ZN Series – Orange is the new black. Segunda temporada. Un nuevo nivel de locura

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Género: Comedia, Drama
Creador: Jenji Kohan
Dirección: Michael Trim, Andrew McCarthy, Phil Abraham, Uta Briesewitz, Jodie Foster, Constantine Makris, Matthew Penn
Guión: Piper Kerman, Jenji Kohan, Sian Heder, Sara Hess, Nick Jones, Lauren Morelli, Marco Ramirez, Liz Friedman, Tara Herrmann
Reparto: Taylor Schilling, Laura Prepon, Danielle Brooks, Taryn Manning, Laverne Cox, Michael Harney, Michelle Hurst, Kate Mulgrew, Jason Biggs, Natasha Lyonne, Pablo Schreiber, Nick Sandow, Dascha Polanco, Joel Garland, Lea DeLaria, Samira Wiley, Matt McGorry, Yael Stone, Uzo Aduba, Catherine Curtin
Producción: Netflix / Lionsgate Television
Canal: Netfix
País: Estados Unidos

 

“Todos los problemas son aburridos
hasta que son los tuyos”

En la pasada 66º Edición de los Premios Emmy nadie se atrevió a cuestionar el éxito de una producción de contrastada calidad como Breaking Bad después de copar los galardones de las categorías de drama pese a la oposición de otros pesos pesados televisivos de la temporada como True Detective, Juego de tronos, House of Cards o Mad Men. Pero menos ha convencido a los espectadores y algunos críticos la conservadora decisión de seguir premiando en los apartados de comedia a cabeceras como Modern Family o The Big Bang Theory en perjuicio de productos más frescos como Louie, Veep y, especialmente, una de las series revelación de las últimas temporadas como ha resultado ser Orange is the new black . No pasa desapercibido para muchos el hecho de que el éxito de Netflix, distribuidora de series como la propia Orange is the new black o House of Cards, representa una nueva manera de entender el mercado audiovisual contrario al de la televisión tradicional mediante su propuesta de entretenimiento de streaming y envíos bajo demanda. Habría que analizar si este punto ha pesado también en la decisión de la academia para dejar marchar este año a la cabecera creada por Jenji Kohan con tres únicas estatuillas de las doce candidaturas a las que optaba la serie a los Premios Emmy siendo la más destacada de las finalmente materializadas la otorgada a la estadounidense Uzo Aduba como Mejor actriz invitada en comedia. La entrañable Suzanne Warren, más conocida por el sobrenombre de Ojos Locos, ha tenido más peso y minutos en pantalla esta segunda temporada de la serie de Netflix en la que su compañera Piper Chapman ha seguido lidiando con sus problemas para adaptarse a la prisión de mujeres de Litchfield, un lugar en el que en un sólo día se puede pasar con rapidez y con la más total impunidad de los pasajes más asburdos y cómicos a los más dramáticos y patéticos. Esa es la desconcertante y ambigua personalidad de una serie como Orange is the new black y en esta segunda temporada sus responsables la han explotado con habilidad y sin ningún tipo de piedad hasta sus últimas consecuencias.

La serie se ha seguido beneficiando en su segunda temporada de su inspiración en hechos reales, los narrados por Piper Kerman, la Piper Chapman de carne y hueso interpretada en la serie por Taylor Schilling, en su autobiografía titulada Orange is the new black: Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres. Pero habría que puntualizar el cambio de tono realizado por Jenji Kohan supone casi una reinterpretación de la obra original, una simple recopilación de anécdotas de su autora con evidente crítica al sistema penitenciario estadounidense. De esta manera, se toman personajes y situaciones reales sin mayores matices y se los lleva al extremo además de introducir elementos nuevos o modificados -con consentimiento de su autora- respecto a los verdaderos sucesos narrados en el libro. Todo ello para favorecer visual y narrativamente la historia, para enhebrar costuras y, en definitiva, para otorgarle alma de cara al espectador. En otras palabras, la cabecera goza de una personalidad muy marcada y un atractivo que ha logrado ganarse a su público, algo que seguramente no hubiese alcanzado de apostar por una mayor fidelidad a lo relatado por Piper Kerman en su autobiografía. La premiada actriz Uzo Aduba comentaba al respecto de todo esto como “las mejores comedias siempre tocan algo bastante conmovedor, mientras que los mejores dramas tienen algo de frivolidad” y por ello resulta más meritorio “el maravilloso equilibrio que Jenji Kohan ha logrado en el marco de nuestro programa”.

