El 29 de julio se estrena en España (y seguro que en más sitios) la nueva película de nuestro amistoso vecino: Spiderman Brand New Day. Aprovechando que nuestros compañeros de Panini han lanzado recientemente y suponemos también con ocasión del estreno, una serie de especiales en los que el lanzarredes hace equipo con otros héroes… pues desde Zona Negativa decidimos hacer nuestra esa idea y proponer ¿cuáles son nuestros teamp-ups favoritos entre Spiderman y otros superhéroes?

Dicho y hecho, la redacción Marvel de ZN se ha reunido al completo para presentaros algunas de nuestras historias favoritas. La selección es muy personal, claro, así que si quieres compartir la tuya en los comentarios, eres más que bienvenido.

Deseamos que os guste la recopilación y que todos disfrutemos de la nueva aventuras del Spiderman Holland en la gran pantalla.


RAÚL LÓPEZ

El asombroso Spiderman 100
(G): Bill Mantlo
(D): Ron Frenz

El destino es caprichoso, no se puede explicar de otra manera, y cuando pusimos sobre la mesa escribir un artículo con nuestros Team-Ups favoritos de Spiderman rápidamente me vino a la cabeza el Spiderman #100 publicado por Forum, en el que el arácnido hacía equipo con Capa y Puñal, además de los Nuevos Mutantes y que se correspondía con el nº americano: Spider-man Team Up Annual #6. Curiosamente, no hacían frente a ningún adversario superpoderoso, sino a la misma banda criminal que antaño había experimentado con Tyrone Johnson y Tandy Bowen (Capa y Puñal) para darles sus poderes de luz y oscuridad.

Esta historia, escrita por Bill Mantlo y dibujada por Ron Frenz, no es que destaque entre todo el vasto conjunto de aventuras del trepamuros. De hecho, como se cuenta en el editorial que acompaña el cómic, ni siquiera era su primera opción para celebrar alcanzar la centena de números publicados, pero, a veces, el calendario es caprichoso y lo cierto es que esta aventura, que podría haber pasado por una más, sembró en mí el germen de mi admiración por el personaje.

Este número se publicó en España en agosto de 1986, es decir, hace exactamente cuarenta años. Yo tenía ocho años recién cumplidos y este cómic fue la forma de tener a un niño «entretenido», comprándole «algo» para leer en un quiosco delante del Hospital Taulí de Sabadell, supongo que en una visita por algún familiar ingresado.

A buen seguro que, si mis padres hubiesen ojeado el cómic previamente, habrían escogido cualquier otro, y es que una historia con adolescentes rebeldes y en la que se exponía de forma tan transparente el problema de las drogas quizás no era la mejor lectura para un niño de ocho años. El caso es que esta aventura de Spiderman, en la que curiosamente su participación es más secundaria y en la que destacan tanto Capa y Puñal como Loba Venenosa o Mancha Solar, sirvió para hacerme ver un mundo nuevo, muy diferente al que por entonces eran mis lecturas habituales: cómics de Bruguera o Don Miki, y que dejaron, ya no solo una fuerte impresión en mi yo niño, sino también, como indicaba anteriormente, el germen de lo que se terminaría convirtiendo en mi gran pasión: el Asombroso Spiderman.

GEMA CAMPOS

Marvel Team-Up (vol. 4) #1-3
(G): Eve Ewing
(D): Joey Vázquez

Como buena fan de Spiderman, y también de Kamala Khan, no tardé en enterarme de que Marvel había resucitado nada menos que la mítica Marvel Team-Up para ponerla, esta vez, en manos de Kamala, aunque confieso que no llegué a ella el mismo día de su publicación, sino unas semanas después, cuando ya empezaban a circular las primeras opiniones sobre el arco. Me pareció una decisión atrevida y, a la vez, la más lógica del mundo: aunque Spiderman fue el rostro habitual de la cabecera durante la mayor parte de su historia clásica, ¿quién mejor para heredar el testigo que su fan número uno?

Marvel Team-Up vol 4 1 Imagen 1

Eve Ewing, socióloga y escritora antes que guionista de cómics, firma junto a Joey Vazquez un primer número que tira de uno de los recursos más manidos de la ficción, el intercambio de cuerpos, tras un accidente con un invento de la Dra. Yesenia Rosario que el Chacal anda intentando robar. Peter y Kamala terminan en un lío de intercambio de cuerpos a lo Ponte en mi lugar (Freaky Friday), y el propio cómic juega con ello hasta el punto de publicarse de forma reversible, contando el mismo evento dos veces, una desde cada perspectiva. Reconozco que el recurso me chirrió al principio, pero la mitad protagonizada por Kamala, mucho más rica en matices, me terminó de convencer, aunque la de Peter se siente algo más de trámite en comparación.

