Marvel Limited Edition. Namor de John Byrne

La línea Marvel Limited Edition no para de ampliar contenidos. Ahora es turno de los años noventa, con la publicación de los primeros pasos de John Byrne con Namor, el Príncipe Submarino. Aquí te contamos que tal ha quedado el tomo.

Por
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Edición original:.Namor The Sub-Mariner #1-18
Edición nacional/ España:.Panini y SD Distribuciones
Guión:.John Byrne
Dibujo:.John Byrne
Entintado:.John Byrne y Bob Wiacek
Color:.Brad Vancata y Glynis Oliver
Formato:.Tomo en tapa dura
Precio:.

44,95 euros

 

Cuando uno piensa que en la línea Marvel Limited Edition ya no caben más variantes, viene Panini Cómics y SD Distribuciones para sorprendernos. La apuesta de los editores por este formato es cada vez más agresiva. Durante este 2019 se han abierto nuevas zonas, renovadas posibilidades de publicación para material de distintas épocas. Ya lo hemos visto con la Golden Age, con los años ochenta y ahora toca comenzar con los noventa. Marvel 90’s Limited es el nuevo marchamo para cómics que tienen difícil ubicación en los planes comerciales de la editorial italiana y que a partir de ahora vendrán ubicados en el terreno del MLE. El primer afortunado ha sido el Namor de John Byrne, que comenzó a publicarse en abril de 1990 y que sobrevivió al canadiense por mucho, ya que se cerró en 1995 con la nada despreciable cifra de sesenta y dos ejemplares (más cuatro anuales) a sus espaldas. En este tomo localizamos los primeros dieciocho, con Byrne como encargado total del producto, en los que el legendario artista trataba de redefinir al Príncipe Atlante para las nuevas generaciones. Es por eso que el volumen que tenemos disponible en tiendas se ha titulado “Namor de John Byrne“, puesto que el toque del genial autor es el mejor reclamo para captar a su correspondiente porción de aficionados.

Antes de entrar en materia, es conveniente acotar ciertos aspectos para el comprador dubitativo. Como ya hemos avanzado, el MLE atiende a la descripción de “Namor de John Byrne”, pero no es tal que así. A ver, todo lo que incluye esta recopilación (dieciocho números) es de John Byrne, pero no es su recorrido completo. Faltaría más material. El canadiense se mantuvo como responsable total (guion, lápiz, tintas, portadas) hasta el #25 USA y luego se hizo cargo de los guiones hasta el #32, colaborando con Jae Lee, el sucesor designado en tareas gráficas. Después de Byrne, enfadado de nuevo con la editorial y huido por su fuerte temperamento, entrarían variados reemplazos, entre los que podemos citar a Bob Harras, Roy Thomas o Len Kaminski a los guiones, y Shawn McManus o Geof Isherwood a los lápices. Algo ya muy alejado de lo que el bueno de John tenía pensado de inicio. La cuestión es que tenemos entre manos una porción del Namor The Sub-Mariner de John Byrne, pero no todo. Por tanto, podemos inferir que queda pendiente al menos un segundo con el resto de su periplo, que se dio por concluido a finales de 1992 (¿quizás también los anuales de 1991 y 92? Complicado porque no están realizados por Byrne y forman parte de sagas específicas, como “Las Guerras Subterráneas” o “El Retorno de los Defensores”).

La situación del Hombre Submarino a inicios de 1990 no es que fuera muy halagüeña. El año anterior había perdido al que se presuponía amor de su vida, Marrina, del grupo Alpha Flight, convertida en un monstruo incontrolable al que los Vengadores tuvieron que poner fin, para evitar males mayores. Esto provocó un fuerte pesar en el híbrido atlante, lo que le llevó a abandonar los Héroes más Poderosos de la Tierra, cosa que vimos en los Avengers de Walt Simonson y John Buscema. Aun así, pese al innegable sufrimiento, Namor volvió a la acción heroica cuando supo que importantes sectores de Atlantis, con Attuma a la cabeza, pensaban invadir la superficie. Hablando en plata, el evento veraniego de 1989, conocido como “¡Atlantis Ataca!”. Esa invasión era algo que, como regente del terreno subacuático, no iba a consentir. La situación requirió la heroica, con el consiguiente y necesario sacrificio personal. Namor muere, en apariencia, para que los habitantes de la superficie puedan vivir un día más.

