Crónicas del Viento

Analizamos una de las facetas más desconocidas de Jiro Taniguchi, cargada de acción e historia

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Edición original:Akita Shoten, 1992.
Edición nacional/ España:Ivrea, 2004.
Guión:Kan Furuyama.
Dibujo:Jiro Taniguchi.
Formato:Tomo manga B6 en rústica con sobrecubierta. 230 páginas B/N.
Traducción:Agustín Gómez.
Precio:8,50€.

 

Desde Zona Negativa hemos decidido rendir homenaje a uno de los mangaka más interesantes y magistrales que nos ha dado la historieta: Jiro Taniguchi, autor de obras como El almanaque de mi padre o El caminante, tristemente fallecido el pasado mes de frebrero. Dedicándole una semana temática en la que analizaremos varias de sus obras con el fin de divulgar todo su trabajo, trataremos de darle a su obra toda la dimensión e importancia que requiere.

Esta reseña quedará adscrita a la guía de lectura monográfica del autor, disponible desde el día de ayer para el disfrute y conocimiento de cualquier lector.


Podríamos decir que el manga que hoy nos ocupa supone una de las historias más infravaloradas del mangaka, pues su éxito comercial en Europa viene dado por sus obras de corte más melancólico o dramático.

Es cierto que Crónicas del Viento dista mucho de obras como Barrio lejano o La montaña mágica, tanto en temática como en profundidad, pero no por ello deja de ser un buen manga. Un entretenimiento ameno y directo que gustará a cualquier fan de lo histórico y que tampoco defraudará a los lectores que hayan disfrutado de las obras más conocidas del autor.

La presente historia surge de la necesidad de Taniguchi por querer trabajar con escenas de acción, mostrando una faceta poco conocida para el lector que solo haya rascado la superficie de su obra. Según cuenta en los comentarios finales de la historia, no pudo dejar pasar la oportunidad en cuando se le presentó y pronto se puso a trabajar en ella con ferviente dedicación. Una tarea que, como veremos a continuación, valió la pena.

Crónicas del Viento (Yagyuu Hichou), publicada originalmente en 1992 dentro de las páginas de la revista Young Champion de la editorial Akita Shoten, es un tomo único que queda adscrito a lo que podemos considerar la segunda década creativa del autor (1990-2000). Junto con otros títulos como Enemigo, El rastreador o Sky Hawk (por enumerar algunos ejemplos), supone una incursión en el terreno del relato de acción de narrativa básica, directa y contundente, en el que Taniguchi se desenvuelve con maestría.

El guión cae en manos de Kan Furuyama, autor consumado y respetado historiador que tiene en su haber obras como Souseki Jikenbo, Karate Sangokushi, Amoru o Keiji Hotoke no Saki.

Crónicas del Viento nos sitúa en el período Edo, en el Japón del Shogunato Tokuwaga, para contarnos una historia de conspiración y enfrentamiento entre el Shogun y el antiguo Emperador por el dominio del país del sol naciente.

Kan Furuyama tira del mito popular para desarrollar una trama histórica que, pese a los toques de ficción, queda profusamente documentada. Hablamos de mito en tanto a dos elementos clave de la historia: las Crónicas del Viento o Crónicas Secretas Yagyu y el protagonista, Yubei Yagyu.

Las Crónicas Secretas Yagyu hacen referencia a una serie de documentos secretos que, según la leyenda, contenían el destino del país. El mito cuenta que estos textos estaban bajo custodia de la orden Yagyu, un grupo de samuráis de élite que se encontraban bajo las órdenes directas del Shogun y que servían a este en calidad de agentes secretos. Una especie de grupo de inteligencia leal al Shogunato, confabulados con los legendarios ninjas de Iga.

En el manga estos documentos reciben varios nombres a lo largo de la historia, como Crónicas del Viento (invención del guionista) o Kojiki (crónicas de la antigüedad). Estos últimos escritos sí que existieron, y Furuyama paraleliza su existencia a la del mito de las Crónicas Secretas Yagyu, especulando con la idea de que ambos documentos fueran los mismos.

El Kojiki, recopilado e interpretado por el historiador Noringa Motoori, es un documento real que marcó el destino de Japón a partir de la era Meiji. En este texto se cuenta el mito de la creación del mundo, la historia de Izanagi e Izanami, Amaterasu y Susano-o, la serpiente de ocho cabezas y los tres tesoros sagrados (entre los que se encuentra la espada Kusanagi). Este documento también habla de que fuera el primer emperador de Japón, Jinmu Tenno, así como de la divinidad implícita en la dinastía imperial y su deber de controlar el equilibrio del mundo.

Con la vuelta al poder del emperador a partir de la era Meiji, ciertos sectores ultranacionalistas, obsesionados con el supuesto origen divino del país y de la dinastía imperial, utilizaron los mitos incluidos en las crónicas antiguas para declarar la guerra al mundo. Esto desencadenaría la intensa actividad militar que emprendió Japón durante la primera mitad del siglo XX, desde su expansión por Asia hasta su participación en la II Guerra Mundial.

