Vivíamos en el paraíso por Jose Antonio Fideu

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    Vivíamos en el paraíso. No quiero decir que en aquel tiempo no hubiera dolor, lo había en la misma medida en que lo sigue habiendo hoy en día, pero, recordado ahora, aquel tiempo era el paraíso. Eran los años ochenta, y con todas sus cosas malas, yo era joven y empezaba a descubrir el mundo. Todo era nuevo, todo sorprendente… Me movía en una especie de tierra fronteriza entre la infancia y la madurez, donde los tebeos y las chicas, los amigos y los estudios, los sueños y las responsabilidades, eran todavía capaces de convivir de manera casi natural…

    En aquel tiempo yo tenía una asignación semanal (que en realidad procedía casi integra de los sacrificios de mi madre) y que repartía de manera bastante arbitraria entre Coca-colas, hamburguesas y partidas de billar con los amigos (si había suerte incluso con alguna amiga), cine (programas dobles en el Palafox…), y, por supuesto, tebeos. Todavía no compraba ninguna colección de manera regular, aunque venía caminando por la vida, acompañado de superhéroes, desde los cinco años, pero ya tenía claro quienes eran mis favoritos. Por aquel entonces me dejaba guiar por las portadas y por mi propia intuición. No conocía los nombres de los dibujantes ni de los guionistas, pero abría las páginas de un tebeo, lo ojeaba, y con eso era suficiente. Así encontré muchos tesoros que todavía hoy guardo en mi estantería…

    Un día llegué a la tienda, y mientras el dependiente me observaba con desdén y cierta desconfianza, encontré un taco de especiales de la Patrulla-X al lado de otro de revistas porno. Tras echar un vistazo disimulado a las portadas de las revistas, pasé a los tebeos, que podían ser adquiridos pasando mucha menos vergüenza. El dibujante era Alan Davis, y aunque yo no sabía que ese era el nombre del artista, era ya capaz entonces de reconocer su trazo sin lugar a dudas. Ver sus viñetas era algo parecido a ver la cara de aquella muchacha que se sentaba en las primeras filas de mi clase. Todavía no conocía su nombre, pero sabía algo seguro de ella…. me gustaba.

    Compré aquel cómic y todavía me quedó dinero para prestarle algo a un amigo y para el desayuno del día siguiente. Corrí a mi casa, y en vez de ponerme a estudiar, como siempre me busqué una excusa razonable para contentar a mi propia conciencia, me tumbé en mi cama y me puse a leer… “Perdidos en el palacio de los espejos…” Quince páginas después yo caminaba junto a Lobezno y compañía, por una dimensión alternativa de colores rosáceos y tramas de puntos.

    Siempre recordaré aquella historia. Un villano de aspecto ridículo, una mole calva de color salmón y tamaño enorme, se enfrentaba a mi grupo de amigos mutantes, y uno a uno, iba derrotándolos a todos. Hasta ahí, aquello entraba dentro de lo normal… y sin embargo, en la página treinta y seis, algo iba a cambiar. Sería un acontecimiento que cambiaría mi vida de lector de cómics para siempre. Un acontecimiento que me impactaría sobremanera, y que además de sorprenderme, me emocionaría, y me engancharía a la serie durante años. En esas páginas, Lobezno, mi querido y respetado Lobezno, se arrastraría moribundo, intentando salvar a sus compañeros, para ser empalado por una pieza de metal lanzada de manera precisa por su adversario. Recuerdo la viñeta, el canadiense, alargaba un brazo para intentar tocar un gran cristal que sería su salvación, y a su lado, en pie, el villano hacía comentarios triunfales sobre la determinación y la fuerza de mi querido mutante. Sabía que nunca se rendiría y esperaba que en el último momento, él mismo, o alguno de los otros Hombres-X, se sacara un as de la manga y cambiara el curso de los acontecimientos. No sucedió. El gigante sacaba las garras y le arrancaba el corazón a mi héroe de manera rápida y expeditiva. Lo mataba…

    Aunque el bueno de Lobezno resucitaba solamente una página después (regenerándose completamente, con adamantium y todo), eso no restaba emoción a la historia… El hecho era que mi héroe podía morir, y de no haber sido por la energía regeneradora de aquella enorme piedra de cristal sobre la que se derramó su sangre, lo habría hecho. Estaría muerto… para siempre.
    Luego, los años pasaron, y yo crecí. En este tiempo he visto morir y resucitar a demasiados héroes. He leído la misma historia demasiadas veces.

