MundoManga: Nuevas series japonesas en el Saló del Cómic: De médicos y periodistas (no busquéis en la parrila de Tele5!)

TEAM MEDICAL DRAGON, de Nagai y Nogizaka: Corruptelas en el hospital
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Edición original: Yokujo JAP
Fecha de edición: mayo 2009
Guión y dibujo: Akira Nagai
Color: B/N
Formato: Libro rústica, 216 págs.
PdA (6,9)

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Sinopsis: Los hospitales universitarios japoneses tienen una jerarquía muy marcada. El profesor está por encima de todo y de todos, y cuando hacen la ronda de visitas su séquito parece el de un emperador feudal. Pero Noguchi, el respetado profesor del hospital, tiene el enemigo en casa. Akira Katoo, su ayudante (profesor asociado, el segundo de a bordo), pretende cambiar desde dentro todo el anquilosado sistema. Pretende escribir una tesis de casos espectaculares y necesita a alguien especial. Para ello contratará un famoso médico de sistemas revolucionarios, que también pretende extraer el tumor que padecen esos hospitales. Asada Es un medico excéntrico, con una forma de actuar que deja asombrados a todos, una técnica perfecta y una personalidad que romperá desde dentro los mas sólidos cimientos del sistema hospitalario universitario japonés. Su coalición es temporal, no se llevan bien pero se necesitan uno al otro. ¿Una buddy movie “doctor bueno doctor malo” entre los pasillos de un aséptico y frío hospital?

Entre líneas: Algunas historias nunca pasan de moda. Y cuando hay algún bombazo, todo el mundo pretende clonar el éxito. En el mundo de la TV, las historias de médicos siempre han triunfado. Los que pasamos los 30 recordamos la mítica St. Elsewhere (A Corazón Abierto / A Cor Obert) de la MTM, que junto otra serie de género, esta vez de polícias, Hill Street Blues, pregonaban y auguraban series “con mucha gente en los pasillos”. Ambas eran de la MTM, con un precioso gato coronando su logo y cerrando cada capítulo (incluso tenía nombre, Mimsie!). Después vendrían E.R., Anatomía de Gray, House, y dentro de nuestras fronteras, Hospital Central o MIR. En otros ámbitos, las batas blancas también han cosechado éxito de público. Es el caso de los videojuegos, y más concretamente, las posibilidades de consolas como Nintendo DS o Wii han permitido convertir cualquier aficionado del deporte del sofá en experto cirujano, con productos como la saga Trauma Center. En el terreno del manga, recibimos ahora una nueva historia, deudora de otras pero voluntariamente con un estilo distinto.

Las historias de médicos suelen estar encasilladas en el género seinen. Por su temática, suelen narrar historias tristes, de desgracias, muerte y desespero. Sus personajes principales suelen ser introvertidos, o castigados psicológicamente, como Saitoo, el protagonista de Say Hello to Black Jack. Su alto sentido del deber y de las cosas bien hechas, su respeto por los pacientes y el continuo choque de su personalidad con los diversos estamentos del hospital hará que sea muy impopular. Otro Black Jack, el famoso alter ego de Tezuka, es taciturno, malcarado y pide enormes sumas de dinero. Ambas personalidades marcan sendos mangas. Pero en este caso el médico protagonista es el típico héroe de un shonen: cachondo, divertido, malcarado, descuidado (su primera aparición estelar es rascándose los huevos, literalmente), siempre gritando, mujeriego (le gustan pechugonas), abierto, sin que parezca que le importe nada…..pero ahí está cuando se le necesita. Una mezcla de Luffy de One Piece y Goro De Moonlight Mile. El tono escogido, la forma de narrar y la personalidad desbordante del protagonista revelan el espíritu shonen del título. Sin dejar de lado las explicaciones de los problemas médicos con los que se encuentran, parece ser que la historia irá por los derroteros de la lucha del extraño binomio y pareja contra todos loes estamentos del hospital y su hipotético acercamiento personal. Las explicaciones médicas están representadas más por esquemas, que por representaciones gráficas “reales” de cirugías con cortes abiertos y los órganos al aire libre, aunque también hay. Las explicaciones suelen ser más livianas que en las dos obras mencionadas anteriormente. Digamos que su intención es criticar la tiranía y feudalismo de los hospitales universitarios pero desde una perspectiva juvenil, sin entrar mucho en detalles médicos y siendo muy esquemático, aunque veremos como evolciona en el futuro.