Imponente despertar de Namor, obra de Byrne y Wiacek

John Byrne, a su regreso a Marvel, proveniente de DC Comics, se reúne con Mark Gruenwald y éste le solicita expresamente que se haga cargo de una serie con el Príncipe Atlante, cosa que tardará algo más del tiempo previsto, debido a su implicación con las series de She-Hulk y de West Coast Avengers. Ese retiro obligado, obtenido tras los anuales de 1989 y que tan merecidamente se había ganado nuestro personaje, deberá ser revertido. Ocurrirá en su misma cabecera regular, en el #1 USA de Namor The Sub-Mariner, encabezado oficial de la misma. Recordamos que el nombre de pila nunca se había utilizado, de manera oficial, hasta la llegada de John. Para el artista, era demasiado complicado realizar un logo de calidad con la palabra Sub-Mariner, cosa que con Namor era más que plausible, de ahí el cambio de nomenclatura.

Byrne vuelve a levantar al personaje, debido a que se hace notar al personal que no estaba muerto, sino en una especie de letargo, pleno de confusión. Cerca de donde resurge se encuentran dos biólogos marinos, Caleb y Carrie Alexander, que resultan ser padre e hija en busca de Namor. Una vez localizado su objetivo, Caleb establece lazos personales con el aturdido Sub-Mariner (bonita historia que une al biólogo y su niñez con el Atlante), además de solucionar los aparentes ataques de ira del Hijo Vengador. Byrne, en este primer número de la colección, articula las bases para un comienzo en el que pensaba revolucionar todo lo que sabíamos referente al primer y más poderoso mutante de la historia.

Namorita y los Alexander, secundarios para la serie

Ese #1 se convierte en la piedra angular que define al periplo de John Byrne en esta cabecera. La introducción de los secundarios Alexander, la presentación de los hermanos Marrs, imagen pura y dura de la época de los yuppies, niñatos podridos de dinero que no tienen que sudar para tenerlo todo en la vida (se dice que muchos de los rasgos de los hermanos están extraídos de la teleserie Wiseguy, un producto que debutó en 1987 en la cadena CBS) y un Namor calmado, sin brotes de ira innecesarios, dispuesto a afrontar otra faceta en su larga vida editorial. Al ser un personaje creado en 1939 por Bill Everett, al Atlante lo habíamos visto como regente de un mundo submarino, como superhéroe o incluso como villano, pero nunca como Byrne tenía planteado hacerlo, flamante hombre de negocios (cuyo avance pudimos observar en la Marvel Age #84, con una aire distinguido y fuera de su típico calzón, vestido de elegante traje y chaqueta). Debido a las riquezas marinas, llenas de pecios sin expoliar, el híbrido mutante se hace con una suma de caudales que le permite ponerse al frente de Oracle Inc., una megacorporación cuyos propietarios eran los hermanos Marrs, de ahí que estos se transmuten en el gran enemigo en la sombra en los números presentes en este volumen.

Namor trata de pasar desapercibido, intentando que su “resurrección” siga siendo un secreto, con Caleb y Carrie Alexander como sus más allegados, a lo que habría que sumar la figura de Namorita. La prima del Sub-Mariner es un invento relativamente moderno, no originario de la Golden Age. Sí lo son los lazos familiares que la unen, puesto que hablamos de la hija de Namora, apodo que utilizaba Aquaria Neptuna de Atlantis, un personaje nacido en 1947, en las páginas del Sub-Mariner clásico. Hay que aclarar que no fue una creación de Bill Everett, sino de su ocasional sustituto en la cabecera, Jimmy Thompson. Pero el bueno de Bill acogió de buena gana a esta renovada heroína, utilizándola de secundaria en su periplo, e incluso se permitió el lujo de probar a lanzarla en serie regular, en 1948, en una intentona que apenas duró tres números. De alguna forma, puede que a Everett se le quedase una espina clavada, puesto que en su última asociación con el Atlante, creó a esta prima segunda con increíbles habilidades y muy similar físicamente a él, ya que el perfil hibrido de su madre es heredado por Namorita. Estamos en 1972, con un artista bastante tocado por temas de salud, y presto a abandonar su intento de ser autor completo con Namor.

