Entrevista con Igor Kordey

El artista croata Igor Kordej nos relata sus inicios en su Yugoslavia natal, su paso por el cómic mainstream USA y su trayectoria actual en el mercado francés en esta entrevista realizada en el pasado Comic Barcelona.

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IGOR KORDEJ: “Trato de contar la historia lo mejor posible, atrapar al lector y no dejarle ir. Eso es contar historias. Esa es la magia“.

La trayectoria de Igor Kordej (o Kordey como se le conoce fuera de Croacia) en el mundo del cómic se remonta a principios de la década de los 90 donde empezó a destacar en los movimientos artísticos yugoslavos de antes de la Guerra de los Balcanes. Posteriormente publicó obras en Italia y Francia para luego pasar al mercado USA donde colaboró con editoriales como Dark Horse y Marvel. Desde 2005 publica regularmente en el mercado francés donde ha conseguido el reconocimiento que se merece.

Durante el pasado Comic Barcelona tuvimos ocasión de hablar con él por cortesía de ECC Ediciones, donde ha publicado algunas de las obras de su etapa europea como Nosotros, los muertos, Historia Oculta y la reciente Marshal Bass. Entre una taza de café y otra, empezamos a hablar con él ojeando un tomo de la edición española de Nosotros, los muertos que suscitó un par de comentarios del dibujante en los que mencionó el parecido con una colección de sellos y dio gracias porque Marshal Bass se haya publicado en formato “álbum de verdad”.

ZONA NEGATIVA (ZN): ¿Cuándo empezaste a leer cómics? ¿Qué fue lo primero que te gustó?

IGOR KORDEJ (IK): Una pregunta muy original (risas). Empecé cuando era muy pequeño, con cuatro o cinco años. En la antigua Yugoslavia había una revista semanal llamada Blue Herald que era una copia exacta de la revista británica Eagle de aquella época. Tenía historias de ciencia ficción como Dan Dare y los mejores artistas de la vieja escuela de los años 50 y 60 publicaban sus series en esta revista. Así quedé impresionado por comics de altísima calidad desde muy pequeño. En realidad estaba enganchado y aprendía a leer, escribir y a dibujar inspirado por esos cómics. Yo quería estar en eso y ser uno de esos tipos porque desde una edad muy temprana yo quería hacer cÓmics. Así, cuando tenía ocho o nueve años, junto con otros chicos del barrio, empezamos a producir nuestra propia revista de cómics que era una copia de los cómics que se publicaban en ese momento. Rehacíamos todo el dibujo de nuevo y lo distribuíamos entre los compañeros.

Página de Diosamante (2002) con Alejandro Jodorowsky

ZN: ¿Cuál era el nombre de la revista?

IK: Espera un momento (piensa). Albatros y yo diseñé el logo (risas). Eso fue el principio de todo.

ZN: El año pasado hablamos con R.M.Guera y nos contó muchas cosas del mercado cómics de Yugoslavia que es muy desconocido en España o Francia. Hemos leído que ud. empezó en un grupo llamado Novi Kvadrat. ¿Qué era eso?

IK: Era un grupo de autores jóvenes, de entre 18 y 19 años, que nos juntamos para ir a por el mercado de forma conjunta. Eramos 7 u 8 autores y nos hacíamos llamar Novi Kvadrat, que significa Plaza Nueva, y tuvimos mucho éxito. Sólo estuvimos tres años juntos pero conseguimos conquistar todas las revistas juveniles de esa época trabajando juntos. Nos hicimos famosos y nos separamos (risas). Después de tres años, en 1979, nos separamos y cada uno siguió su camino en diferentes medios como la televisión o la prensa. Novi Kvadrat realmente fue el principio de una nueva era. Cuando nos juntamos, en 1977, todavía estábamos en la escuela de arte pero queríamos hacer algo diferente porque no nos gustaba la situación de los cómics que había en aquellos días. Todo eran cosas como el Príncipe Valiente o Rip Kirby y nosotros queríamos algo nuevo y diferente. Ya estábamos bajo una gran influencia de la revista Metal Hurlant, de las revistas italianas o del Mad Magazine. Queríamos hacer algo diferente y lo hicimos con éxito. Nos convertimos en una gran influencia para otros autores de cómics y también para los lectores. Todo eso pasó en la época del movimiento punk y la New Wave en la música y coincidió con una gran explosión de la cultura y el arte en Yugoslavia, desde 1977 a 1979. Realmente marcamos una época muy buena y todavía hoy en día se publican libros y ensayos sobre este periodo analizando el secreto de su éxito. Mi teoría es que coincidimos con un buen escenario en el que algunos políticos jóvenes, que después se convirtieron el líderes de la Croacia independiente, estaban intentando hacer cosas al margen del partido comunista, queriendo avanzar, y nos utilizaron como un vehículo para hacer algo diferente. Todo es política, no se puede escapar de ella (risas).

