Pau Rodríguez Jiménez-Bravo (Palma, 1972) conocido como Pau en el mundo del cómic es un historietista, humorista gráfico, editor e ilustrador español con una larga carrera a sus espaldas tanto en el mercado nacional como en el extranjero. Tras finalizar sus estudios de Ilustración en la Escola Superior de Disseny comenzó a colaborar en Diario de Mallorca con tiras cómicas y viñetas, una labor que compatibilizaba con la autoedición de varios fanzines como Plomí Corgat, Tinta escampada, Grunt o Escápula Comics. Una actividad como autoeditor que siguió llevando a cabo en los noventa y la primera década del siglo XXI y que se convirtió en el germen de la editorial que creo en 2015 para publicar sus propias obras. A finales de los noventa consigue abrirse las puertas del precario mundo editorial comiquero. Algo que se materializo en varias colaboraciones en El Víbora para la que creo la serie Los repartidores de cerveza y en un cómic publicado por Under Comic titulado Escápula. A lo largo de los siguientes años publicó en cabeceras como ¡Dibus!, Nosotros Somos Los Muertos o Dibucomics, entre otras entra las que destaca la mítica Spirou que le sirvió para darse a conocer en el mercado internacional. Muchas de las historias cortas aparecidas en las revistas y autoeditadas se recopilaron en Escápula Greatest Hits (Edicions de Ponent, 2004). En los años siguientes compatibiliza varios cómics institucionales (Com es fa un còmic?, El bosc negre, La cova des Mussol) con colaboraciones con la colección je Dessine para la editorial francesa Éditions Vigot. En 2011 la editorial francesa Ankama Éditions empezó a publicar su serie de aventuras La saga de Atlas y Axis que es uno de sus trabajos más reconocidos y supone su consolidación como autor. La serie está compuesta por cuatro volúmenes viendo la luz el cuarto en 2017. Una serie que compatibilizaría con otros cómics como la serie Ze Jacky Touch guionizada por Sti para Éditions Paquet. A partir de 2015 y gracias al éxito de su recién creada editorial y la apertura de su cuenta de Patreon se centra en la creación de nuevos cómics viendo la luz obras tan interesantes como Baboon y Curtiss Hill (Premio Ciutat de Palma) y reeditando trabajos previos como Enemigos, que recogía historias cortas publicadas en Le Journal de Spirou, o Pau per tots, una recopilación de sus trabajos de humor gráfico para periódicos. En 2023 lanza la campaña de financiación del primer número de Las cinco banderas, su trabajo más ambicioso en el que nos va a relatar la historia de su abuelo, con un éxito arrollador. A finales del año pasado a visto la luz el segundo volumen de la serie y hemos querido entrevistarle para que nos hable sobre ella.

ENTREVISTA A PAU

Los primero muchas gracias por atendernos y enhorabuena por las dos entregas de Las cinco banderas que nos han encantado.

Me alegro mucho, ¡gracias!

¿Quién fue Vicente Jiménez-Bravo?

Un joven que se alistó voluntario al principio de la Guerra Civil en Madrid a los diecisiete años, perdiendo durante los diez años siguientes las riendas de su destino a causa de cinco banderas diferentes. Más tarde fue mi abuelo materno.

¿Cómo surge Las cinco banderas? ¿Te llevaba rondando mucho tiempo contar la historia de tu abuelo?

Sí, es una historia tan buena que te desanima de inventarte una, es de esas realidades que superan a la ficción. Pero a nivel de investigación y documentación era tan abrumadoramente difícil que no me atrevía. Al nacer en 2017 mi hija pequeña, que no le conoció, sentí la necesidad de transmitirle de dónde venimos, lo que me obligaba a saberlo mejor yo también, y me propuse hacerlo con un tebeo, porque es mi oficio, y porque es un medio ideal para trasladar toda esa información y emociones. También pensé que se podía vender bien, porque creo que hay mucha gente interesada en la Historia que no les pudieron contar sus padres o abuelos. Así que, sabiendo que tenía mucho trabajo no remunerado por delante, me tracé un plan a largo plazo para hacer posible este cómic mientras dibujaba otros. Monté la editorial Escápula, un Patreon, los Verkamis…

¿Cómo llegan a ti los escritos de tu abuelo?

