
Dirección: Louis Shaw Milito
Guión: Anthony E. Zuiker
Música: John M. Keane
Fotografía: Cort Fey
Reparto: Ted Danson, Jorja Fox, Eric Szmanda, Robert David Hall, Wallace Langham, David Berman, Elisabeth Harnois, Jon Wellner, William Petersen, Marg Helgenberger
Duración: 97 minutos
Productora: Jerry Bruckheimer / CBS Television Studios
País: Estados Unidos
El pasado jueves, 17 de noviembre de 2016,
En España, sería
Los años pasaron y junto a las tres series de CSI encontramos NCIS o Navy: Investigacion criminal (cuya longevidad casi nos hace olvidar que es la derivación de una cabecera dedicada a la justicia militar estadounidense, JAG: Alerta roja) además de sus dos hermanas ambientadas en Los Ángeles y Nueva Orleans. También peina ya canas la no menos veterana Bones y, saltando del ámbito biológico al psicológico, tenemos Mentes criminales (que ya ha contado con tres productos en su escudería). Tres lustros de crímenes, investigaciones y resoluciones han acabado cansando a una parte de la audiencia que, poco a poco, se ha ido retirando del sofá a la búsqueda de nuevas sensaciones. Por tal razón, no es extraño que Mediaset acabara «relegando» a la más longeva de las series de la franquicia a Cuatro, una cadena que después de once años no termina de encontrar su propia personalidad. Aún valía para un horario de máxima audiencia, pero no para la cadena principal, de la misma forma que las reemisiones constantes de sus capítulos –y de las cabeceras dedicadas a los otros laboratorios criminalísticos, amén de Caso abierto- rellenan horas y horas de los canales pseudotemáticos de una TDT que nació muerta. Es en la heredera del fenecido Canal Plus que pudimos ver en abierto la resolución del último crimen abordado por el equipo nocturno del laboratorio de Criminalística de Las Vegas.
La historia comienza cuando un caballero entra en el casino que pertenece por herencia a Willows y se inmola, causando varias muertes y múltiples destrozos. La implicación personal de Catherine, que en los últimos años había intentado modernizar la gestión del emporio familiar estudiando el modelo de expansión digital de los seriöse online casinos schweiz, provoca que esta retorne apresuradamente a Las Vegas para colaborar en las investigaciones. Las pesquisas –y un nuevo caso de inmolación, esta vez en un colegio- llevan al equipo a seguir la pista de una vieja conocida de sus integrantes y de la audiencia, la enigmática Lady Heather (Melinda Clarke). La antigua dominátrix y terapeuta sexual se ha cruzado en varias ocasiones en el camino de Grissom, por lo que este es convocado para ayudar a averiguar qué es lo que ha pasado y si su antigua ¿amiga? ¿amor? es la responsable de esos crímenes.
La historia presentada no deja de ser una versión extendida de un episodio cualquiera de la serie, y no precisamente de uno de los mejores. Al contrario de lo sucedido en el telefilme dirigido por Quentin Tarantino para cerrar la quinta temporada; al contrario de las elaboradas tramas para cerrar argumentos secundarios presentados en las temporadas centrales de la serie, Caso cerrado es un relato cuyo valor no es tanto intrínseco –que poco tiene- como de implicación en el hecho de que la historia final. Hay más interés en ver un nuevo capítulo del triángulo Sara-Grissom-Lady Heather que en la sucesión de bombarderos suicidas; hay más preocupación en ver cómo se despiden personajes que han estado en la caja tonta durante quince años que en volver a ver por enésima vez una trama que ha sido repetida hasta la saciedad, dentro y fuera de esta cabecera. Los personajes que retornan se hacen nuevamente con el control, dejando a los titulares finales un tanto relegados. Vuelve el antiguo capitán
La sensación final que deja tras de sí Caso cerrado es la de lo que pudo haber sido y no fue. Una serie con la historia de CSI merecía quizá un esfuerzo mayor para darle broche de oro, pero no deja de ser cierto que el agotamiento de las tramas quizá no daba para más. La última aventura ha sido más una concesión a la audiencia respecto al destino de los personajes que un relato policiaco. Con ella se cierra una exitosa franquicia (no, CSI: Cyber no cuenta y tampoco sabemos dónde está Alesia) hasta que algún ejecutivo avispado de esta era de los productores no especializados decida que hay que intentar reinventar y re-exprimir esta gallina de los huevos de oro.









Esta, y sus congéneres de variopintas ciudades, fueron esas series que siempre me llamaron la atención pero nunca lo suficiente como para engancharme en ver un solo capitulo, creo que mi ración de crímenes se completa con Bones, La ley y el Orden y ahora con Conviction. Así que dejare que CSI duerma el sueño de los justos sin haber logrado nunca que terminara de ver un capitulo entero, y eso que lo intente…