
Super perrete
«¡Buen chico, Krypto!»
Mucho ha llovido o ladrado desde que, en aquel Adventure Comics #210 (1955) por Otto Binder y Curt Swan, fue creado por retrocontinuidad —sí, no todo es culpa de Bendis por más que os duela— Krypto, el superperro. Resulta que él sobrevivió a la explosión y Kal-El no es el último de Krypton; bueno, su primo también, y los que estaban en la Zona Fantasma, y… bueno, eso da para otro artículo porque de último tiene poco.

¡Buen chico!
Como ya dijo Enrique en el genial Magazine sobre mascotas DC y su repaso por los cincuenta de Superman, Krypto no fue el primero, pero supuso un punto de inflexión, el perrete más famoso, que ha tenido versiones de todo tipo, series y pelis, y ahora en «imagen real» + CGI ha sido todo un descubrimiento para aquellos que lo quieran ver trasladado de las viñetas y quienes no lo conocen, un pilar fundamental siempre ignorado al no ser «serio».
Ante tal trabajo de Gunn y lo suyo en la nueva película de Superman, DC ha tirado el hueso por la ventana y lo ha recogido Ryan North con Mike Norton, los elegidos para hacer esta miniserie origen, con recontinuidades —marca de la casa— y así los verdaderos fans se sientan en consonancia con el origen de Krypto antes de que digan «este no es mi Krypto».
Todo comienza en Krypton, un apacible día donde North y Norton, en un movimiento inteligente, nos proponen este número uno desde la perspectiva de Krypto viviendo su vida de perro, paseando, viendo otros como él, haciendo trastadas y cuidando a un bebé Kal-El mientras de fondo Jor-El y Lara van hablando de sus cotidianidades y cómo está Krypton, hasta que ocurre la desgracia que todos sabemos.
En ese momento los padres de Clark deciden hacer dos cohetes, uno para Kal y otro para Krypto, para que vaya con él y le defienda, pero sale mal y la trayectoria se tuerce dejando a Krypto solo en la Tierra sin poder auxiliar al pequeño y futuro Superman.
Un perro caído del espacio en una tierra que no conoce, sin poderes —perdidos por el shock y despertando poco a poco por el sol de la Tierra—
Esto es lo que nos ofrece Ryan North en su primer trabajo en DC, las aventuras y desventuras de Krypto con un déspota chaval pelirrojo que quiere salir del antro de mala muerte donde vive y, en el futuro, ser alguien temible y dueño de todo —ya imagináis de quién hablo—
Siendo un perro de salvamento en uno de los capítulos más tristes de todo el cómic, con una niñita y un amigo perrito que va haciendo mientras él mismo va recuperándose y recordando quién era hasta que por fin vuelva a los brazos de Kal-El ya adolescente y siendo Superboy.
La historia es la que es, pero North ya sabemos que es lo suficientemente inteligente para contarnos distintas historias y momentos que no se suelen contar entre el viaje de Krypto hasta su destino final, y lo hace de manera amena, con el sentimentalismo justo; no te vende emoción vacua y da propósitos y lugares a los animales que no se suelen ver en un cómic tan de pijama, tan puro.
En el apartado artístico tenemos a Mike Norton, que ya le dedicamos un magazine hace tiempo donde apuntábamos sus grandes virtudes como hombre de la casa: rápido, con una narrativa fluida, superheroica pura, limpia y además en este caso sabe dibujar a los animales y los parajes helados, frondosos, donde se pierde nuestro supercánido sin importar que le echen.
Un gran dibujante para una miniserie importante después de la película, pensada y bien estructurada para todo el público y con unas preciosas portadas de Jae Lee, que ha vuelto con más ganas que nunca haciendo distintas elaboraciones, alejándose de su zona de confort.
Ahora bien, el cómic tiene dos peros, uno de ellos que para mucha gente puede quedarse en un cómic más y para otros que se quede corto, dejando con ganas de más aventuras de Krypto mientras Superboy va creciendo.
Y, bueno, lo otro se ha comentado ya bastante en algunas reseñas, pero el formato escogido por Panini para editar esta miniserie es cuanto menos extraño: un tomo en tapa dura a 21 € cuando normalmente estas series están saliendo o en premiere o en one-shot, es decir, formatos económicos.
Es raro y puede alejar a potenciales compradores.
Lo mejor
• Lo pensada la trama de North no es un mero comic saquea carteras.
• La versatilidad de Mike Norton
Lo peor
• Que se queda corto…..
• El precio y la edición escogida cuando Panini suele editar esto en formatos económicos.