    El otro día me enteré por el telediario de que ahora le toca al Capitán América. Comíamos en casa de mi madre y todos me miraron con los ojos abiertos como platos, como si acabaran de anunciar la necrológica de mi mejor amigo… Todos se sorprendieron, porque apenas hice comentario alguno.

    -¿Has oído, nene? –me preguntó mi hermana-. ¡Que se lo cargan…!

    En realidad no me importaba. No me impresionaba lo más mínimo la noticia, porque sabía que no era más que otro ardid publicitario sin demasiado sentido, otro momento épico desaprovechado, y estaba seguro de que no tardarían mucho en resucitarlo, vistiéndolo con un nuevo traje mucho más oscuro… Acerté. No me tengo por profeta, ni me creo demasiado listo: simplemente he leído esta misma historia demasiadas veces…

    Durante estas últimas semanas he reflexionado mucho sobre este tema.

    Hace años tomé la determinación de no volver a leer ninguna historia del Capitán Marvel, escrita después del momento de su muerte. Aceptaría un hijo, o un primo, o un clon con un traje parecido, pero no otra aventura de Mar-vell… Leí la historia de Starlin en un momento crucial de mi vida. Mi tío agonizaba muriéndose a trozos, victima de un cáncer terrible, en el piso de arriba, y yo veía a otro héroe enfrentándose con orgullo y dignidad a la muerte… Muriendo como un hombre. Por suerte parece que la providencia del papel escuchó, por una vez, mis plegarias, y lo mantuvo perdido en el paraíso de los héroes, donde también está, seguro, mi propio tío.

    Estamos en el siglo veintiuno y yo todavía sigo comprando tebeos (algunos, hasta leyéndolos), pero ya no me trasmiten las sensaciones que me transmitían antes, al menos en la mayoría de los casos. He tratado el tema con mis amigos muchas veces, en cafés de sobremesa y en cenas. Algunos, incluso han llegado a poner como excusa el paso del tiempo sobre nosotros mismos, los años, el hecho de hacerse uno viejo, para justificar nuestra carencia de emoción. No dejo de darles la razón en parte. Nos hemos hecho mayores, pero, de vez en cuando, todavía me encuentro con una historia que me toca el alma… la mayoría de las veces, los protagonistas de estas historias no son superhéroes… y entonces me doy cuenta de que el problema no está sólo en mí.

    No quiero impartir cátedra. Sé quizás, de todo esto, menos que nadie, pero como todo aficionado, tengo una teoría (¿qué futbolero no ha hecho nunca una alineación mejor que la del entrenador…?). Veréis, yo creo que sólo se pueden hacer historias verdaderamente buenas, sobre dos temas: uno es el amor (en todas sus formas, desde el filial o el maternal, al más puro amor carnal), y el otro tema es la muerte… Sin embargo, para que una muerte nos emocione tiene que ser real, tiene que suponer una pérdida irreparable, tiene que ser un adiós definitivo… Si no, el afrontarla no tendrá valor, carecerá de emoción, y el personaje que se enfrente a ella se enfrentará solamente a un hecho banal que apenas será una prueba. Nada me emocionaría la muerte de Leonidas, al mando de sus trescientos, o las lágrimas del replicante Roy Batty, si supiera que transcurridos días de su muerte, el Dios de la ficción se preparara ya para traerlos de vuelta.

    Sé que el mundo de los cómics es un gran negocio. Soy consciente de que es difícil matar a la gallina de los huevos de oro, por un criterio puramente moral o estético, pero yo no dejo de ser un aficionado más. Veo los tebeos como un universo paralelo, en el que yo resido también, y por tanto, me creo con derecho a votar, a decidir lo que deba ocurrir dentro de él, o al menos a expresar mi opinión sobre cómo me gustaría que fuera ese mundo en el que tantas horas de mi vida he pasado perdido.

