Edición original: プラネテス (Kōdansha, 1999-2004)
Edición nacional/España: Planetes: Integral (Panini Cómics, 2025)
Guion:Makoto Yukimura.
Dibujo: Makoto Yukimura.
Traducción: Verònica Calafell y Marc Bernabé.
Formato: Cartoné. 1032 páginas. 50 €

«Nosotros, el Frente de Defensa del Espacio, somos los portavoces de las mudas estrellas.»

Introducción

Ha llegado mi turno para unirme a la larga lista de fantásticos redactores que han participado en la celebración del 25 aniversario de esta casa y contribuir mi granito de arena a las festividades. Por estas fechas se cumple un año desde que se me concedió la oportunidad de entrar a formar parte de Zona Negativa, durante el cual he tenido la fortuna y el placer de participar en más de 100 entradas entre artículos, magazines, pódcast y reseñas. Este aún corto periodo ya me ha servido para aprender mucho y para estar más conectado que nunca al noble mundo del noveno arte y el artículo de hoy me permite quizá empezar a devolver lo que este sitio me ha venido dando.

La obra a tratar no es otra que Planetes, un manga de Makoto Yukimura publicado originalmente en la revista semanal Weekly Morning de la editorial Kodansha entre enero de 1999 y enero de 2004. La razón para la elección de este manga viene de varios frentes. Por un lado y como es obvio se debe a méritos propios de la obra, como desgranaré más adelante considero Planetes un manga excelente que explora cuestiones de una vigencia innegable y palpable y que se extienden desde lo íntimo a lo universal. Por otro lado y acercándonos a un enfoque algo más personal, Planetes es una obra que no ha tenido mucho recorrido dentro de la web más allá de alguna mención y de un artículo razonablemente viejo (ya ha cumplido la mayoría de edad) y muy detallado escrito por el antiguo colaborador Jordi Querol, que por desgracia dejó esta casa antes de mi llegada. La consecuencia es que Planetes es una de las pocas obras del noveno arte en mi biblioteca que no he conocido por medio de Zona Negativa y me alegra pensar en la posibilidad de descubrir este manga a nuevos lectores. Además, y como ya podrán adivinar aquellos curiosos que hayan ojeado mi biografía de redactor, parte de mi apreciación por Planetes y la razón de su elección como sujeto para este artículo viene influenciada por mi experiencia personal como astrofísico, estrechamente acompañada por una fascinación estética por toda imagen, real o representación artística, del espacio exterior.

A continuación, me gustaría poner en contexto la publicación original de la serie en Japón. Debutando a principios de 1999, el primer capítulo de Planetes vio la luz a finales de lo que se conoce como la década perdida de Japón. Comprendiendo los años en los que el autor pasó la mayor parte de su adolescencia hacia el principio de su adultez, este periodo entre 1991 y 2001 está marcado por un estancamiento económico que fue resultado del estallido de una burbuja financiera creada por la fuerte especulación de los mercados inmobiliario y de valores. Después de experimentar un rápido crecimiento económico que les sitúo como una de las principales potencias mundiales, el país nipón y sus habitantes debían hacer frente a la depreciación del yen y a la caída de sus mercados. En el contexto cultural sin embargo, la situación a la que se apuntaba era mucho más optimista. Desde una perspectiva externa es fácil destacar auténticos fenómenos de masas como la ya por entonces monumental Dragon Ball y la recién estrenada serie de Pokémon que estaba a punto de dar un salto estratosférico desde la gameboy a la televisión. Además encontramos series de anime como Cowboy Bebop o Neon Genesis Evangelion, que servían para continuar la expansión de la industria más allá de las fronteras japonesas, mientras películas como Ghost in the Shell hacían lo mismo tomando el testigo de Akira. Hayao Miyazaki y su Studio Ghibli empezaban a ganar renombre con La Princesa Mononoke y preparaban la producción del filme que les ganaría su primera estatuilla El viaje de Chihiro. En el mercado del manga, las listas de más vendidos estaban dominadas por Slam Dunk, Detective Conan y One Piece después de que la colección de Dragon Ball llegara a su fin, y por si fuera poco apenas meses después de la publicación del primer capítulo de Planetes el país nipón vería nacer a un titán como Naruto.

