ZN Cine – Crítica de Kingsman: Servicio Secreto, de Matthew Vaughn

Por
9
962

 

Dirección: Matthew Vaughn
Guión: Matthew Vaughn, Jane Goldman (Cómic: Mark Millar, Dave Gibbons)
Música: Henry Jackman, Matthew Margeson
Fotografía:
George Richmond
Reparto: Colin Firth, Taron Egerton, Samuel L. Jackson, Mark Hamill, Mark Strong, Michael Caine, Sofia Boutella, Jack Davenport, Sophie Cookson, Tom Prior, Neve Gachev, Alisha Heng
Duración: 129 minutos
Productora: Twentieth Century Fox Film Corporation / Marv Films / TSG Entertainment
País: Reino Unido

 
Aviso de Spoilers: La siguiente crítica contiene detalles importantes de la trama, por lo que recomendamos ser tan elegante como un Kingsman y no cargar contra el redactor si nos tragamos algún spoiler de la misma.

Este fin de semana llega a nuestras pantallas el producto de la última colaboración entre el director Matthew Vaughn (Kick-Ass, X-Men: Días del Futuro Pasado) con el guionista Mark Millar: la adaptación del cómic que este último firmó junto a Dave Gibbons en 2012, Kingsman: The Secret Service. La película, como el cómic, sigue los pasos de una organización secreta de espías que, tras la muerte de uno de sus miembros, necesitan reclutar nuevos agentes; Harry Hart (Colin Firth), uno de sus miembros más destacados, decide darle una oportunidad a un joven (su sobrino en el cómic) de los barrios marginales de Londres llamado Eggsy (Taron Egerton), hijo aquí de un antiguo aspirante a Kingsman. Eggsy deberá entrenarse junto a otros candidatos a superagente a la vez que una nueva amenaza surge en la figura del multimillonario y magnate de las telecomunicaciones interpretado por Samuel L. Jackson, cuya curiosa visión del orden ecológico del planeta vía genocidio obligará a intervenir a los mejores y más elegantes agentes del mundo: los Kingsman.

Analizar cualquier obra relacionada con Mark Millar es, por decirlo de manera suave, una tarea difícil; basta con que se lo pregunten a mis compañeros de redacción cuando tienen que abordar los cómics del escocés, y es que su estilo repleto de referencias, humor y violencia produce tantas grandes obras como importantes fiascos, inflados a menudo por el hype que cualquier nueva creación de Millar provoca en el fandom. Millar viene a ser en el mundo del cómic el equivalente a Peter Molyneux en los videojuegos o incluso a Christopher Nolan en el cine: una figura que provoca tantos odios como pasiones y que, para bien o para mal, es esclavo de ese estilo del que hablamos, impregnado en todas sus creaciones. The Secret Service fue considerado casi de manera unánime una de sus obras menores, un cómic acerca del lado salvaje de convertirse en espía que pretendía ser el reverso irreverente del mundo de James Bond. Precisamente el visionado por parte de Millar y Vaugh de Casino Royale (Martin Campbell, 2006) fue la génesis de The Secret Service en una historia que cuenta el propio Millar y que nuestro compañero Pedro Monje rescató en la noticia del anuncio de The Secret Service:

El origen de este proyecto surgió cuando Matthew Vaughn y yo estuvimos hablando sobre “Casino Royale” hace un par de años en los descansos de producción de Kick-Ass. Nos gustó la película pero nos preguntábamos porque no incluyeron escenas en las que Bond aprendiera a hacer todas las cosas que se supone sabe hacer James Bond. Tenemos un par de amigos en las fuerzas armadas y las cosas que nos cuentan que hacen son increíbles. The Secret Service tratará sobre eso. Un joven chico del norte de Londres aprendiendo a ser James Bond. Está basada en parte en una magnifica historia de Terence Young, el director de Dr. No y el verdadero creador del tono de las películas de James Bond que todos conocemos hoy en día. A él le gustaba Connery, pero no quedaba bien para las pelis hechas hasta el momento así que lo convirtió en un verdadero gentleman, con su traje, afeitado, charlas, casinos y los mejores restaurantes. Una mezcla de My Fair Lady y entrenamiento de contraterrorismo.