Página de La saga de Vam (1988)

ZN: Y después de la separación del grupo, ¿Es cuándo dio el salto al mercado francés?

IK: En realidad no di el salto porque en aquella época Yugoslavia era un mercado bastante grande. Yugoslavia tenía más de 22 millones de habitantes y muchos de nosotros ya estábamos contentos con este mercado pero yo supuse que no iba a durar para siempre, así que en 1986 fui al Festival de Lucca, con todos mis originales bajo el brazo, para intentar encontrarme con las editoriales europeas. Allí me encontré con los editores de Les Humanoïdes Associés y me compraron mi primera serie larga, llamada The Legends of Vam (La Saga de Vam), que publicaron entre 1987 y 1988. Y después de eso el resto es historia (risas).

ZN: Pero antes de eso, a principios de los 80, recuerdo haber leído algunas historias cortas suyas en revistas europeas. ¿Eran historias cortas o eran parte de un álbum? En particular recuerdo una de un hombre esperando la detonación de una bomba atómica…

IK: Eso era parte de una serie llamada Metro, que fue publicada por primera vez en España como parte de un álbum llamado Del mismo Lado (en español en el original) escrita por Mirko Ilic. Así que empecé mi carrera internacional en España.

Portada del álbum Del mismo lado de Mirco Ilic e Igor Kordej

ZN: ¿Con Toutain?

IK: Sí, con Toutain. Ellos también publicaron La Saga de Vam en la revista Zona 84. Solían llamarme “El yugoslavo genial” (risas). Yo era joven, de unos 22 o 23 años, y me sentía muy orgulloso de eso.

ZN: También realizaste una historia llamada Las cinco estaciones (Les cinq saisons) con Django Nenad. ¿Era una serie o fue un número único?

IK: Estaba previsto que fuera una serie, Las Cinco Estaciones, pero sólo conseguimos publicar uno. Luego nos llegó mucho trabajo y nos separamos. Django siguió trabajando en ello pero llegó un nuevo editor y no le gustó como continuaba la serie. En aquella época una corporación de influencia cristiana compró Dargaud y decidieron que no querían lo que habíamos previsto por lo que no realizamos las continuaciones. Estaba planeado como cinco estaciones: el verano, el otoño que es la que se publicó, invierno, primavera y la quinta que se iba a titular Deseo (Desire), pero nunca conseguimos hacerlas. Django y yo nos reencontramos 20 años más tarde, en el 2007 o 2008, y volvimos a ofrecer la obra en el mercado francés, pero no les gustaba así que lo dejamos ahí y sólo habrá un álbum, a pesar de que era un concepto asombroso.

Página de Les cinq saisons. Automne

ZN: En esa obra su estilo era más caricaturesco, ¿Correcto?

IK: Me gusta practicar ese estilo más caricaturesco cuando tengo la ocasión, es verdad, pero depende de la historia por supuesto. No lo hago siempre. Me gusta dibujar esas caras exageradas… En Marshal Bass he tenido la oportunidad de hacerlo. Los franceses tienen una palabra para ello “la trogne”. Es un estilo sobre exagerado y me gusta.

ZN: Cambiando de continente ¿Cómo recuerda su trabajo para el mercado USA?

IK: Bueno, lo primero de todo, ellos me despidieron (risas). Fue en 2004, así que los odié por ello y todavía lo hago. Juré que nunca haría nada más para el mercado americano, porque fueron muy groseros. Básicamente trabajar con ellos era el concepto de trabajar para una gran corporación de negocios: te adoran mientras te pueden usar como a un caballo de carga y cuando creen que ya no te necesitan se deshacen de ti sin pestañear. Eso no es un trato humano. Hay una gran diferencia con el mercado francés, todas las editoriales, los editores y, incluso, los aficionados me tratan como a un ser humano. Además los precios y los royalties son mucho mejores en Europa. Cuando firmas un contrato con una gran compañía americana, como Marvel o DC, te pagan muy bien pero dejas de ser un autor. Te conviertes en un vehículo para producir como un esclavo, cómics que venden como si fueran patatas fritas. Además siempre empujados por la industria del cine, así que no había oportunidad para hablar de arte o cualquier otra cosa. Esa es la gran diferencia cuando lo comparas con el mercado francés donde los editores te tratan como a un autor, eres el creador de la serie y el dueño de tu material. Cuando firmas con Marvel, DC o Dark Horse no posees nada, así que pueden usarte cuando quieran porque en el contrato pone que son dueños de tu trabajo hasta el final del universo (risas). Eso no me gusta porque no es humano tratar a la gente así. Son autores que están sudando sangre para producir algo bonito y ellos se lo están quitando.