Cuando murió en 1.999, encontramos entre sus cosas varias fotos y documentos de Francia, y tres cuadernos en los que había escrito con mucho más detalle las aventuras que nos contaba, y algunas que no había contado. Cuando muere un ser querido, te aferras a los rastros que deja, y transcribimos esos cuadernos al ordenador para que todos pudiéramos tener una copia.

¿Cómo ha sido el proceso de documentación?

Difícil pero apasionante. Para hacer el cómic necesitaba información que siempre había querido saber, pero no sabía cómo, ni tenía tiempo para dedicarme a buscarla. Este proyecto fue la excusa para poder pasar, por ejemplo, cinco o seis horas cada tarde durante más de un año revisando decenas de miles de documentos sobre la brigada “Garibaldi” que se encuentran digitalizados en la web de un archivo de Moscú, en busca de la pista de mi abuelo. Leí muchísimos libros sobre la guerra, el Madrid de la época, memorias de otros soldados, oficiales, etc. Y fui recabando información gráfica: uniformes, armas, camiones, coches, fotos de la época de pueblos por los que pasó mi abuelo, campos de concentración, etc. Lo mejor de este proceso es que he contactado con expertos en cada materia, y siempre he encontrado una colaboración entusiasta. Tengo que agradecérselo a todos ellos cada vez que tengo la ocasión, como ahora, han sido imprescindibles para este cómic.

Entrevista Pau Las cinco banderas

¿Cómo es tu proceso de trabajos? ¿Usas un guion cerrado?

Hago paralelamente el guion y la documentación, bocetos, etc, pero no empiezo a dibujar páginas hasta que no sé a dónde va la historia y cómo termina. Después de decidir todas las escenas y escribir los textos y los diálogos, hago un “découpage” (todas las páginas en pequeñito) para saber cuántas páginas tendrá cada cosa. Normalmente no hago una misma cosa todo el rato, mientras hacía este guion, estaba dibujando páginas de guiones anteriores.

Es una serie con textos extraídos directamente de los diarios de tu abuelo, ¿te ha resultado difícil decidir cuáles quitar y cuáles dejar?

La mayoría de textos aportan una emoción, y una información sobre la época, que costaba renunciar a ellos. Pero esto es un tebeo, hay que contar también con las imágenes. Decidí mantener los textos originales cuando eran reflexiones en un ambiente de muy poca acción, como los campos de concentración, lo que da a las páginas una pesadez que se corresponde con lo que se cuenta. Convertí en imágenes las descripciones (siempre documentándome exhaustivamente), y dialogué algunos pasajes, manteniendo la forma de hablar de mi abuelo y de la época. Otras escenas son más de acción, de cómic-cómic. He procurado usar el lenguaje del cómic adaptado a cada cosa que se cuenta.

¿Te planteaste en algún momento que los protagonistas no fueran animales?

Sí, pero lo descarté por varios motivos. Quería hacer el mejor cómic posible, contarlo de una forma que solo en cómic es posible, y de una manera que hasta los niños pudieran interesarse -como nos interesábamos nosotros de pequeños-. Narra unos años en que los humanos se diferencian menos del resto de animales, y en las que más destaca un comportamiento humano.

Hay otros precedentes de historias de guerra hechas con animales, también con personas. Pienso que en nada podría mejorar este tebeo si hubiera dibujado personas.

Nos ha gustado mucho el color, ¿qué te lleva a decidirte por usar esos tonos?

Siempre antes de hacer un tebeo hay que tomar muchas decisiones, y una es el color. Decidí usarlo como aliado narrativo, y colorear de manera diferente las escenas que suceden bajo cada bandera. Color para la Guerra Civil (sus experiencias más vívidas), sepia para Francia, como las fotos que conservó, rojo para el infierno de la batalla de Dunkerque, verde grisáceo mientras estuvo bajo los alemanes, y gris para la España franquista.

