Visiones del futuro pasado.
«¿Querrías saber más?»
Retomamos nuestra serie de reseñas dedicadas a la etapa del escritor Al Ewing al frente del personaje de Thor. Ostentando el sugerente título de Inmortal Thor, la historia completa se presenta desde la perspectiva de Loki, un personaje importantísimo en la bibliografía del autor británico, en especial de sus Defensores. Loki se presenta ante Thor y ante el espectador como el narrador, en un contexto en el que el rol de narrador no se limita a relatar los hechos sino que por medio del relato tiene poder sobre los mismos, así como adversario del Dios del Trueno. En la reseña anterior vimos el resultado de esta relación, con Thor expulsando a Loki de Asgard, además de haciendo equipo con Hércules y derrotando a Zeus para obtener la segunda de las tres armas que el Dios del Engaño dice que va a necesitar, Yolgjörd, el cinturón de la fortaleza. En esta reseña cubrimos una nueva tanda de 5 números publicados en España por panini cómics.
La trama de esta tanda está dividida en tres partes. En primer lugar, Thor regresa a la Tierra con la intención de limpiar su nombre después de haber sido acusado de asesinar tanto al Thor de Roxxon como a Darío Agger, pero se interponen en su camino un grupo de villanos contratados por un Darío resucitado en forma humana. Mientras tanto y en la segunda parte, el Padre de Todos reflexiona sobre la justicia de la petición de Amora, la Hechicera, que exige que se enmiende un error y que Thor traiga de vuelta a su Iric. Por último, tenemos un prólogo para el arco final, con el regreso de Toranos a Asgard y la partida de Thor al reino de Utgard.

El guion de Ewing tiene puntos fuertes y puntos flacos, pero en general me parece más que sólido. El británico toma inspiración de la etapa de Simonson con el personaje (como todos), continúa líneas argumentales de la etapa de Cates, recupera elementos de la etapa de Jurgens, e incluso rinde homenaje a Tales of Asgard de Lee y Kirby. Todos estos elementos, en principio inconexos y anacrónicos, se encuentran con una marcada armonía resultado del buen hacer del autor. Los puntos fuertes del guion pienso que se encuentran en el trato que reciben los personajes y en los diálogos, que constituyen la principal forma de plasmar lo primero. Entre los protagonistas y antagonistas encontramos héroes, villanos, dioses y mortales, pero en ninguna ocasión a un personaje que sea puramente bueno o puramente malo. Los protagonistas tienen unas motivaciones y aspiraciones propias y personales, que se reflejan en sus acciones y decisiones, ya sean buenas o malas. El punto flaco tiene más que ver con la estructura, Ewing empuja el medio más allá de lo convencional y envuelve toda la trama en un tono de poema épico con un compromiso que en ocasiones provoca que lo que debería ser un clímax no tenga el impacto que debería. Esto puede causar que en la superficie dé la sensación de que la trama no avanza.

El dibujo es, principalmente, responsabilidad de Jan Bazaldua, que tras su primera contribución en la tanda anterior ha pasado a convertirse en la artista principal del título. Como ya comenté, el mayor punto fuerte de la artista mejicana reside en su narración visual viñeta a viñeta. Sus páginas tienden a ser claras y a manejar bien el ritmo de lectura, sin embargo, el carácter de Bazaldua como artista es más el de cumplidor que el de perfeccionista. Similar a la imagen popular que ha acompañado a John Romita Jr. en partes de su carrera parece que la principal bondad que ve Marvel en la artista es la de llegar a tiempo a las fechas de entrega. Como consecuencia su trabajo peca en ocasiones de un nivel de detalle limitado, expresiones faciales bastante simples y fondos vacíos. Además, el colorista Matt Hollingsworth parece no encontrar la manera de elevar el arte de la artista.
En definitiva, una tanda de números con un guion sólido al que le falla la presentación. Con todos sus fallos, estos cómics tienen una historia interesante, que sabe jugar con sus personajes y manejar un equilibrio entre el humor y el drama. Estas páginas están llenas de buenas ideas que creo que no han terminado de conectar con el lector por una cuestión de presentación, en parte culpa de la estructura de la propia trama y en gran parte por un aspecto visual que no está a la altura. El número homenaje a Tales of Asgard cuenta con la breve contribución de 19 artistas de la editorial, lo que nos permite imaginar cómo podría verse este título. El mes que viene, llegamos al final del primer acto de la epopeya de Ewing.
Lo mejor
• Los diálogos y la caracterización de los personajes.
Lo peor
• El dibujo no parece estar a la altura.









Se me ha hizo una bola tremenda esta parte de la etapa hasta el punto de acumular varios meses de grapas por leer. El caso es que hace unos días comencé con Mortal Thor y me ha fascinado el cambio de enfoque. Según indicaba Ewing este es tan solo la primera parte de tres de su camino así que veremos a donde nos lleva.