Los complicados Hermanos Marss

El recorrido de Namorita en la colección es el típico de los secundarios. Con esfuerzo, consiguió alguna que otra aparición especial en terrenos adyacentes , como en la Ms. Marvel de Chris Claremont, aunque más pronto que tarde pasaría al armario de los olvidados. Gracias a esto, formaría parte de una curiosa agrupación de personajes de segunda que tuvieron el tino de ser redescubiertos en el momento adecuado. Hablamos de los Nuevos Guerreros, de los que Namorita Prentiss es una orgullosa integrante durante la totalidad de los años 90, llegando incluso hasta los 2000, donde un terrible suceso en Stamford supondrá un punto y aparte para la formación….. Dejemos de lado cuestiones actuales para volver a apuntar que Namorita será una cara permanente en estos primeros números del Namor de John Byrne, pese a que continuamente hace referencia a sus obligaciones con los New Warriors.

Byrne le tenía reservado el habitual papel de sidekick. Bastante conveniente si pensamos que el Príncipe Submarino trataba de pasar por muerto. Necesitaría toda la ayuda del mundo. Total, el modelo de acompañante juvenil era un habitual durante la Edad Dorada, la época en que se forjaron las más reconocidas aventuras de la creación de Bill Everett. Y ahí viene lo curioso, puesto que Namor, en los 40 y 50, nunca se rodeó de sidekick alguno, cosa que sí hicieron sus dos compañeros de la Era Timely, la Antorcha Humana original y el Capitán América. Pudiera ser que el autor buscará homenajear las aventuras de la Golden, los años de mayor popularidad del Atlante, con la traída a colación de un concepto tan desfasado como este.

Algo que nos llama la atención tras la lectura de este tomo es que la colección trató de imbricarse en las esencias del Universo Marvel. No se siente una serie que va a su bola, al contrario, trata de colocar a Namor en un primer plano de la diatriba superheroica del momento. Por sus páginas vemos aparecer personajes de variados recovecos del entorno compartido, desde primeras espadas como Iron Man, Thor, el Capitán América o la mitad de los 4F (Reed y Sue), enemigos de poco calado, como el Grifo y algún personaje sin tanto renombre pero no menos importante, como el Puño de Hierro (que dibujó en los tiempos de Claremont), Ka-Zar, Shanna la Diablesa o las Hijas del Dragón. Más o menos famosos, la colección se puebla de rostros propios de la editorial, tratando de que sirvieran de revulsivo para un lector habituado al Universo Marvel interconectado. John Byrne impulsaba a Namor fuera de los ambientes marginales y trataba de colocar su cabecera en la primera plana de la compañía.

Respecto a estas estrellas invitadas, nos vamos a quedar especialmente con los Invasores, por lo que el concepto representa de importancia para el Sub-Mariner y porque el propio autor montó un número especial (el #12, conclusión de saga, tras dos vibrantes episodios previos), escogido como celebración de su primer año al frente del Hijo Vengador. Los Invasores hunden sus raíces en la Golden, pero solo de manera retrocontinuada. Este supergrupo fue confeccionado por Roy Thomas en los años 70, como manera de homenajear a los tebeos con los que creció el bueno de Roy. Desde luego, tiene su precedente en aquellos All Winners Comics, que se publicaban en los tiempos de Timely, pero el desarrollo ideado por Thomas partía con un objetivo más ambicioso. En esa cabecera los protagonistas eran la sagrada trinidad de la Golden, a saber, la Antorcha, el Capi y Namor, con sus adlateres. Poco a poco se fueron añadiendo más nombres, como el de los británicos Union Jack y Spitfire, una dama de alta cuna inglesa que obtiene poderes gracias a la transfusión de sangre del androide flamígero.

