Fénix: Los albores de la tierra

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Como ya comenté, este primer volumen toma la historia que apareció en las páginas de la revista Manga Shonen en 1954 y que Tezuka reelabora para su nueva publicación en 1967. Recordemos que Fénix es un relato de lo más ambicioso en el que Tezuka planeaba plasmar la historia de Japón desde sus orígenes hasta un supuesto final. Este primer volumen nos introduce en una época de lo más primitiva, en la que nuestros protagonistas viven más de la fe que de la ciencia, en la que gobiernan chamanes pero existen guerras tan injustas como la actuales, injusticias tan grandes como recientes y en la que Tezuka habla de temas inmortales como la vida y la muerte.

Los albores de la tierra y sus personajes en su contexto histórico

Recreación de un poblado del período Yayoi en Yoshinogari.
Recreación de un poblado del período Yayoi en Yoshinogari.

Si bien es cierto que Fénix es un viaje por la historia japonesa y una especulación por el futuro del país y, por lo tanto, la obra es pura ficción, las sagas situadas en periodos históricos pasados se sustentan sobre una base real que Osamu Tezuka reelaboró para adaptar a la obra; esa misma razón es por que la que además de personajes ficticios nos encontramos con personajes históricos como la reina chamán Himiko, su hermano o el mismo pueblo de Yamatai.

La obra se sitúa en el perido Yayoi (300 a.C — 300 d.C.). Tal y como comenta Jonathan López-Vera en su blog sobre historia japonesa, este periodo fue corto pero de suma importancia en la historia japonesa:

[…] el periodo Yayoi fue escenario de múltiples y grandes cambios en relativamente poco tiempo, pasando de una sociedad de cazadores y recolectores a una basada en el cultivo, pasando de rudimentarias herramientas de piedra a herramientas de metal, convirtiendo los asentamientos en estables y la sociedad en estratificada. Todos estos cambios crearon la base económica y tecnológica necesaria para la posterior unificación social y política del país.

Es en el periodo Yayoi en el que comienza Tezuka a dar forma a su versión de la historia japonesa. Estamos en un pequeño poblado llamado Kumaso, al que llega un extranjero proveniente de una región mayor denominada Yamatai. Este hombre trae consigo no solo su presencia sino sus conocimientos: es un médico que se gana el respeto de la gente del pueblo sanando a una mujer enferma con lo más parecido que por aquella época podía llamarse «medicina moderna». La acción se mueve rápidamente a Yamatai, ciudad sobre la que se especula su posible localización: mientras que algunos la colocan al norte de la isla de Kyûshû, otros la colocan donde luego estaría Yamato, el primer estado japonés (que aparecerá en la tercera saga de Fénix), en Nara. Al no saberse la ubicación, Tezuka mismo establece la inexactitud de los datos en la página 60 y renuncia a dar una localización exacta en su obra. En sus propias palabras:

¿Es ese país llamado Yamatai el antiguo Japón o se trata de algún territorio del sur? La respuesta no se conoce con certeza, pero la teoría de que se trata del nombre del primer país que logró unificar Japón prevalece sobre las demás. Existen dos teorías acerca de la ubicación del palacio de Himiko. Una lo sitúa cerca de Nara, en la región de Kinki, y la otra en el norte de la isla de Kyûshû, hacia el oeste del archipiélago nipón. Fuese cual fuese su ubicación, lo cierto es que esta es la primera vez que Japón aparece descrito como tal en las paginas de historia.

Reina Himiko
Reina Himiko

Japón, por aquella época, no poseía un sistema de escritura, con lo que todos los datos conocidos sobre la historia de este periodo están recogidos en escritos chinos que daban cuenta de sus relaciones con el país vecino. Wa, como era denominado lo que hoy se conoce como Japón, tuvo contacto con China a través de Yamatai, en la que una reina chamán llamada Himiko ostentaba el poder. Según comenta López-Vera:

Puede sorprender que la líder del mayor de los reinos fuese una mujer, pero en la época parece ser algo bastante común que el poder lo ostentasen tanto hombres como mujeres, los cuales solían combinar tanto la autoridad secular como religiosa. […] En el caso de Himiko, sabemos que en el año 239 envió una delegación tributaria al emperador chino, práctica habitual en muchos otros reinos, aunque únicamente ella consiguió que éste la reconociese como soberana de todo Wa. Nos han llegado algunos datos de la vida de esta reina, como que era servida por mil mujeres y un único hombre, y custodiada por cien hombres, y que su único contacto con el exterior era mediante su hermano.

