Hellville, de Thomas Ott

Traemos a nuestra casa la obra Hellville, del autor Thomas Ott. Un trabajo en el que se recopilan varios relatos en los que dan cita un terror opresivo, una sátira traviesa y todo ello sin apenas usar palabras.

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Edición original: Hellville (Edition Moderne, febrero del 2005)
Edición nacional/España: Hellville (La cúpula, marzo de 2022)
Guion: Thomas Ott
Dibujo: Thomas Ott
Formato: Cartoné. 108 Páginas. 16,50€

El terror que deja sin palabras

«…nada en el mundo podrá separarlos.»

Cualquiera que haya oído hablar aunque sea de lejos sobre la figura de Thomas Ott, sabrá a qué atenerse con el cómic que hoy venimos a reseñar. Y es que el autor germano-suizo, se ha hecho un nombre en el mundo del cómic Underground, en concreto en el apartado más enfocado en el terror. Con un tono que en ocasiones puede rememorarnos a un Charles Burns con una intención menos rebuscada, nos lleva de la mano por un universo en el que no se dice nada, pues prácticamente la totalidad de su obra es muda, pero en el que las imágenes hablan por sí solas. Sin embargo, antes de desentrañar las maravillas tétricas de esta reedición de La Cúpula, cuya anterior impresión fue en 2013, conozcamos un poco a este autor.

Thomas Ott nació el 10 de junio de 1966 en Berna y pasó toda su infancia en Birmensdorf, cerca de Zúrich. Desde los 16 años asistió a una escuela de diseño gráfico, lo que lo llevó, al finalizar sus estudios, a la profesión de ilustrador y dibujante freelance. En la actualidad, su vida se reparte entre París y Suiza donde participa en numerosas exposiciones y acumula nada menos que 11 exposiciones colectivas, desde Berlín a París, pasando por Ginebra o Angulema, durante el festival internacional del cómic. Entre 1986 y 1996 se le dedicaron íntegramente cuatro exposiciones, incluida una en la galería Papier Gras de Ginebra. En 1985 ganó el premio del concurso de tiras cómicas de Sierre; el Premio Federal de Artes Aplicadas en tres ocasiones entre el 86 y el 93, así como el premio de la ciudad de Zúrich y el Max und Moritz que premia a un creador de cómics en lengua alemana, en el 91 y el 96. También publica en otras tantas revistas, Fanzines y diarios suizos o extranjeros, según lo permita su nacionalidad suizo-alemana.

El terror más opresivo y gamberro

En este volumen nos encontramos con una recopilación de 10 historias cortas, cuyos únicos puntos en común serían sus situaciones y ambientes cargados de terror, desasosiego y angustia. Podemos hablar desde un relato en el que se nos especifican 10 maneras de matar a tu marido, pasando por un relato en el que los elegidos por los ángeles son sometidos por las leyes de los humanos, o llegar a relatos en los que se trata el racismo, la guerra y la obsesión.

Como es evidente, en todos los volúmenes que recopilan varias historias, hay algunas que nos trasladan de forma más efectiva a ese ambiente cargado de Ott, pero al estar compuesto de relatos que varían mucho en contenido, gran parte del público afín a este género podrá encontrar su relato maestro, pese a que en todos ellos se puede deducir la maestría del autor.

Entrando en el contenido decir que cada historia tiene su propia doble lectura, aunque algunas se quedan en la superficie, dado que buscan más ser un elemento gamberro con el que divertirse más que algo que incite a la reflexión. No obstante, también podemos encontrar del segundo grupo, tanto en sus relatos con elementos sobrenaturales, como en los que se explora la obsesión en muchas de las facetas de la misma.

Uno de los elementos que quizás crea mayor sensación de tensión es el hecho de que sean mudos, excepto el primero de los relatos que ocupa 4 páginas. Lo que en un principio se podría intuir como una limitación, la de no poder explicar nada por la palabra, aquí se vuelve virtud; como en toda la obra de Ott. Esto es debido a que el autor se ve obligado a explicar solo por medio de la imagen todo lo que debería contener el texto, haciendo de la lectura algo absolutamente visual, y cuya necesidad plástica le exige alcanzar en cada viñeta una entidad de elemento narrativo. Cada viñeta, solo con el dibujo, debe llevar implícita el texto.

Y es que el dibujo de Ott es oscuro, es violento pero sobre todo es inmersivo. Con una técnica de rayado en el que parece rasgar las sombras o la luz, dependiendo de la viñeta, con su famoso dibujo en negativo (trazo blanco sobre papel negro), logra que todas las viñetas parezcan iluminadas como nos imaginamos que se ilumina una cara con una linterna por debajo al contar una historia de terror.

Como si fuera un Robert Crum más estilizado, Thomas logra que los decorados sean lugares siniestros sin nada más que sombras enfrentadas a un fondo común, como pudiera ser una pared, y que los rostros de los personajes aparenten ser tanto cazadores como presas, generando un mundo propio lleno de angustia y tormento, pero que no olvida por ello ofrecer una guinda de precisa ironía.

En conclusión, un volumen recopilatorio con elementos de terror y de travesura, en los que se dejan ver todas las virtudes de un universo con una autoría muy marcada y de la que se pueden extraer grandes dosis de narrativa y entretenimiento.

Lo mejor

• Que sea mudo, obligando al autor a crear viñetas con los elementos visuales como única herramienta narrativa.
• El ambiente opresivo que genera el estilo personal de Ott.

Lo peor

• Se lee en 10 minutos, pese a que la segunda lectura es infinitamente más jugosa que la primera.

Edición original: Hellville (Edition Moderne, febrero del 2005) Edición nacional/España: Hellville (La cúpula, marzo de 2022) Guion: Thomas Ott Dibujo: Thomas Ott Formato: Cartoné. 108 Páginas. 16,50€ El terror que deja sin palabras "…nada en el mundo podrá separarlos." Cualquiera que haya oído hablar aunque sea de lejos sobre la…
Guión - 8
Dibujo - 8.5
Interés - 8

8.2

Opresivo

Hellville termina por funcionar tanto en el apartado del terror más inmersivo como en el de relatos que quieran hacer pasar un buen rato a quien busque ese humor negro. Una pieza que en su conjunto sirve para entretener así como para reflexionar, pero que en ambos casos nos ofrece una maestría evidente en un apartado visual que habla por sí mismo.

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