Donde de verdad disfruté fue en el segundo número, con el cambio de cuerpos ya asumido y la trama del Chacal aparcada por un rato en favor de la comedia del día a día: Kamala intentando sobrevivir a una entrevista de trabajo en el cuerpo de un Peter adulto, y Peter tratando de no levantar sospechas en el instituto y en casa de los Khan. Para colmo, el intercambio no es definitivo: a lo largo del número vuelven a su cuerpo original y se cambian de nuevo casi al azar, lo que multiplica el caos y las situaciones absurdas. Es un número que vive de pequeños gags y del lenguaje corporal que Vazquez logra transmitir en el dibujo —se nota perfectamente cuándo es Peter quien mueve el cuerpo de Kamala y viceversa—, todo ello arropado por un colorido de Felipe Sobreiro que le da un aire casi de animación. Se sacrifica avance argumental por caracterización, y a mí, sinceramente, me encantó.

Marvel Team-Up vol 4 1 Imagen 2

El tercer número retoma por fin el hilo del Chacal: qué pretende Miles Warren con el invento de la Dra. Rosario y si Peter y Kamala lograrán devolver cada mente a su cuerpo antes de que todo se les escape de las manos. Ewing aprovecha para dejar que ambos personajes echen la vista atrás sobre lo aprendido el uno del otro, cerrando el arco con ese tono agridulce y cercano que ha mantenido desde el primer número.

Es cierto que el body swap es un recurso trillado y que a muchos les puede echar para atrás sólo con oírlo, pero este arco de Marvel Team-Up triunfa por la voz que Ewing encuentra para Kamala y Peter, además que la química que hay entre ambos se siente genuina en vez de forzada. Sin duda, es capaz de sacarte una sonrisa en los momentos más inesperados.

Para mí, este pequeño arco fue una manera muy digna de devolver la vida a esta cabecera y ojalá volviera en un futuro no muy lejano. Se echan de menos más team-ups como éste, que anteponen la química entre sus protagonistas a la épica de turno.

JUANJO CARRASCÓN

Marvel Team-Up #79 Spider-Man and Red Sonja
(G): Chris Claremont
(D): John Byrne

Marvel Team-Up Vol 1 79, realizado por Chris Claremont y John Byrne, es uno de esos cruces improbables que definen la creatividad sin límites del cómic.

Publicado en 1978, fecha de portada marzo de 1979, este número reúne a dos personajes radicalmente distintos: el urbano Trepamuros y la guerrera bárbara Red Sonja, en una historia que mezcla fantasía, aventura y, cómo no, humor.

Chris Claremont construyó un guion ágil donde el choque cultural entre la Nueva York moderna y el mundo salvaje de Red Sonja generaba situaciones tanto cómicas como dinámicas y llenas de acción. Spiderman, con sus continuos chistes y bromas, sirve de contrapunto perfecto a la determinación directa y feroz de Red Sonja.

Por su parte, John Byrne ofrece un apartado gráfico como era de esperar. Dinamismo y trazos limpios. Todavía se encuentra en una etapa temprana de su carrera pero ya mostró su talento narrativo. Las escenas de acción están bien coreografiadas, y, cómo no, debo destacar el diseño de Red Sonja, llamativo cuanto menos y cargado de esa fuerza icónica del personaje.

La historia no profundiza demasiado en nada, pero siendo un número auto conclusivo, su encanto reside precisamente en su carácter ligero y divertido.

Para mí, este Marvel Team-Up es una pequeña joya; curiosa, divertida y representativa de una época en la que todo parecía posible dentro del universo Marvel.