    Tanto D.C., como Marvel, las dos grandes compañías del género, han cometido el pecado en demasiadas ocasiones y creo que ese es el problema… Por eso, ni yo, ni muchos aficionados de los de la vieja guardia, nos emocionamos ya. Sabemos que Superman nunca morirá. Sabemos que Spiderman nunca morirá. Por muchos palos que se lleven siempre saldrán triunfantes, y por eso no nos creemos su dolor, ni sentimos el peligro. Es cierto que ser héroe es, en parte, eso: sobrevivir siempre, salir vencedor ante el mal, pero si no existe una mínima sensación de riesgo, la partida se volverá siempre aburrida.

    Parte del problema está, creo yo, en ese supuesto “tiempo Marvel”, que evita que los personajes envejezcan, y la otra parte, en la naturaleza comercial del mundo de los tebeos. Un personaje envejecido puede ser atractivo si se lo trata con respeto (lo demostró Miller en su “Señor de la Noche”), y si un héroe muere, y tiene un final glorioso, siempre puede venir otro a sustituirlo, utilizando el mismo concepto, un traje parecido, pero otro nombre: un hijo o una hija, un nieto, un androide (lo hemos visto en la JSA y en otras muchas series…). Si fuera así, leeríamos cada página con mimo, casi con miedo, porque sabríamos que nuestros campeones pueden morir, y veríamos a los villanos como verdaderas amenazas. Recordaríamos a los caídos como glorias del pasado y sentiríamos su pérdida. Esos caídos insuflarían vida a los recién llegados, les darían alma, y nosotros, los aficionados, no tardaríamos mucho en tomar cariño y apadrinar a los jóvenes como nuestros nuevos héroes de papel…

    Muchos personajes de la historia de los cómics han evolucionado, se han casado y han tenido hijos desde que Harold Foster decidiera que su Príncipe Valiente sería un ser vivo. Creo que eso, en vez de debilitarlos, los ha potenciado siempre como motores narrativos. Los ha hecho más reales, ha vuelto más cortante y peligroso el filo de las espadas… Pero para tomar una decisión así hay, primero, que ser valiente, muy valiente (hay que querer, casi, al personaje, más que a uno mismo), y luego hay que tener visión, y esas son dos cualidades que hecho mucho de menos en los que mandan en este negocio hoy en día (que me perdonen los que sí las posean…).

    En los ochenta muchos de los lectores de cómics vivíamos en el paraíso. No quiero decir que en aquel tiempo no hubiera dolor, paradójicamente, creo, que para mí, aquel tiempo era mejor, precisamente por eso: porque había dolor, porque mis héroes, nuestros héroes, podían morir… Con cada una de sus muertes murió parte de mi propia inocencia. Lástima que no haya regresado con las posteriores resurrecciones.

    Ayer tomé una decisión. Os animo a acompañarme en mi cruzada personal. No volveré a comprar un cómic en el que aparezca un personaje asesinado y resucitado de manera artificial y gratuita… Quizás si todos obráramos así, acabaríamos con este vicio tan malsano de los geniales ejecutivos de las editoriales. Hagámosles ver que eso no es bueno. Si sólo entienden de cifras, hoy han perdido una millonésima en sus ventas… Las que aporto yo.
    Con la vida de mis héroes no se juega.

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    ern
    ern
    16 enero, 2008 16:19

    AMEN

    El Tete
    Lector
    16 enero, 2008 16:31

    Ahí le has dao. Han gritado tantas veces «que viene el lobo», que ya nadie les cree.

    Aquella escena tan espectacular en que a Spiderman le sacan un ojo no tuvo ningún efecto en nosotros: sabíamos que tarde o temprano (más temprano que tarde) lo iba a recuperar.