Los títulos más populares de esta época, y de cualquier otra, se corresponden con obras de género shonen publicadas generalmente por la revista Shonen Jump de la editorial Shueisha. Por su parte Planetes, mejor categorizada como seinen, es una publicación de la editorial Kodansha, la cual no ha llegado nunca a cosechar grandes éxitos en el género juvenil pero que sí logró presentar a sus lectores múltiples mangas del género seinen contemporáneos a Planetes que hoy son de renombre como Vagabond, Blame! o Blade of the Immortal.

Fue en este contexto cultural que la obra vio la luz en el país nipón. En España hemos podido disfrutar de dos ediciones de este manga, ambas publicadas por la editorial panini cómics. La primera de ellas dividía la obra en cuatro volúmenes y llegó a librerías allá por 2005, siguiendo un formato similar a las recopilaciones en tomos japonesas. La segunda edición, con la que soy más familiar, fue publicada por primera vez en 2020 y tuvo una reedición el pasado mes de mayo, en un formato integral de tomo único con tapa dura.

Perfil del autor

Yukimura nació en 1976 en la ciudad de Yokohama, situada al este de la prefectura de Kanagawa y unos kilómetros al sur de la ciudad de Tokyo. En entrevistas ha declarado que su infancia vino marcada por obras como Jojo’s Bizarre Adventure, El Puño de la Estrella del Norte y el trabajo de indudable trascendencia de Akira Toriyama, desde Dragon Ball hasta Dr. Slump. Sus influencias en lo que se refiere a la ciencia ficción que podemos ver en Planetes comenzaron en el instituto, gracias a obras como los mangas 2001 Nights de Yukinobu Hoshino y GUNNM (Alita, ángel de combate) de Yukito Kishiro. Pero a lo largo de su vida también mostró interés por obras de ciencia ficción occidental como Blade Runner, las novelas de Isaac Asimov o la obra de Arthur C. Clarke, en especial El fin de la infancia.

El autor recuerda ser un adolescente absorbido por el menko (un juego infantil japonés que consiste en lanzar cartas de cartón para intentar voltear las cartas de tus contrincantes, previamente colocadas en el suelo. Es similar a otros juegos como el Rolde) y los videojuegos hasta que finalizara los estudios de secundaria que aquí equivaldrían aproximadamente a la ESO. Fue en estos momentos de su juventud cuando empezó a cuestionarse su futuro profesional, su experiencia en lo que para nosotros sería el Bachillerato moderno le sirvió para determinar que su siguiente paso en la vida sería la persecución de una carrera como artista de manga, queriendo incorporarse ya desde joven como asistente.

A pesar de sus ganas por empezar en el mundillo de forma profesional cuanto antes, Yukimura terminó su educación secundaria y llegó a atender la Universidad de Artes de Tama, situada en Tokio. Allí coincidió con Hiroaki Samura, autor de la antes mencionada Blade of the Immortal, y quedó impresionado por su trabajo. Aunque sus padres deseaban que Yukimura se graduara de sus estudios universitarios, el autor japonés dejó la Universidad de Artes de Tama después de tan solo dos años con muchas prisas por empezar su carrera. De esta forma, solicitó trabajo como asistente en la editorial Kodansha y con 20 años dio comienzo a su carrera en la industria bajo la tutela de Dai Morimura trabajando en el título The thinking of the Dog. Realizar las labores de asistente tuvo un fuerte efecto sobre el joven Yukimura, que experimentó un choque de realidad al entrar en el mundo laboral y tuvo que re-aprender a dibujar.