Comentario


Los primeros casos sirven para definir el carácter de los protagonistas, desde el médico de “cabecera” Kihara hasta el interno Ishuin, que tiene un sentimiento de admiración-odio hacia el protagonista, que lo ningunea pero a la vez lo quiere para su equipo. Lo pone al límite, hace que le deteste para luego metérselo en el bolsillo. También empieza la crítica al sistema, desde un médico que es insensible a la muerte de un paciente hasta los chupasangres de las farmacéuticas que hacen lo imposible para caer bien hasta el más humilde de los internos (cualquier “bata blanca” sirve). Realmente estos son los momentos que más me gustan, los que más se asemejan a otras obras parecidas pero superiores, y probablemente la única razón por la que seguiré comprando este manga. El resto está un paso atrás, aunque contado de forma competente está dirigido a los habituales del shonen y su desarrollo habitual, y si puede ser con algo de fanservice (esa delantera!) pues mejor para ellos (y que co*o, a todos nos alegra la vista).

Comentario
Una particularidad de la serie delante de sus “parecidos” es que el autor incluye un catálogo de “fallos del sistema de la medicina japonesa”. Lo llama “focos de infección” y no es más que una hoja en negro al final de cada capítulo resaltando alguna frase que denote que el sistema universitario de hospitales está enfermo, siendo estas frases “focos”, fallos del stablishment, debido a la incompetencia del médico, o de su corrupción, o de su opinión sobre los enfermos terminales, etc etc Estas páginas sirven para determinar de forma clara el problema que presenta el capítulo en cuestión, usando estas unidades para presentar un problema en cada entrega del cómic. Es decir, cada capítulo presenta un “error de Matrix” del sistema médico japonés. También decir que no es muy complicado adivinar la frase que saldrá al final del capítulo, ya a mitad de este primer tomo adivinas con bastante puntería el momento escogido por el autor para delimitar el “fallo” o “foco” donde se basa toda la critica del capítulo. Pero esto no quita que sea algo original y que no moleste, es posible que, a medida que pasen los tomos hasta llegar a los más de 20 que componen la colección, las tramas se compliquen y sea más difícil detectar el “foco de infección”. Sería bueno saber si el autor tiene planeado, en el último tomo de la colección (creo que aún no ha terminado) dar de alta al paciente, es decir, no encontrar más focos de infección.

El dibujo es correcto, clásico del manga actual, con entintado “impersonal” (leed la reseña de Tokyo Style para aclarar este punto), y los recursos habituales: líneas cinéticas, caras expresivas, narrativa propia del shonen, tendencia a dibujar personajes “ anchos” (batas al viento, ondulación o que las batas se “rellenen” de aire), buen uno de tramas, etc Se podría considerar dibujo mainstream pero con un toque personal sobretodo en caras, posiciones de cámara etc. A veces tiende a la exageración en la anatomía, sobretodo la de Asada. Miki, la enfermera, ya está suficientemente “exagerada” :) :) :)

Comentario

Pero no todo son cosas bonitas, y algunas escapan a la competencia de los autores. La edición es algo irregular: mientras que la reproducción es correcta, clara, el papel usado es MUY malo. Al menos la primera impresión fue ésta. De carácter reciclado y de tono marrón, es bastante rugoso y no justifica el precio de portada (7,5€). Siempre he tenido entendido que PdA Cómics usa papel reciclado de otras ediciones (libros, revistas ,etc) de su casa madre para abaratar el coste del producto, hecho que no seré yo quien discuta pero en este caso la poca calidad del papel se nota en la primera toma de contacto. Soy consciente de que dicho precio depende de muchas variables, desde el precio de comprar los derechos del manga hasta las expectativas de ventas, y muchas otras cosas que como simple lector se me escapan. Sé que esto no es One Piece ni tampoco Keroro ni ya no digamos Dragon Ball, y aunque las características de la edición marquen 216 páginas, el tomo sale bastante finito y la relación calidad precio baja puntos en general, hasta quedarse en un bien raspadito, gracias a la buena reproducción de las planchas (curiosamente los anuncios del final del tomo sobre otros mangas de la editorial están pésimamente reproducidos, hasta el punto de que no sabía que ese manga que publicitaban era 21st Century Boys). Aunque yo he intentado ceñirme al placer de la lectura, por lo que he intentado no incluir este fallo en la nota global. Repito, entiendo que cuesta editar cosas así, que no serán bombazos, pero este tomo contradice la política de la editorial de poner los títulos a un precio accesible (o eso tenía entendido!). Por no tener no tiene ni páginas a color. Potseriormente, al compararlo con otros mangas de la editorial no he visto tantas diferencias en el papel, pero desde luego yo nunca había tenido tal sensación al abrir cualquier tomo de Detective Conan (para decir algo conocido y que vende a priori), aunque tampoco es que haya sido nunca un papel radiante. Pero esto no quita que el papel tenga una calidad justita.

