Portada de No me da la vida. Crónica de un arquitecto en prácticas, de Danicollaterale

Edición original: Je suis charrette. Vie d’architecte (Delcourt, 20241)
Edición nacional/España: No me da la vida. Crónica de un arquitecto en prácticas (Salamandra Graphic, 2022)
Guion: Danicollaterale
Dibujo: Danicollaterale
Color: Danicollaterale
Traducción: Julia C. Gómez Sáez
Compuesto: Sergi Puyol
Formato y precio: Cartoné. 208 páginas. 27,95€

Una radiografía de la realidad detrás de los estudios de arquitectura de vanguardia.

«A partir de mañana… ¡nos toca carretear!»

Danicollaterale es el nombre artístico del italiano Daniele Pasin nacido en 1987 que durante doce años estuvo trabajando como arquitecto en París en estudios muy reconocidos como el Atelier Jean Nouvel, donde dio sus primeros pasos en la profesión como becario. Pero en los últimos años la ha dejado de lado para dedicarse al cómic. Tras debutar con el cómic infantil Entre les lignes en 2024 se pasó al cómic para adultos con No me da la vida. Crónica de un arquitecto en prácticas que acaba de publicar hace unas semanas Salamandra Graphic. Una novela gráfica de ficción basada en sus años de experiencia como becario que nos nuestra la realidad del trabajo en un gran estudio de arquitectura que se presente a concursos internacionales. Un trabajo que denuncia la explotación laboral, pero que además esconde una preciosa carta de amor a la profesión y la arquitectura de Paris con preciosas imagines de lugares tan emblemáticos como la Torre Eiffel, el Pompidou, Notre Dame, la Fundación Cartier o la sede del Partido Comunista, entre otros.

En sus páginas conocemos a Enzo, un joven arquitecto italiano, que comienza a trabajar como becario en el estudio AXN, dirigido por Xavier Nolan, un arquitecto de fama internacional ganador del prestigioso Premio Pritzker. Uno de esos arquitectos estrella completamente endiosado que se cree por encima del bien y el mal. Enzo acaba formando parte del equipo que tiene que presentar un proyecto para la construcción de un gran museo en Asia lo que le llevara a pasar varios meses trabajando en draconianas jornadas para tratar de conseguir que se lo adjudiquen. Unos meses en los que tiene que dejar su vida de lado para conseguir un objetivo que no le garantiza un trabajo en el estudio.

Danicollaterale es otro historietista con formación en Arquitectura como sucede con Manuele Fior, Agustín Ferrer Casas o Javier de Isusi por citar a unos pocos, pero en muy pocos cómics como en este vemos con es realmente el día a día de un arquitecto. Una historia que nos permite ver la precariedad y los excesos de un sector que funciona con un sistema jerárquico similar al de una sociedad de castas. En el que los becarios son las piezas del engranaje más baratas, pero que cumplen una función muy poco reconocida y que tiene también unas enormes cantidades de presión y estrés. Como en cualquier otro sector muchas veces se aprovechan de ellos para sacar un trabajo con la excusa de enseñarles, pero la realidad es que hay muchas empresas en las que tras muy poco tiempo son un trabajador más, solo que mucho más económico. De forma que se convierte en una injusta explotación laboral aceptada por todos. Una realidad que debe afrontar Enzo que no solo se encuentra con la precariedad laboral también la de la vivienda pagando una fortuna por un minúsculo apartamento de 35 metros cuadrados que deber compartir con un amigo. Una relación que luego no tiene casi importancia en la obra.

En No me da la vida vemos como las oficinas son microecosistemas con unas dinámicas de poder muy características donde los enchufes y el amiguismo son mucho más importantes para poder conservar el trabajo o ascender que hacer bien tu función. Un retrato en el que vemos además de la explotación, una competitividad despiadada y ejemplos palmarios de acoso sexual y laboral por parte de unos de los directivos de la empresa. Además de todo tipo de sacrificios personales como renuncias a relaciones personales, cualquier afición o incluso poner en peligro la salud por la mala alimentación o la falta de descanso. Todo ello por la incierta promesa de un futuro en la profesión que muchas veces no se cumple. En definitiva, la parte más turbia de la arquitectura y de los grandes estudios y sus jefes. Pero no todo es negativo en el trabajo, ya que vemos las relaciones de amistad que Enzo establece con dos de sus compañeros que se convierten en su sostén en esos días. Y también como su jefe directo sabe apreciar el trabajo que realiza, pese a algunos encontronazos durante ese proceso tan estresante.

Unas sensaciones como el estrés, el desconcierto por no saber lo que se tiene que hacer, o la ansiedad que están perfectamente reflejadas en unas brillantes composiciones de página que también sirven para mostrar como el tiempo se le echa encima a medida que llegan las fechas de entrega. Unas páginas en las que se van intercalando diseños del museo que están construyendo y de algunos de los edificios donde transcurre la historia o que visitan los protagonistas que ya hemos mencionado. Un dibujo de los escenarios muy cuidado llenos de líneas limpias y pulcras con una paleta de colores reducida donde primar los tonos rojos y azules. Además, a lo largo de obra vemos experimentos narrativos con las varias páginas con viñetas que se leen como si fuera un libro de Elije tu propia aventura. Un notable gusto por experimentar con el lenguaje del medio que nos deja ver a un autor inquieto que esperemos nos de muchas alegrías en el futuro.

En No me da la vida. Crónica de un arquitecto en prácticas Danicollaterale despoja de glamur la profesión poniendo el foco en las peores prácticas empresariales que llevan a cabo como los horarios maratonianos, la falta de descanso, los abusos de poder, el acoso y, sobre todo, como se aprovechan de los becarios. Todo con un dibujo realmente llamativo y lleno de personalidad que pone en valor todos esos diseños y dibujos que se hacen para construir edificios que luego quedan en el olvido.

Lo mejor

• El retrato sin edulcorar del trabajo de arquitecto.
• La composición de página del cómic y el ritmo narrativo.
• Los diferentes planos que se integran en la narración.

Lo peor

• El amigo de Enzo deja de tener importancia en la obra.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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