LUIS JAVIER CAPOTE PÉREZ

Spider-Man Team Up vol. 1 – n.º 7
(G): Kurt Busiek
(D): Sal Buscema, Dick Giordano, Tom Smith

Durante los turbulentos años noventa del siglo pasado, la casa de las ideas fue el laboratorio de toda suerte de ocurrencias para intentar revertir una situación que parecía llevar a la editorial por el camino de la quiebra. La premisa por aplicar era la de que lo que no matara una colección la haría más fuerte y el resultado fue una sucesión de etapas construidas sobre conceptos entre inverosímiles y chanantes. En el caso de Spider-Man, cualquiera que leyera sus tebeos en aquellos días recordará la segunda saga del clon, en la que se buscaba un retorno a los orígenes que tenía como punto de partida la negación de la condición original del Peter Parker que había estado por allí durante las dos décadas anteriores. Este presupuesto generó bastante animadversión y determinó que doce meses más tarde el cambio fuera revertido, dándose por finiquitada una idea que compite con el Mefistazo por el escalón más alto del podio de las jugadas polémicas. Con todo, es parte de la historia del lanzarredes blaugrana y algunos de sus conceptos -como el de Ben Reilly- se han vuelto recurrentes, porque los tebeos de pijamas son el ejemplo perfecto de economía circular.

En esa política de reciclajes centrados en que sonara la flauta por casualidad, se sacó del armario un concepto que en otro tiempo había funcionado bien: una colección de equipo, en la que el trepamuros hacía piña, se daba de piñas o todas las anteriores con otros personajes de Marvel. Marvel Team Up había sido la colección de Spidey en ese formato, como Marvel Two in One había sido la de la Cosa. Contempladas a medio siglo de distancia -década arriba, década abajo- es interesante comprobar el distinto sino de dos de las principales estrellas de entonces. Spider-Man sigue siendo el personaje multimedia de antaño, en tanto que la Cosa, al igual que sus parientes de la familia Storm-Richards, se ha quedado en la periferia de la fama, pero me estoy yendo por las ramas. Para lo que aquí interesa, hay que recordar que la serie «solo no puedo, con amigos sí» de Spider-Man alcanzó la nada desdeñable cifra de ciento cincuenta números regulares y siete especiales. Al igual que su rocosa compañera, sirvió como plataforma para la ejecución de aventuras memorables, el fogueo de jóvenes valores y servicio a la afición. También fue un buen medidor de popularidad. Así, la nueva y diferente Patrulla-X pasó por allí, en los inicios de la larga etapa claremontiana, cuando eran una apuesta para recuperar una cabecera dedicada a las reediciones. A su regreso, para el cierre de la colección, eran el buque insignia de Marvel y una seria competencia para la hegemonía de Spider-Man como símbolo de la empresa. Otra estrategia clásica del negocio solía y suele ser la recuperación de conceptos de antaño para aplicarlos al presente, así que no resultó extraño que se intentara jugar la carta de la colección de equipo.

El resultado fue Spider-Man Team Up, una colección bimestral en la que Spidey volvía a hacer equipo con otro individuo o equipo y que duró únicamente siete números, para ser luego reconvertida en una colección mensual que recuperaba el título original de Marvel Team Up. El experimento no salió del todo mal, porque combinaba autores de renombre con aventuras sin continuación que permitían que cada historia pudiera leerse de forma independiente. Algunas escarbaban en el pasado marveliano, en tanto que otras reflejaban el presente. A lo largo de sus siete números se produjeron los cambios Peter-Ben y Ben-Peter, de modo que cuando se alcanzó el séptimo y último número, el Peter que sí era original estaba de vuelta.

He escogido este tebeo porque tiene una interesante combinación de novedad y clasicismo, pues combina una premisa clásica del mundo del trepatochos con uno de los aciertos del momento: Spider-Man siempre estuvo en sus inicios en el punto de mira de la opinión pública: ¿es un héroe o una amenaza? Esta interesada pregunta sirvió durante mucho tiempo para que el Daily Bugle de J. J. Jameson vendiera periódicos, en la línea conspiranoica que últimamente ha sonado en otros clarines en otra parte del continente americano. El hecho de que Spidey se haya ganado la consideración, el respeto y hasta la amistad de sus pares no ha borrado del todo esa mala imagen, tan propia de las falacias que se resisten a desaparecer, por mucho que sean desmentidas día sí y día también. En esta ocasión, al lanzarredes se le endiña un crimen que, por supuesto, no ha cometido y se lanza contra él a un grupo de nuevo cuño que ha venido a ocupar el vacío dejado por los héroes caídos en la batalla contra Onslaught: los Thunderbolts.