Históricamente, si nos centramos en la reunión de los Invasores versión Byrne, estamos ante unos tiempos convulsos. El Muro de Berlín ha caído en 1989 y las dos Alemanias se han unificado, con la derrota del comunismo publicitada en todos los tabloides. John Byrne aprovecha esta casuística para una vuelta de la ideología nazi, en terreno germano, lo que va a llevar a Namor y a su prima a ambientes comunes de la II Guerra Mundial. Lo cierto es que la trama está construida de forma para que al lector le asalten aromas pretéritos, con la inclusión de la Antorcha original, el Hombre Supremo, el nuevo Union Jack (Byrne, junto a Roger Stern, fue el encargado de enterrar al clásico, en su temporada conjunta en Captain America), la Mujer Guerrera o la misma Spitfire. Y ese final sorpresivo con el bueno de John dando un golpe encima de la mesa, recuperando a un personaje que ya parecía olvidado, es otro síntoma de su buen hacer en la colección.

Desde luego, las intenciones del canadiense es que Namor se hiciese de notar en un aficionado con unos gustos cambiantes, a punto de entrar en una vorágine de tipos duros, mujeres neumáticas, pistolones, bolsillos y poses muy molonas. Pese a que este cómic se fecha en 1990, está más cercano al espíritu de los ochenta, como tebeo de superhéroes estándar de la editorial Marvel. Tramas breves, que solucionan en dos o tres episodios, en los que se incluyen las semillas de los siguientes ciclos a tratar, a la vez que se percibe un enemigo de largo recorrido, en la figura de los hermanos Marss. Pura esencia marvelita.

John Byrne declaró en Marvel Age #84, antes de que la serie echara a andar, que tenía muy claro el rumbo que iba a tomar el periplo de Namor. Una de las primeras consideraciones era mantener alejado al Sub-Mariner del agua, debido a que se pretendía potenciar su vertiente de mandamás en Oracle Inc. Aun así, siendo el líquido elemento básico para el Hijo Vengador, tendremos algo de contexto marítimo en estos dieciocho números. El concepto de ejecutivo se le ocurrió a Byrne releyendo los 4F de Lee y Kirby (cómo no), cuando en un episodio se vestía como la cabeza de un estudio que estaba interesado en realizar películas sobre el cuarteto fantástico. Un aspecto curioso, que quedó olvidado con el tiempo, pero no en la retina del canadiense, que lo tomó como referencia para el Namor corporativizado. El hecho de templar el carácter del híbrido atlante también estaba en los planes de salida del autor. No le gustaba el personaje temperamental, que ocasionalmente regresaba a la villanía, de tanto en cuanto. Hay que contar que esa fuerte personalidad era una de las características básicas que Bill Everett supo grabar a fuego en la Golden, y que seguidores irredentos, como Roy Thomas, mantuvieron en cierta manera, aunque siempre quedara presentado como un héroe. Para el bueno de John, esto no era algo a destacar, sino un signo de inconsistencia, por lo que trató de dar una explicación científica (en los términos de la ficción, se entiende) para esos vaivenes emocionales.

A este respecto, es muy interesante el #13 USA de la colección, ya que Byrne utiliza sus dotes procedimentales para montar un juicio sumarísimo de la humanidad contra el Sub-Mariner, algo que quedaba pendiente desde “¡Atlantis Ataca!“. Como si fuera un capítulo de “Ley y Orden” o “Perry Mason”, el artista estructura este número en torno a la dinámica judicial, con algunos preeminentes miembros del Universo Marvel prestando declaración. Su intención se ve a la legua, justificar todos sus desmanes por un desequilibrio de su estructura híbrida, explicada y resuelta por el brillante Caleb Alexander. También sirve para que cualquier no iniciado en el personaje conozca algo mejor al atlante. Y es que Byrne quería que esta serie fuese “reader friendly”, es decir, que llegara a grandes capas de público, no solo al fan entusiasta: “una de las razones en encarar al Sub-Mariner en una dirección tan diferente era para que los recién llegados no tuvieran la sensación de que debían saber mucho sobre el longevo pasado del personaje y así apreciar las nuevas historias. Una de mis mayores preocupaciones es que el nuevo lector puede hacerse esta colección y no sentir que se ha perdido los últimos seis números, los últimos seis años, o lo que sea”.