Valoración: En definitiva, es un buen manga donde importa más lo que cuenta que como lo cuenta, con una estética más de shonen de aventuras o incluso algo subido de tono (las medidas de Miki, claro que Katoo-piernas-largas tampoco está nada mal) que de seinen como estamos acostumbrados aquí. Son esas cápsulas de información crítica hacia el sistema las que me convencen de seguir con la lectura, a expensas de qué pasará en los próximos tomos, más en el plano de la crítica que en la relación entre ellos dos (no digo que sea previsible pero se intuye rollito), que al fin y al cabo juegan a “peli con 2 polis mal avenidos pero que al final se acabarán salvando la vida el uno al otro”. El problema es que lleva más de 20 tomos, y es una incógnita si aguantará el tipo o se le caerá el quirófano encima. La edición de Planeta, sin ser extraordinariamente mala, sí es algo cara para lo que es, pero como mínimo la reproducción es buena. Lástima que tenga como rivales a varias colecciones, la más parecida y asequible entre ellas sería RAY, mientras que queda bastante por debajo de la mencionada Say Hello to Black Jack y ya no digamos la inconmensurable serie del alter ego de Tezuka, Black Jack, que aporta, aparte de una escenificación real de la operación, una dosis bestial de humanidad, risas y llantos en cada uno de sus capítulos autoconclusivos. A Nagai y Nogizaka les queda mucho camino por recorrer, veremos si estos 20 tomos sirven para potenciar los puntos buenos de una historia que apunta maneras pero desde una perspectiva a la que no estábamos acostumbrados. Tienen a su favor que Nagai fue el supervisor del OVA de Black Jack, por lo que me da esperanzas.

Comentario

TOKYO STYLE, de Moyoco Anno: Mis adorables enemigos de trabajo
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Edición original: Hatarakiman JAP
Fecha de edición: mayo 2009
Guión y dibujo: Moyoco Anno
Color: B/N y color
Formato: Libro rústica, 216 págs.
Glénat (6)

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Sinopsis: Hiroko Matsukata tiene 28 años, es una mujer moderna, liberal, trabaja a destajo en un semanario donde hay cabida desde el último rumor sobre los gustos sexuales de un famoso cantante hasta políticos corruptos. Pero prácticamente no tiene vida propia. Es una currante, una work aholic. Tiene novio, pero casi no se ven. No quiere oír hablar de boda, y come compulsivamente rollitos de soja fermentada. Hiroko no debe salvar el mundo, ni descubrir un primer amor, ni tan solo tiene poderes. Pero tendrá que lidiar con toda la FAUNA de gente que pulula por una ajetreada oficina del Japón del SXXI. Así es el método de trabajo nipón. A mí que me perdonen, pero me vuelvo a mi pueblo vale? Ala, venga, hasta más ver………

Entre líneas: Japón tiene varios tópicos, como todo: que si las chicas son todas “tablas de planchar”, que si son fríos, que si son raros, los trenes bala atestados de gente, los tocamientos a jovencitas dentro de los propios trenes, … Pero hay uno que siempre se repite: para los extranjeros, el trabajo en Japón es un infierno, tremendamente difícil que un europeo, americano y ya no digamos si proviene de otros países de la zona, consiga un buen trabajo ahí. La imagen que tenemos del modo de trabajo japonés es el de echarle muchas horas, estar siempre en tensión, vigilar tus pasos, no meter la gamba demasiado y sobretodo lidiar con los superiores que te quieren putear y los inferiores que quieren usurparte el puesto. No hay un momento de descanso y el stress es total. Después es normal que la tasa de seppuku (suicidio ritual que proviene de la época de los sámurais que habían perdido el honor), hikikomori (sucidios en grupo, normalmente contactados a través de Internet) o el ijime (el bullying que puede llevar a suicidio a adolescentes) suba cada año. En el caso del trabajo, se le llama karoshi (muerte por sobrecarga de trabajo).