Los Thunderbolts constituyen un legado duradero dentro del amplio catálogo de ocurrencias de esos años. Un grupo que decide enarbolar la causa de la justicia en un mundo sin los Vengadores ni los Cuatro Fantásticos. El secreto de su verdadera misión y sus auténticas identidades se revela al final del primer número de su colección, por lo que cuando llegan a perseguir a Spider-Man la parroquia lectora ya conoce de qué pie cojean. La teórica misión de llevar ante las autoridades a un fugitivo camufla ciertos deseos de venganza, pues varios de los fingidos héroes tienen cuentas pendientes con Spider-Man. Sin embargo, a la hora de la verdad, uno de ellos decide aportar las pruebas necesarias que exculpan a su adversario, haciendo lo correcto y exponiendo una trama que se desarrolla más extensamente en la serie del grupo. Un tebeo de argumento un tanto usado que es ejecutado con habilidad y que cumple con su objetivo: que la parroquia arácnida le eche un tiento a la colección de esta gente, nueva en el barrio de los pijamas.

El guionista es Kurt Busiek, que había hecho un trabajo sobresaliente junto a Pat Oliffe narrando historias bien encajadas en los primeros años de Spider-Man. Es un escritor que lleva bastantes años en el negocio, pero que verá en esa década su momento de esplendor, gracias a su conocimiento enciclopédico de la historia del universo marveliano. Junto a Mark Bagley hará de un puñado de villanos muy choteados una de las sensaciones de un momento en el que Marvel lanzó unos cuantos conceptos interesantes, algunos de los cuales son actualmente titulares de escuderías bien consolidadas. Aquí ejecuta una historia que no destaca por su originalidad pero que, insisto, merece el crédito de una buena ejecución.

En la parte gráfica, debo decir que, desde mi punto de vista, la elección de dibujante y entintador remarca la idea de que estamos ante un cómic que se ha querido marcar como añejo. Por un lado, tenemos a Sal Buscema, un artista todoterreno que firmó algunos de los tebeos más recordados de la colección de equipo original. Por otro, tenemos a Dick Giordano, bien conocido por la parroquia deceera. Completa el equipo el colorista Tom Smith, que cumple con su función.

En resumidas cuentas, tenemos un tebeo que tiene algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul(grana).

Ilustración de Sal Buscema, Dick Giordano y Tom Smith
Página del tebeo

PABLO JIMÉNEZ

El Asombroso Spiderman #519-524
(G): John Michael Straczynski
(D): Mike Deodato Jr.

Spiderman no tardó en aparecer en la colección de Los Vengadores, su primera aparición y primer encuentro con el grupo tuvo lugar en el número #11. Sin embargo, en aquella ocasión ni siquiera llegó a interactuar con el grupo, y durante muchos años permaneció lejos de las filas del equipo. Como Kang lo describía en aquella historia, Spiderman siempre ha sido un solitario.

Todo cambió después del final de los Vengadores en 2009, con Vengadores: Desunidos. El relanzamiento a cargo de Brian Michael Bendis bajo el título de Nuevos Vengadores supuso la primera vez que el arácnido se unía al grupo, con un plantel completamente nuevo. De forma paralela, John Michael Strazcynski estaba metido de lleno en su etapa en Amazing Spider-Man, donde Peter se enfrentaba a Charlie Weiderman, una nueva versión del Hombre Ígneo. Una pelea que tuvo como resultado el ver el hogar de los Parker reducido a cenizas, dejando a Peter, Mary Jane y May sin casa. Por suerte para todos, el nuevo status de Peter signicaba que en seguida aparecía Tony Stark en su puerta con una invitación para mudarse a la torre de los Vengadores. Y así empieza esta aventura.

Este ‘team-up‘ es uno de los más especiales para el personaje, no solo tiene la oportunidad de hacer equipo con otro héroes en contra de un villano común, sino que también comparte toda su vida. El matrimonio Parker-Watson puede relajarse durante un rato en una casa llena de héroes, y se dan grandes interacciones entre los protagonistas. El Capi y Iron Man se muestran como líderes firmes y compasivos que dejan clara la confianza que depositan en Peter y su importancia dentro del equipo. Por su parte, Lobezno se encarga de hacer de rabiar a la joven pareja y solo tía May parece capaz de poner al canadiense en vereda. May es precisamente el personaje más destacado, desde su admiración por el Capitán América hasta sus encontronazos con Logan exigiéndole modales, pasando por un floreciente romance con Jarvis.

El cambio de paradigma sirve para ver al personaje desde una nueva perspectiva. La necesidad de conciliar las dos facetas de su vida sigue ahí y no se abandona de ninguna forma el melodrama que caracteriza a la serie, pero ahora está soportada por un círculo de confianza más grande que nunca, que por primera vez puede ver ambos aspectos de nuestro héroe. Junto con el arte de Deodato Jr., J.M.S. nos recuerda una vez más releyendo estas páginas cuál es el punto más importante de toda buena historia de Spiderman, las relaciones de Peter con aquellos que le rodean.