El Punisher también se dio una vuelta por la colección

Pese a esas declaraciones tan firmes, el usuario que se acerque a este tomo verá ciertas decisiones que como mínimo se pueden catalogar como erráticas. Como ya hemos apuntado, las intenciones de Namor es permanecer en las sombras, manejando Oracle a través de los Alexander. En el #2 ya es público que el mutante está vivo y coleando, para un cierto sector, aspecto que se ampliará en los siguientes ejemplares, quedando al descubierto a partir del #4. El autor plantea un posible romance con Carrie como enamorada, pero ésta no lo tiene muy claro, y el Príncipe Submarino termina enredado en las redes de Phoebe Marrs, a las primeras de cambio (en el #8 ya se están morreando). Se supone que se le buscaba un enfoque con una cierta visión empresarial, y Byrne apenas hace uso de ello. Las tramas, las aventuras, son esencia superheroica, de principio a fin, pese a que ciertos elementos huelan al mundo de los negocios, tal y como se pueden citar los tejemanejes de los hermanos Marss o la figura retorcida de una villana como Cazacabezas.

Estos pequeños cambios de dirección son los habituales en una colección de largo recorrido. Para nada los tildamos como fallos de bulto, sino como divergencias en el relato inicial que tenía planteado el autor. John Byrne sabe entregar unos guiones adictivos, que te mantienen pegado a la lectura, con sus convenientes cliffhangers y sus subtramas que abren posibilidades a largo plazo. La sublimación de la lectura mes a mes. Además, también intentó incluir pequeñas trazas de problemática de la época, como la preocupación por el medio ambiente (el Efecto Invernadero ya era temido en 1990, imaginen ahora, pese a que algunos incluso se afanan el negar el cambio climático) o la clonación humana. Sin estar al nivel de sus trabajos más conocidos (She-Hulk, Alpha Flight, Fantastic Four o Superman), se trata un producto notable, que garantiza horas de diversión, y que a buen seguro hará que sus compradores no duden en hacerse con el siguiente ejemplar, cosa que a los usuarios españoles nos toca esperar lo nuestro, puesto que no hay remasterizados en USA más allá de los dieciocho números que se recopilan en este MLE. Hay que armarse de paciencia.

Notable en la cuestión literaria y notable también en el aspecto artístico. John Byrne se encuentra en la plenitud de sus facultades, realizando la difícil tarea de encargarse de lápiz, tintas, portadas y, por momentos, hasta de la rotulación. El canadiense nunca ha sido el mejor de los dibujantes, pero sí unos de los más diestros en confeccionar la narrativa superheroica. Aquí vuelve a estar espléndido, nunca se le ve desganado, con viñetas llenas de detalle y dejando meritorias splash pages para impactar en el lector (las justas, sin abusar, no como otros contemporáneos). Repetimos, todo ese caudal realizado en una serie mensual como autor completo, cuando ya llevaba alguna que otra más en danza. Hay que apuntar que en los tres primeros números sí tuvo ayuda en las tintas, que corrieron a cargo de Bob Wiacek. El resto, hasta completar con el #18, son propiedad del artista titular. El único aspecto que dejó de lado fue la cuestión del color, en la que tenemos a Brad Vancata (en el #2) y, sobre todo, a Glynis Oliver (el #1 y #3-18 del MLE) como nombres a resaltar en los créditos. El coloreado, sin ninguna estridencia, juega a favor de los lápices de Byrne, con lo que podemos aseverar que el aspecto artístico va a dejar una impresión muy favorable en el posible lector.

La edición es harto conocida para los seguidores de esta sección. Tomo robusto en tapa dura, con papel poroso de alto gramaje, perfecto para la reproducción de este material restaurado desde los EEUU. Como extras, consignar la habitual entradilla de Eduardo de Salazar y algunas muestras de tinta y color al final del volumen. No se puede olvidar el proceso de creación de portadas, con ejemplos sin colorear, algo de publicidad de la época y las dos ilustraciones de Marvel Age #84 y #86, obra de John Byrne, siendo de meritoria importancia la primera, puesto que de aquí se extrajo la logoforma que acompañó al Atlante durante su recorrido inicial en los noventa. Como ven, nada que no haya repetido ya por activa o por pasiva. No hay una sola pega que ponerle a la excelente edición de los Marvel Limited Edition.