Fuente: Kenbunden

Fue poco más tarde cuando nació Planetes, Yukimura completó el primer capítulo con 22 años y tras su publicación la editorial le pidió convertirlo en serial. Este evento marcó algo más que su debut profesional, ya que a pesar de sus ambiciones de convertirse en mangaka el autor nunca había llegado a producir un cómic completo, aunque fuera de forma amateur. Tras cinco años de publicación la serie se completó con 26 capítulos recogidos en 4 volúmenes, y resultó todo un éxito para la editorial. Hasta tal punto que en el año 2003, antes de que se completara la publicación del manga, se emitió en Japón una adaptación al anime producida por el estudio de animación Sunrise (conocido por las múltiples series de Gundam y la icónica Cowboy Bebop) y dirigida por Gorō Taniguchi. A raíz de la repercusión de la obra Yukimura tuvo la oportunidad de conocer a astronautas de la Estación Espacial Internacional, en 2013 dio una charla especial en el 2º Simposio Internacional para el Desarrollo Sostenible y la Utilización del Espacio Humano organizado por el Foro Espacial de Japón y forma parte del Club de Autores del Espacio, una asociación de autores japoneses interesados en el desarrollo espacial.

Aunque Yukimura realizó su debut en el mundo del cómic con Planetes, su obra más popular es Vinland Saga, que comenzó su publicación en 2005, poco después de la finalización de Planetes -tiempo durante el cual Yukimura publicó Sayonara ga Chikai node, una historia corta que narraba los últimos días de un samurái del shogunato llamado Okita Soji- y se basa en hechos históricos recogidos en sagas del folclore nórdico como la Saga Grœnlendinga. La colección ha continuado de manera constante su publicación desde entonces y en 2019 vio la luz la primera temporada de la adaptación al anime producida por Twin Engine, Production I.G, Wit Studio y Kodansha. La segunda temporada vio la luz en 2023, cambiando esta vez el estudio de animación por Mappa.

La obra de Makoto Yukimura le ha servido para obtener varias distinciones. En 2002 recibió el premio Seiun, una distinción especializada en ciencia ficción, a mejor cómic por Planetes. Un honor que comparte con obras como Pluto o Fullmetal Alchemist. En 2009 recibió el Gran Premio en la categoría de manga del Festival de arte de Japón por Vinland Saga. En 2010 acudió al Festival Internacional del Cómic de Angoulême como invitado especial y en 2023 hizo su primera aparición en Norteamérica acudiendo a la Comic-Con de San Diego.

Basura espacial

Planetes cuenta la historia de tres recolectores de desechos espaciales entre los años 2075 y 2080. Más que contarnos el día a día continuo de los personajes Yukimura está más interesado en mostrarnos los momentos clave de sus vidas sin ningún miedo a dar saltos temporales bastante significativos. Aunque la premisa central de la obra gira en torno a estos basureros espaciales, lo cierto es que recolectar residuos en órbita a mano es una idea muy poco práctica.

Sin embargo, la cantidad de residuos que se encuentran en un recorrido periódico en torno a nuestro planeta es una preocupación real y es de hecho un tema que llega a protagonizar algún titular con cierta frecuencia. Sin ir más lejos, residuos espaciales fueron sujeto noticia en nuestro país en 2022 cuando los restos de un cohete chino iluminaron el cielo nocturno en su re-entrada a la atmósfera camino del océano Atlántico. Este es uno de los tipos de residuos menos preocupante puesto que pasan poco tiempo en el espacio y la fricción con la atmósfera se encarga de calcinarlos. A diferencia de lo que pueda pensarse, los objetos que orbitan nuestro planeta no se encuentran flotando en un espacio sin gravedad, sino que ya están cayendo en una trayectoria muy estable. Cuando la fuerza de la gravedad producida por la Tierra atrapa objetos que ya se están moviendo en una dirección perpendicular, el resultado no es que caigan a la superficie directamente, sino que pasen a un movimiento circular, es decir, una órbita.