ZN: ¿Y tuvo algún tipo de contacto con Grant Morrison o Chris Claremont mientras estuvo trabajando con ellos?

IK: No, no, los editores me enviaban el guion y yo hacía lo que tenía que hacer. Creo que les gustaba lo que hacía porque los editores nunca me pidieron cambiar nada o que hubiera algo mal. El editor solo me decía que les gustaba mi trabajo y que siguiera haciéndolo así pero nunca nos encontramos. Una vez, en la Comic Con de San Diego, en el 2002 creo, me encontré a Grant Morrison, el guionista de los X-Men, en el ascensor iba acompañado de dos chicas guapas muy altas, con mucho encanto, como chicas de compañía. Él había pagado a esas chicas para que le acompañaran por la convención, para parecer un pez gordo (risas). Eso es lo que la gente allí hace para parecer más importante de cara a la opinión pública. Es bastante divertido y de hecho me empecé a reír en el ascensor hasta que me miraron raro (risas).

Página de New X-Men con Grant Morrison

ZN: Después de eso, volvió al mercado francés el 2005.

IK: En el 2004, en realidad, un par de meses después de que me despidieran.

ZN: Desde entonces ha dibujado más de 60 álbumes

IK: Más de 70, en concreto, y todos para Delcourt.

ZN: Eso es una gran cantidad de trabajo para un artista europeo ¿Cual es su secreto?

IK: Es sencillo, de hecho soy muy rápido. Pero ya es hora de ser rápido después de más de 40 años en el negocio. Verás, yo nunca voy leyendo el móvil cuando voy por la calle. Me gusta observar la belleza, observar los vehículos, la gente, el lenguaje corporal y todo eso y recordarlo. Así, cuando me pongo a trabajar en un cómic lo hago de memoria y no necesito muchas referencias ni nada de eso. Puedo dibujar un coche de 1999 o uno de 2015 porque los vi en la calle y los recuerdo. Así es muy fácil para mi hacer una página en un día, por ejemplo. Pero eso no es un secreto, es sólo práctica. Cuanto más haces, mejor eres. Es como esos famosos pianistas que practican 10 horas al día, o los guitarristas famosos. Cuanto más practicas, mejor eres. Así llega un día en el que empiezas a improvisar y estás fingiendo, pero nadie lo sabe porque tiene muy buena pinta y les gusta (risas).

ZN: ¿Cuál es el estilo de Igor Kordey? ¿Cómo definiría su estilo?

IK: No lo sé. No sé si tengo un estilo. Mi objetivo es hacer las cosas lo mejor posible en las circunstancias que tenga. De hecho ya no pienso en estilo. Solo intento hacer las cosas lo mejor que pueda. ¿Qué es el estilo? Yo no lo sé (risas).

Página de Smoke

ZN: ¿Ha estudiado narrativa? Porque su dibujo es muy cinematográfico…

IK: Yo no hago bocetos ni cosas de esas. Cuando leo el guion, pienso en él en el camino, cuando voy por la calle o comiendo, todo el rato voy pensando en el guion y cuando empiezo a trabajar tengo todas las imágenes en mi cabeza. Primero hago el trabajo en lápiz, de forma tosca, para el diseño de la página y ya sé que es lo que voy a hacer. Es como un proceso. También es parte de la práctica, como visualizar la película. Me convierto en un director de cine explicando su visión. Es más una cuestión de pensar y no de hacer miles de bocetos, sólo pensar en ello. Me gusta empezar a trabajar con algo real en el papel, primero tosco con los lápices para obtener la composición de la página y luego hago la mayor parte del trabajo con la tinta y el pincel. Yo no sé nada de estilo (risas).

ZN: Pero a pesar de ello tiene un estilo, sus páginas son muy reconocibles a simple vista.

IK: Correcto, me suelen decir que mis páginas están llenas de energía y de esa dimensión orgánica. Pero es probablemente el resultado de no hacer demasiados fuegos artificiales. Lo que me imagino en mi cabeza es lo que pongo en la página. Creo que es lo mejor. Ante todo, los últimos 20 años he intentado descubrir las mejores maneras de contar historias y no de deslumbrar a la gente con muchos trazos y sombreados. Trato de contar la historia lo mejor posible, atrapar al lector y no dejarle ir. Eso es contar historias. Esa es la magia. Todavía no he descubierto todos los secretos y sigo buscando la mejor manera de atrapar a la gente con la historia y no dejarla ir hasta el final.

