INTRODUCCIÓN
¡¡Bienvenidos al turrrrrrrrrrrrbo Capitalismo navideño de la sección DC!!
Con chiribitas en los ojos estamos tras el fugaz paso de Morrison por el crossover… o sea por Batman y es que el escocés nos ha hecho un regalo de mil y una relecturas, llena de referencias metatextuales, chistes y humor…
Pero no nos perdamos con las novedades USA, que Panini nos trae un cierre del año que nos va a dejar las carteras temblando y es que el acelerón de la multinacional italiana este trimestre está siendo más trepidante que Williamson con exceso de Red Bull.
Pero no dejamos a Morrison… que vuelve a DC (en forma de reedición) con su obra más controvertida y rara… no diremos difícil porque difícil de entender no es, pero eso no signifique que guste a todes por igual. Bueno, que Panini reedita los Invisibles… bueno, en realidad ahora nos dicen que saldrá en enero.
También tenemos el tomazo “Finest” del Plastic Man de Jack Cole, para los lectores de lo clásico y para quienes quieran conocer un autor original, innovador y adelantado a su época.
Vuelve el Rey (King) el comic actual recuperando al espíritu del siglo XX en 2025: Jenny Sparks en otra trama que mezcla cosas de geopolítica, amenazas globales, trumpismo, deep state, superhéroes y muchos cuadros de texto. Le dedicamos un homenaje a la británica de Jenny Sparks (a ver que tal le sienta una pluma TAN yanki como la de Tom King).
Nuestro autor del mes es el entretenidísimo Philip Kennedy Johnson que está escribiendo una etapa notable en Batman y Robin (que lamentablemente se acaba de anunciar su final en USA) y del que Panini publica su etapa en Action Comics. Una etapa que seguramente se leerá de forma más gozosa en tomo debido a su descompresión y a su capacidad para sumergirnos en las entrañas de Mundo Guerra.
Además, os proponemos una encuesta para que nos digáis vuestras colecciones DC favoritas de 2025, además e invitaros a qué participéis en los comentarios planteando dudas, cuestiones, opiniones y discrepancias con el máximo respeto, eso sí.
¡¡Venga, vamos allá!!
TITULARES
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Novedades DiCiembre
La Recomendada de Antonio
DC Compact. Canario Negro y Zatanna: Hechizo de sangre
Zatanna vive un momento muy dulce, aunque cierto es que la parcela mágica no está muy explotada últimamente; sus obras resaltan por encima de la media. Junto al cómic ganador del Eisner Abajo la Sala y la novedad del mes pasado en la miniserie de All in Panini, añade un cómic más para les fans de la maga.
En la línea DC Compact destinada a jóvenes lectores y cómics un poco más económicos, sale la aventura de Zatanna y Canario Negro que escribió Paul Dini en 2015, una obra autoconclusiva con dibujo de Joe Quinones.
Dini hizo una última incursión en la vida de Zeta después de su etapa del 2000, Esta historia es una auténtica delicia, en la que Dini plasma de manera impecable la gran amistad que une a estas dos heroínas de medias de rejilla.
La narración comienza con cada una por separado, para luego reunirlas en un conflicto que las obliga a enfrentar sus debilidades y fortalecerse mutuamente. Como siempre, Dini consigue que el relato sea divertido y entretenido, sacando más de una sonrisa al lector. Todo esto se ve potenciado por la magnífica labor gráfica de Joe Quinones, cuya narrativa visual es impecable.
Su diseño de página es ágil, ameno y expresivo, logrando modernizar el clásico team-up de la vieja escuela con dos heroínas tan carismáticas como Zatanna y Canario Negro.
Un cómic ameno, muy gratificante y perfecto para regalar en Navidad.
La Recomendada de Román de Muelas
DC Must-Have. JLA/JSA: Pecados y virtudes
Antes de que me despidan de Zona Negativa, tengo que decir que, sin negar la calidad de Carlos Pacheco, siempre me ha parecido un dibujante un poco sobrevalorado. No porque no sea bueno, Avengers Forever me pareció una obra gráfica mayúscula, si no porque me parecía algo repetitivo en sus poses, escorzos y perspectivas. No solo eso, siempre pensé que dibujaba todas las caras igual o al menos bastate parecidas.
Venga, escupidme, que cuando paréis continúo.
Pero ojo, que no he dicho que sea malo, he dicho que es muy bueno.
