Los Defensores: ¿Y quién heredará la Tierra?

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Edición original:
Edición España: Panini Comics – septiembre 2013
Guión: Len Wein, Tony Isabella, Stan Lee, Dennis O´Neill, Bill Everett
Dibujo: Sal Buscema, Jim Starlin, Gil Kane, Jack Kirby, Steve Ditko, Bill Everett
Entintado: Klaus Janson, Al Milgrom, Mike Esposito, Jack Abel, Dan Green
Color: Petra Goldberg, Glynis Wein, Jim Starlin, Bill Mantlo
Portada: Gil Kane
Precio: 25 euros (tomo en tapa blanda de 232 páginas de la línea Marvel Gold)

 

Lo prometido es deuda y después de la reseña dedicada a la edición de Forum de los números 13 a 18 de la colección original de los Defensores, hoy toca echarle un ojo a la versión elaborada por Panini dentro de su sello Marvel Gold, donde de forma lenta pero segura (o al menos así lo espero) se recupera dicha serie, aunque hasta ahora lo que se haya visto sea prácticamente material previamente reeditado.

¿Y quién heredará la Tierra? recoge las aventuras posteriores al enfrentamiento con los Vengadores, al igual que el tomo de Selecciones Marvel Contra Magneto y el mutante Alpha. Así pues, volvemos a ver al Escuadrón Siniestro, a un Magneto pasado de rosca y a Luke Cage haciendo piña y dándose de piñas con el no-grupo frente a la Brigada de Demolición. La novedad principal viene dada por el hecho de que se recuperan los Giant Size Defenders números uno y dos, el segundo de los cuales permanecía inédito en España. El primero se editó por parte de Bruguera en uno de los infames y nefandos Pocket de Ases dedicados a los Defensores y mezclado con una parte de las aventuras del Doctor Extraño realizadas por Roger Stern y Marshall Rogers.

El primero de estos especiales, realizado por Tony Isabella y Jim Starlin, es en realidad una reedición encubierta de tres historias del pasado de Hulk, Namor y el Doctor Extraño. La excusa viene dada por el deseo de Valquiria de conocer algo más acerca de los defensores. Una solícita Clea responderá a su petición utilizando un hechizo que ¡ay! no solamente rememora el pasado sino que igualmente lo revive (algún día habrá que preguntar a los que escriben esos grimorios por qué guardan cosas tan peligrosas en ellos). Mientras la aprendiza de maga y la dama mortuoria se dan un paseo temporal sin salir de casa, la afición puede volver a ver a la Masa cuando sus historias eran contadas por Stan Lee y Jack Kirby; a un jovencísimo Namor de la mano de su creador, Bill Everett o a un Doctor Extraño dibujado por Steve Ditko y escrito por Dennis O´Neill. Isabella y Starlin realizaron las páginas necesarias para enlazar las tres historias y darle al tebeo un final de moraleja en la que Val acababa descubriendo que tras la fuerza, la monarquía o la magia había tres hombres que intentaban hacer lo que consideraban correcto.

Imagen arquetípica de los Defensores, por Gil Kane
Portada del Giant Size Defenders nº 1

El segundo, cortesía de Len Wein, Gil Kane y Klaus Janson, supone el enfrentamiento con un viejo enemigo del Doctor Extraño y el embarque del no-grupo en asuntos de corte mágico-demoníaco. Como invitado especial, cosas que pasan, haría su aparición Daimon Hellstrom, el Hijo de Satán, que años más tarde se convertiría en miembro regular del no-equipo. Junto a los Defensores protagonizarán la clásica historia de enfrentamiento a los miedos internos y superación de los mismos para reafirmarse en la justicia de su misión y en la rectitud de la senda escogida. Una buena ambientación para don Gil, que siempre mostró sus capacidades para dibujar todo tipo de encargos a ambos lados del pijama.

¿Qué tal le sienta a este material los tomos de blanco satín? Pues sorprendentemente bien, si tenemos en cuenta lo mal que se llevan los comics clásicos y los formatos modernos, más pensados para las virguerías informáticas que para la entrañable forma en la que se daban los colores hace cuarenta años. La sencillez de los dibujos de Sal Buscema o Bill Everett y el colorido e irrealidad de los ambientes mágicos plasmados por Starlin y Ditko quedan correctos (aunque en este último caso tengo que reconocer que mi referente de adolescencia respecto a este material es el mentado tomito brugueriano). Donde quizá se notan más problemas es en la reproducción del segundo número especial, pues las técnicas de entintado de Klaus Janson y los colores utilizados por Glynis Wein no casan bien con los brillos de un papel que no siempre resulta adecuado para la recuperación de este material.

Bocetos de Kane
Lápices de Gil Kane para el Giant Size Defenders nº 2

Con la recuperación del duodécimo número de la colección (en el que Hulk, Extraño y Val se enfrentan a Xenmu el titán) queda reeditado en España el primer año y medio de vida de la colección y la etapa de Len Wein que, como recordaba en la reseña sobre la edición de Forum, abandonó la colección introduciendo como cooperador necesario a un joven Chris Claremont. Después de él llegaría Steve Gerber, y con él una de las etapas más nombradas y menos conocidas del equipo, pero eso ya quedará para el siguiente tomo (si es que lo hay).

Presentado a los dinámicos Defensores
Tal como eran, por Jim Starlin

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jorgenexo
jorgenexo
1 octubre, 2013 14:39

Las técnicas de entintado de Klaus Janson no casan bien ni firmando cheques de 6.000 euros.

Alejandro Ugartondo
Autor
2 octubre, 2013 10:37

La publicación de estos números supone una gran alegría para mi ya que fueron los primeros comics Marvel que leí en mi vida, gracias a precisamente a uno de esos denostados Pocket de Ases.

Aun recuerdo como de niño me asustaba con la escena de la transformación de Nebulón en un monstruo con tentáculos.

Quien me iba a decir que Sal Buscema, con la manía que le tengo, iba a ser uno de los responsables de que me aficionara a los cómics. Y encima entintado por Klaus Janson, al que tengo aun más manía desde que leí los primeros números de la serie del Castigador dibujados por él.

Montaigne
Montaigne
Lector
3 octubre, 2013 13:03

Hola:

hombre, creo que sería muy triste que no se llegara a publicar el trabajo de Gerber, y se perpetuase la mala suerte editorial de este hombre en España. Ni su Hombre-Cosa, ni su Pato Howard, ni quizás sus Defensores.

Confiemos.