LAURA BOUZÓN

X-men and Spider-Man (2008-2009)
(G): Christos Cage
(D): Mario Alberti

Este comic grupal agrupa 4 números de una saga que recorre la historia de los Along came a Spider from X-Men #35 (Agosto 1967), con guion de Ray Thomas, dibujo de Werner Ross y entintado de Dan Adkins. En esta reseña vamos a centrarnos en la historia que recorre durante 4 números la historia de los mutantes y de Peter Parker.

El primer número nos presenta la historia: una alianza entre Mister Siniestro y Kraven, que buscan hacerse con el DNA de los cinco originales X-Men: Jean, Scott, Hank, Warren, Bobby. Estos personajes fueron creados por Stan Lee y Jack Kirby en Uncanny X-Men (1963-1970). El inicio está ambientado por tanto en esos momentos previos a Segunda Génesis, y en los momentos previos a la muerte de Gwen Stacy, acaecida en The Amazing Spider-Man # 121-122 (junio de 1973). En esta primera historia destaca la buena dinámica entre los X-Men y Spider-Man, y con cierto toque de humor, cómo la alegría del arácnido al saber que Jameson ha encontrado otras personas a las que perseguir. En estos momentos, los poderes de Jean no han alcanzado su cima telepática, por lo que le cuesta dar con Peter Parker. Además, es divertido ver a todos luchando en un bar contra Kraven.

La segunda historia, que continúa el arco de esta historia, se presenta tras la Segunda Génesis, Giant-Size X-Men #1 mayo de 1975. Spider-Man acude a la casa de los X-Men para advertir a Cíclope de que Míster Siniestro ha usado el ADN de los cinco originales para clonarlos. Pero Scott no está en casa, y se encuentra con Logan y Tormenta, que, al escuchar a Míster Siniestro, reconocen al líder de los Merodeadores, que aparecieron por primera Uncanny X-Men 201 vol. 1 (octubre de 1986). Los X-Men, que no saben quién es Mister Siniestro, destruyen el lugar, y creen que han acabado con Siniestro, pero éste está vivo. El muerto es Kraven, aunque Siniestro promete que el legado de éste continuará.

El número 3 presenta como novedad que ángel se ha convertido en Arcángel. Esa transformación vino de la mano de Apocalipsis, quien manipuló el cuerpo de Warren, quien había perdido sus alas durante X-Factor. Este hecho ocurrió en enero de 1988 en X-Factor 24, convirtiéndose así en el Jinete de la Muerte de Apocalipsis. Número ambientado guerra de los clones. Los X-Men comunican a Spider-Man que Siniestro sigue activo, y que está aliado con Miles Warren, que ha causado gran daño a Peter Parfker. Aunque vencen a Siniestro, éste perturba a Peter, quien llega a dudar de si él es el auténtico arácnido o se trata de un clon. En este número, funciona la dinámica de Scott y nuestro trepa muros, y es el propio Summers, quien trata de quitar importancia a las palabras de su enemigo número, aunque sin conseguirlo.

El cuarto número está ambientado en la caza mutante. Tras el día M, alusión a House of M 8 en 2005, los mutantes sufrieron grandes bajas. Y concretamente el inicio de este número nos recuerda que los Morlock, muchos de los cuales perdieron sus poderes, sufrieron un terrible final. Los supervivientes, liderados por Masque, buscaron refugio en los brazos de Xavier, mientras Magneto optó por liderar la oposición, y resistencia a ese final. En este número, los X-Men y Spider-Man se unen para derrotar a Siniestro, que ha usado los clones de los mutantes para enriquecer los poderes de Kraven, quien acaba enfrentándose a su mentor. Finalmente lo derrotan.

Se trata de una historia que muestra una gran continuidad con el universo mutante y muestra lo poderosos que son los héroes, cuando se unen y trabajan en equipo. Además, destacar el tono adulto de las historias y un dibujo adulto de los personajes dibujados por Mario Alberti, que contrasta con el rejuvenecimiento actual. Cuando lees esta historia, tienes la sensación que los personajes eran más adultos antes que ahora.

ANTONIO VALDEPEÑAS

THE AMAZING SPIDER-MAN ANNUAL vol.1 nº 16
(G): Roger Stern
(D): John Romita jr.