De su trabajo en DC, no me acaba de «hacer el peso» su Superman con Busiek. A ver, que es un gran dibujo pero está por debajo de otros grandes autores. Quizás aquí suela sobrevalorársele porque se trata de un autor español, además de muy simpático y asequible, colaborador con medios y fans. Quizás son manías mías. Son gustos.
Sin embargo, en este especial, a mi modo de ver, Pacheco está mejor que nunca, al nivel de Avengers Forever (o sea, en su mejor nivel). Tuvo más tiempo, más ganas, mejores guionistas… lo que sea, pero esta historia es un autentico homenaje del gaditano a DC, gracias a la colisión de los dos grandes grupos: JSA y JLA.
Pacheco muestra su amor a los personajes y al univero editorial (creo que su favorito) en un cómic que todos lucen de fábula con una cantidad abusiva de personajes y en el que cada protagonista recibe un cariño «personalizado». Ojo a la Powergirl contagiada de lujuria que se marca el de Cádiz.
La historia es lo que en su momento era un evento de verdad, un crossover, con esas resonancias que esperamos que tengan los annuals… algo especial, una fiesta, un tebeo por encima de la ración de droga mensual… con un subtexto político que nos remite a los problemas de hoy escrito por Johns y Goyer, ambos estaban en un momento espectacular.
Si te gusta Pacheco, te va a encantar y si no te gusta (o te gusta menos), esta vez merece una oportunidad.
La Recomendada de Jordi Molinari
Trinity: Hija de Wonder woman

En el Infinite Frontier #0 debutó Yara Flor, un intento de actualizar el concepto de «Wonder Girl» a la vez que darles una futura Wonder Woman para Jon Kent y Damian Wayne cuando estos tomaron el manto de sus padres. A pesar del talento como dibujante de Joëlle Jones la cosa no cuajó demasiado y rápidamente quedó en el olvido de muchos sidekicks, especialmente las vinculadas a Diana.
De hecho originalmente Wonder Woman no tenía ninguna, era ella misma en distintas edades que vivían aventuras, hasta que esa Wonder Girl se convirtió en Donna Troy. Recuperando ese concepto juvenil tenemos a la hija biológica (Lizzie es tan hija de Diana como ella de Hipólita) de Diana y Steve Trevor procedente de la etapa de Tom King y Daniel Sampere. En algunos backups de dicha serie ya habíamos conocido a Lizzie, dibujados por la gaditana Belén Ortega, con quien repite equipo creativo.
Ahora tiene su propia miniserie protagonizada por Lizzie en su etapa infantil, adolescente y juvenil. ¿Su misión? Recuperar todos los Superboy y Robin convertidos en Super Corgis que se han desperdigado por el flujo temporal en un descuido de la/s hija/s de Steve Trevor. El cuál, paralelamente, parece intentar luchar contra su funesto destino y reunirse nuevamente con su hija. Si te gusta la serie regular de Tom King esto debería encantarte, sino eres muy devoto quizás esto te entre mejor, y si cometes el pecado capital de no estar leyendo nada de Wonder Woman en 2025 al menos dale una oportunidad a Trinity.
La Recomendada de Carlos Gullón
Justice League: The Atom Project

El ganador del Óscar John Ridley se une a Ryan Parrott para intentar tratar uno de los temas pendientes que dejó Poder Absoluto. Así que se unen dos de las mentes más importantes del Universo DC: Ryan Choi y Ray Palmer; los héroes que se hacen pequeñitos por la ciencia, quienes se dedican a investigar donde han ido a parar los poderes desaparecidos y los nuevos metahumanos que emergen con ellos.
El Capitán Átomo, el poder poderosísimo más poderoso de los poderosos, no le parece bien recuperar sus poderes y encontrar a quien aloja ahora esa capacidad de destrucción. Ray Palmer le persigue. El dibujo de Mike Perkins se crece en los momentos de misterio pero no funciona tan bien en los momentos de acción.
Si os gusta la trama de Justice League Unlimited cogeos un chocolatito caliente y disfrutad.
La Recomendada de Enrique Doblas
NIGHT FORCE LA COLECCIÓN COMPLETA
Llega un verdadero hito perdido a nuestras bibliotecas, estamos de enhorabuena. Night Force nos llegó a trancas y barrancas nada menos que con el olvidado (y con razón) primer volumen de La Cosa del Pantano de Zinco… y nunca volvió.
