GAMA DE GRISES
«Yo no usaría ese tono conmigo.»
Todo crítico que se precie debe por lo menos intentar ser consciente de sus propios sesgos, las opiniones preconcebidas con las que carga a la hora de acercarse a una obra y que inevitablemente alimentan su opinión sobre la misma. En mi caso, y cuando se trata del cómic de superhéroes una de mis mayores fuentes de subjetivismo se encuentra en el trabajo de la pareja de autores formada por Jeph Loeb y Tim Sale. Sus obras publicadas por la Distinguida Competencia ocupan un lugar destacado en mi estantería y varias de ellas las considero como la síntesis perfecta de personajes tantas veces tratados como Batman o Superman. Sin embargo, a pesar de esta devoción por su trabajo en el otro lado, nunca había tenido la oportunidad de acercarme a su obra marvelita, un error mayúsculo que he decidido rectificar aprovechando la nueva edición de Hulk Gris, en formato de bolsillo, que nos trajo el mes pasado panini cómics.

El dúo Loeb y Sale se encontró por primera vez en 1991 en la miniserie de Investigadores de lo Desconocido, más adelante trataron al caballero oscuro por primera vez con la colección de historias que se convirtió en Caballero Maldito y dieron su primer salto a Marvel en 1995 con la miniserie Lobezno/Gambito: Víctimas. Después viene el núcleo de sus obras mayores en DC, la bilogía Batman: El largo Halloween y Batman: Victoria Oscura (rematada posteriormente con Catwoman: Si vas a Roma…), y Superman: Las cuatro estaciones. En 2001, tan solo unos meses después de que finalizara la publicación de Batman: Victoria Oscura, se publicaba el primer número de su serie de monográficos dedicados a distintos personajes con Daredevil: Amarillo. La nomenclatura cromática se mantuvo en las consiguientes Spiderman: Azul, Hulk: Gris y la inmortal Capitán América: Blanco, que tardó siete años en ver la luz siendo así la única que no fue publicada en su totalidad bajo el sello Marvel Knights.
El objetivo de ambos con esta obra (recordemos que los dos están acreditados como «storytellers») es, de manera mucho más explícita, replicar la magia de sus obras anteriores y su efectividad en concentrar en una sola novela gráfica la esencia de un personaje. En el caso de Hulk, esta esencia se corresponde a una tragedia. Es una historia verdaderamente emocional que presenta a todo el elenco de secundarios del gigante esmeralda grisáceo desde la mirada de Bruce Banner, quien, por medio de una conversación con Doc Samson, sirve de narrador. Revisitando su origen y contagiando de esta forma todos los hechos relatados por su propio sesgo, hasta el punto de contaminar las conclusiones que saca de su propio relato. No hay peros que pueda poner al argumento, si bien en algunos diálogos la firma de Loeb se hace notar en exceso, pero hablo de unas pocas oraciones que como mucho pueden parecer ligeramente fuera de lugar.

El dibujo de Sale, es como siempre exquisito. Sin duda, estas obras no serían miradas con la reverencia con la que se hace hoy en día si no fuera por los diseños del artista estadounidense. A la larga lista de sus grandes diseños, que incluye a Batman/Bruce Wayne, Superman/Clark Kent (quizá no el favorito de todos, pero excelente desde mi punto de vista), Joker… podemos añadir a Bruce Banner y a Hulk. Hulk es por momentos intimidante y por instantes casi encantador y con un simple vistazo a Banner parece que podamos casi percibir sus manierismos. Thunderbolt Ross y Rick Jones siguen caminos similares, y Betty Ross saca la pajita más corta, con un diseño sacado directamente de las páginas del primer número de El Increíble Hulk pero con menos aspectos únicos. Los colores de Matt Hollingsworth acompañan de muy cerca el arte de Sale, aunque algunos tonos y efectos marcadamente digitales rompen con el estilo visual que les rodea.
En definitiva, una obra excelente. Un cómic que podría servir como introducción al personaje para cualquiera, y que hace las delicias de los fans más acérrimos. Cuesta creer que uno de los autores tan intrínsecamente involucrados en esta obra firmara unos pocos años más tarde el desastre que fue Ultimátum y el tercer volumen de Los Ultimates, y aunque menos escandaloso sí más pertinente, la primera aparición de Hulk Rojo. Es por tanto importante, sin caer en el demérito, recordar la labor de Sale a la hora de construir el argumento. Las mejores obras en la carrera de ambos proviene del trabajo que hicieron juntos, habiendo formado uno de los equipos creativos más importantes en el cómic superheroico.
Lo mejor
• Tim Sale.
Lo peor
• Se termina.
Excelente
Guión - 9
Dibujo - 10
Interés - 10
9.7
Un cómic que podría servir como introducción al personaje para cualquiera, y que hace las delicias de los fans más acérrimos.








