
Namor, El príncipe de Wall Street
«Después de todo, los humanos tienen una capacidad de atención muy corta.»
Hablar de Namor es hablar de uno de los personajes fundacionales de la historia del cómic estadounidense. Creado en 1939, incluso antes del nacimiento oficial del Universo Marvel e incluso antes de que se publicase More Fun Comics #73, El Hombre (príncipe, rey, mutante, villano) Submarino ha atravesado décadas de transformaciones, cambios de personalidad y reinterpretaciones que lo han convertido en uno de los personajes más complejos de la editorial.
Sin embargo, pocas etapas han resultado tan influyentes como la desarrollada por John Byrne a comienzos de los años noventa. El canadiense consiguió, no solo devolver al personaje al primer plano, sino que redefinió su papel dentro del Universo Marvel de la década de los noventa, adaptándolo a una época marcada por las grandes corporaciones, la especulación financiera y el auge de los antihéroes.
La visión de Byrne no consistía únicamente en actualizar un personaje clásico. Su objetivo era demostrar que Namor podía ser tan relevante como Iron Man, Capitán América o Spiderman sin perder la esencia aristocrática y orgullosa que siempre lo había definido.
ticada.
Cuando Byrne regresó a Marvel, buscaba un proyecto que pudiera controlar prácticamente por completo. Namor era una elección perfecta. El aclamado dibujante y guionista era uno de los autores más prestigiosos del momento. Había revolucionado La Patrulla-X junto a Chris Claremont, redefinido a Los Cuatro Fantásticos y realizado una profunda reconstrucción de Superman para DC Comics con The Man of Steel.
El personaje llevaba años sin encontrar una dirección clara. Había aparecido como miembro de Los Defensores, como aliado ocasional de Los Vengadores y como rival de Los Cuatro Fantásticos, pero carecía de una identidad propia dentro del nuevo panorama editorial.


Marvel necesitaba convertirlo nuevamente en protagonista.
La colección comenzó en abril de 1990. John Byrne asumió simultáneamente los papeles de guionista, dibujante y, durante buena parte de la etapa, entintador. Esta libertad creativa permitió que toda la obra respirara una visión absolutamente coherente. Desde el primer número Byrne dejó claro que no pretendía hacer simplemente historias de un señor en bañador partiéndose la cara en el fondo del mar y en tierra firme en pro del medio ambiente. Su Namor iba a ser un personaje global. Y así fue. Una de las mayores innovaciones de Byrne fue transformar el enorme tesoro atlante acumulado durante siglos en una gigantesca fortuna moderna. Gracias a ese capital, Namor fundaba Oracle Inc., una empresa multinacional capaz de competir con Stark Enterprises o Roxxon. La idea tenía un enorme significado que se irá desarrollando en los siguiente números.
Artísticamente, Byrne se encontraba en una etapa de enorme madurez. Su narrativa era limpia y dinámica. Por ejemplo podemos apreciar el nivel gráfico con sólo observar las escenas que se llevan a cabo en el fondo del mar. Lejos de representar el océano como un espacio vacío, Byrne llenaba las viñetas de fauna, arquitectura atlante y una sensación constante de profundidad.
Nos encontramos ante una lección de narrativa visual.
Por otro lado, respecto a su labor como guionista, señalar que uno de los mayores talentos de Byrne siempre fue su respeto por la continuidad. De tal forma que iremos viendo como la colección recupera personajes olvidados durante décadas (hola buenos días señor El Grifo). También enlaza acontecimientos de los años cuarenta con historias contemporáneas. Una delicia, en definitiva.
La serie fue recibida positivamente por crítica y lectores. Aunque nunca alcanzó las cifras de ventas de Spiderman o La Patrulla-X, consiguió estabilizar un personaje históricamente difícil de mantener en una colección regular. No nos engañemos Namor es complicado de guionizar, y además siempre es comparado con el pusilánime de Arthur «apellido de especia».