Algo extraño porque hablamos del mejor Marv Wolfman con el siempre maravilloso Gene Colan, mucho más que palabras mayores. El mismo equipo que La Tumba de Drácula aún quería seguir contando historias oscuras en la Distinguida Competencia y allí les recibió un nuevo equipo directivo ansioso de creatividad. Manga ancha para añadir realismo (dentro de lo que la fantasía permite), violencia y hasta algo de erotismo. Permiso para dedicarse a los personajes y la historia que ellos forman sin forzar falsos fuegos artificiales.
Cerrad las cortinas, encended las velas y esperad que el Barón Winters tenga la condescendencia de invitaros a su fiesta.

Phillip Kennedy Johnson, o PKJ a partir de ahora (1978), nacido en América, es nuestro autor del último Magazine del mes, conocido por ser principalmente una de las voces que mejor ha entendido a Superman en los últimos años. Intimista, humano, con mucho que decir sobre las situaciones mundanas y las relaciones paterno y materno filiales de los superhéroes, mientras les hace crecer como figuras que buscan ser libres y que se les entienda como individuos, no divinidades.
Ex-marine —profesión que comparte con John Stewart, al que ha escrito hace poco— y músico del ejército, donde ha podido tocar por todo el mundo, su carrera en los cómics comenzó con Boom Studios y rápidamente pasó a DC, donde está su mayor —y mejor— producción, para luego trabajar a la vez con Marvel como ocurre actualmente.
A raíz de que Panini saca este mes la Biblioteca Phillip Kennedy Johnson con su etapa de Superman de manera cronológica, no había mejor momento para esto.
Y es que su Superman —Estado Futuro, Action Comics y actualmente La Casa de El— es un pequeño universo donde PKJ da lo mejor de sí y nos entrega un Superman ya icónico gracias a la iconografía que le dio Mikel Janín al vestuario de gladiador en Mundo Guerra.
Un Superman fuera de la Tierra, inspirando esperanza a los demás para salvarles, y que en su ausencia se convierte en mito y leyenda, pero que siempre está ahí para recordarnos lo que fue y lo que hizo en la gente que le conocían y en los que no.
Un comienzo que solo fue a mejor, tocando toda la Superfamilia existente sin dejarse a nadie, demostrando lo buen guionista y jugador de equipo que es. Al terminar su larga etapa de Clark Kent —a la que ha vuelto recientemente para cerrar su capítulo de Estado Futuro— PKJ fue a pastos más verdes con John Stewart: War Journal. Un héroe que, como vemos, comprende muy bien, lo humaniza y descompone sacando oro de él, volviendo además a sus raíces raciales que hacía tiempo se habían perdido, mientras sigue ampliando su particular universo de Mundo Guerra y de los dioses primigenios del Primer Mundo, en el que Kirby solo dio unas pinceladas y un gran tapiz para jugar.
Hablando de mundos, tenemos su obra más personal, concebida con Riccardo Federici en Black Label, siendo creadores totales de la misma. Hablo de Las crónicas de Fellspyre, un maravilloso trabajo donde ambos autores ponen toda la carne en el asador con todo lo que les gusta: rol, horror, desesperación y mundos de brujería que no sabes lo que te espera. Para más inri, el propio cómic sirve como libro de rol y bestiario para hacer tus partidas y conocer más ese extremo y atrayente lugar que esperamos pronto tenga continuación, como él mismo ha dejado caer alguna que otra vez.
A la vez que escribía todo esto, en Marvel fue el encargado de dar vida a los Xenomorfos cuando, al ser propietaria Disney, pasaron a la editorial. PKJ nos dio dos temporadas (2021–2022) magníficas donde mostró que, aunque esté todo ya contado con las criaturas de Giger, siempre puedes sorprender con cómics palomiteros, buen toque de terror y ambiente mal rollero con protagonistas no usualmente unidos al Xenomorfo.
También se paseó por el universo zombi con una miniserie donde se lo pasó bien, sin muchas pretensiones pero cumplidora, así como su acercamiento al Capitán América por el evento Imperio, tres números con bastante oficio que nos daban un Capitán distinto a lo actual y que era un soplo de aire fresco para el centinela.
Actualmente desarrolla su extensa etapa en Hulk, con más de 30 números y aumentando junto a Nick Klein, que es lo más llamativo de la obra, con su body horror y un American Gothic —al principio— pasado de rosca, explorando todo lo que se puede extraer de los monstruos y mutaciones del gigante esmeralda.