Página de Empire

IK: No sé muy bien como explicarlo pero es la forma en la que me gusta hacer las cosas porque nunca puedes acabar de buscar la mejor manera de contar historias. Si echas un vistazo a mis primeros trabajos, como Les Cinq Saisons o La Saga de Vam, intentaba impresionar a los lectores con bellas acuarelas, con detalles,… pero ya no más. Ahora intento imaginar la mejor manera de contar la historia. Esto es una cosa asombrosa para investigar, meterse en la mente de la gente, en cómo aceptan tu trabajo, cómo observan, qué les gusta, cómo leen el material de una determinada manera, y cuando has imaginado todo eso es cuando puedes entregar la mejor historia posible. No sé si me he explicado bien pero es algo en lo que llevo trabajando muchos años.

ZN: Ha trabajado habitualmente con un grupo de guionistas reducido formado por Jean-Pierre Pecau, Jean-David Morvan y Darko Macan. ¿También participa en los guiones cuando trabaja con estos escritores o sólo se encarga del dibujo?

IK: Ok, hay una diferencia sustancial entre Pecau, por ejemplo, y Macan. Pecau es un tio muy desordenado, tiene grandes ideas pero su trabajo técnico es muy desorganizado. A veces se olvida de utilizar algún personaje y otras se mete en callejones sin salida y se pierde. Si yo encuentro este tipo de cosas cuando estamos empezando, él me deja hacer lo que me de la gana con el guion y la historia si creo que tengo una idea mejor. Él me dice ‘Ok, adelante’ o ‘ningún problema, hazlo'(risas). Me gusta porque es un desafío. En el otro lado, Macan, es un narrador de historias más al estilo americano, muy preciso. Darko también es dibujante, hace sus propios cómics, por lo que sabe exactamente que quiere en cada página y lo que espera que le des, y yo tampoco tengo problemas con eso. No necesito improvisar porque es muy preciso y desarrolla las historia de una forma muy agradable, por lo que no tengo que hacer trabajo extra cuando colaboro con él. En este sentido prefiero trabajar con Darko, porque sabe lo que quiere y conoce muy bien su trabajo. Creo que Darko es uno de los mejores guionistas de la actualidad. Cuando era más joven, me imaginaba haciendo una historia con Alan Moore o con Neil Gaiman, pero cuando empecé a trabajar con Darko creo que es el mejor. Es un tío asombroso.

Página de Nosotros, los muertos con guion de Darco Macan

ZN: ¿Le gustaría escribir sus propias historias?

IK: A veces, pero sobre todo historia cortas. Escribir una historia también requiere práctica. Si eres un guionista profesional, si trabajas 8 horas cada día en esto, sabrás como hacerlo, como hacer la presentación, nudo y desenlace correctamente. Pero yo no tengo tiempo para ello porque la mayor parte del tiempo estoy dibujando. Por eso me gusta el trabajo en equipo con un guionista profesional. Creo que así funciona bien.

ZN: ¿Qué nos puede contar de Marshal Bass? La serie ha empezado a publicarse en España hace poco tiempo

IK: Te puedo contar que la adoro (risas). Lo más importante es que es mi primer western. Nunca lo había hecho antes y eso que soy un gran fan del género. Yo colecciono películas del oeste, especialmente spaghetti western y lo que llamaron el western revisionista de finales de los 60 y los 70 con directores como Sam Penkimpah. Nunca antes nadie me había ofrecido hacer un western pero en 2017 mi editor en Delcourt nos dijo ‘Hey chicos, hay una gran hueco que rellenar en el apartado de western, ¿por qué no hacéis uno vosotros?’ y nosotros dijimos ‘Joder, porque no’ (risas). Lo único que no quería hacer era copiar algo ya hecho, porque no tendría sentido. Lo que quería hacer con Marshal Bass era algo más realista porque en la segunda mitad del siglo XIX, cuando ocurre esta historia, la gente no vestía esos sobreros tan grandes o las botas de punta. Todo se inventó en los 40 y los 50 en las películas americanas del oeste. La gente del oeste en el siglo XIX tenía un aspecto totalmente diferente. Por ejemplo, cuando los vaqueros terminaban su trabajo y cobraban, les gustaba ir a la gran ciudad a gastar su dinero e iban muy limpios y aseados. Solían vestir trajes, cortes de pelo cuidados y el bigote arreglado. Eran limpios, no iban polvorientos y malolientes como los presentaban en las películas del spaghetti western. Ese mundo era completamente diferente.

