Edición original: Son cuatro días (Astiberri, 2026)
Guion: Joan S. Luna
Dibujo: Jordi Pastor
Portada y guardas: Toni Vicent
Maquetación: Alba Diethelm
Corrección: Soraya Pollo
Edición: Lucía Álvarez
Formato: Cartoné · 144 páginas · 18 €
Un cómic para tratar de superar el duelo.
«A veces, entender las decisiones que toman los demás puede resultar muy complicado.»
Hace algo más de un año publicábamos la reseña de Segmento (Dolmen), un cómic de L. Ángel Palomeque Lizano que abordaba en clave de historia de viajes en el tiempo las circunstancias que llevan a una persona a quitarse la vida. Una historia de ficción que nos invitaba a cuestionarnos las razones de esas personas para tomar esa decisión que deja una huella imborrable en sus entornos cercano que deben afrontar un duelo que muchas veces va asociado a una sensación de culpa que pesa como una losa. Algo que el gran Zerocalcare trataba de forma tangencial en la estupenda Más allá de los escombros, pero que es el eje principal de Son cuatro días. Una obra publicada hace unas pocas semanas por Astiberri que supone el debut como guionista de cómic de Joan S. Luna (Barcelona, 1967), uno de los críticos musicales más respetados de nuestro país. Para su debut ha decido contarnos una obra autobiografía en la que con una honestidad brutal nos relata durante años había encerrado todas las emociones que le provoco el suicidio de Ismael, su mejor amigo de la universidad, a los veinticuatro años. Para convertir en imágenes este personal guion ha contado con la inestimable colaboración de Jordi Pastor (Barcelona, 1977), un ya veterano del medio con una larga carrera en la ha ejercido indistintamente como autor completo, dibujante o guionista en obras tan interesantes como como Vaquero (Ponent Mon), Transcrepuscular (Gigamesh Editorial), Catálogo de Bunkers (Astiberri) o Máculas (Spaceman Project), por citar solo algunas de ellas.
Una mañana del 2022 como cualquier otra Joan S. Luna se encontró con la policía y los bomberos retirando el cuerpo de una persona que se había suicidado. Un suceso que se convierte en la llave que le lleva a desenterrar muchas de las emociones que tenía reprimidas y en el origen de este cómic que toma su título de una canción de El último de la fila que habla sobre la brevedad de la vida. El guion es un intento de Joan de superar la culpa, la perdida, el dolor y los recuerdos que durante años ha enterrado por su incapacidad para procesarlo cuando sucedió hace más de veinte años. Para tratar de hacerlo no solo nos cuenta la historia de su amistad con Ismael y haciendo hincapié en todos los problemas a los que se tenía que enfrentar en su tránsito hacia la edad adulta que desembocan en su suicidio, pero con espacio para esa cotidianidad que vivieron mientras estudiaban. Es esta parte la que dota a la historia de un marcado humanismo y un reflejo del tomo el amor que Joan sigue por su amigo.
También tenemos una parte que transcurre en la actualidad con Joan recordando todo lo que paso y preguntándose hasta qué punto pudo hacer más por su amigo. Un periplo lleno de preguntas sin ninguna certeza en el que vuelve a contactar con parte de sus amigos de la época para que le cuenten como vivieron ellos esa trágica experiencia. Además, también se incluyen las entrevistas que Joan tuvo con cuatro personas que han vivido experiencias similares, incluido una que sobrevivió al su intento de suicidio haciendo que la historia pase de biográfica a universal. A través de estos testimonios vemos como, por mucho que nos duela y queremos, la realidad es que no está en nuestras manos evitar que su ser querido haya llegado a la decisión de terminar con su vida. Un relato duro, pero muy valiente que no busca respuesta tratando por encima de todo de compartir esas experiencias para que sean de ayuda a todos los que han tenido que pasar por trances similares. Ya que, pese a ser una de las principales causas de muerte externa en nuestra sociedad, el suicidio sigue siendo un tema tabú, seguramente por todos los estigmas que acompañan a los problemas de salud mental.
El cómic va saltado de forma muy acertada entre las dos líneas temporales, de forma que vemos de forma paralela como va surgiendo la amistad entre Joan e Ismael en el pasado hasta su trágico desenlace y como el Joan mayor va tratando de entender los motivos por los que su amigo se suicidó y va lidiando a con un sentimiento de culpa cada vez mayor que le lleva a cuestionarse todo lo que hizo. Para poder entender en que marco temporal está el cómic simplemente hay qui fijarse en el color ya que el cómic usa una paleta muy limitada con el azul claro para las escenas del pasado, el verde para la actualidad y el azul grisáceo para las entrevistas periodísticas con el rojo como elemento para enseñarnos cuando las emociones son más intensas. Un trabajo estupendo de Jordi Pastor que también brilla en la composición de página y en los diseños de los personajes con un marcado tono caricaturescos en sus facciones, pero, sobre todo a la hora de reflejar todas las emociones que siente Ismael en sus miradas y expresiones.
En Son cuatro días Joan S. Luna con la imprescindible ayuda de Jordi Pastor hace un ejercicio de sinceridad cruda que no busca rebajar la dureza de la que nos cuenta ni poner a nadie en un pedestal, pero sin caer tampoco en la autocomplacencia ni en la autoflagelación. Si que nos encontramos con un enorme amor por su amigo y una búsqueda para y tratar de encontrar la forma de convivir con su ausencia sin que la culpa le acabe por aplastar, pero sin caer en la tentación de dar respuestas y soluciones. Un cómic con un alto potencial a nivel didáctico debería servir para vehicular un debate sobre el suicidio y todo lo que hay a su alrededor, pero que además es una historia maravillosamente bien contada y a la que es imposible acercarse sin emocionarse.
Al igual que sucede en estupenda edición de Astiberri que cuenta con interesantísimo epilogo de Agustín Bonifacio, experto en salud mental infanto-juvenil, queremos acabar la reseña recordando que cualquiera que esté pasando un mal momento puede ponerse en contacto con el teléfono 024 (la línea pública y gratuita del Ministerio de Sanidad para la atención a la conducta suicida) o con el Teléfono de la Esperanza en España llamando al número 717 003 717 o escribiendo al correo electrónico: ayuda@telefonodelaesperanza.org.
Lo mejor
- La valentía de Joan S. Luna para contar una historia difícil y llena de aristas sin caer en el sensacionalismo y el melodrama.
- Como la historia transita desde el relato autobiografía hasta el sentimiento universal.
- El uso del color como elemento narrativo.
Lo peor
- Todos los tabús que siguen existiendo alrededor de la salud mental y el suicidio.