En terreno independiente, además de Boom, también escribió dos series del agente secreto creado por Ian Fleming, 007, inéditas aquí por ahora, igual que su última obra Crocodile Black.
A día de hoy, en DC, como hemos dicho, mientras termina su historia de Superman, está con Batman y Robin, una de las mejores interpretaciones de Bruce y su hijo Damian, que aúna tanto el pasado clásico del personaje como lo moderno, dejando una etapa que en el futuro será para el recuerdo por la relación padre-hijo y el crecimiento de Damian, negado hace muchísimo tiempo, convirtiéndolo en un personaje más interesante que su propio padre por los mundos en los que viene y su particular educación familiar.
Como vemos, un autor muy prolífico que no le hace ascos a nada y que tiene cuerda para rato.

Jenny Sparks, el espíritu del Siglo XX, la líder y cabeza detrás del grupo The Authority, que creó Warren Ellis junto a Tom Raney en el lejano Stormwatch #37, está de vuelta.
A raíz del universo cinematográfico de James Gunn, y por tanto de la miniserie de Black Label sobre ella en el universo DC a cargo de Tom King y Jeff Spokes, nos hemos dispuesto a hablar un poco sobre este proyecto tan peculiar que sacudió el género superheroico hasta convertirlo en el blockbuster que conocemos hoy día. Así que coged un cigarro de chocolate, que es Navidad, y allá vamos.
Jenny, como hemos comentado, fue creada por Warren Ellis al hacerse cargo de Stormwatch en aquel lejano 1996. Ellis y Jenny eran el cambio y el revulsivo que se necesitaban, y vaya si hizo efecto. El espíritu del siglo XX, que nació el 1 de enero de 1900, era uno de los “bebés del siglo”, encargada de proteger y mejorar el mundo, pasando por todos los baches mundiales que hemos tenido en 100 años, haciendo mella en su estado de ánimo.
Miembro de operaciones encubiertas de Stormwatch, decide pasar a primer plano para solucionar los problemas del grupo y la situación global, siendo más proactivos, junto a todas las muertes que iban sucediendo y que acabaron por dinamitar los grupos en el crossover de Alien/WildC.A.T.s —sí, un crossover fue canon, y menuda importancia—.
Esto fue el siguiente paso de Jenny/Ellis: ya con banda ancha, junto a Bryan Hitch, se creó The Authority, el grupo que lo cambió todo. Los héroes proactivos que deciden, de una vez por todas, ir más allá, salvando el mundo con tres historias cada vez más grandes y en constantes homenajes a todas las obras británicas y del cómic en general.
Todo era un plan de nuestra malhablada y fumadora heroína para proteger al mundo de los males y el progreso en manos de los corruptos y la gente que tiene el poder y doblega a las personas. Su final estaba próximo, ya que con el cambio de siglo ella moriría, dando paso al nuevo bebé del siguiente siglo, encargada de salvaguardar y mejorar lo que ella intentó conseguir.
Ese fue el final del primer volumen de The Authority y del personaje, junto a los 25 números de Stormwatch. Pero esto no acabó aquí, Ellis dejaba pinceladas de la vida y existencia de Jenny mediante comentarios en segundo plano o chascarrillos. Cien años dan para mucho: suicidios, la gran depresión, conocer a grandes figuras de la historia e influir en ellas y viceversa.
De expandir todo esto se encargó el sucesor de Ellis: Mark Millar, junto a McCrea, nos contó la vida de Jenny Sparks desde su nacimiento hasta su muerte en The Authority en los cinco números que compuso la miniserie La historia secreta de Jenny Sparks. Que nuestro compañero Jordi analizó junto a toda la historia del personaje con su buen hacer habitual.
Ahí vemos sus vivencias, sus tribulaciones, su importancia en la humanidad, sus viajes, sus momentos más bajos y, cómo no, siendo una creación de Ellis y luego tocada por Millar: el gamberrismo, el punk, el sexo, las drogas, las cintas de vídeo y situaciones polémicas que, por una vez, sí casan con el personaje y con lo que nos cuentan. Además, vemos entre bambalinas cómo conocía a cada miembro de lo que luego sería el grupo que todos conocemos.
Tiempo después, Ellis volvió a DC y la editorial le dio su parcela en un nuevo Wildstorm, donde recreó a los personajes de manera totalmente diferente. Jenny era asiática, sus poderes eran distintos y todo tenía un estilo marcado por conspiraciones post 11-S, con un tono muy diferente a lo visto anteriormente. La serie terminó sin continuación debido a las malas prácticas del autor.