Nos hallamos ante un claro triunfo del binomio Panini-SD. Cuesta ver la dificultad de publicación para una obra como esta, con el autor que firma la misma, el celebérrimo John Byrne, uno de los más apreciados en el género. Y ni mucho menos es de los catalogados como inéditos por estos lares, ya que contamos con la correspondiente versión de Forum. Pero no se puede negar que se trata de un producto notable, lleno de buenas historias, realizado con talento, que pasa por ser un intento de cambio de paradigma con el personaje. Cualquiera se puede sumergir en este tomo, aunque jamás hayas oído hablar del bueno de Namor McKenzie, puesto que Byrne lo hace muy sencillo para el recién llegado. Por supuesto, el lector versado disfrutará y mucho con las abundantes referencias al pasado, las interacciones con viejos aliados y las nuevas dinámicas con los secundarios creados para la ocasión. En definitiva, todo aquel que sepa atesorar un buen rato con tebeos clásicos de superhéroes no se arrepentirá de hacerse con este Marvel Limited Edition. Así lo jura Namor, el Hijo Vengador de los siete mares, al grito de ¡¡Imperius Rex!!

  Edición original:.Namor The Sub-Mariner #1-18 Edición nacional/ España:.Panini y SD Distribuciones Guión:.John Byrne Dibujo:.John Byrne Entintado:.John Byrne y Bob Wiacek Color:.Brad Vancata y Glynis Oliver Formato:.Tomo en tapa dura Precio:. 44,95 euros   Cuando uno piensa que en la línea Marvel Limited Edition ya no caben más variantes, viene…

Namor de John Byrne

Guion - 7
Dibujo - 7.5
Interés - 7.5

7.3

Valoración Global

Una buena muestra de cómic de superhéroes, con un John Byrne ejerciendo de autor completo a niveles más que competentes. Muy recomendable.

Vosotros puntuáis: 8.4 ( 14 votos)

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Mister Arkadin
Lector
Mister Arkadin

Gran artículo como siempre, señor Porras. El tomo lo merece, el material lo merece. Pero a mi me queda la duda de qué piensa hacer Panini con el resto de Namor de Byrne, pues como tú muy bien has apuntado, este no es el trabajo completo, la colección debería abarcar los 32 números.
Yo me esperaré a que Panini aclare la situación antes de adquirirlo.

Alejandro Ugartondo
Autor

Me pareció entender por algún texto que viene con el tomo que la serie se publicará entera en dos tomos

JOSE
Lector
JOSE

Lo lógico sería que publicasen los números restantes con su etapa como autor completo, luego como guionista e incluso alguno más, ya que la historia que estaba realizando creo que la termina Harras con dibujos de un joven Jae Lee. A ver qué decide Panini, sí…

Yo por suerte aún tengo los números publicados por Forum, así que dinero que me ahorro. Es una etapa que merece la pena, y creo que uno de los últimos trabajos potables de Byrne; posteriores sólo destacaría Next Men y su etapa en Wonder Woman. Para mi gusto, los últimos 20 años han sido casi para olvidar y es una pena para un autor que ha sido tan grande…

Mr. Cesar
Lector

Una estupenda reseña, Arturo, de las que las lees y te entran unas ganas locas de ir a la librería.

Yo tengo la edición de Fórum en rústica y es de esas colecciones que atesoro con cariño. Comprada y leída cada 2 meses (el formato de tomito con tapas de cartón y dos episodios USA que sacó Fórum en los 90s era bimestral) siempre me pareció de lo mejorcito de tito Byrne. Y nunca llegué a saber cómo terminaban algunas tramas, ya que Fórum cerró la serie cuando la dejó de dibujar Byrne y jamás me compré el tomo de Grandes Sagas donde John se dedicaba a los guiones y Jae Lee a los dibujos, desarrollando la historia del Lobezno amnésico y melenudo (la verdad que, por aquel entonces y después de venir del dibujo de John Byrne, Lee me parecía lo más feo que me había echado a la cara).

Para mi es de los últimos grandes trabajos de Byrne en Marvel y en el cómic mainstream en general, pues a partir de aquí se vuelve perezoso y sus historias un tanto trasnochadas (aunque en este Namor sigue en plena forma, creando tramas atractivas y excelentes cliffhangers que había que soportar durante 2 meses de espera).

