Noche de aventuras
«Te vamos a echar de menos, Hannah, pero créeme nunca vas a olvidar este verano.»
Aunque para muchos el gaditano Paco Sordo (El Puerto de Santa María, 1979) es conocido sobre todo por ser ganador del Premio nacional del cómic de 2022 por la extraordinaria El pacto (Nuevo Nueve) desde hace años también tiene una cada vez más sólida carrera como autor de cómics infantil en el mercado francófono. Un mercado en el que debutó con la descacharrante serie de ciencia-ficción repleta de inventos alocados Niko publicada por Bayard de la que Komikids nos ha traído a España los cuatro primeros álbumes de los cinco que componen la serie hasta ahora. Su buen hacer le abrió las puertas de la mítica editorial Dupuis para quienes creó una nueva serie infantil, así nació El bosque de Oreka de la que Astiberri nos ha traído en un precioso volumen primorosamente editado que recopila los dos primeros álbumes, La forêt d’Oreka y Au cœur des arbre, que forman una historia completa. Una historia de fantasía deliciosa y realmente divertida que tiene la enorme cualidad de ponerse al nivel de sus lectores, pero sin caer en el error de pensar que hay que explicárselo todo como si no fueran capaces de entenderlo, algo cada vez más habitual en la ficción más comercial independientemente de la edad de su público objetivo.
Esta primera entrega de El bosque de Oreka nos cuenta la primera vez que Hannah, una niña urbanita de nueve años, que, por primera vez en su vida, va a pasar el verano con su abuelo materno al campo con el que tiene muy poca relación. Algo que no le hace especial ilusión, ya que no quiere alejarse ni de sus padres ni de la ciudad. Lo que sabe es que la casa de su abuelo se encuentra justo en el linde del bosque que da título a la serie, ya que es su guardabosques. Tampoco sabe que no es un bosque cualquiera ya que es algo mucho más primigenio poblado por criaturas de todo tipo como cerdos mágicos, gnomos, árboles que pueden caminar… pero también lo habita el Espíritu del Bosque que no quiere a una niña de ciudad en su territorio y sume el bosque en una noche interminable. Este es el comienzo de una aventura trepidante en la que Hannah y su abuelo deben convencer al espíritu para que devuelva la normalidad al peculiar bosque.
El bosque de Oreka transcurre en un lugar y época no especificados, aunque por lo que vemos podemos suponer que es en un lugar prerrevolución industrial, nos nuestra una realidad que es el día a día de muchas familias que, ante la imposibilidad de poder conciliar, necesitan que los abuelos se encarguen del cuidado de los niños cuando acaba el periodo escolar. A lo largo de las páginas podemos ver como la relación entre Hannah y su abuelo se va volviendo más cercana y es que estamos ante una historia en la vemos como la niña va creciendo y abriéndose al mundo. De forma que va dejando de lado el miedo que la aterroriza al conocer todas las criaturas que habitan el bosque para encontrar el valor de enfrentarse a todo lo que la echen y encontrando su lugar. Algo con lo que resulta muy fácil empatizar, ya que todos lo hemos vivido en mayor o menor medida. Pero el mensaje principal que transmite la obra es el respeto por la naturaleza y la importancia de que los niños entren en contacto con ella, aunque les pueda dar miedo o no gustar.
Pero, esos mensajes no son evidentes si no muy sutiles, ya que
Otro de los grandes aciertos del cómic es un sentido del humor lleno de momentos gags divertidísimos como los que podemos encontrar en series como Hora de aventuras. Sin embargo, también que esconde algunas situaciones que, si la analizas, tienen un toque algo cruel y terrorífico que sirve para asemejar y homenajear a los cuentos clásicos que en su origen eran bastante turbios, aunque Paco Sordo sabe adaptarlo a los niños de forma que le sirve para crear situaciones llenas de un humor absurdo. Todo ello en unas historias que sabe manejar muy bien el ritmo narrativo y con varios giros de guion muy bien hilvanados, además el cómic esconde varios juegos que solo se ven releyendo el cómic y revisando cada viñeta que encierra todas las claves para descifrarlo.
Gráficamente estamos ante un trabajo brillante con un estilo cartoon muy marcado y unos diseños de personajes fantásticos y muy reconocibles. Paco Sordo crea un lugar que desborda imaginación y que hará las delicias de cualquier pequeño lector con un uso del color con una paleta limitada, pero llena de viveza y muy llamativa que funciona muy bien. Tan bien como el diseño de página que, aunque deja espacio para algunas composiciones muy llamativas, tiene claro lo más importante resulta la legibilidad.
Con esta primera entrega de El bosque de Oreka Paco Sordo firma un cómic que me hubiera encantado leer de niño y con el que hubiera pasado horas y horas de diversión. Creo es que lo mejor que se puede decir de una historia repleta de momentos descacharrantes y un dibujo y narrativa impecables. Una gozada para despertar la imaginación y la conciencia de la importancia de cuidar la naturaleza. Ojalá las siguientes entregas no se hagan esperar.
Lo mejor
• El despliegue de imaginación en la creación del bosque y sus habitantes.
• El sentido del humor y la diversión de cada página.
• La sutileza con la que Paco Sordo va introduciendo el mensaje de cuidar la naturaleza.
• ¡Los caracoles vampiros!
Lo peor
• No tener siete u ocho años para disfrutarlo con esa inocencia.
















A nivel dibujo me llamó desde que vi las páginas de previa en la web de Astiberri, la duda era si a nivel de guion no se me quedaría «corto» pero visto lo visto, apuntado para futuras compras que me has conseguido convencer con la reseña 🙂
A mi me ha encantado. Seguro que lo disfrutas