Una gran premisa que, como decíamos, desembocó en un cómic no muy inspirado, tal y como nos contaba en su reseña Alejandro Ugartondo, una obra en la que pesaban más los defectos de Millar que sus virtudes. Pero he aquí que Matthew Vaughn, ayudado por su habitual colaboradora Jane Goldman, decidió rehacer en parte la historia para adaptarla a la gran pantalla, realizó cambios en el vínculo entre los protagonistas, en la idiosincrasia de su villano y, en definitiva, puliendo los excesos de Millar y cambiándolos por los más acertados excesos de Vaughn, un director que ha demostrado un gran nivel a la hora de llevar producciones de esta envergadura. Así que Kingsman: Servicio Secreto se convierte en una más que notable película de acción cuya principal baza es lo poco que se toma a sí misma en serio. Y lo bien que parecen estar pasándoselo en la pantalla hace que la audiencia empatice y comparta el jolgorio y desenfreno del que hace gala Kingsman. Con peros, eso sí, pero cuando uno asiste a un corte de mangas semejante a todo un género no puede hacer menos que aplaudir aunque sólo sea por el atrevimiento.

Taron Egerton y Colin Firth, alumno y maestro
Taron Egerton y Colin Firth, alumno y maestro

Y es que el propio Vaughn reivindicaba en la promoción de la cinta un alejamiento del tremendismo popularizado por Nolan en las películas basadas en el cómic; Kingsman es una propuesta en las antípodas de ese concepto: divertida, intrascendente, absurda y apresurada, adjetivos que retratan por igual las luces y las sombras de una película que parece navegar en las aguas tranquilas de la cinta de espías al uso para zambullirse después de lleno en las aguas de Moonraker y su alegría kitsch. Porque Kingsman no es que mire al género con sentido del humor sino que llegados a un punto se baja los pantalones y se lo pasa por el arco del triunfo, si me permitís la expresión. Es curioso, pero da la sensación de que Kingsman tarda un poco (casi dos actos, diría yo) en darse cuenta de su propia entidad: nos da pistas, como ese villano genialmente interpretado por un Samuel L. Jackson que se lo pasa en grande con sus gorras y su peculiar acento, o en escenas puntuales como esa cena con inéditos platos, pero casi hasta el clímax final parece que la película que en realidad es Kingsman no se atreve a salir al escenario. Todo es muy correcto, la acción, el espectacular reparto con un Colin Firth como perfecto embajador de la flema británica y un gran Taron Egerton que se echa la cinta a sus espaldas; pero uno en su butaca sigue esperando esa explosión, esa transgresión que uno espera del tándem Vaughn/Millar. Para esos espectadores impacientes como un servidor, tranquilidad: la explosión llega, y de qué manera.

No os destriparé esa escena, LA escena, sólo os diré que suena Free Bird de Lynyrd Skynyrd y a uno le apetece comenzar a tirar palomitas a la pantalla y besar a su compañera de butaca de pura alegría cinéfaga. A partir de ahí Kingsman cambia el chip y se convierte en la película que personalmente quería que hubiese sido desde el principio; Kingsman se salva por poco, pero su última media hora es tan cuesta abajo y sin frenos (en el buen y divertido sentido de la expresión) que se nos olvidan sus errores anteriores o su ritmo desigual. De repente el crítico gruñón que ya está preparando el cuchillo desaparece al ver la fiesta que hay en la pantalla y a la que está invitado, esa es la sensación con la que uno sale de Kingsman, más si cabe tras su escena final (ojo, que hay otra entre los créditos) en la que la película ya está en modo autoparódico y en el que le importa todo un bledo. Y ni un Michael Caine con el piloto automático puesto (pero maldita sea, es Michael Caine) ni un plantel de secundarios prescindibles (pobre Sophie Cookson, casi desaparecida en combate en el tramo final) le quitan a uno la sensación de habérselo pasado en grande con Kingsman. Sí que ayudan un sensacional Mark Strong que casi hace sombra a Firth y una Sofia Boutelle que hace de Gazelle un buen esbirro carismático a pesar de sus escasas líneas de diálogo.


