Bagge DCsatado
«No engañas a nadie, todos sabemos que eres un impostor»
Introducción
Lo sabemos. Lo estabais esperando. Tenemos la redacción llena de cartas pidiéndonos que retro-reseñemos más obras de Peter Bagge. La idea inicial de esta sección era un viaje en el tiempo, algo claramente nostálgico. Principalmente una vuelta a Zinco, sin embargo, es también una oportunidad para reseñar y recuperar obras, grandes obras, que, por su dificultad comercial, la limitación de su edición o el desconocimiento del gran público, permanecen algo olvidadas excepto para una pequeña aldea de irreductibles lectores.
Y sí, se trata de un tebeo reeditado con lo que hacemos una excepción (trampa) en «las reglas de la Retro Reseña» pero vale la pena.
Sudando Tinta posiblemente uno de los mejores tebeos de Peter Bagge, creador de una obra maestra del cómic, intemporal, multipremiada y referencia absoluta del underground americano, como es Odio.
(Obra por cierto a la que le vamos a dedicar un articulazo en la web.)
Biografía de Peter Bagge
Del borrador de ese “articulazo” aprovecho una parte para explicar la biografía del autor:
«Peter Bagge nació el 11 de diciembre de 1957 en Peekskill (NY, USA). su nombre de confirmación es Peter Christian Paul Bagge (Paul es un homenaje a Paul McCartney). De padre militar y se crio en una familia católica, con trazas de alcoholismo. Algo que ha marcado y se ha visto reflejado en gran parte de su obra.
En cuanto pudo dejó su hogar para instalarse en la ciudad de Nueva York (mediados de los setenta). Allí asistió a la Arts Visuals School, que abandonó tras año y medio, pasando a trabajar en la revista Punk.
Sus inicios en el mundo del cómic fueron en revistas underground y pornográficas. Entre 1980 y 1981, Bagge coeditó el tabloide de cómics Comical Funnies con antiguos miembros de la revista Punk. Bagge envió ejemplares de Comical Funnies a Robert Crumb , quien publicó algunas tiras de Bagge en la revista que estaba editando, Weirdo.
Allí empezó la larga y exitosa colaboración con Weirdo y Crumb. La leyenda del underground propuso a Peter Bagge como editor de la revista tras su retirada. Tareas que Bagge (que no llegaba a los treinta) estuvo realizando durante tres años.
En 1985 inició su exitosa y larga colaboración con Fantagraphics, comenzando con su primera serie en solitario, Neat Stuff. Esta colección, que incluía personajes como Girly-Girl, Junior, Studs Kirby, The Bradleys y Buddy Bradley, se mantuvo en circulación hasta 1989. Su secuela, Odio (1990-1998), es la obra más conocida de Bagge. La serie del cínico Buddy Bradley que vive en Seattle en plena era grunge. Odio se convirtió en una de las series más representativas del cómic independiente de los 90, capturando con humor ácido y crítica social la angustia generacional de los jóvenes adultos de esa época, siendo un reflejo del escepticismo y cinismo de los noventa.
A partir de 1998 Bagge realizó una serie de historias de periodismo cómico , sobre temas como política, el concurso Miss América , la cultura de los bares, el rock cristiano y los Oscar , principalmente para suck.com .
Tras finalizar Odio, Bagge creó y escribió Yeah! (DC Comics) una serie de cómics para todas las edades sobre una banda de rock femenina, dibujada por Gilbert Hernandez . La serie tuvo nueve números (1999-2000). Sudando Tinta (Sweatshop) (2003) la publica también en DC (seis números)
En 2002, Bagge creó sus versiones de Spider-Man y Hulk para Marvel. El Incorregible Hulk quedó inédita hasta su aparición episódica en Strange Tales.
En 2003, Bagge convirtió en escritor colaborador de la revista libertaria Reason, en cuyas páginas ha publicado tanto textos como cómics. En 2009 se publicó una recopilación de sus historias para Reason: » Todos somos estúpidos excepto yo (y otras observaciones astutas)”, donde Bagge confronta su ideología libertaria con diferentes ámbitos de la vida en America.
De 2005 a 2007, Bagge publicó la novela gráfica Apocalypse Nerd en Dark Horse. En esta descacharrante historia trata del contraste entre el hombre corriente y las consecuencias de un ataque nuclear. Una visión diferente y ácida de la que solemos ver en este tipo de historias donde acostumbra a predominar el heroísmo.
Desde también 2009, Bagge publica una tira cómica sobre la Historia de la Ciencia en la revista Discover.
En 2010 vuelve a colaborar con DC (Vertigo) para publicar la novela gráfica Other Lives . Allí da rienda suelta a su sarcasmo y critica destructiva respecto a internet y el “mundo virtual”. Ese mismo año recibe el premio Inkpot en la Comicon de San Diego.
Vuelve a Dark Horse, en 2012 y publica Reset, donde aborda la vida de un actor cómico fracasado que acepta participar en el desarrollo de una aplicación informática que le permite revivir su vida virtualmente.
Destaca también entre su obra, la biografías de personajes significativos como las que se ven reflejadas en Woman Rebel , sobre la defensora del control de la natalidad Margaret Sanger , Fire!! , sobre la escritora Zora Neale Hurston , y Credo , sobre la autora y teórica política Rose Wilder Lane .
En España, La Cúpula (con traducción del incansable Hernán Migoya) ha publicado prácticamente toda su obra desde 1995, primero en la revista El Víbora y posteriormente en diversas colecciones y monográficos, desde Mundo Idiota hasta Other Lives, excepto la serie Yeah! con Beto Hernández, publicada por Planeta en 2000.
Fuera del mundo del cómic, Bagge ha realizado proyectos de animación para Round Table Pizza . En 2001, colaboró con la comediante Dana Gould para producir la serie de dibujos animados para Internet de Macromedia Flash , Murry Wilson: Rock ‘N’ Roll Dad . La serie de cuatro episodios se estrenó en Icebox.com.
Además, Bagge también tocó la batería para la banda de power pop de Seattle The Action Suits, y la guitarra para otra banda de power pop, Can You Imagine, algo que no nos debe sorprender dada la importancia de la música en su obra.”
Vamos al meollo
La obra que nos ocupa es una de las que DC publicó en los prolíficos años 2000 de la editorial. Un momento explosivo creativamente, preñado de ideas, novedades, probaturas, colaboraciones raras y maravillosos cómics, rivalizando con la reina de la DC moderna, la década de los 80.
Sweatshop (que es su título original) la publicó DC en 2003 y la trajo a España la editorial habitual de Bagge, La Cúpula, con traducción del nitrogliceriníco Hernan Migoya.
La edición de DC constó de seis grapas que La Cúpula agrupó en tres tomitos al estilo de los que nos trajeron tanto y tanto Odio, a un coste que visto a día de hoy es irrisorio (¡Cállate, abuelo!).
Sudando Tinta trata de Mel Bowling, un legendario dibujante de tiras de prensa. Se trata de una parodia descarnada y sin piedad donde Peter Bagge despedaza el reverenciado mundo de las tiras cómicas. La onda expansiva alcanza al mundo del cómic desde prácticamente cualquier aspecto y el de la televisión incluso.