Representación de todos los objetos en la órbita baja terrestre cuya trayectoria es seguida por la NASA, se estima que el 95% de estos objetos son desechos. Fuente: NASA

Los desechos en órbita son muy preocupantes de cara a misiones espaciales precisamente por el larguísimo tiempo que van a mantener esa trayectoria y por el daño que, a pesar de tener poco tamaño, pueden llegar a causar. Es por este motivo que en 1979 la NASA creó un departamento dedicado exclusivamente a la monitorización y caracterización de estos desechos de cara a garantizar la seguridad de misiones futuras. El peligro reside en las elevadísimas velocidades que alcanzan estos objetos, que los transforma en balas espaciales y obligan a satélites y a la Estación Espacial Internacional a realizar maniobras de evasión siempre que exista un riego de impacto. El problema queda plasmado en el primer capítulo del manga, aquel que supuso la primera producción completa Yukimura, cuando un pequeño tornillo provoca un grave accidente que deja al menos un fallecido.

Imagen del transbordador espacial Endeavour tras un impacto en su radiador durante la misión espacial STS-118. Fuente: NASA

En 2021, el número de objetos artificiales de más de 10 cm que se encuentraban en órbita es de unos 23.000, mientras que se estima que hay alrededor de 600.000 objetos de un tamaño inferior a 10 cm. Mientras que la mayoría de estos residuos son producto de explosiones de satélites causadas por su deterioro, alrededor de 4.000 de los objetos de mayor tamaño que se encuentran en órbita son resultado de una demostración militar llevada a cabo por el ejército Chino en 2007 que supuso la destrucción del satélite Fengyun 1C. Este no fue el primer uso de armas anti-satélite, pues en 1985 el ejército estadounidense destruyó el satélite Solwind P78-1 en un test militar similar, ni el último ya que el ejército ruso realizó un test parecido en 2021, destruyendo el satélite soviético Kosmos 1408. Planetes explora no solo el problema de los residuos producidos por la actividad humana en el espacio sino que también explora esta extensión de las maniobras de guerra al dominio de la órbita terrestre y apunta a ellas como la vía principal hacia el Síndrome de Kessler.

El Síndrome de Kessler es un fenómeno teórico enunciado por primera vez por el astrofísico Donald J. Kessler en 1978 y consiste en el incremento de la densidad de objetos en la órbita baja de la Tierra más allá de un punto crítico que provocaría una reacción en cadena de colisiones con estos residuos, aumentando en mayor medida la densidad de objetos y dejando potencialmente inaccesible parte de la órbita. Kessler apuntaba a esta posible situación como un peligro intolerable para la exploración espacial, recalcando que un objeto de 1 kilogramo de masa impactando a una velocidad de 10 km/s (como las que alcanzan los objetos en la órbita baja) poseería la capacidad de provocar daños estructurales catastróficos a naves y satélites de 1000 kg.

El mundo y los personajes

Planetes presenta un universo en el que la humanidad ha comenzado a expandirse por el Sistema Solar. Sabemos que hay naves comerciales de pasajeros que navegan el espacio, que ha habido misiones tripuladas y asentamientos que se extienden hasta Marte y que existe una colonia permanente en la superficie de la Luna. Conocemos incluso que hay seres humanos que han nacido en la Luna, selenitas, muy lejos de la superficie terrestre. El espacio se muestra por tanto como una parte casi corriente de la vida cotidiana de los personajes que habitan este mundo.

Sin embargo, la exploración del espacio que la humanidad lleva a cabo se realiza por motivos principalmente económicos, las grandes potencias terrestres buscan apoderarse de la abundancia de recursos naturales que pueden proporcionar los planetas vecinos y ponen la tarea de su explotación en manos de grandes empresas. Esta situación da lugar a niveles altos de desigualdad, con los países más ricos obteniendo acceso libre a la riqueza del espacio mientras que los países menos afortunados son dejados de lado.