Podríamos decir, sin querer sentar cátedra que esta etapa constituye la versión definitiva del personaje moderno, sin sustituir el legado de Bill Everett. La etapa de John Byrne en Namor, the Sub-Mariner representa mucho más que una simple actualización editorial. Es una obra que comprendió la naturaleza dual del personaje, mitad humano y mitad atlante. El canadiense convirtió la colección en el eje de una reflexión sobre el liderazgo, la identidad, el poder y la responsabilidad.
Namor, el Príncipe Submarino de John Byrne: su recorrido editorial en España
Y ahora la pregunta del millón; ¿hay que comprar esta colección de cuatro tomos?
Para empezar, sin tapujos os digo que sí. En primer lugar porque estamos ante un clásico moderno. En segundo lugar y no menos importante es John Byrne, y, finalmente por la edición de esta obra que ahora nos ocupa.
En España, la primera edición llegó de la mano de Cómics Forum, que lanzó el primer número en octubre de 1990. El formato elegido fue el prestigio, con 48 páginas a color y un precio de 300 pesetas. El primer ejemplar español recopilaba los números estadounidenses 1 y 2 de Namor, The Sub-Mariner, incluyendo además material editorial y artículos sobre el personaje. Forum mantuvo una edición bimestral y publicó 14 números, cubriendo la etapa de Byrne hasta buena parte de la serie. La edición española se prolongó hasta diciembre de 1992. Es una publicación especialmente recordada por los aficionados de la época, tanto por su formato como por los textos editoriales que acompañaban a los cómics. Sin embargo, tiene un problema, muchas páginas quedan sueltas al despegarse, bien por una edición que no estaba bien encolada, bien por su antigüedad. Sobre esta edición os facilito una reseña de mi amigo Luis Javier Capote.
Sin embargo, aquella primera edición no ofreció de una sola vez todo el material relacionado con la etapa de Byrne. Algunos episodios posteriores tuvieron que esperar a otras publicaciones. Por ejemplo dentro de Grandes Sagas en un tomo publicado en mayo de 1995. Esta historia continuaba la colección y contaba con guion de Byrne junto a otros autores, aunque el dibujo correspondía principalmente a Jae Lee.
Hubo que esperar bastantes años para que la etapa recibiera una recuperación más completa y ambiciosa. En 2019, Panini, en colaboración con SD Distribuciones, publicó Marvel Limited Edition: Namor de John Byrne. Esta edición, de dos volumenes, permitió recuperar toda la colección y reunir material que llevaba décadas sin una edición moderna. Aquí os paso un artículo de un buen amigo y antiguo compañero de ZN, Arturo Porras. Para mi gusto de lo mejor de ese formato pero muy incomodo de leer. Estoy cansado de grandes volúmenes que me incomodan a la hora de leerlos en la cama (lugar donde suelo leer antes de desmayarme).
La historia editorial vuelve a dar otro giro en 2026. Panini inicia una nueva edición en formato Marvel Limited Edition TPB, y, esta vez dividida en cuatro volúmenes. El segundo volumen está previsto para octubre de 2026 y reunirá los números 10 al 18, mientras que los siguientes tomos permitirán completar progresivamente el material de la etapa. Esta edición no es extensa en contenido extra pero tiene un prólogo muy bueno de Eduardo Salazar que nos contextualiza muy bien.
Para mí este es el formato más cómodo. Me encanta el tomito de tapa blanda que me permite llevarlo a cualquier lado, incluso leer en un tranvía, metro o auto bus. Se trata de gustos pero os doy simplemente mi opinión.
Lo mejor
• John Byrne
• El formato.
• La portada, no sólo por lo guapa que es, sino porque lleva un relieve brillante que me ha flipado.
Lo peor
• Otro gasto más sumado a la extensiva publicación que lleva Panini de obras maravillosas que no podemos dejar de comprar.












Juanjo, ya que te has currado el texto con tanto entusiasmo, te digo que faltará alguna cifra en la cantidad de páginas que trae, que la veo flaquita xD
Un saludo y gracias por la reseña.
Muchas gracias. Gazapo corregido.