¿Por qué crees que el papel de miles de españoles en la lucha contra el fascismo sigue siendo desconocido 40 años después de la dictadura?

En parte porque la mayoría no pudieron contarlo, en parte porque la historia oficial de la dictadura apisonó la Historia. Suerte que había historiadores extranjeros.

¿Cómo ha sido recibida la obra en España? ¿Y en el resto de los países donde se ha publicado?

Aquí está siendo mi obra más vendida, con un éxito histórico en la venta anticipada en Verkami. En Francia tiene también buenas ventas y buenas críticas, y es que es una historia que allí también interesa, porque muchos españoles se quedaron allí y sus descendientes también tienen sed de conocimiento. Y lo que se cuenta también es desconocido en Francia, es una parte vergonzosa de su Historia, sobre la que se corrió un tupido velo, es algo relativamente nuevo para el resto de los franceses.

¿Cómo ves los intentos de una parte del espectro político de tratar de revertir o dejar sin aplicar las leyes de memoria histórica? ¿Crees qué vamos a repetir la historia que vivió Vicente?

Espero que no. A ellos les iba mejor con la dictadura, es normal que la defiendan. Lo que empiezo a sospechar es si la maldad o el sentimiento de culpa son hereditarios, ya que no veo en qué puede perjudicarles, a ellos que no participaron en la guerra ni habían nacido, que se conozca la verdad, que la gente encuentre los restos de sus seres queridos asesinados y que se borren los símbolos de un Estado asesino de sus propios ciudadanos.

¿Qué crees que le parecería a Vicente ser el protagonista de tu cómic?

Creo que le gustaría. En parte me dedico a los tebeos porque él nos los compraba. Le encantaba la lectura y admiraba a los dibujantes de prensa.

¿Qué has aprendido haciendo Las cinco banderas?

Todo lo que siempre quise saber para entender mejor lo que nos contaba mi abuelo. Y también que uno puede hacer lo que quiere hacer. A priori parecía imposible hacer por mis propios medios un tebeo de 350 páginas con toda esa documentación.

¿Qué te aporta el crowdfunding? ¿Tienes previsto que salga un tomo al año? ¿sabes más o menos cuando comenzara la campaña de crowdfunding del tercero?

Por una parte, me anima a trabajar ver que hay tantos lectores esperando. También me aporta por adelantado el dinero para pagar la edición y la impresión de los libros, que es lo que ha dado viabilidad al proyecto. También me obliga a concentrar la publicidad durante 40 días, así no te despistas ni te duermes en los laureles. Mi intención era sacar un tomo al año, pero por ahora he tardado dos años en dibujar cada libro, sobre todo porque buscar la documentación necesaria consume mucho tiempo. El del tercero saldrá cuando tenga terminado el libro, para poder enviarlos poco después del Verkami.

Si a algún lector le ha gustado Las cinco banderas, ¿qué otro cómic tuyo le recomendarías?

Creo que a quien le guste uno de mis cómics, le gustarán todos los demás. Tienen mucho en común: aventuras, emoción y humor, con los mejores dibujos que soy capaz de hacer. La Saga de Atlas & Axis, Enemigos, Baboon, Curtiss Hill

¿De qué autor no te pierdes ningún trabajo?

De Corben, de Van Hamme-Rosinski, de Max, de Blain, de Eisner, de YannHugault, de Bertail, Hermann, Dany, Giardino, Bryan Talbot, Émile Bravo, Bourgeon

¿Qué le espera a Vicente en las próximas entregas?

Un poco de ilusión, la batalla de Dunkerque, una granada de gas iperita, la construcción de una base de submarinos nazi…

Un abrazo y muchas gracias.

Enlaces de interés.

– Reseña de Las cinco banderas 1: Liberté, egalité, fraternité por Diego García Rouco.
Página web de Verkami para estar al tanto del comienzo de la campaña de crowdfunding del tercer volumen.
Página web de Escapula.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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Grijaldo
Grijaldo
Lector
26 febrero, 2026 11:49

Vaya pues no conocía esto, que interesante, le echaré un ojo a ver.