La obra toca varias formas de lucha contra situaciones percibidas como injustas, siendo la primera de estas el terrorismo. Yukimura no duda en condenar este tipo de acciones, y las presenta generalmente como una forma ineficiente de provocar un cambio, cuyos agentes acaban siendo controlados por las grandes empresas a las que declaran guerra. Pero al mismo tiempo, el autor reflexiona sobre las circunstancias que dan lugar a este tipo de organizaciones. El Frente de Defensa del Espacio que aparece en la obra se postula en contra de la trivialidad y de la actitud frívola con la que la sociedad de su mundo mira al espacio, lo cual queda plasmado con acierto en los que son sus primeros objetivos: salas de fumadores situadas en estaciones espaciales. El líder de la organización argumenta en contra de la explotación indiferente de los recursos del Sistema Solar alegando que la humanidad no posee un derecho innato a apropiarse del espacio y revelando la desigualdad que resultaría de las prácticas que proponen las grandes potencias. Con un monopolio sobre la explotación de planetas enteros, los países más ricos van dirigidos a la abundancia mientras que los países más pobres se sumen en hambre y revueltas y las relaciones internacionales acaban reducidas a la comercialización de armamento destinado a perpetuar estos conflictos.

Yukimura toca la cuestión de los conflictos armados más adelante en la obra. La extensión de la humanidad hacia el dominio del espacio lleva consigo la extensión de las maniobras de guerra a este nuevo territorio. La obra presenta una situación que se asemeja a las tensiones que tuvieron lugar durante la Guerra Fría, donde crece el miedo ante la amenaza de que estalle un conflicto de escala mundial. En este caso que propone la obra la forma más eficaz de evitar el agravamiento de la situación es el activismo. Yukimura menciona el activismo y la rebelión no solo como vehículos del cambio sino como partes intrínsecas de la naturaleza humana. Durante estas secuencias, el autor yuxtapone la representación de una protesta pacífica con recuerdos de movimientos populares que llevaron a agresiones y linchamientos con la clara intención, en mi opinión, de mostrar la diferencia que existe en la manera que ambas acciones nacen y llegan a materializarse.

Planetes sin embargo no es una obra centrada en dibujar un retrato de una geopolítica particular, en el núcleo del manga están sus personajes y es por ello que el autor no propone conclusiones claras a los grandes conflictos que aparecen. Lo que le es importante a Yukimura es el mostrar las reacciones de sus protagonistas y por este motivo los conflictos se diluyen una vez se separan de la vida de estos personajes. La palabra «Planetes» es la raíz etimológica de la palabra «planetas» y en griego podría significar «vagabundo» o «errante». Los protagonistas de la obra son presentados como figuras errantes que navegan el espacio, a través de las cuales podemos explorar muchos aspectos distintos de la experiencia humana. Los personajes habitan un mundo hostil, el espacio al que regresan una y otra vez, a menudo fascinados por su inmensidad y por la libertad que representa, es a la vez hermoso y frío. Habitar en este ambiente es la causa de enfermedades graves además de lesiones físicas y supone vivir en una lucha constante por la supervivencia, el propósito central de la obra es mostrar el día a día de esta batalla. Mi aspecto favorito de los protagonistas son sus contradicciones, y es que es frecuente encontrar que un personaje actúa de un modo que va en contra de lo que conocemos de él. Esto no significa que se salgan de su personaje, el mayor éxito del manga es la forma en que guía a lector y personaje de un punto a otro haciéndolo creíble y con una caracterización compleja.

El trío de basureros espaciales que hacen el papel de personajes principales está formado por Yuri, Fee y Hachimaki. Para Yuri el espacio es como un pajar enorme en el que buscar una aguja, es el lugar en el que perdió a su esposa y cuando lo conocemos lo recorre en busca de su recuerdo. El arco de Yuri es el más corto de la obra, nace en ese primer capítulo que Yukimura escribió sin un plan concreto de continuar y se resuelve con rapidez. Yuri pasa pronto a ser un personaje secundario que ayuda a los demás en el camino hacia su propia catarsis.