Una historia fascinante con un personaje todavía más fascinante. Y es cierto, no tendría sentido que volviera —aunque sea en una serie de Black Label y fuera de continuidad— ya que estamos en el siglo XXI y que nos restriegue por la cara lo mal que lo hemos hecho en su ausencia, pues sí, parece un poco polémico y quizá una forma de sacar tajada del futuro DCU.
Aunque no niego que ver al Capitán Átomo ue hubo una época en que se instaló en el universo Wildstorm otra vez tiene su aquel.

Plastic Man y Jack Cole
Sí, ya sabemos que hay una sección del autor del mes y otra de obra de personaje del mes… pero es que lo de este binomio que supera la metaficción es merecedor de su propia entrada. Cole creo un personaje que era tan divertido como él fue en vida con un trasfondo tan oscuro como lo fue su muerte.
Jack Cole nació en 1914 en Pensilvania, EEUU, y desde pequeño quedó marcado por los autores más originales de la tira cómica de su país. Parece que más que por los diferentes estilos, lo que verdaderamente le prendó fue su singularidad.
Ya lo demostró con su viaje de una veintena de días de una punta a otra del país para disfrutar de unos Juegos Olímpicos… a los que el cansancio y la ruina le impidieron finalmente la entrada.
Plasmó pues todo su entusiasmo en ese medio que adoraba. De nuevo, aventurero, se mudó a Nueva York con lo puesto y, cuando por fin una tira le fue editada y escribió a todos los suyos sobre su seguro éxito… no pasó de la tercera entrega.

Comienza a partir de ahí un esfuerzo continuo en busca de la efímera fama que le hizo crear una y otra página de humor, vigilantes, niños inventores y enemigos fantásticos, todos fuera de lo común al ojo experto… ninguno daba con la tecla del público.
La inacabable reinvención le lleva al fin a Quality Comics. Allí siguió creando personajes locos y excesivos y surge su rentable colaboración con Will Eisner. La suerte cambia, la rareza que nos interesa nace en 1941 para Police Comics, Plastic Man.
Un criminal, un superhéroe, unos poderes alucinantes, una creatividad desbordante y unos guiones incansables formaron un éxito sin precedentes y el comienzo de una leyenda. Guionizado, dibujado, entintado por Cole, el personaje, en principio secundario de la cabecera, se hizo con ella y pronto con su propia serie.
Tiene que trabajar sin parar para mantener control absoluto de su criatura y una mezcla de perfección obsesiva y procrastinación galopante le suponen altibajos de esfuerzo inaguantables… la editorial comienza a contratar otros autores para mantener la producción.

Aún así mantiene el sentido del humor en las oficinas de Quality trasladando las bromas del papel a la vida real y viceversa, y hasta se quedaba a dormir en el edificio para completar a tiempo el trabajo… el cual ve que se le escapa de las manos.
Rendido a la evidencia se deja ayudar, pero decide tomar control total de otras criaturas. Sus True Crime Stories son violentas, retorcidas y llaman la atención de público y censores por igual… la lucha por editarlas le quema por dentro.
Para 1950 decide dejar todos los comics, su querido Plastic Man incluido. Este sigue a base de reediciones y otros autores, pero no aguantaría mucho más.
Vuelve la ilusión para colaborar en una recién creada revista llamada Playboy. Sus “chicas”, dibujadas con una suavidad inusitada, siguen mostrando igualmente su lado más satírico. Y en 1958, cuando su Plastic Man duerme el sueño de los justos desde hace dos años, vuelve su quimera perdida, los sindicatos le aceptan una tira, esta vez sí, con visos de exitazo.
“Betsy and Me” llega con contrato y 50 diarios interesados. Cole lo celebra con la editorial de Playboy, vuelve a casa, medita, compra una pistola y… a las orillas de un lago, se pega un tiro. Nadie nunca encontrará el motivo.

Pero los deprimidos artistas perviven en sus risueñas obras, y el bueno de Plas ha realizado una de sus locas transformaciones y ha rodado hasta las oficinas de DC Comics, que adquirieron Quality después de su bancarrota.
La nueva editorial trata de resurgirlo tímidamente en los 60 con Arnold Drake y Gil Kane, aunque dice ser el hijo del original. La serie se reconvierte en los 70 con Steve Skeates y Ramona Fradon, pero siguen sin dar con la chispa.