Por último, aunque la reseña es muy completa, he echado de menos la mención de la parte experimental que tuvo este projecto para tito Byrme. Recuerdo que en su día se le dió mucha cancha al uso –por parte del autor– de tramas y plantillas para los fondos, así como la utilización de una tipografía diseñada por él mismo (además de crear el logo de Namor, cojonudo por cierto).

Dynamo
Lector
Dynamo

Excelente repaso como siempre, Señor Porras.
No se porqué tenía entendido que este Namor ya se produjo en el bajón del Byrne magistral de años atrás. Me alegra oír que no, tratándose de un personaje tan histórico en Marvel y bastante llamativo para este lector. Habrá que echarle un vistazo a esto.

Captain Eo
Lector
Captain Eo

“El canadiense nunca ha sido el mejor de los dibujantes” !!!!!!?$^#^*@€#&#????? Perdón? Creo que para el aficionado de largo recorrido del comic de superhéroes, Byrne como dibujante, está en el top 3 de todos los tiempos, y no creo q me esté pasando. No voy a poner ejemplos de sobrísima conocidos por todos, sólo me llamó poderosamente la atención semejante afirmación.

Ignacio
Lector
Ignacio

“Creo que para el aficionado de largo recorrido del comic de superhéroes, Byrne como dibujante, está en el top 3 de todos los tiempos”

Ni de coña, vamos. Pero es que ni en mil vidas.

Con suerte entraría entre los 20 primeros. Y estoy siendo muy generoso.

Captain Eo
Lector
Captain Eo

Ok, aquí por lo q veo, sorprendentemente nadie se ha leído los X-Men de Claremont/Byrne la considerada obra culmen del género, no lo digo yo ojo (aunque lo apoyo está claro)

Ignacio
Lector
Ignacio

Aunque te pueda parecer sorprendente, se puede haber leído X-Men, 4 Fantásticos, Puño de Hierro, Marvel Team Up, Alpha Flight, Superman, Legends, Vengadores Costa Oeste, Hulka, Namor y un larguísimo etcétera de tebeos dibujados por John Byrne y tener muy claro que ni remotamente es un top 3 de dibujantes del género.

Mister Arkadin
Lector
Mister Arkadin

La valoración de John Byrne dentro del mundo del cómic de súperheroes es un dato meramente objetivo que no necesita del apoyo de nadie. Ya sea su trabajo en La patrulla X junto con Claremont (uno de los mejores cómics de súperheroes de todos los tiempos) sus Alpha Flight, su etapa en los 4 fantásticos, o el hecho de que convirtiese a Superman de nuevo en un personaje relevante tras una época en la que ya parecía más un dios que un súperheroe. Por cierto que su trabajo con el hombre de la capa roja es, de nuevo, uno de los mejores cómics de súperheroes.

Creo que es importante, al hablar y opinar, distinguir entre lo que nos gusta, a nivel personal, y de lo que valoramos a nivel objetivo. Porque no es lo mismo decir “no me gusta” que “es tal”. Si a alguien no le gusta Byrne, no solo está en su derecho a que no le guste y a expresarlo, sino que yo lo respeto. Negar la supremacía de Byrne entre los mejores autores de cómics de súperheroes, es como pretender asegurar que el agua no moja: el asunto de su valía global y su papel en el mundo del cómic, está totalmente fuera de cualquier posible discusión.

Ignacio
Lector
Ignacio

Sí, estoy de acuerdo en que es importante distinguir el “me gusta” del “es tal”. A mí me gusta John Byrne, tengo cientos de tebeos de John Byrne en casa, pero John Byrne no es un dibujante especialmente superdotado y hay bastantes dibujantes mejores o mucho mejores que él dentro del género y ya ni te cuento fuera de él.

Captain Eo
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Captain Eo

No se puede decir mejor.