Fee es la capitana de la nave y el personaje más comprometido con la recogida de residuos, tiene una familia y un hijo en la Tierra y es la figura por medio de la cual la obra explora el activismo. Su historia gira en torno a la firmeza de sus convicciones y a la defensa de su estilo de vida. Existe una tensión entre ambos aspectos del personaje, a pesar de tener una vida feliz en la Tierra Fee regresa a órbita una y otra vez con la decisión de intentar prevenir que tenga lugar un Síndrome de Kessler. Esta tensión queda muy bien plasmada en el capítulo en el que es incapaz de fumar debido a ataques terroristas en salas de fumadores, fumar es una costumbre que entra en conflicto con su deseo de estar en el espacio pero lo que la acaba llevando a la Tierra es precisamente su compromiso con su propia causa y sus ideales.

Hachimaki es el principal protagonista, siendo el personaje con el que más tiempo pasa el lector. También es el personaje con más -aparentes- contradicciones, ya que la obra nos muestra con detalle cómo las personas de su entorno moldean su visión del mundo. Es un personaje movido por la ambición y decidido a conseguir sus metas personales, y cuando en algún instante otro personaje le menciona una manera de avanzar hacia la consecución de sus sueños esto acarrea una clara influencia sobre él. Si le dicen que debe aprender a ser egoísta decide volverse egoísta, si le mencionan que debe ponerse en forma decide ponerse a hacer ejercicio, y si alguien se interpone en su camino aparece dispuesto a quitarle de en medio. Por medio de Hachimaki la obra alcanza sus momentos más metafísicos o quizá esotéricos y explora el efecto de las enfermedades mentales. El personaje es un ejemplo de persona con depresión, a menudo se muestra apático y errático, sufre episodios de esquizofrenia, insomnio, astenia, es atacado por sentimientos recurrentes de inutilidad y pensamientos sobre la muerte y el suicidio. Su historia es una de constante lucha por alcanzar una sensación de tranquilidad que sirve como tesis de toda la obra.

Planetes tiene más personajes muy interesantes y que forman parte de un plantel muy colorido que hace balance entre una complejidad más seria y una extravagancia con raíces en el humor, y que dejo para vuestro descubrimiento.

Valoración y conclusiones

En definitiva, Planetes es la obra debut de uno de los mangakas más importantes de la actualidad y es muy recomendable. Su posición como predecesora del gigante en el que se ha convertido Vinland Saga ya la sitúa en un puesto relevante dentro de la historia del cómic japonés y además resulta clave para entender muchas de sus características. La obra es producto de un estilo visual en desarrollo, siendo el primer trabajo completo del autor, y esto es algo que se hace notar especialmente en los primeros capítulos del manga. En mi opinión, el capítulo cuatro supone un punto de inflexión para la obra, a partir del cual el autor se muestra más confiado y las páginas empiezan a hacer gala de un siempre creciente nivel de detalle en entornos y maquinaria, las vistas del espacio se hacen más espectaculares y el dibujo y diseño de los personajes se vuelve más consistente.

En lo narrativo la obra está potenciada por un hambre de experimentación que lleva a una amplia variedad temática que da riqueza a la obra, pero que también puede llegar a mostrar la trama de una forma fragmentada que afecta al ritmo y la experiencia de lectura. Siendo un debut, hay aspectos poco pulidos en su desarrollo de una sucesión casi constante de ideas pero el autor logra que todas sus partes acaben funcionando como conjunto. Me parece en general una obra con un tono desenfadado, que a pesar de tratar temas de peso se deja espacio para respirar e introducir instantes llenos de humor que alivian dicho peso. Además, Planetes pone de manifiesto uno de los puntos más fuertes del autor, la dedicación para investigar los temas a tratar. De manera similar a lo que más tarde veríamos en Vinland Saga, la lectura hace patente que Yukimura encuentra inspiración en historias y cuestiones tangibles, y dedica una cantidad considerable de tiempo a ser preciso en sus detalles y en crear una lógica interna para sus obras capaz de adentrarse en la fantasía o la ciencia ficción sin perder esa sensación de verosimilitud.

ESCÚCHANOS EN NUESTRO PODCAST

1 Comment
Antiguos
Recientes
Inline Feedbacks
View all comments
Brian Bradock
Brian Bradock
Lector
13 julio, 2025 11:54

Muchas gracias! Que ganas de leerlo. Y enhorabuena de verdad por el artículo!