La reina Himiko es uno de los personajes que pueblan «Los albores de la tierra» y que, en sus últimos años de vida, aterrada con la idea de la muerte y la pérdida de la juventud, se obsesiona con la caza del fénix que supuestamente le otorgará la vida eterna. La obra, de esta manera, se va formando como una especie de collage en la que aparecen todo tipo de personajes que puede ser divididos en tres clases. La primera, la de los personajes ficticios, aquellos como el médico de Yamatai o su futura esposa, el general Sarutahiko o Nagi, el protagonista del relato. También aparecen, el segundo tipo, personajes históricos como Himiko, la reina de Yamatai, o su hermano Susano-o. El tercer tipo podríamos denominarlo el de los personajes míticos: al final del tomo aparece el Emperador Jinmu, famoso por ser el primer emperador de Japón, de realizar un viaje desde Kyushu hasta el centro del país y cuya mayor característica es la de llevar sobre sí un milano dorado. Este emperador, al parecer, fue una invención del Emperador Sujin y su existencia está tal vez basada, según Tezuka, en algún cetrero que trajo consigo a Japón un milano.

«Los albores de la tierra», de esta manera, es una mezcla de historia y ficción, adaptación y reelaboración que ayudan al autor a dar forma a su obra y así contar la historia no solo de su país sino de unos personajes que llevan consigo el estigma de la vida y la muerte.

Reseña

Fénix es, sin duda, una de las obras más ambiciosas de Tezuka; los temas que trata —la vida y la muerte— y el desarrollo circular de la obra, su ambientación histórica y futurística dan a Fénix un valor único. La obra, comentado el contexto histórico y habiendo dado un pequeño repaso a sus personajes, nos cuenta una historia sobre la historia. En este volumen lo que empieza en el pueblo de Kumaso acaba mucho más lejos, y los personajes dan muchas vueltas hasta acabar donde acaban. Con un estilo y una ambición que recuerdan al estilo y la épica de Shakespeare, en la que muchos personajes se enzarzan una épica lucha por el poder, por la vida eterna o la mera supervivencia y en la que están retratados tanto los vencederos como los vencidos, los estratos más bajos como los privilegiados, las victimas y los verdugos; la poderosa y salvaje esencia de la naturaleza hasta su benevolencia y poder curativo, Tezuka da cuenta de que todo, al final, influye en nuestra vida y que a la vez que la vida es un camino directo a la muerte, la muerte es una exaltación de la vida.fenininix_opt

Tezuka aprovecha las páginas de gran tamaño en las que deseó que se publicara el manga para trasladar todo lo anterior a sus dibujos; le vemos, por tanto, creando grandes fondos repletos de detalle, exprimiendo los recursos narrativos del cómic en secuencias de una fuerza y un dinamismo increíble. El Tezuka de Fénix es el Tezuka más flexible y creativo, el más atrevido y casi diría que el más apasionado. «Los albores de la tierra» es una de las cimas del cómic mundial, una de las historias mejor narradas, más ambiciosas y con mejor resultado que se han publicado en España.

Webgrafía

El periodo Yayoi: Historia Japonesa.

Como ya comenté, este primer volumen toma la historia que apareció en las páginas de la revista Manga Shonen en 1954 y que Tezuka reelabora para su nueva publicación en 1967. Recordemos que Fénix es un relato de lo más ambicioso en el que Tezuka planeaba plasmar la historia de…
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frankchalmers
frankchalmers
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11 septiembre, 2015 14:21

Caballero, tiene usted más razón que un santo. Fénix es una obra magna e imprescindible.