La Ville (3,5): David B.

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ENTRANDO EN LA VILLA…

David B. (Nimes, 9 de febrero de 1959) es el seudónimo de David Beauchard, autor completo de cómics francés cuya obra magna, la autobiografía La ascensión del gran mal, le ha reportado interés y reconocimiento por doquier. Aprovecho la reedición de esta inmensa novela gráfica en España, que podréis encontrar en vuestras librerías bajo el título de Epiléptico, y su invitación al inminente Saló del Còmic de Barcelona para repasar dos de sus obras “menores” que han sido publicadas en España. Que no se me entienda mal con el epíteto de “menores”. Cualquier trabajo de David B. es digno de elogio, en tanto en cuanto a pesar de su prolífica bibliografía no pierde ni un ápice de creatividad e ingenio.

La obra de David B. se podría enmarcar dentro de un subgénero que podría responder al nombre de onírico-histórico. Sus páginas están impregnadas de sensaciones surgidas del más profundo subconsciente y muchas de ellas aderezadas por una querencia infantil por ciertas etapas de la historia de la humanidad. Así identificamos dos vertientes en su obra que se entremezclan en mayor o menor grado en cada nueva entrega. Las obras aquí reseñadas son un ejemplo perfecto. El dibujo se rinde con pleitesía al surrealismo y a la ausencia de leyes físicas que reinan en nuestros sueños. Leer un álbum de David B. implica visitar de nuevo ese mundo onírico por el que transitamos cada noche.

La figura de David B. en el mundo del cómic es indiscutiblemente crucial en la historia reciente del noveno arte, como fundador junto a Jean-Christophe Menu, Stanislas, Matt Konture, Killoffer y Lewis Trondheim de la editorial L’Association, que revolucionó el panorama editorial francés y supuso la eclosión de la nouvelle BD.

Pero otro día, con más tiempo, hablaremos de esta hornada y su necesitada renovación. Ahora, hablaremos de Los buscadores de tesoros y Los complots nocturnos.

HISTORIA

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LOS BUSCADORES DE TESOROS
David B.
Ediciones Sins entido
Cartoné. 48 pág. Color. 13 €

Los buscadores de tesoros es una saga ambientada en el Bagdad del siglo IX que bebe de todas las fuentes posibles de leyendas mitológicas y relatos oníricos. Un grupo de protagonistas heterogéneo en sus profesiones y sus creencias decide partir a la búsqueda de la sombra robada a uno de sus componentes, para caer en una emboscada revolucionaria con origen profético. En tal búsqueda, el verdugo deberá sortear trampas, ilusiones y amores pasados, así como interactuar con todo tipo de personajes: seres del mundo de las sombras, un espíritu del fuego enamorada de su amigo herrero, la princesa Diya (antiguo amor) y, cómo no, el gentío de los bazares de la capital del imperio.

Leer un David B. desatado implica encontrarse con un mundo extraño, remoto, que te atrapa y te sumerge irremisiblemente en sus profundidades. Los buscadores de tesoros se sitúa históricamente en el siglo IX, dentro del imperio musulmán en la dinastía abasida. El autor francés nunca ha ocultado su predilección por esta etapa y esta zona geográfica de la historia, y utiliza todos sus conocimientos del tema para enriquecer un relato claramente influenciado por las mil y una noches con detalles históricos y culturales. Ya en esta su entrega empezamos a divisar la diversidad en la caracterización de los personajes principales, con un espíritu del fuego, Zariyah, inquieta y juguetona, un médico armenio cristiano temeroso, un derviche pragmático y un verdugo, eje del relato, con sentimientos más nobles de los que el pueblo cree. Todas estas figuras se entremezclan en una ciudad donde se conjuntan el mundo real y el más allá, las tierras de sombras y el profeta velado, pasadizos imposibles y tierras sin lugar preciso.

David B. hace gala de lo que más sabe: narrar como nadie este tipo de relatos. Los buscadores de tesoros es una serie donde el autor pace, estudia, prepara las páginas para regalarnos una oración única bajo las reglas gramaticales del lenguaje del cómic. Todo aderezado con una historia que te envuelve como si de las telas del profeta velado se tratara, en la que el color, acertadamente, juega un papel fundamental y aprueba con matrícula: los contrastes entre las luces y las sombras (¡fundamental!), la alegría y la ansiedad, los detalles, están resueltos con maestría. Como todo lo demás.