El otro elemento clave del manga, a caballo entre la realidad y la ficción, es la figura del samurái Jubei Yagyu, protagonista de esta historia.

Jubei está considerado, junto a Musashi Miyamoto, como el guerrero más conocido y popular de la historia de Japón. Fue maestro del segundo y tercer Shogun; pero lo que lo ha convertido en una figura tan popular es el hecho de desaparecer durante más de una década, entre sus veinticuatro y treinta y seis años de edad. Ningún registro de la época es testigo de este episodio de su vida y lo que hizo durante esos doce años ha quedado en manos de la leyenda popular.

A Jubei se le describe como un samurái errante, vestido de riguroso negro, con una empuñadura de katana como parche para cubrir un ojo ciego (nunca se supo si esa herida existió o no) y un sombrero que oculta su rostro. Siempre viajando de incógnito, rescatando a los desvalidos y perfeccionando sus poderosas técnicas de combate (Shinkage-ryu y derivadas, recogidas en sus escritos Crónicas de la Luna).

El mito de Jubei Yagyu es tan popular en Japón que su figura está presente en obras de todo tipo, desde novelas y mangas hasta videojuegos, pasando por cine. Podemos seguir sus andanzas en películas tan conocidas como el anime Ninja Scroll (Yoshiaki Kawajiri, 1993), la película de imagen real protagonizada por Toshiro Mifue, Yagyu Bugeicho (Hiroshi Inagaki, 1957) o el videojuego Onimusha 2 (Capcom, 2002).

En el manga de Taniguchi y Furuyama, Jubei es un héroe recto, inteligente y decididamente capaz. Juega un papel de agente de inteligencia y como tal se muestra muy habilidoso, no sólo en lo estratégico, sino en lo combativo. Una leyenda viva.

La narrativa de la obra descarga gran parte de su peso en la acción. Estamos ante un manga trepidante que se puede leer del tirón, si bien al principio puede llegar a confundir por la cantidad de términos y nombres. El guionista, pese a su notable documentación, no gestiona la densidad de lo que plantea la temática y el interés se vuelve algo irregular. Pese a ello, la historia es lineal y directa, pues no presenta ramificaciones algunas y el conjunto resulta fácilmente digerible, volviéndose entretenido gracias a las continuas escenas de lucha.

Queda patente la intención de Taniguchi por dibujar escenas de acción al apostar por una historia de este tipo. Los combates son frecuentes y el artista despliega en todos ellos unos movimientos dinámicos, certeros y perfectamente estudiados.

La documentación en el dibujo también es otro punto fuerte de esta obra. El autor, como admite en los comentarios finales, se empapó de arquitectura, vestimenta y armamento de la época para plasmar una historia tremendamente real, factible y detallada en el aspecto visual. Taniguchi se preocupa por mantener ese nivel de detalle incluso en las escenas de acción. Mención especial a los fondos, tanto en los espacios naturales como en los urbanos, tremendamente ricos y profundos.

En cuanto a la edición, debemos hacer mención del cuidado que pone Ivrea en este tipo de obras. Los mangas históricos suelen presentar nombres, organizaciones o jerarquías desconocidas para el lector occidental ajeno a la historia japonesa. Por suerte, la presente edición de Ivrea cuenta con una serie de notas aclaratorias, en forma de prólogo y epílogo, a cargo de Agustín Gómez. El traductor nos introduce al contexto histórico de la obra antes de comenzar y nos explica ciertos detalles que necesitamos comprender para no perdernos. Al finalizar el manga, de igual forma, se añaden una serie de comentarios sobre elementos culturales aparecidos en la historia. Esta edición también incluye comentarios de los autores, que juzgan la obra y su creación en retrospectiva. Este tipo de añadidos enriquecen la lectura más allá de su contenido y le dan un valor extra a la obra que cualquier lector agradecerá.

En definitiva, nos encontramos ante un título que puede ser considerado un trabajo menor dentro de la extensa producción de su autor, pero que no por ello deja de ser una pequeña joya del entretenimiento. Directa, efectiva y profusamente documentada tanto en lo argumental como en lo visual, Crónicas del Viento es un acierto notable que gustará a cualquier aficionado al manga histórico de esencia eminentemente samurái.

  Edición original:Akita Shoten, 1992. Edición nacional/ España:Ivrea, 2004. Guión:Kan Furuyama. Dibujo:Jiro Taniguchi. Formato:Tomo manga B6 en rústica con sobrecubierta. 230 páginas B/N. Traducción:Agustín Gómez. Precio:8,50€.   Desde Zona Negativa hemos decidido rendir homenaje a uno de los mangaka más interesantes y magistrales que nos ha dado la historieta: Jiro…
Guión - 7
Dibujo - 8
Interés - 7

7.3

Intersante y entretenida, Crónicas del Viento supone un maravilloso acercamiento a la faceta más trepidante de Taniguchi.

Vosotros puntuáis: 8.06 ( 2 votos)
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