    A todo esto… ¿sigue muerto Jason Todd a estas alturas? 😉

    Danielo
    Danielo
    16 enero, 2008 16:37

    Ohhh! me he emocionado con tu artículo, en serio, además yo tambié recuerdo ese especial de la Patrulla-X. Fué mi primer contacto con los mutantes y desde entonces busco historias que me hagan sentir lo mismo. El caso es que la maestra me pilló leyendolo en clase, y creo recordar que en la portada aparecía tormenta, muy sugerente ella, eso, junto con la X del título la hizo pensar que lo que tenía entre manos no era comic de superheroes..

    Espero que por lo menos tuviera la decencia de leerselo después de que me lo requisara.

    En cuanto a tu cruzada.. me conozco lo suficiente para saber que no podré evitar comprar algún comic en el que salga algún personaje resucitado absurdamente, tendría que dejar todas las colecciones que sigo.

    Un saludo.

    Libradus
    Libradus
    Lector
    16 enero, 2008 16:38

    Parece que encontre un reflejo de mi sentir al leer comics en estos dias. Me gustan los comics. Amo los comics de superheroes.
    Peros siempre he tenido esa sensacion de que he perdido la capacidad de disfrutarlos plenamente y eso se debe al hecho de que ya no consiguen emocionarme.
    Ya he visto demasiadas veces las mismas historias de muerte y posterior resurección.
    Que le vamos a hacer. El carácter comercial del comic así lo exige.

    El Killer
    Lector
    16 enero, 2008 16:42

    Me siento igual en lo que se refiere a las muertes en los comics, y lo he dicho muchas veces, ya han dejado de ser impresionantes. Pero tengo que confesar algo, en algunos casos, me gustaria que resuscitara algun personaje, lo dije en el post de barry allen de hace unos dias.

    Sobre la cruzada, dudo que funcione por 2 motivos:
    1.-en absolutamente todos los titulos han un personaje resucitado
    2.-la gente por mas que odie las acciones que toman los editores seguiran comprando. Acab de pasar con Spidey y Brand New Day

    Darth Sidious
    Darth Sidious
    16 enero, 2008 18:40

    Bonita cruzada. Que os vaya bien ,porque yo no la pienso seguir.

    el loco de goma
    el loco de goma
    16 enero, 2008 18:54

    A mi las cruzadas me dan miedo, porque dan con la cruz en la cabeza a los que no están de acuerdo…

    DICHO LO CUAL…
    ¡¡¡¡¡¡EL CAPITÁN AMERICA NO ESTÁ MUERTO!!!!!!
    Es que no os enteraís de nada…
    ¿Cuántas pistan tienen que dejar para es os entereis de que el verdaero Rogers NO la palmo y que el cuerpo que aparece en la morgue en el num. 26 es el del Craneo Rojo, muerto en el núm.1 ,cuyo cuerpo es un clon perfecto del de Rogers?
    ¿Por què pensais que estaba en tal mal estado el cuerpo? Pues porque estaba pasado de varios meses de estar como un chorizo de frío…
    ¿por què pensais que en la autopsia no encontraron las balas que le metió la bruja de Sharon cuando le disparo a boca de jarro?
    PORQUE ESE NO ES EL CUERPO DEL CAPI.
    ¿Sabéis quien dio el cambiazo?
    NICK FURIA.
    ¿Por què creeis que está actuando en secreto detras del escenario?

    Carlos VG
    16 enero, 2008 19:34

    Mira, me parece una opinión respetable y veo que varios de vosotros la aplaudís, lo que también me parece perfecto. Pero no estoy de acuerdo con un punto que me parece primordial: yo no leo, ni mcho menos valoro una obra, según me identifique o no con lo que allí se escribe ni me parece lo más productivo. La muerte del Capitán Marvel no es mejor o peor historia porque, en mi caso, nadie de mi familia próxima ha merto de cáncer o porque mi primo lo haya padecido. ¿Hace el realismo (que no siempre conduce a la identificación) más interesantes a los personajes? A unos sí, a otros no. O, mejor, digamos que en distintos aspectos. Superman consiste precisamente en no ser realista, no sólo en cuanto a su poder, sino también a su intachabilidad. Quizá lo sea en cuanto a sus preocupaciones. Batman puede entenderse a la inversa (no digo que tales lecturas sean hegemónicas, sino que el realismo, en toda obra de ficción pero sobre todo en el género de superhéroes, es relativo). Las novelas más realistas de Arguedas me parecen las peores. Y sin embargo el Daredevil de Miller o, qué sé yo, Isaac Rosa me gustan mucho.