Bowling es un reaccionario, gandul, amante de la comida basura, con una ideología situada entre el pleistoceno y la edad de bronce, y anorreado de una nostalgia casposa que da vergüenza ajena. Un personaje airado, egocéntrico y que vive en el pasado.
“Me siento como si estuviera en el África negra y profunda, chiiiico”
El equipo de Bowling es quien perpetra la tira de Freddy el Hurón, un comic lleno de gags “apolíticos”, procedimentales, apagados y sin gracia, que responden a simples fórmulas de manual, repetitivas y sobadísimas. (Sin embargo da de comer a 6 personas)
Los miembros del estudio forman un elenco de soñadores-perdedores que odian a su jefe y su trabajo. Sin embargo, no lo pueden dejar, ya que su “talento” no les permite progresar fuera de una tira decadente, como ejemplo de una industria moribunda y formulaica. Cada miembro tiene ínfulas artísticas. Lo aprovechará Bagge para cargar las tintas contra estilos, aspirantes a superestrella, maneras de entender el medio… de forma divertida y profundamente sarcástica, el neoyorquino destripará una industria secuestrada por impostores egomaníacos.
Los personajes que acompañan a Mel son:
Millie: Hermana de Mel e implacable secretaria-mujer orquesta de la oficina. Una conseguidora nata, eficaz e implacable, algo obsesiva con tintes psicopáticos en su trabajo.
“¿Ya estás otra vez usando la fotocopia por la cara?”
Nick: El entintador. En la sinopsis de los tomitos lo definen como el friki amargado. Atesora un rencor hacia compañeros, jefe y la industria en general. Representado como un incel granujiento se divierte haciendo su propio cómic en el que ironiza sobre Freddy el Huron y sus compañeros de oficina.
“¿Qué llevará en su portafolio? ¿una bomba? O algo peor: ¿Páginas de muestra?”