Se pasea como invitado de otras colecciones y en el cambio de década tiene algo de más éxito con una serie de televisión. No en su medio natural.
Es al final de los 80 cuando Phil Foglio le dedica a Plastic Man un nuevo origen. Aunque más fiel a la serie original, con un oportuno y dinámico Hilary Barta, nos muestra un personaje algo más oscuro, al cual su inseparable Woozy le evita un suicidio prematuro.
Vuelta al olvido y surgimiento poderoso en los 90 de la mano de Grant Morrison y su flamante JLA. Todo demasiado lustroso para el bueno de Plas, salvo por alguna historia suelta en la que la calva más famosa del mundo del cómic le da algo de trágico trasfondo.

Ese genio llamado Kile Baker se arriesga en el debut del nuevo siglo y por fin, nos trae un Plastic Man en todo su caricaturesco y loco esplendor. Una historia rocambolesca en la que el héroe se busca a sí mismo como criminal, delirante.
Pero son tiempos oscuros para DC, todos los héroes han de sufrir y perder, y una goma humana no pega en tal desbarajuste. El resurgir de los Nuevos 52 tampoco termina de acertar con series entre lo pasable y lo olvidable.
Y hace poco, ese último intento de Christopher Cantwell, Alex Lins y Jacob Edgar, que podría haber sido más redondo, pero que capta de manera prodigiosa esa dualidad entre la risa y la tristeza, entre la risa y la desesperación.
Entre Plastic Man y Jack Cole.
(D): Jack Cole, Gil Fox.
En el último mes del año, Panini, en su línea de DC Finest, ha considerado oportuno –y de buen gusto– traernos Plastic Man, la obra del desaparecido y olvidado Jack Cole. Eel O’Brian, el héroe que podía estirarse hasta límites insospechados; la burla, el humor absurdo y todo un portento gráfico que, a día de hoy, sigue siendo inalcanzable, llegan a nuestras librerías.
Plastic Man siempre se ha tratado como una gracieta sin mucho más, aunque luego autores como Morrison, Moore, Steranko o Miller, entre otros, han intentado ponerlo en su lugar, no ya como superhéroe, sino también como un elemento disruptivo en el género. Nacido en la Edad de Oro y “muerto” al comienzo de la Edad de Plata.
Cole, asistente de Will Eisner y encargado de The Spirit cuando el propio Eisner tuvo que ir a la guerra, crearía influenciado por él a Plastic Man en Police Comics #1, acompañado en todas las portadas dibujadas por Gill Fox –sí, el de las tiras de prensa de The Spirit, entre otras cosas–, cosa que por desgracia en la actual DC se ha suprimido, eliminando cualquier participación o reconocimiento a la creación de Eisner.
Pero vamos a lo importante: comenzar a ver la obra de Cole es sumamente relevante, no ya por una cuestión “etimológica” de saber a dónde vamos y todo ese blablablá, sino por descubrir una obra inigualable, loca, sugerente y con mucho que aportar aunque sea de los años 40, y eso pueda restar para algunos.
Al final, Plastic Man, como el malogrado Jack Cole, siempre serán –Eel– genio y la figura hasta la sepultura.
Y Panini, si te has atrevido con esto, ¿para el año que viene la etapa completa de Kyle Baker?. Estirate un poco.
Es un pájaro, es un avión… ¡no! ¡ES UNA ENCUESTA!
Aquí tienes la posibilidad de participar en la votación de mejor obra nueva del año 2025 de DC. No dejes de votar y no dejes dar tu opinión. Puedes votas hasta DIEZ (10) opciones.
El equipo del Magazine DC os desea Feliz Navidad y gracias por leernos.




















Cuando se habla de Plastic Man siempre se deja fuera el trato que le dió Joe Kelly en su JLA y a mí me gustó bastante. Jugando precisamente en esa linea de payaso/perdedor/poderosísimo.
Ostra(nder)! Buen apunte
Voto emitido en la encuesta. He echado de menos haber podido votar por Zatanna:abajo la sala. Sí estaba la opción por ejemplo de votar por otros cómics de Black Label.
Muchas gracias por la sección. Un saludo.
¡¡vaya!! Ha sido un despiste. Nos hemos pasado con la tijera porque estaba en el primer borrador. Miraré si lo puedo arreglar para q podais votarla.
Disculpa las molestias y gracias por comentar.