Tráiler de la segunda temporada de Orange is the new black

No obstante, quizás habría que preguntarse por el verdadero motivo de convertir Orange is the new black en este curioso y fantástico híbrido de drama y comedia porque, pensando mal, podríamos asumir que la principal causa sea aligerar la tensión y los pasajes más sórdidos de una historia protagonizada en su gran mayoría por mujeres. ¿Si en el material original la acción se hubiese situado en una prisión común y corriente de hombres sería tan ambiguo el tono y se habrían asumido dichos cambios creativos? ¿O precisamente por narrar las vivencias de un grupo de mujeres Jenji Kohan ha decidido darle a la serie unos matices y exponer una sensibilidad inesperada e improbable en otro tipo de producto? ¿No deberíamos simplemente limitarnos a disfrutar de una de las mejores series de la actualidad? El ingenio de sus guiones y su dirección técnica, las actuaciones de su reparto, sus personajes duros y ásperos pero también tiernos y entrañables y los niveles de locura y absurdo a los que consigue llevarnos Orange is the new black en su viaje son todo un cúmulo de virtudes suficientes como para hacernos decantar por esto último. Esta segunda temporada la apuesta ha sido mayor, el microcosmos de la prisión de Litchfield se ha vestido con nuevas tramas y personajes aunque casi todo influenciados por un único nombre: Yvonne ‘Vee’ Parker, antigua amiga de Red y madre adoptiva de Taystee interpretada por Lorraine Toussaint.

La llegada de este único personaje sirve como detonante para remover todas las relaciones, alianzas y status quo presentes en la cárcel ya en la primera temporada favoreciendo el cambio de actitud de algunas reclusas y alterando la relativa paz del lugar. Esto curiosamente no afectará en gran medida a la historia de nuestra protagonista que se mantendrá al margen de los acontecimientos más destacados que se suceden a su alrededor centrándose en sus propios problemas. Las ganas de espolear el avispero por parte de Jenji Kohan son evidentes y lo hace añadiendo giros y sorpresas a la serie que llevan la historia más allá de la egocentrista visión de Piper Chapman. Esto lo podemos ya comprobar en el segundo capítulo de la temporada en el que el personaje de Taylor Schilling desaparece de la ecuación y la serie en lugar de restar acaba sumando. Todo ello después de ver como en el primer capítulo nos encontrábamos justo lo contrario cuando desorientados, confundidos y sin respuesta veíamos como la acción se trasladaba a una nueva prisión, con nuevos retos y personajes descononocidos a los que se debían de volver a amoldar Piper y Alex Vause -nuevamente encarnada por Laura Prepon– como únicas “supervivientes” del reparto habitual. Mientras los amagos, quiebros y mentiras piadosas se hacen con la historia como si el papel de Lorraine Toussaint se adueñase de la serie de forma incluso narrativa.

