Bravo for Adventure. Arte y nostalgia

Bravo for Adventure de Alex Toth es una novela gráfica trasnochada, personal y comprometida con un nivel artístico asombroso.

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Edición original:Bravo for Adventure (IDW Publishing, 2015)
Edición nacional/ España:Bravo for Adventure. Planeta Cómic. Septiembre 2017
Guion:Alex Toth
Dibujo:Alex Toth
Formato:Cartoné, 112 páginas
Precio:22€

 

La nostalgia como un sentimiento creativo. Este era el motor de Alex Toth cuando en 1976 le propusieron que realizara una novela gráfica para el mercado europeo y con absoluta libertad creativa. El dibujante de comic books decidió volver la vista atrás y fijarse en los héroes de aventuras de los cómics y películas de los años 30 y 40 del siglo pasado. Sus referencias fueron strips para la prensa como Scorchy Smith, Smilin’ Jack o Johnny Hazard y películas del género como Sólo los ángeles tienen alas o The dawn patrol, esta última protagonizada por Errol Flynn.

En las 48 páginas de la historia principal Toth vertió toda su sabiduría técnica y artística para crear una historia a medio camino entre la aventura romántica y el thriller que cuenta con personajes carismáticos que se enfrentan con igual optimismo tanto a la crisis económica como a unos mafiosos que pretenden cobrarse una deuda de juego. Pero la filosofía que recorre la obra es muy personal. Como Howard Hawks en la mayoría de sus películas, Toth habla de honor y pertenencia a una comunidad. El valor principal de una persona es que su entorno le respete por su honradez y sus valores. El peor descrédito es traicionar la confianza de los compañeros y uno vale lo que tus amigos piensan de ti. Estos valores, algo trasnochados en la década de los 70, le permiten a Alex Toth entregar una obra personal, comprometida y de una calidad artística excepcional.

Por todo esto podemos afirmar que Bravo for adventure es la obra maestra de Alex Toth, un artista excepcional que nos dejó un legado muy por debajo de su talento. Algunos quizás prefieran sus historias de los años 60 y 70 para la Warren – magníficas algunas -, otros prefieren las escasas colaboraciones que hizo en los 50 para las revistas de EC – gloriosas casi todas –, o los episodios de El Zorro para Dell en los 60… Pero Bravo for adventure es su obra más personal y un auténtico prodigio de narrativa con un arte superlativo.

Alex Toth (1928-2006) fue un personaje inquieto dentro del precario e insolidario mundillo del comic book norteamericano. Nacido en Nueva York, empezó a los 17 años colaborando para la revista Famous Funnies de la editorial Eastern Color Printing, allí conoció a Irwin Hasen uno de los dibujantes que más le influyó en sus inicios. Dos años después, en 1947, se incorpora a la plantilla DC con Sheldon Mayer como editor para realizar comics de todos los géneros. Allí aprendió el duro oficio de dibujante de revista de cómics y empezó a desarrollar su estilo propio, una mezcla del virtuosismo gráfico de sus maestros del comic de la prensa Noel Sickles, Will Eisner y Frank Robbins a la cabeza, con la austeridad gráfica de los pioneros del comic book como el mencionado Irwin Hasen, Dan Barry, William A. Smith o Mort Meskin por citar a algunos. Sin embargo sus referentes artísticos principales eran tres maestros de la ilustración de los que dos de ellos también trabajaron en varias strips: Austin Briggs, Noel Sickles y Robert Fawcett.
En DC se ocupó de varios personajes importantes de la compañía como Black Canary, la Justice Society of America, Flash o Johnny Thunder. Se encargó de la revista All Star Western y creó junto al guionista Robert Kanigher la serie Rex The Wonder Dog. A principios de la década de los 50 trabajó para dos compañías de gran éxito como Lev Gleason y EC donde realizó algunas de sus mejores historias de aquella época. Para Standard Comics trabajó dos años, del 52 al 54, realizando numerosos trabajos con guiones de Kim Aamondt uno de los pocos escritores, junto a Harvey Kurtzman, que Toth respetó como profesional. “Escribía de forma estructurada, simple y muy visual” dijo de él. Se especializó en relatos bélicos, de suspense y sobre todo románticos llegando a ser uno de los grandes especialistas del género.

