parece llegar para quedarse.
Lo que he leído de Danvers viene a ser en sus serie grupales, los inicios en los vengadores en los que me quede con ganas de verla arrancarle el brazo al agente que acompaña a Girich y sus apariciones en la Patrulla de Claremont con su problemática relación con Picara (trasladada si no recuerdo mal a Kamala) y el nacimiento de Binaria.
Otro artículo a la pila de favoritos.

Justiciero Desmesurado
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Justiciero Desmesurado

Lo que está claro, aunque fue otro momento fuera de cámara, es que Carol tenia una apuesta con Hank Pym a ver quien se reinventaba más veces.

Lo del famoso arco de Vengadores, pues bueno, para mí es como cuando Garth Ennis toca a Spiderman o Lobezno. O sea si no te gustan déjalos pero no los enfangues. Menos mal para el personaje que quedaba Claremont.

Un recuerdo personal sobre un momento del personaje es en Uncanny etapa australiana del grupo. Cuando Lobezno y Pícara son raptados por magistrados de Genosha en su primera aparición y después de ser Pícara abusada por sus captores (está vez con una premisa argumental buena y bien hecha, no como la del párrafo anterior) Carol toma el mando de la psique de Pícara al estar esta traumada y rescata a Lobezno. Y es que Carol a partir de ese momento (y esto lo relaciono con el primer párrafo) también gozo de una identidad (Carol en el cuerpo de Pícara) un tiempo mientras a su vez Carol iba por la vida de Binaria. Es complicado, sí.

Ell artículo es una pasada.