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Piper Chapman seguirá intentando acostumbrarse a su situación en la segunda temporada

En todo caso, a efectos prácticos, Orange is the new black sigue fiel a su estilo en términos narrativos, con una puesta en escena limpia pero incisiva y una magnífica orientación en la dirección en la que encontramos nombres como los de Phil Abraham (The Killing, Mad Men), Andrew McCarthy (Ley y Orden, Gossip Girl) y la también actriz Jodie Foster (House of Cards) que en los últimos años está dando rienda suelta a su faceta como directora. También meritorio, por necesario, es el buen manejo, en general, del reparto coral de la serie siendo su única posible tara, poniéndonos quisquillosos, su uso recurrente de flashbacks. Esto último no deja de ser una muestra más del daño que ha hecho a la ficción televisiva el Perdidos de J. J. Abrams y Damon Lindelof. Los creadores de la última década entre los que debemos incluir a Jenji Kohan abusan innecesariamente del flashback siguiendo rutinariamente las premisas preestablecidas por la popular actualización del mito de la isla misteriosa. La mayoría de producciones ya no saben contar historias y jugar con sus personajes de forma más sutil, ya no hay espacio para el misterio y el esfuerzo del espectador, hoy todo nos lo entregan bien mascado, sabemos hasta el mínimo detalle no sólo de los personajes protagonistas sino hasta del último secundario de la serie. No hay espacio para otras opciones narrativas y se ha ascendido el flashback a la categoría de recurso de moda cuando ya estaba presente en los seriales estadounidenses de los años treinta.

Pero en el lado positivo la construcción de Orange is the new black resulta siempre fluida y entretenida, en las historias de sus presas encontramos un revoltijo de relaciones interesantes por lo que cuentan, por el limitado mundo en el que se mueven y, por supuesto, para que negarlo, por su condición de mujeres que nos ofrece un punto de vista diferente de multitud de tópicos y clichés ya sobradamente conocidos del subgénero carcelario. La propuesta de Jenji Kohan resulta menos efectista y más humana que otros productos televisivos recientes como Prison Break o Alcatraz pero también menos asfixiante y opresiva que la mayoría de clásicos cinematográficos que el espectador pueda tener en mente. La diferencia principal se encuentra en la ironía y el sentido del humor imprimido en los guiones de la cabecera, en esa personalidad propia que comentábamos al principio, un arma que le permite moverse con bastante libertad por temas y cuestiones realmente serias y dramáticas limpias de carga moralizante. Finalmente, resulta inevitable conectar con Piper Kerman, no tanto por ella y sus circunstancias sino por el universo que abre y florece a su alrededor: la ecléctica, variopinta y extraña comunidad de Litchfield. Nos hacemos cómplices de los trapicheos de las presas, sus intereses, secretos y anhelos, la indiferencia y frialdad o el buen corazón de los funcionarios, el desconcierto y egoísmo de los familiares y, al final, aprendemos y descubrimos que toda historia puede tener varias caras y todas válidas y reales.

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Vee y sus chicas van a revolucionar Litchfield

  Género: Comedia, Drama Creador: Jenji Kohan Dirección: Michael Trim, Andrew McCarthy, Phil Abraham, Uta Briesewitz, Jodie Foster, Constantine Makris, Matthew Penn Guión: Piper Kerman, Jenji Kohan, Sian Heder, Sara Hess, Nick Jones, Lauren Morelli, Marco Ramirez, Liz Friedman, Tara Herrmann Reparto: Taylor Schilling, Laura Prepon, Danielle Brooks, Taryn Manning,…

Review Overview

Dirección: - 70%
Guión: - 80%
Reparto: - 80%
Apartado visual: - 70%
Banda sonora: - 60%

72%

Vosotros puntuáis: 8.16 ( 2 votos)
2 Comments
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Lector
14 septiembre, 2014 14:13

A mi es la serie que más me ha gustado de las que he visto este año,por encima de detectives, Pennys, Vikingos…
Los capítulos se me pasan volando (pensaba que eran de 45′), y el reparto cojonudo.
Lo único que le echaría en cara es que quizá sorprende menos que la primera temporada.
En todo caso, muy recomendable.

jorgenexo
jorgenexo
15 septiembre, 2014 9:52

Se les va un poco de las manos el tema lésbico como leit motive de la serie, pero por lo demás es cojonuda, destacando el apartado interpretativo (sobresaliente) y las microhistorias de cada una de las reclusas, a cada cual más ocurrente.