En 1950 se mudó A California, concretamente a San José para colaborar como ayudante de Warren Tufts en la serie Casey Ruggles. Concretamente le encargó que dibujara la tira diaria. Tufts le alentó a hacerlo con su estilo hecho que no convenció a la distribuidora que rechazó casi todo su trabajo. Conoció allí a su primera mujer, se casaron y juntos volvieron a Connecticut en la Costa Este.
En 1954 hizo el servicio militar en Japón donde realizó una página dominical en blanco y negro para el periódico militar The Quartermaster Depot Diary. Se titulaba Jon Fury y trataba sobre un ex militar y publicista en busca de su hermano gemelo perdido en Japón. Se ocupó del guion, dibujo y edición. Es uno de sus grandes trabajos. Regresó a los Estados Unidos en 1956 y se mudó a Los Ángeles para empezar a trabajar para la editorial Dell. Para esta editorial adaptó al comic numerosas películas de la época como Rio Bravo, The land unknown o The F.B.I.Story y se ocupó de la adaptación al comic, serializada y a todo color, de una serie de televisión dedicada al personaje de El Zorro. Este trabajo del que Toth reniega a causa de los pésimos guiones que le entregaban es otro de sus mayores logros consiguiendo un trabajo artístico irregular pero con momentos de gran calidad formal.
En los sesenta alternó sus colaboraciones para los comic books con un trabajo de director artístico para la compañía de dibujos animados Hanna-Barbera donde creó los conceptos artísticos de series como Space-Ghost, The Herculoids, Dino and the Lost Valley y para Australia en la serie Super Friends.
Su producción durante la década de los 70 se centró en dos editoriales, Warren y DC. Para la primera hizo excelentes trabajos para las revistas Eerie, Vampirella, Creepy, The Rook y Blazing Combat. Para DC se ocupó de ilustrar guiones para The Witching Hour, Hot Wheels, Our Fighting Forces, Our Army at War e incluso una de las mayores cabeceras de la editorial Detective Comics protagonizada por Batman. También se ocupó de episodios sueltos de Green Lantern y Black Canary.

Es entre 1976 y 1977 que Alex Toth realiza Bravo for Adventure por encargo de la editorial Fernand Nathan que le dio, por segunda vez en su carrera, pleno control artístico de la obra. Finalmente se publicó en blanco y negro en 1980 la revista The Rook de la editorial Warren Publishing.
La década de los 80 supone su declive profesional, la empieza dibujando para la editorial española Toutain los dos primeros episodios de Torpedo 1936 pero abandona la serie completamente en desacuerdo por el enfoque humorístico de la violencia que emplea el guionista Enrique Sánchez Abulí. Le sustituirá Jordi Bernet que realizará uno de los trabajos de su vida.
A partir de entonces se dedicó a realizar ilustraciones y portadas además de colaborar con las revistas especializadas Comic Book Artist y Alter Ego con una columna de opinión rotulada a mano.
Murió en Burbank en el 2006 y cuenta la leyenda que le sobrevino un ataque al corazón cuando estaba dibujando en su mesa de trabajo.

La génesis de Bravo for Adventure.

La novela gráfica estaba empezando a aposentarse en el mercado europeo a mediados de los setenta. Obras como Barbarella, Corto Maltese o Valentina habían abierto un cierto mercado para las historias largas publicadas directamente en álbum. En el mercado europeo empezaron a surgir iniciativas a cargo de editores de libros convencionales que intentaban posicionarse en este mercado. La editorial Fernand Nathan intentó entrar en el mercado contratando dibujantes franceses y también contactó con Alex Toth, a través de Jean-Pierre Dionnet, para que realizara una historia larga para ellos. Era 1976, Toth aceptó y empezó a escribir y dibujar Bravo for Adventure donde intentaría plasmar toda su filosofía personal y artística.

Yo quiero leer historias sobre el hombre extraordinario, y verlo en las películas. En las películas de los treinta y los cuarenta había héroes que se podían admirar. Errol Flynn, por ejemplo. Cuando éramos niños, nos imaginábamos como esos héroes guapos y musculosos que atravesaban la pantalla corriendo, que actuaban y hablaban con inteligencia, gracia… y clase. (…) Tyrone Power también tenía las características extraordinarias del héroe en sus películas”. Explicaría Alex Toth en una entrevista del 1968 realizada por Bill Spicer y Richard Kyle para la revista Graphic Story Magazine. Esta entrevista se puede encontrar en el prólogo del recopilatorio Alex Toth: las mejores historias de los años 50 publicado por Diábolo Ediciones.

Toth tardó un año en realizar 48 páginas en blanco y negro. Las entregó en cuatro episodios a la editorial francesa que las coloreó y preparó para su prepublicación en revista. Sin embargo en 1976 la iniciativa se torció. La editorial francesa abandonó la idea de participar en el mercado de cómics y la historia quedó inédita. Permaneció en el limbo hasta que en 1980 pudo publicarla en The Rook, una de las revistas en blanco y negro que editaba James Warren en los Estados Unidos. Un año más tarde la editorial francesa Futuropolis aprovechó los originales coloreados para publicar en blanco y negro la novela gráfica de Bravo for Adventure, hecho que añadió tonos grises al arte original de Toth.

A partir de entonces surgió a menudo la tentación de crear una serie regular con el personaje pero Alex Toth solo pudo realizar dos historias cortas más, una de ellas como introducción del personaje, que se incluyen el tomo recopilatorio que la división de la editorial norteamericana IDW llamada The Library of American Comics publicó en 2015. Un tomo antológico que ha servido a Planeta Cómic para lanzar este agosto su edición en castellano.

El Toth más personal.