    Al margen, «No volveré a comprar un cómic en el que aparezca un personaje asesinado y resucitado de manera artificial y gratuita…» me parece una afirmación un poco fácil, como es fácil decir: «No volveré a comprar un cómic en el que se rompa un matrimonio de manera artificial y gratuita…» (supongo que os sonará la escena). O «No volveré a comprar un cómic en el que se cree tensión sexual entre dos protagonistas de manera artificial y gratuita…». Todos estamos de acuedo con eso, pero a lo mejor el problema no está en las muertes y resurrecciones. A lo mejor no hay que dejar de comprar tebeos en que resuciten personajes o reseteen la continuidad, sino tebeos cuyos argumentos no sean artificiales y gratuitos. Yo acababa de leer un tomo americano de Daredevil y Sleeper completa. Había decidido echarle un vistazo a la serie del Capitán América, pero decidí no empezar hasta que comenzara, plausiblemente, un nuevo arco tras el final de Civil War. Dice J. A. Fideu que cuando murió el Capitán América Marvel perdió un lector. Pues lo siento, porque de verdad su opinión me ha parecido sentida y no puedo evitar solidarizarme con él. Pero ese mismo día Marvel ganó un lector. Sí, estoy seguro de que un día el Capitán América resucitará. Quizá, aunque lo dudo, sea el mismo Brubaker el que lo haga. Probablemente dependa de lo buen personaje que sea el nuevo Capitán América. Nadie se acuerda del viejo Mr. Terrific si no es para hacer un chiste. También es probable que yo, ese día, abandone la serie. Pero el caso es que, de momento, son muy buenas historias las que estoy leyendo. Entiendo que estos personajes signifiquen mucho para vosotros. Pero son personajes que han sido publicados entre veinte y sesenta años con una periodicidad mensual, habiendo pasado por un sinfín de manos en todos y cada uno de los momentos, desde el dibujante hasta el alto ejecutivo. ¿Qué probabilidades hay de que siempre os agraden los resultados? ¿Por qué estos sentimientos tan enardecidos? Personalmente, no me importó dejar Ultimates con la llegada de Loeb y Madureira y no me importaría dejar Batman si se va Morrison y llega, por ejemplo, Winick, haciendo que el comisario Gordon contraiga sida de una manera «artificial y gratuita». Lo sentiré, claro, pero esos altibajos son inevitables.

    Protestar y decir que nada va a cambiar porque la gente es tonta y no se dan cuenta de lo malas que son las nuevas historias es también una opción legítima, si no la más productiva o la más meditada. Desde luego, no comprar los tebeos es una de las pocas acciones que se pueden emprender. Quizá mejor sería usar ese dinero para comprar algún tebeo nuevo que sí proponga cosas que os interesen. Quizá mejor incluso sería escribir vuestro propio tebeo, a lo mejor resulta que es una buena historia y le dais algo a los demás.

    Saludos, disculpas por la extensión y enhorabueno por un artículo que, no obstante mi desacuerdo, merece la pena leer.

    el loco de goma
    el loco de goma
    16 enero, 2008 19:43

    JOLÍNNNNNNNNN, ¡Que el Capitan América NO esta muerto!
    Si es que ya no sé cómo decirlo…¡Os están dejando las pistas delante de las narices y vosotros como si nada!

    Juanma
    Juanma
    Lector
    16 enero, 2008 19:44

    Me parece muy bien que te quejes de las muertes gratuitas que duran unos dias para relanzar un personaje. Pero, si no te has leido la serie del capitan america, ¿como es posible que la taches de artificial y gratuita?. Para mi gusto, me parece muy bien contada, y, por ahora, nada gratuita. De hecho, me parece mas gratuita la muerte lobezno en el numero que indicas de la patrulla x.
    ¿Que todos suponemos que volvera en un momento u otro? Pues si, pero que nos quiten lo bailao. Mientras que la historia sea buena y entrenida, como si matan a la mitad del panteon marvel para resucitarlo otra vez (vease el guantelete del infinito por ejemplo). Eso si, si es una mierda, quejemonos todos. Pero al menos vamos a leerlo para poder criticar con algo de base.