Xlin
Lector
Xlin

Como fan declarado que soy de Byrne, no puedo estar de acuerdo, pero me parece una opinión perfectamente respetable. Eso sí, siento gran curiosidad por conocer los 19 anteriores, en un supuesto top 20 tuyo con Byrne cerrando el ranking.
Y que conste que es por comparar preferencias y no por discutir.
Un saludo,

Ignacio
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Ignacio

John Buscema, Neal Adams, John Romita, Jack Kirby, Gene Colan, Bill Sienkiewickz, Lee Weeks, David Mazzuchelli, Alan Davis, John Romita Jr, Brian Hitch, Frank Cho, Stuart Immonen, Ivan Reis, Steve Rude, José Luis García López, Gil Kane, Alex Ross, Dave McKean, Alex Toth…

Xlin
Lector
Xlin

Gracias por contestar. La verdad que coincidimos en la muchos de los nombres, otra cosa es el puesto que le daríamos a cada uno. También he de reconocer que me costaría muchísimo hacer un top 20, me pondría a dudar hasta el infinito, jeje

Mimico
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Como de costumbre, gran reseña sr. Porras. Un material muy interesante, por personaje y autor, pero que por temas de “selección natural” se quedará fuera de mis compras. Por muy primer mutante de Marvel que sea, lo siento. Por cierto, coincido con el camarada Dynamo, me sonaba que a este material lo incluían ya como el Byrne decadente, me alegra saber que no es así.

sparkyal
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sparkyal

No sé yo si atreverme a pillarlo.
Creo que es de la época de sus Vengadores y Wonder Woman y ahí sus diálogos me parecieron flojos tirando a malos, han envejecido muy mal. Y digo sus diálogos, las historias no estaban mal en su argumento pero me ha costado terminar de leer los cómics (compré las últimas ediciones publicadas de ECC y Panini).

Imparcial Enmascarado
Lector
Imparcial Enmascarado

Gran reseña, Arturo, con todo el contexto que cabía esperar y una buena descripción del contenido.
De todas formas, a mí en este tomo no me pillan, que recuerdo bien cuando lo leí allá por el 91 y, ejem, digamos que el Byrne posterior al regreso de DC no está entre mis favoritos. No sé si diez años antes era top 3, 5 o 10, pero la pérdida de facultades (o la autocomplacencia) que se observa comparando este trabajo con los de finales de los 70 es enorme.

Hay una cosa que siempre me ha llamado la atención cuando se habla del talante experimentador de la narrativa de Byrne, destacando su trabajo de estos años. El caso es que uno coge sus números setenteros de Iron Fist -pese a ser un artista primerizo- y compara las hiper-meditadas composiciones de página y los encuadres artísticos de aquellas viñetas y estas, y son como el día y la noche. Es pasar de una narrativa experimental (en la liga de un Starlin, un Simonson, o de Neal Adams, al que claramente imitaba) a hacer páginas de cuadro o cinco viñetas-módulo y encuadres “funcionales” (en las mismas viñetas que ilustran la reseña se observa que por entonces solo dibujaba ya dos tipos de cara: de frente y de perfil, ambas totalmente planas).
Eso sí, para disimular esas carencias, a Byrne le dio entonces por usar dos recursos no demasiado sutiles: para evitarse dibujar fondos, usar fotos quemadas hasta el B/N con vistas de la ciudad, etc. Y, para no tener que dibujar sombras, pegar tramas mecánicas (de rayitas) encima de las caras y cuerpos de los personajes. Vaya, que salir con esas en los tiempos pos Watchmen y Dark Knight, muy top no es.

Gracias por el rato nostálgico de lectura y la oportunidad de debatir de Byrne, que es un clásico en cualquier foro que se precie!

JOSE
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JOSE

Acabo de ver en la Wikipedia que Byrne tiene 68 años actualmente. Si tenemos en cuenta que durante los últimos 20 años apenas ha publicado nada reseñable, nos sale la triste realidad de que un autor top, que lo fue todo en los 80-90, empezó su declive teniendo menos de 50 años. Un poco fuerte, ¿no? ¿Cómo se quemó tan pronto?

Captain Eo
Lector
Captain Eo

De su época posterior en DC me quedo con Superman/Batman: Generaciones, q si bien el dibujo ya es de su época más floja la historia es una maravilla y de los mejores Elseworlds de la editorial. Por cierto recientemente publicadas las 3 miniseries completas en el coleccionable de Salvat por primera vez en España, y eso q la mas reciente es de 2004…