Alfred: Dibujante de raza negra, pelota del jefe y aspirante a ilustrador superhéroes. Para Bagge es el blanco ideal para criticar al género superheroico, las editoriales y sus intensos fans. No en vano, hay un doble significado en que se trate de un chaval negro que ríe de forma sincera los chistes racistas de su jefe. Si la intención es inconsciente, funciona igual.
-¿Se te ha ocurrido alguna vez pensar que Mel es un racista?
– Yo prefiero pensar que es “chapado a la antigua”
Carrie: Chica joven, soñadora, que autoedita su propio cómic autobiográfico entre romanticón y sensiblero. Como bien sabemos Bagge no va de aliade ni se arredra a la hora de criticar personajes femeninos, por lo que la pobre Carrie recibe tralla de la buena.
“Dígame ¿alguna vez alguno de sus clientes ha saltado por esa ventana?”.
Elliot: Guionista y nuevo fichaje del estudio. Se trata de un joven negro comprometido de ideas izquierdosas, vegano y antimilitarista. Es la némesis absoluta de Mel y supone un contraste con Alfred. Sale algo mejor parado que otros personajes por lo que podemos pensar que el libertario Bagge siente cierta simpatía por él. Aunque deja de servir de diana para criticar el tipo de “personaje” que representa. Es fácil adivinar que uno de los leitmotives del personaje será el dilema entre mantener sus principios y dejarse llevar por el entorno.
“Esta lechuga sabe a condón”
Las tramas suelen moverse hacia elementos característicos del cómic americano. Bagge toca todos los palos y no deja (casi) ningún tema por abordar. Tenemos números centrados en los derechos televisivos, en los premios de la industria, en el afán por comercializarse, en el merchandising, en el plagio, etcétera.
El tebeo se caracteriza por un humor descarnado y un dominio del medio que Bagge lleva a uno de sus puntos más álgidos, jugando con el metalenguaje del comic, metiendo parodias dentro de parodias, humor que ironiza al propio humor y a las tiras de prensa, en un juego de espejos creativo, divertido y ácidamente crítico.
El autor de Odio mezcla estilos gráficos y le vemos incluso atreviéndose con el manga y, no lo puede evitar, ridiculizándolo. Las páginas son un torbellino de humor, sarcasmo y sanísima ironía para aprender a reírse de uno mismo, de sector y de sus propios sueños.

Bagge es un autor-forense. Disecciona a los personajes e incide en sus puntos débiles de forma mordaz y cruel. No hay redención para ninguno, no hay piedad. Se trata de una comedia de personajes perfectamente escritos, con unas líneas de diálogos que los hace totalmente identificables.
Cada personaje será el foco de una parte de la historia con la consabida crítica mordaz pero Mel se lleva la palma siendo el personaje más involuntariamente gracioso de la serie.
No en vano, Sudando tinta es algo menos cruel y ácida que la desatadísima Odio. El hecho de que se publicara bajo el sello de DC (no se escatiman ironías contra la editorial, por cierto) hace pensar que el lápiz de Bagge esté menos afilado y su humor sea menos radiactivo.
Como siempre que hablamos de Bagge, debemos mencionar a su traductor, el controvertido amigo de Pilar Rahola, Hernán Migoya que perpetra una divertidísima versión en castellano de Sudando Tinta dándole un matiz localista a la obra, y es que uno no puede dejar de deco***narse con sus “¡La virgen!”

En el apartado gráfico vemos a un Bagge más maduro que en sus primeros números de Odio, con un dibujo más diáfano y más claro. Da una sensación más calmada y menos intensa que facilita la lectura. A pesar de que se trata de un cómic lleno de apretujados bocadillos de diálogo, nubes de voces interiores de una media docena de personajes, cada uno de los cuales debe dar su propia versión de casi cada hecho.
Del color algo pastel se encarga la mujer del propio Bagge, Joanne. Ayuda a aclarar la lectura, a suavizar el trazo y a hacer más agradable el “visionado”.
En esta ocasión, el autor cuenta con la ayuda de otros dibujantes que se encargan de partes enteras del cómic siempre con guion de Bagge. Estos colaboradores intentan mantener el estilo desgarbado y gomoso tan característico del neoyorquino, llegando en algunas ocasiones a estilos híbridos cercanos al cartoon.
Destaca el uso de recursos típicos del cómic para narrar (ironizar sobre todo) como son las propias tiras de prensa, el comic underground, los comics de superhéroes o los storyboards televisivos. Llegando en ocasiones hasta a hacer versiones de versiones en un ejercicio de conocimiento del medio.

En definitiva, se trata de un soplo de aire fresco de un comic para comiqueros (está lleno de referencias que solo se entienden con años leyendo tebeos) de mente abierta que sepan reírse de si mismos, ideado por uno de los grandes nombres del cómic para toda la vida. Una obra menor (en extensión de Bagge) algo contenida pero 100% aprovechable.
Lo mejor
• El humor descarnado. La crítica explosiva al medio.
• Una de las mejores obras de un autor indispensable.
• El uso de recursos técnicos.
Lo peor
• Bagge va con el freno de mano, seguramente por publicar en una major.