Samuel L. Jackson, supervillano con gorra
Samuel L. Jackson, supervillano con gorra

Si hay algo que echarle en cara a Kingsman es que podría haber sido mucho mejor, más burra, más transgresora, más ácida. Lo acaba siendo, pero casi llega tarde a serlo. Uno casi hubiera deseado que Vaughn no frenara tanto los excesos de Millar, que aquí no hubieran estado de más desde el minuto uno: cuando uno ve aparecer a Mark Hamill espera que sea el Mark Hamill del cómic (es decir, él mismo) y tenga su mismo funesto (y divertidísimo) destino. Pero en definitiva Kingsman: Servicio Secreto termina mereciendo la pena sencillamente por lo bien que te lo hará pasar retorciendo un género tan habitualmente anquilosado en sus cánones que verlo retratado así es tan antagónico al humor inglés como reírse viendo en el ya inolvidable epílogo de Kingsman a una representante de la realeza esperando a ser sodomizada por un agente al servicio de Su Majestad como recompensa por salvar el mundo. Para los que se escandalicen, si alguien pensaba que James Bond no hacía lo mismo tras cada una de sus aventuras es que no ha entendido ni una sola de sus veintitres películas.

 

Review Overview

Dirección - 7.5
Guion - 6
Reparto - 6.5
Apartado Visual - 7
Banda Sonora - 7.5

6.9

Valoración Global

Kingsman: Servicio Secreto es una adaptación que supera al cómic original. Ligera, irreverente y con ganas de hacérselo pasar bien a la audiencia. Un gran divertimento.

Vosotros puntuáis: 7.86 ( 8 votos)

9
Déjanos un comentario

Please Login to comment
9 Comment threads
0 Thread replies
0 Followers
 
Most reacted comment
Hottest comment thread
7 Comment authors
l rodriguezross andruKaulsoJuan Luis Dazaigverni Recent comment authors
  Subscribe  
Recientes Antiguos
Notifícame
the Kajun
Lector
the Kajun

Muy entretenida, si señor, a mi también me choco ese cambio de peli seria con toques gamberros a despilporre total al final, pero vale la pena evadirse por la “traca” final.
Las actuaciones están muy bien ejecutadas, incluso la esbirro gacelle hace mucho con poco.

juan-man
Lector
juan-man

El chiste de la princesita sueca no me parece para escandalizarse: simplemente no lo veo muy gracioso. El problema es que para una película que presume de jugar con los tópicos del “género Bond”, cae de bruces en el mayor cliché/defecto de dicho género: el machismo que hace que los personajes femeninos sean poco más que decorativos: aquí, la “agente” solo sirve para hacer una llamada de teléfono, y se queda fuera (literal y geográficamente) de todo el tramo final de la película. Por lo demás, la peli es capaz de lo mejor y de lo peor. Muy irregular, y de lo más flojito de Vaughn.

Igverni
Lector

Gracias Samuel!!
No leí la crítica, veré la peli la semana que viene, pero tu resumen refleja perfectamente lo que espero de ella, así que espero pasar un buen rato, nada más y nada menos.
También tengo claro que esta peli mejorará el tebeo, al igual que hizo en Kich-Ass.
La semana que viene te cuento.
Saludos!

Juan Luis Daza
Autor

Con muchas ganas de verla y de leerme el cómic, que a mí hasta las millaradas más insustanciales siempre me ofrecen un rato de entretenimiento y Vaughn siempre es plato de mi gusto.

Kaulso
Lector
Kaulso
ross andru
Lector
ross andru

Me gustó mucho la película, muy entretenida y gamberra a partes iguales.

Igverni
Lector

Hola a todos!

Ayer fui a ver Kingsman, me lo pasé genial. Gracias por tu crítica Samuel, hoy pude leerla por fin, correctísima como siempre.

Me pasó una cosa curiosa. Justo al terminar de verla pensé que tampoco había sido para tanto, que no era tan punky. Y a medida que pensaba y comentaba con los amigos me dí cuenta que la historia SI es muy, pero que muy punky y desfasada. Pero la seriedad formal de Vaughn al rodar las escenas hace que p.ej. escenas de masacres salvajes como en la iglesia parezcan tan normales como el té de las 5.

Visualmente se sale como se esperaba, pero además el casting ha sido un acierto total. Me moría de risa con el acento de Samuel L. Jackson, habrá que verla en V.O. (aunque igual no le entiendo ni papa).

Menudo chollo pilló Millar cuando conoció a Vaughn, ¡maaaadre mía!

l rodriguez
Lector
l rodriguez

Lo que me gusta mucho de Vaughn es el colorido de sus peliculas y si, hace un gran duo con Millar, mas Jane Goldman, Kingsman esta muy bien, excelente pelicula.

Juan Luis Daza
Autor

Leida ya la magnífica reseña veo que Samuel y yo compartimos opinión.

http://transgresioncontinua.blogspot.com.es/2015/03/kingsman-servicio-secreto.html