Portada La cita de Pau Valls

Edición original: La cita (Andana Editorial en 2026 en castellano y Finestres Editorial en 2025 en catalán)
Guion: Pau Valls
Dibujo: Pau Valls
Color: Pau Valls
Asesoramiento linguistico:: Leticia Oyola
Formato y precio: Rústica con solapas. 152 páginas. 24€

Vidas cruzadas por la fatalidad.

«Nada de esto habría pasado si no te hubieras cruzado en mi camino.»

Por muchos planes que hagamos nuestras vidas se ven marcadas siempre por la imprevisibilidad del azar. Estamos a expensas de todos esos elementos que suceden a nuestro alrededor sobre los que no tenemos ningún control provocando que una cita soñada se transforme en una experiencia completamente diferente lo que esperábamos. Justo eso es lo que le sucede a Héctor, uno de los dos protagonistas de La Cita el cómic de Pau Valls (Alcoi, 1985) que Andana Editorial publica en castellano dentro de Andana Gráfica, su sello dedicado al cómic. Nos llega unos meses después de que Finestres lo publicara en catalán.

Héctor es un gris y solitario conserje de un colegio que conduce hacia una cita amorosa cuando una distracción al volante provoca que tengo un accidente en el que se ve involucrado el coche de Víctor. Aunque ambos salen relativamente ilesos sus coches quedan inutilizados y Víctor, el chofer de un mafioso que llevaba un cadáver en el maletero obliga a punta de pistola a Héctor a ayudarla a deshacerse de él. Es el comienzo de un día que no hará más que complicarse.

Pau Valls construye una historia que nos habla de vidas entrelazadas y casualidades que no sigue una narración lineal, ya que se edifica a través de diferentes flashbacks que saltan adelante y atrás en la vida de los protagonistas y nos permiten conocer el pasado de dos personajes mucho más parecidos de lo que en un principio podamos pensar. Y es que tanto Héctor como Víctor son dos perdedores producto de un entorno que siempre ha estado en su contra y nunca han tenido el arrojo para tratar de cambiarlo. Esos diferentes flashbacks centrados en cada uno de los personajes hacen que ambas historias transcurran de forma paralela y se entrelacen cuando la narración nos lleva al presente. Unas transiciones que se producen de forma totalmente orgánica sin necesidad de tener que usar textos de apoyo ni nada parecido y que nos deja muy claro el dominio que tiene del tiempo narrativo y sus diferentes ritmos. Una sensación que se acrecienta cuando llegamos a un final que invita a releer la historia con un nuevo prisma. Un manejo de las herramientas del medio que ya habíamos podido ver en Bigfoot, el cómic que se autoedito hace unos años, y en el fanzine Dan’s Club que ha realizado junto a Nadar, Esteban Hernández, Jaume Pallardó y César Sebastián.

Con La cita Pau Valls nos regala un thriller con mucho humor negro y algunas situaciones realmente absurdas con dos perdedores como protagonistas. Un planteamiento con mucho de tragicomedia criminal que nos hace pensar en referentes como el cine de los hermanos Coen, algunas de las novelas de Paul Auster donde una casualidad es el punto de arranque de la historia o cómics de autores tan relevantes como Daniel Clowes, Adrian Tomine, Jason o Chris Ware. Sin embargo, el autor sabe integrarlos en su estilo creando una historia que tiene entidad y personalidad propias que desde el género negro sabe construir una trama llena de giros inesperados y unos personajes secundarios que también saben brillar, aunque alguno se podría haber aprovechado más como la chica que se cruza con los protagonistas en la parte final.

Pero el peso de la trama recae en Héctor y Víctor, dos perdedores patéticos como los que poblaban algunas de las historias más destacadas de los autores del cómic alternativos americano surgidos durante los noventa, pero sin resultar tan grimosos como algunos de los que protagonizan algunas de las mejores historias de Clowes. Dos desconocidos unidos por el destino cuyas trayectorias vitales son como un espejo que devuelve en un reflejo similar, aunque deformado, pero la casualidad de su encuentro provoca que sus destinos se desvíen con un Héctor que acaba por ejercer un rol que casi le convierte en un héroe. En cambio, Víctor acaba tomando un camino que le lleva por un sendero mucho más oscuro.

Pau Valls dibuja La cita con un estilo de línea pulcra y claro heredero de los grandes autores estadounidenses que ya hemos mencionado. Un dibujo donde lo accesorio no tiene apenas espacio dibujando solo los elementos necesarios para construir la historia, algo que hace que sea virtualmente imposible saber cuál es el lugar donde transcurre, lo que dota al cómic de una universalidad que hace que cualquier se pueda acercar a él, pero también lo reviste de una irrealidad que casa muy bien con la historia. Esa sencillez del trazo se aplica también a los colores que, aunque emplea una paleta amplia, son planos, pero permiten reflejar a la perfección como va cambiando la luz y el entorno. Todo ello complementado con una composición de página muy clásica que hace la lectura muy fluida.

Con La cita Pau Valls firma un thriller sobre la fatalidad lleno de humor negro y violencia con una estructura narrativa que juega a la perfección con los saltos temporales demostrándonos que es un autor al que no perder de vista.

Lo mejor

• Lo bien integrados que están los flashbacks.
• La estructura de la obra es una enorme precisión.
• El humor negro que sobrevuela toda la historia.

Lo peor

• A algún personaje quizás se podría haber sacado más jugo.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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