El peor héroe posible
Por fortuna, estamos muy mal acostumbrados a tener cada pocos meses una nueva serie de Rick Remender. El legendario creador de Clase letal y Ciencia oscura fue uno de los muchos artistas a los que los tiempos de confinamiento sirvieron para abrir el grifo de la inspiración y la productividad, y el resultado lo llevamos viendo (y disfrutando) estos últimos años. A través de su sello, Giant Generator, el autor ha inundado el mercado con un proyecto tras otro, una colección de títulos en los que, entrando ya en opiniones personales, está rindiendo a un nivel sensacional, no sin la inestimable ayuda de un plantel de artistas fabulosos. Escape, Las hermanas Season, Los sacrificadores… La lista es de quilates, y sigue creciendo.
La última incorporación se ha estrenado esta misma semana pasada en Estados Unidos. Hablamos de Hammerfist, la serie con la que Remender, según palabras suyas, cumple el sueño de colaborar con Steve Epting. Y no es para menos, pues hablamos del portentoso artista detrás de la referenciada etapa de Capitán América a manos de Ed Brubaker o el excelente tomo bélico Sara, junto a Garth Ennis. Un as del color como Matt Hollingsworth completa el equipo en un lanzamiento potente de la mano de Image Comics para cerrar el verano.

Hammerfist nos presenta a Mike Denton, un criminal que trabaja como asesino, ladrón, matón… Lo que haga falta para costear su ruinosa vida, a caballo entre la droga y la depresión, aderezada por la constante culpa por haber abandonado a su mujer y a su hija cuando esta no tenía más que un par de años. Pero la vida tiene formas curiosas de reírse de nosotros. Mike es contratado para dar un golpe en el banco de un pequeño pueblo, pero la cosa se descontrola un poco más de lo normal: un antiguo mal se prepara para asolar la tierra, y solo un arma mágica que acaba en sus manos tiene el poder de detenerlo. Un arma alimentada por el amor. Un arma que ahora está en manos de Mike.
Así se presenta este nuevo trabajo de Rick Remender, uno del que una vez más sabemos más por la sinopsis promocional que por su primer número. Y es que como viene siendo habitual con los últimos trabajos del autor, Remender se toma con mucha calma el desarrollo de la mayoría de sus nuevas historias, con premisas que, en lugar de condensarse al máximo en su primera grapa, se toman la calma de desarrollarse durante varios números, a veces incluso todo su primer arco.
Es un privilegio del que podemos suponer que Remender dispone gracias a las garantías que le aporta su fama con respecto a que las ventas acompañen a sus series. Y es algo de agradecer, la verdad. Este Remender que cocina a fuego lento, como hemos visto en Los sacrificadores o en Escape, por ejemplo, es un Remender que atrapa tanto o más que antes, y casi hace pensar que podría pasarse al formato de novela gráfica si no fuera por su amor al modelo clásico. Por supuesto, habrá para quien esto sea una pega y le resulte más pesado tener que esperar mes a mes para los pequeños bocaditos que entrega cada episodio, porque tras lo leído en este primer tomo, queda mucha tela que cortar.

Lo que no nos falta es el tropo habitual de las historias de Remender: el padre ausente y decepcionante. Aunque nunca lo había llevado tan al límite, la verdad. Y es que a diferencia de otros personajes más grises de su bibliografía, no hay atisbo de heroísmo alguno en Mike Denton. Hablamos de un pedazo de mierda importante (al menos en este arranque), un personaje que bien podría pertenecer a uno de los arcos de Criminal.
Precisamente al estilo de Ed Brubaker es a lo que más nos recuerda este nuevo título, en el que Remender, que nunca ha sido de prosa escasa, se pone en un tono hardboiled que recuerda mucho al guionista noir por excelencia. Veremos por dónde nos llevan sus derroteros sobrenaturales, pero el arranque respira cierto cambio de estilo temático refrescante para el autor.
Algo parecido podríamos decir del dibujo, y es que Steve Epting se pone también la gorra criminal y, a través de su habitual estilo realista y cinematográfico, opta por una narrativa muy calmada y oscura, representando a la perfección la penumbra de su protagonista. El dibujante de Sara está soberbio, con unos rostros y una expresividad gestual formidable, y sus escenas nos hacen sentirnos en una película de Michael Mann. Matt Hollingsworth pone la guinda con una paleta oscura, apagada, perfecta para el título, aunque ya veremos cómo evoluciona según la trama asalte el terreno sobrenatural.

En definitiva, Hammerfist es un estreno que nos muestra a un Rick Remender y a un Steve Epting en perfecta sintonía, con un arranque pausado pero potente de una serie que bien podría venir firmada por el dúo Bruphillips. A la espera de ver cómo se desarrolla, parece que volveremos a tener un éxito más de Giant Generator.
Lo mejor
• Remender se pone la gabardina hardboiled con mucha clase.
• Steve Epting está fabuloso.
Lo peor
• El ritmo hará dura la espera entre grapa y grapa.