A través de la protagonista, el autor nos introduce en el interior de una de las muchas oficinitas que pueblan los distritos de negocios de alguna urbe japonesa. En ella confeccionan la revista Jidai, un semanario de los muchos que deben poblar también los kioskos nipones. La chica tiene mucho trabajo, es una Hatarakiman (“hombre que trabaja”) y mucho stress, la vida diaria es dura y tiene que pelearse con sus compañeros de trabajo, a cada cuál más estrambótico. Desde el jefe amable (esto es ficción, chicas!) hasta la compañera algo desgraciada y no muy agraciada precisamente, pasando por el novato que se las cree de listo pero es un vago del copón, y el especialista en guardias nocturnas en casas de famosos para pillar exclusivas, pero que aborrece este trabajo. El principio del manga es algo abrupto, se habla de cosas que hubiera preferido conocer luego, como si la autora quisiera marcar desde el principio que esto es un josei, y no un shojo: charlas sobre feminidad, sexo (o el poco sexo que tiene la protagonista con su novio), salidas de noche a beber con los compañeros de trabajo (muy habitual en Japón) con los típicos diálogos que no llevan a nada, etc. Parece querer marcar distancias pero en mi opinión es demasiado pronto, queda todo demasiado falso, al menos la primera vez que lo lees, creando una entrada con mal pie a la lectura. Al menos define bastante bien a la protagonista y presenta parte del elenco de secundarios.

Por suerte, luego la cosa mejora, y se puede considerar este tomo como un amalgama de situaciones típicas dentro de una empresa protagonizadas cada una por uno de los compañeros de Matsukata. La primera historia nos narra como un soplo inesperado recibido por Hiroko hace que la noticia de desfalco económico del Primer Ministro sea portada de su revista e inmediatamente salte a todos los medios. Esto hace que se convierta en una bestia del trabajo (normalmente ya lo es, ahora más) y la buena opinión que tengan de ella sus superiores aún sea mejor de lo que era. Hiroko vive por y para el trabajo, le realiza, aunque le agota y le impide tener vida propia. Pero esta aventura del desfalco le enseña la cara oscura de la política: presiones, extorsiones y amenazas por teléfono, paranoias caminando sola de noche, etc

Comentario


Algunas de las historias explicadas son:

Un currante debe estar a las duras y a las maduras. Y si se debe hacer turno de vigilancia par descubrir una infideliad o algo más gordo, se hace. Pero cuando te toca hacer vigilancia dentro de un coche con alguien a quién odias profundamente, y sabes que el sentimiento es mútuo, la cosa se complica. Dentro del pequeño habitáculo del coche, y en una situación comprometida a pocos centímetros una cara de la otra, los dos buscarán respuestas a por qué se odian mutuamente. Es un trabajo desagradecido, pero alguien debe hacerlo…….

There is one in every crowd, siempre hay uno en cada grupo, decía Eric Clapton. En una oficina, siempre te encuentras ese que no tiene pelos en la lengua. Además es el típico friki, gordito y feo, que le encanta la comida y el porno. Hiroko está a gusto con él, porque ni debe ocultar información sobre sus parcelas de la revista (ya se sabe, tus compañeros de trabajo te desean…..muerto!) y además no hay problema de que surja nada sexual, es de esos chicos con quien las chichas se pueden relajar, ir de copas, emborracharse, saben que no intentará nada. Y no porque sea gay! Simplemente….. sabe que no es su liga. Ah, y habla poco en la oficina, pero siempre aporta soluciones, por eso es muy apreciado aunque parezca que no esté.