SUEÑOS

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LOS COMPLOTS NOCTURNOS
David B.
Ponent Mon
Rústica. 124 pág. Bitono. 18 €

En 1992, David B. publicó en L’Association el libro Le cheval blême, una recopilación en forma de historieta de varios de los sueños que protagonizaron muchas de las noches del autor. Más de una década y media después, podemos leer en castellano Los complots nocturnos, el cómic que supone el regreso del autor francés a un mundo onírico que nunca ha abandonado por completo. Este libro recopila 19 de sus sueños entre diciembre de 1979 y septiembre de 1994, pasajes extirpados del subconsciente de un David B. en estado de gracia.

La imaginación deja paso al caótico y aparentemente sin sentido mundo de los sueños, donde todo es posible e incongruente, nada tiene un orden lógico ni una relación de causa-efecto palpable, pero sí un halo de dejà vu omnipresente que despierta cierta inquietud al descubrirse un fuerte lazo que integra todos los relatos en un universo metafísico común. Es la constante aparición de gestos y personajes, de obsesiones que embriagan a un David B. quijotesco. La paranoia invade al autor en sus sueños, una demencia que esculpe y da vida a criaturas improbables que pueblan las calles y los edificios de unas ciudades geográficamente imposibles. Es una locura desatada sobre la almohada que, una vez en el pincel, es cuadriculada y aprisionada por la mente despierta del dibujante. Allí encontramos sus miedos reales, los más recurrentes, los más instintivos, y que vemos asiduamente en su obra: ejércitos de la Gestapo, centurias romanas, el profeta velado, el gato de Giacometti, libros de Roland Topor, terroristas…

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Una espesa bruma azul se cierne sobre un David B. proscrito, héroe, espía… protagonista de un seguido de aventuras siempre bajo el manto de una noche cerrada. Un aire oscuro y denso impregna las distintas secuencias surgidas del inconsciente subversivo, con una estética que evoca con fuerza las series policíacas de los años 30. Azul, negro y blanco son los ingredientes de esta atmósfera naïf. Los colores se tocan pero no se mezclan; las superficies se definen con la exactitud que se sugiere en los espacios entre viñetas. Todos estos elementos conforman una suerte de entorno cubista para desatar el mundo surrealista que el autor alberga en su interior.

Mucho más que las guerras, la hambruna y el desasosiego presente en los distintos sueños relatados, da auténtico miedo cerrar el libro y despertar.

SALIENDO DE LA VILLA…

Premios:

Premio Alph Art al mejor guión, Festival Internacional de Cómic de Angoulême 2000
Nominado al Premio Eisner y al Premio Ignatz al mejor álbum y a la mejor obra extranjera en 2003

Bibliografía:

  • La ascensión del gran mal
      Volúmenes 1 a 6 (Ediciones Sins entido, 2001-2007)
      Reedición con el título de Epiléptico (Ediciones Sins entido, 2009)
  • Babel, Colección Ignatz (Ediciones Sins entido, 2004)
  • Los buscadores de tesoros
      Tomo 1: La sombra de Dios (Ediciones Sins entido, 2006)
      Tomo 2: La ciudad fría (Ediciones Sins entido, 2007)
  • El Capitán Escarlata, con Emmanuel Guibert (Ediciones Glénat, 2006)
  • Los complots nocturnos (Ponent Mon, 2006)
  • Hiram Lowatt & Placido, con Christophe Blain
      Tomo 1: La rebelión de Hop-Frog (Planeta deAgostini, 2005)
      Tomo 2: Los ogros (Planeta deAgostini, 2005)
  • El jardín armado y otras historias (Ediciones Sins entido, 2007)
  • La lectura de las ruinas (Norma Editorial, 2007)
  • Por los caminos oscuros
      Tomo 1: Los prólogos (Norma Editorial, 2008)
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    christianjrb
    6 mayo, 2009 20:19

    Excelente Post, jamás crei que en algun sitio de comiqueros llegarán a rendirle tributo a David B.

    Toni Boix
    7 mayo, 2009 7:04

    El post me parece muy apropiado, aunque yo soy de los que creen que entre La ascensión del gran mal y el resto de la obra de David B. media un abismo.

    Sergio Morales
    Sergio Morales
    7 mayo, 2009 9:49

    Y lo media, Toni, pero me parece tan injusto que se ningunee el resto de su obra…
     

    Toni Boix
    8 mayo, 2009 10:29

    Sí, sí, coincido contigo sobre no ningunear el resto de su obra.