Cuando me pidieron que hablase sobre team ups de Spiderman, lo tenía claro. Aunque naciese trece años después de este cómic, fue el primero que leí de ambos personajes gracias a los coleccionables, y enseguida me quedé prendado de Monica Rambeau, Roger Stern y John Romita Jr.

Esa elegancia del ya leyenda del cómic, creando historias en viñetas junto a las tintas de su padre, tenia un ritmo perfecto. La figura de Monica, ese pelo afro tan llamativo y lo resolutiva que era, dejando por los suelos a sus propios agresores y, de paso, a Peter, fue impactante.

Ver a Monica Rambeau, que estaba inspirada en la actriz Pam Grier (Jackie Brown), ya con su traje blanco o plateado —según tu cómic—, era la confirmación de que estabas ante un personaje único, carismático y destinado a hacer historia.

Y vaya si lo hizo. Aunque fuera moderadamente y en una colección alejada de donde estamos actualmente, Roger Stern quiso hacer algo distinto: no siempre los héroes blancos, pulcros y con un gran sentido del deber, sino una mujer afroamericana que no lo ha tenido fácil por su ascendencia y por ser mujer. Se le ningunea, no se le da el ascenso que merece y está harta de todo eso. Por eso es una cabezota echada para adelante, intentando hacer el bien como Policía Costera.

Un origen nada habitual para entonces, unos cánones completamente alejados, la voz tan distinta que le daba Stern, el fantástico diseño de Romita Jr. y esos poderes eléctricos nos dieron una aventura que, una vez la lees, se te queda para siempre en la retina. También la aparición de los Vengadores, con el típico enfrentamiento por error, tan clásico y tan romántico, que te hace sacar una sonrisa.

El personaje vive desde hace décadas en un limbo extraño entre el olvido, la añoranza de sus fans y el MCU, que no termina de lanzarla. Pero poco tiene que demostrar ya, porque la luz de nuestra capitana siempre resplandecerá.

PABLO SÁNCHEZ-LÓPEZ

Spiderman y Batman
(G): J.M. DeMatteis
(D): Mark Bagley

A mediados de los años 90, Marvel y DC colaboraron en gran cantidad de cross-overs, cruzando algunos de sus personajes más famosos. El súmmum de aquello sería la iniciativa Amalgama (recopilación en España ya, por favor) en la que los héroes de ambas compañías se fusionaban de forma, cuanto menos, curiosa. Mucho se podría discutir sobre Amalgama pero hoy no es el día ni el momento. Entre los cross-over publicados en aquella época, no me duelen prendas defender que este Spiderman y Batman es el mejor.

Sorprendentemente, en este caso no se buscó mezclar también autores de Marvel y DC, siendo J.M. DeMatteis y Mark Bagley, quienes se encargaban en aquella época de The Amazing Spiderman, los autores del tebeo. Supongo que el hecho de que DeMatteis tuviera a sus espaldas una larga y sólida carrera con DC (Liga de la Justicia, Doctor Fate, etc.) ayudaría.

La historia se basa en los puntos fuertes del guionista, un estudio psicológico de dos personajes traumatizados o severamente afectados por sendas pérdidas familiares. DeMatteis confronta y al mismo tiempo empareja dos personalidades tan aparentemente distintas como las de Bruce Wayne y Peter Parker, convirtiéndolos en dos caras de la misma idea de heroísmo. Al mismo tiempo, los villanos, Matanza y el Joker funcionan como dos interpretaciones del mal (ambas ancladas, de distintas maneras, en la locura). Hay mucho bocadillo de pensamiento pero funciona, Batman y Matanza no parecen pegar ni con pegamento pero funciona, el equipo que conforman los héroes con sus tiras y aflojas funciona.

Y qué os voy a decir si siempre he sido fan de Bagley. Su Joker no es memorable pero sí eficaz y su Matanza siempre me ha parecido de las mejores con su equilibrio entre lo posible y lo grotesco. El dibujante plantea páginas miméticas, especialmente cuando se trata de los héroes enfrentados a sus dudas y resuelve muy bien varias splash-pages más icónicas que funcionales.

Por si hay algún despistado por ahí, este artículo habla de cross-overs de Spiderman, no dice dentro de qué editorial, jejeje. Peter Parker es tan buen personaje que funciona bien con casi cualquier colaborador. Con Batman siempre hay el riesgo de jugar a exagerar el humor de Spiderman y la seriedad de Batman. Gracias a Dios, DeMatteis no cae en ese error. Ojalá una reedición de estos cómics.

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