La autora no solo se limita a las cuatro paredes de la oficina. El novio de Hiroko nos permite ver otros ambientes de trabajo. Trabaja de capataz en una obra, y una de sus peores faenas es proteger los cimientos de la obra cuando llueve copiosamente. Es una tarea ardua, mal considerada y que te puede llevar todala noche en vilo, para que después no te lo agradezca nadie, o encima chillando y exigiendo más. Shinji está un poco descolocado, no sabe qué hacer con su vida, es algo parado y no reacciona delante de las cosas. Y cuando lo hace ya es demasiado tarde. Cree que pidiendo disculpas se soluciona todo. Al final es trasladado. La verdad es que da un poco de pena.

Comentario


No sé exactamente qué opinar de este manga. Aún no sé si me gusta y desde luego no tengo la sensación de querer salir corriendo a leer el segundo tomo. Hay algo que falla. ¿Será porque soy hombre? No creo que tenga tanto que ver, si la historia estuviese bien llevada me daría igual. Es como ver “Lost in Translation” y gustarte (siendo hombre, que me gustó), pero saber que es una visión tan femenina que si lo hubiese dirigido un hombre, Scarlett y Murray hubiesen foll…. quiero decir hecho el amor en la escena de cama. Ah no perdon, que la hija de Coppola es feminista y cogiéndose de la mano ya tienen suficiente. Yeah, right!

El problema de Tokyo Style es que hay algunos diálogos que no se entienden, o yo no tengo la feminidad suficiente (vale, haced la broma: inteligencia suficiente) para captarlos. Ya he comentado que el principio va demasiado deprisa como si quisiera desmarcarse del resto de mangas. Vale, una relectura lo pone todo más en su sitio. Pero después hay diálogos que no acabo de cuadrar. Las tensiones con el fotógrafo paparazzi no se acaban de resolver muiy bien, lo que piensa cada uno de ellos sobre el otro no son más que elucubraciones pero realmente no se aclara nada. Y no solo en este capítulo. Hay pensamientos de la protagonista (y de cada uno de los compañeros de trabajo en el momento estelar en su capítulo) que no saben de donde vienen ni donde van, no ofrecen una conclusión clara, y cuando la ofrecen para mí no es suficiente, aparte de que es algo obvio (por ejemplo: Hiroko destapa el caso del desfalco. Pero no cuida su forma y se descubre quién le pasó la información, con lo que esa persona es acusada. Eso le preocupa, y debe razonar en qué ha fallado. Cuando llega a una conclusión, pues sinceramente yo me quedo igual).

Por otro lado, la descripción de Hiroko y de cada uno de sus compañeros de trabajo es bastante buena, cada uno responde a un tópico, pero esto no tiene porque ser malo: la chica guapa que usa sus encantos para conseguir exclusivas de gente del mundo del deporte, el friki, el novato que no se esfuerza, la inadaptada social, etc. Me imagino que irá encabiendo otros tipo de gente y situaciones típicas de una oficina en los siguientes tres tomos. Realmente no es que pase nada, es más un fresco de personajes y sus relaciones entre ellos, pero la verdad es que aquí creo que falla bastante. Los aspectos negativos borran los puntos positivos que tiene el tomo.

Después hay otro aspecto que me deja perplejo: el manga considera que para convertitrse en un gran trabajador (un hatarakiman) debes “masculinizar” tu aspecto. Esto se repite algunas veces en el tomo, y sobretodo la primera vez que Hiroko se transforma en Hatarakiman (no,1 no se le vuelve el pelo amarillo como a Son Goku pero si deja claro que algun cambio hay, aunque no sea físico), la propia autora explica que la segregación de hormonas MASCULINAS se dispara, conviertiéndote en un MACHO DEPREDADOR. Hay otro momentos en la historia que parecen indicar que si realmente quieres trabajar bien, debes ser / parecer un hombre. En cambio, la últma historia nos presenta a Yumi, encargada de las páginas de deporte, que no duda en explotar sus abundantes encantos para ganarse los deportistas, y el tresto de periodistas deportivos que cubren el evento. Su estrategia? Manipular a los hombres para su beneficio, usando su feminidad. A Yumi no le gusta la gente que pierde su condición femenina para triunfar, y eso crea dudas en Hiroko, que cree haber perdido su toque femenino. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Las mujeres no son auténticas trabajadoras si no imitan a los hombres o la feminidad también es un camino? ¿Es normal que un manga “feminista” empiece describiendo la protagonista como alguien “con muy buena delantera”? Es otro aspecto en que el manga me crea dudas, dejándolo un poco en tierra de nadie, sin aborrecerlo pero tampoco deseando salir a la tienda más cercana a comprar la continuación. Al menos, esta última historia refleja las dificultades que tienen las mujeres en un mundo de hombres (escenificado por los peridoistas deportivos) pero que con lucha e inteligencia pueden llegar a los mismos resultados o incluso mejores que los propios hombres.

