«Me enseñaste que podemos elegir ser algo distinto a lo que nos hemos visto obligados a ser… Que podemos ser algo mejor de lo que creemos ser.»
En los primeros años de la explosión del Universo Marvel fueron habituales las duplicidades de personajes. Las heroínas como Spider-woman, Ms. Marvel o Hulka nacieron de la costilla de sus homólogos masculinos. Era una manera de proteger la marca de la editorial de posibles piratas y seguir expandiendo la continuidad de sus cabeceras. Esta situación se ha repetido a lo largo de las décadas en la Casa de las Ideas como recurso rápido y fácil para la creación de personajes. Si intentamos hacer el proceso a la inversa veremos que los personajes masculinos clonados a partir de un gen femenino brillan por su ausencia. No es una característica esta exclusiva de Marvel Comics. Ni tampoco de las publicaciones superheroicas, aunque en ellas se haya mantenido más vigente. Lo demuestran el status actual de protagonistas como Kate Bishop, Jane Foster o Laura Kinney.
Los orígenes de X-23
Esta última vive hoy uno de los momentos más dulces de su corta carrera. Lo hace debido a su nueva serie en la que ha asumido con garantías la identidad de Lobezna. Pero también gracias a su reciente salto a la gran pantalla para ser interpretada por la joven actriz
El origen de esta antiheroína en X-Men: Evolution era la enésima intención de Hydra por replicar el proyecto Arma X. El resultado fue una copia génetica femenina de Lobezno con unos poderes casi idénticos a los suyos y un instinto asesino a su misma altura. Pero a diferencia de su progenitor X-23 había sido entrenada para matar desde su nacimiento. Había sido aislada del mundo y de cualquier trato mínimanente humano. No se le había dado la oportunidad de ser una persona, estaba fabricada para ser una sola cosa: un arma letal y peligrosa. Era la mejor en lo que hacía, aunque nunca tuvo la oportunidad de no serlo.
En 2004
De Barry Windsor-Smith a Billy Tan
Es a lo largo de sus seis entregas de Inocencia Perdida que conocemos los orígenes de este personaje; reinterpretados y actualizados respecto a lo que habíamos visto en X-Men: Evolution. Luego llegaría el tiempo de los New X-Men y X-Force, su paso por la Academia Vengadores y los sucesos de Vengadores Arena. En este tiempo,
En este sentido, el homenaje de Inocencia Perdida al clásico de
No por casualidad los primeros trabajos de este artista de origen malayo fueron a finales de los noventa en cabeceras como Codename: Stryke Force, Tales of the Witchblade o 21, en la que colaboró con
La pérdida de la inocencia
Entrando a analizar la historia es remarcable como la atención del relato elude centrarse en X-23. El guion la trata de la misma manera que los científicos de su historia, como un objeto. La historia se plantea en términos éticos y el género de sus protagonistas es un elemento vinculante que sirve para remarcar algunos aspectos de la historia. Las aptitudes machistas reflejadas en algunos personajes principales son una constante en la trama. Esto nos proporciona un interesante retrato sobre los roles sociales a nivel institucional y laboral que hoy en día mucha gente ya no asume y aceptan con tanta facilidad.
Este contexto determina el destino de Laura y también el de su madre de alquiler. Lo hace de forma muy directa aunque deja algunos matices en el tintero que podrían haber dado mayor relieve a las relaciones materno y paternofiliales esbozadas en el relato. El abuso infantil, los malos tratos y la ausencia de una figura paterna configuran la personalidad y el ecosistema de los personajes. El guion intenta un juego de paralelismos, afortunado en algunos casos, demasiado apegado a clichés en otros. Todo supeditado a una historia movida por la venganza, la ambición y el sacrificio.
Los personajes establecen relaciones tóxicas y autodestructivas que parte de sus diferentes maneras de ejercer la violencia. El principal agente que espolea esta situación es también del gran ausente del relato: Lobezno. La vida de X-23 y la de los secundarios invitados a la función están hiladas a las garras de adamantium del mutante canadiense como si se tratase de una auéntica tragedia griega. Es interesante pues como la violencia, además de explicita y gráfica, como no se podía esperar menos estando la prole de Logan por medio, también tiene un profundo componente psicológico.
Conclusión
En términos generales,









Como dices, un mal menor el dibujo para una historia que dulcifica, o al menos no hurga en la herida de NYX, y afianzó a un personaje que, a día de hoy, goza de una de las pocas series frescas y notables del universo mutante. Una reseña justa para una obra que podría haber sido mejor, pero que plantó una semilla fértil.
Ah, y…
«Si intentamos hacer el proceso a la inversa veremos que los personajes masculinos clonados a partir de un gen femenino brillan por su ausencia.»
¿…qué pasa con Ardilla Tiocañón? 😛
http://www.therainbowhub.com/wp-content/uploads/2015/06/sg6-1.jpg
«¿…qué pasa con Ardilla Tiocañón?»
Vale. Ese se me ha pasado 😛
«[…] una de las pocas series frescas y notables del universo mutante.»
Desde luego. Yo solo sigo de hecho las series con garras mutantes en sus historias, esta y la del Viejo Logan. Cada una en su estilo me parecen de lo más entretenidas.
Sí, la verdad es que no hay mucho más donde rascar. Confío en Blue y Cable, y me da curiosidad Jean Grey, pero el resto del panorama… Casi mejor extintos.