Página del primer álbum de Marshal Bass

IK: Hice mucha investigación en cuanto vestimenta, armas, el estilo de los asentamientos de Arizona y los de Méjico, y todo eso y descubrí que aquello era muy diferente de lo que nos enseñaban en las películas. Eso es lo que quiero mostrar en Marshal Bass. Por eso en Marshal Bass no encontrarás los sombreros de ala ancha que llevaba John Wayne o las botas de punta que se inventaron después de la Segunda Guerra Mundial. Antes de eso, había un calzado conocido como la Bota Española, que eran cuadradas, y durante la Guerra Civil Americana, el ejercito fabricó unas botas que se podían poner indistintamente en el pie derecho o en el pie izquierdo para que los soldados no tuvieran que pensar en ello y pudieran ir a la batalla más rápido. Incluso al final de la guerra, la Confederación fabricó botas de cartón por la escasez de piel. Este tipo de detalles son los que intento poner en mi western para que sea más realista. Por ejemplo, ellos nunca llevaban esos cinturones caídos donde colgar la pistola, sino que las llevaban bien arriba para poder agarrar las armas desde ahí. Son pequeños detalles pero son importantes para mi porque el oeste era algo diferente. Y no duró mucho tiempo, apenas 10 o 15 años del salvaje oeste. Ese es el tema, buscar algo para que la gente se imagine como era el oeste. Hacer un poco de historia con los cómics y en eso Darko es muy bueno. Tiene grandes ideas para desarrollar en la serie.

ZN: Hasta el momento hay publicados cuatro álbums ¿Habrá más?

IK: Estamos trabajando en el quinto álbum. No es una serie cerrada y durará mientras la gente la siga comprando. En el quinto álbum hemos convertido el western en una historia de crímenes victorianos en una gran ciudad como es Philadelphia. El cuarto era una historia de prisiones por lo que queremos ir más allá del western. Es todo un desafío, ya que estamos adaptando los elementos del western a otros tipos de historias. Darko está haciendo un trabajo tan bueno que ha conseguido que los que buscaban un western se interesen por una historia de crimen de la época victoriana.

Nos indican amablemente que se nos ha acabado nuestro tiempo. Nos despedimos de Igor Kordej y le agradecemos su predisposición a responder nuestras preguntas y damos gracias a los astros de que posea un tono de voz potente que se ha impuesto por sobre del enorme griterío que se escucha en el pabellón de ECC.

ZN: En nombre de los lectores de Zona Negativa, muchas gracias por su tiempo.

IK: Muchas gracias a vosotros.

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seth
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seth

¡Buena retrospectiva!. Disfruté con Nosotros los muertos y con Marshal Bass, del que espero haya continuación por parte de ECC. De lo expuesto; ganas de probar Imperio. Y si alguien tiene alguna opinión acerca de su Batman/Tarzán me gustaría conocerla.

Tristan Cardona
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Batman/Tarzán es algo más que correcto. Personalmente, de la época americana, me gusta más su Viuda Negra, en parte también por el guion de Rucka…

seth
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seth

Gracias por la pista.

Lord_Pengallan
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Muy bien. Ahora ECC a reeditar lo de Kordey en grande. Aquí somos todos adultos. Lo de Tarzán es originalillo pero se sostiene por Kordey.

Drury Walker
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Drury Walker

Batman/Tarzan lo cogi hace años a mi pesar como parte indeseada de un pack indivisible en unos saldos y fue una alegría inesperada. El guión de Ron Marz es muy correcto, el dibujo de Kordey para mi el mejor de su etapa americana, los mundos de ambos personajes combinan muy bien a pesar de lo que pueda parecer a priori y desde luego este Batman le da mil vueltas al intento de visión pulp que hizo Azzarello hace unos años.

Es posible que me influyera en su momento esperar una basura y encontrarme esto, pero relecturas posteriores han sido agradables. Yo lo recomiendo, en función claro de lo que te puedan gustar pesonajes, autores,temática y precio\lista de prioridades.

Saludos!

seth
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seth

Los acabo de adquirir. Gracias por la opinión.

Kaulso
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Kaulso

Yo creo que de su etapa americana lo mejor son sus cómics de Cable/Soldado X. Una pena que a día de hoy no se haya editado en español… a ver si Panini se anima alguna vez, ya que hubo reedición americana recientemente recopilando toda la etapa.