Con Bravo for Adventure Alex Toth alcanza la cúspide de su estilo gráfico. Partiendo de las enseñanzas de dibujantes e ilustradores de la década de los treinta, su estilo se caracteriza por la obsesiva búsqueda del equilibrio entre la sencillez y la expresividad. El principal enemigo de su arte era la ostentación y rechazaba siempre lo superfluo. Narraba en términos gráficos, nunca literarios y estaba obsesionado con que la historia fluyera con naturalidad. Debido a que trabajó casi siempre en el terreno de los comic books normalmente planificaba sus historias en términos de página suelta, nunca de capítulo o secuencia de varias planchas dado que no podía controlar los insertos editoriales como la publicidad o artículos de diversa índole.
Su dibujo se caracterizaba por la utilización de las masas de negros para describir los puntos de luz y la atmósfera de la secuencia. Su entintado era enérgico pero elegante y trabajó tanto el pincel como la plumilla con inaudita maestría. Era un narrador excepcional que cuando no se aburría con el guion de turno nos regalaba secuencias de aviación espectaculares o escenas románticas emocionantes e íntimas.
En Bravo for Adventure vuelca todas sus habilidades para las secuencias de acción y para el género romántico añadiéndole a la historia un sutil sentido del humor nada habitual en su producción. Es curioso que estando la trama dedicada al género de las acrobacias aéreas la ambientación nocturna predomina de una manera especial en toda la obra. La escena cumbre se resuelve de noche con un trabajo de iluminación por parte del dibujante absolutamente excelso que nos regala alguna de las mejores páginas de su carrera.

La edición que Planeta Cómic hace de Bravo for Adventure es ejemplar, magnífica. Partiendo de la realizada por la editorial norteamericana IDW en 2015, consigue mejorarla con mínimas aportaciones. La traducción es correcta, la rotulación impecable dada la dificultad de imitar el excelso trabajo realizado por Toth y el papel es más blanco y más fino hecho este último que facilita el manejo del álbum. El precio de 22€ me parece asimismo bastante ajustado.

Inconformista, independiente y polémico Alex Toth trabajó a expensas de los caprichosos designios de numerosos editores y guionistas que no entendían ni valoraban el medio para el que trabajaban. Este hecho le produjo un profundo sentimiento de frustración artística que le convirtió en un personaje amargado profesionalmente. Un ejemplo de esta lucha constante contra las arbitrariedades del sistema editorial lo encontramos cuando Toth, en los años 40, le enseñó su trabajo a un editor de la poderosa distribuidora de series para la prensa King Features Syndicate, propietaria de los derechos de Flash Gordon y Rip Kirby de Alex Raymond por ejemplo. Se trataba de continuar con la serie Perry Mason y cabe destacar que el medio de las strips era el mejor pagado de la época, el mejor valorado y un entorno ideal para el tipo de arte que Toth llevaba dentro. El trabajo que Toth presentó le gustó al editor Sylvain Brick que le entregó los guiones de tres tiras con el encargo de que las dibujara pero a la manera de Alex Raymond. Toth explica que le devolvió los guiones al editor espetándole: “Me llamo Toth, no Raymond. Ya tenéis a Raymond y a todos los que le imitan, a sabiendas o no. Lo siento, pero yo no”. Cuando lo cuenta, años más tarde en la citada entrevista, el dibujante asegura que si Alex Raymond hubiese conocido las absurdas imposiciones del editor, está seguro que hubiese protestado por ello.
La ceguera de aquel editor nos sustrajo para siempre la posibilidad de disfrutar del arte de Alex Toth en un medio más adecuado a sus características personales y profesionales. Lástima…

Por eso Bravo for Adventure es una rareza y un regalo. Junto a las escasas historias de aviación en EC, a los más numerosos relatos de suspense en Warren y a obras como Jon Fury y El Zorro, este álbum supone el legado de un artista excepcional que nos dejó el grueso de una obra bastante irregular y no acorde con su talento.

Yo esperaba haber hecho mucho más de lo que he hecho con mi profesión. Yo soy mi gran decepción. Quizás si este montón fuese de páginas dominicales, o de tiras diarias, quizás me sentiría más satisfecho (…) El producto final no es nada excepcional”.

Es posible que si el gran Alexander, más conocido como Alex Toth, hubiese tenido entre sus manos este álbum resultante de su trabajo se hubiese sentido algo más satisfecho consigo mismo. De lo que no hay duda es que nosotros estamos absolutamente entusiasmados con esta edición de Bravo for Adventure. Bravo mister Toth.

  Edición original:Bravo for Adventure (IDW Publishing, 2015) Edición nacional/ España:Bravo for Adventure. Planeta Cómic. Septiembre 2017 Guion:Alex Toth Dibujo:Alex Toth Formato:Cartoné, 112 páginas Precio:22€   La nostalgia como un sentimiento creativo. Este era el motor de Alex Toth cuando en 1976 le propusieron que realizara una novela gráfica para…
Guión - 8
Dibujo - 9.5
Interés - 10

9.2

Único

Estamos ante una magnífica edición de un clásico del comic norteamericano. Una obra nostálgica de un nivel artístico incomparable.

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