Comentario
Lo que hace una mujer cuando recibe una mala noticia: comer chucherías (o irse e compras compulsivas)

El dibujo es bastante especial: está hecho todo a mano, como muchos mangas, pero de tal forma en que se transmite fragilidad. El dibujo no es para nada preciosista, contiene bastantes errores (no todos los personajes salen “igual” siempre), y sobretodo el entintado ¿a rotring? es muy nervioso, consigue crear espacios y transmitir lo que quiere, pero a menudo el “pulso” le falla. Tampoco usa tramas (aunque si “efectos especiales” como luces de ciudad de noche etc), lo que le da un aire especial, notas como se mata para dibujar todas las rallas de una camisa del jefe de Matsukata o los pelos de todos, cada uno con su estilo. Ahora podría unir este sensación de fragilidad con la dificultad que ha encontrado la mujer para incorporarse al mundo laboral y tal y cual y pascual y montar toda una tesis…… pero no, simplemente es un dibujo no amateur (coñe, es la mujer del todopoderoso Hideakki Anno, diseñador de los personajes de Neon Genesis Evangelion! Algo debe saber, o que le enseñe su marido!!!) pero tampoco lo que estamos acostumbrados, con perspectivas perfectas, gran uso de tramas, entintado “profesional”, todos los personajes salen igual siempre (por ejemplo ,aquí la chica “fea” llega hasta salir guapa en algunos momentos. Y de hecho es un personaje insufrible, me saca de mis casillas!), etc Pero no me gustaría dejar la impresión de que el manga no me ha gustado por el dibujo, nada más lejos de la verdad: a mí ya me va bien, hasta se puede decir que es un punto a favor. Caramba, Shin Chan tiene un dibujo también muy especial y se le considera un buen manga, verdad? Pues lo mismo aquí. No es el dibujo lo que me chirría de este cómic. Mencionar que la edición es correcta, con sus paginitas a color y un acertado artículo de Alfons Moliné (situando la obra, su contexto, sus ramificaciones en anime o doramas debido a su éxito en Japón, etc). AH, y el papel es blanco! Al menos queda resultón!

Valoración: Vaya, no sé por donde tirar con este manga. O hay algo que falla o yo no lo he entendido, o va demasiado decantado para mujeres. Pero el seinen no tiene porque tener ese componente de “masculinidad” para que guste, es más, lecturas como Ikkyu, toda la obra adulta de Tezuka, Real, etc a nadie se le ha ocurrido dirigirlas a hombres especialmente.

Se debe reconocer que el manga habla sobre un tema inédito, demostrando que el el medio como tal puede con todo lo que le echen. Se aleja del shojo, esas historias de triángulos amorosos en institutos, o enredos de pareja estilo vodevil, o esos mangas que a través del deporte se establece una lucha de dos chicos por una chica, etc. Todos estos argumentos quedan atrás en Tokyo Style. Diseccionar la forma de trabajo en una oficina, presentar los casos puntualmente e independientemente entre sí, todo esto tiene un buen mérito, pero en mi opinión falla en las reacciones entre los personajes. Tanto lo que se dice como lo que se piensa de los compañeros de trabajo (a menudo distinto y mucho peor, dejando claro la hipocresia de muchos trabajadores) aparece como inconexo, sin un objetivo claro. Con pinzas cogeré el segundo volumen cuando aparezca, en medio de un cruce de caminos que puede llevar al éxito o a la confirmación definitiva que, por razones genéticas XX o XY, esta historia no es para mí. En todo caso aguardaríamos a los siguientes experimentosde la editorial en el género adulto femenino, el josei, presente ya en nuestro país con obras como Nana o Paradise Kiss.

Y es que a mí no me gusta Sexo en Nueva York, sería más (tampoco la he visto pero por rerferencias) de Mujeres Desesperadas.

Comentario
Aquí tenemos el contenido del bolso de una mujer moderna como Matsukata