    el loco de goma
    el loco de goma
    16 enero, 2008 19:51

    PERO QUE MISS MARVEL YA LO HA DICHO:»El Capi no está muerto!
    ¡Es que creeis que estas cosas las dicen a boleo? ¿así porque se le pone en los pelos al guionista?
    Son pequeñas pistas que hay que ir cosechando…
    Además…
    ¿CÓMO DIABLOS VA A CUAJAR COMO NUEVO CAPI BUCKY SI ES UN ASESINO CYBORG QUE DEBERÍA ESTAR PUDIRENDOSE EN LA CARCEL Y EN LUGAR DE ESO LE NOMBRAN NUEVO CAPITAN AMERICA?

    Odinson
    Odinson
    Lector
    16 enero, 2008 20:03

    Creo que la diferencia está en que cuando uno es más joven y no conoce demasiado el mundillo de detrás de los comics sólo lee la historia y la disfruta o no según.
    Ahora que se tienen más años cuando muere un personaje se pregunta: ¿Por qué hace esto marvel? ¿Qué busca Quesada? ¿Venía a cuento? Pues yo lo hubiera hecho asy…y desa forma es díficil emocionarse con un comic.

    thorback
    thorback
    Lector
    16 enero, 2008 22:05

    Buena teoría esa de que Steve Rogers no esta muerto, el cuerpo de Cráneo aprobechado y Nick Furia moviendo los hilos. Solo espero que la reaparición (resurección) del Capi, sea tan buena historia como todo lo anterior, y si, seguro que Brubaker será quien lo escriba. Todo tiene pinta de verse para el número 50, número megaespecial, que aparecerá oportuno poco antes de la peli de gran presupuesto del Capi.

    el loco de goma
    el loco de goma
    17 enero, 2008 0:01

    Pues con la huelga de guionistas me parece a mi que tendrán que esperar al numero 75 de la colección para hacer que el buenazo de rogers reaparezca…PORQUE ES UNA HUELGA QUE NO TIENE VISOS DE ACABAR.

    Juan Prime
    Juan Prime
    Lector
    17 enero, 2008 3:52

    lo mismo

    que pienso

    xD

    nuestro heroes

    son sagrados

    y sus vidas

    son gran part

    d las nuestras

    no las deverian

    tratar

    kon tan poka

    konsideracion

    Tony Ruiz
    Tony Ruiz
    17 enero, 2008 4:01

    Enhorabuena por tu artículo, Jose Antonio. Una gozada de leer y unas conclusiones excelentes. Grandes verdades encierran tus palabras…

    Paco Peña
    Paco Peña
    17 enero, 2008 10:04

    Hoy, como cada día, he tenido la suerte de hablar con Fideu. Hemos hablado de comics, o, ¿era de la vida?. Úno ya no sabe dónde empieza un Mundo y dónde acaba el otro. Para mí, y creo que para él, (para ti, Jose) nuestro bicho interior no nos deja descansar. Vivir es pensar, reflexionar, soñar, sufrir, disfrutar,… Eso es estar vivos. Y esa vida, se plasma en una historia. Cada historia es la nuestra, ES ALGO DE NUESTRA VIDA, y sé, que a ambos, no nos gustan las mentiras y las medias tintas. Por eso entiendo tu «enfado». Todo se deshumaniza: HASTA LOS SUPERHÉROES!! Como dijo un gran músico: EL ARTE NACE DE LA TIERRA, DEL BARRO, PORQUE ES ALLÍ DONDE LOS HOMBRES CONSTRUYEN SUS SUEÑOS. La Vida, está llena de Historias. Historias de verdad… que a veces, llegan a ser un cómic. ME ALEGRO DE QUE NUESTRAS VIDAS SE HAYAN CRUZADO, fuera, Y DENTRO DEL CÓMIC.

    Radar
    Radar
    Lector
    17 enero, 2008 14:14

    Grandes verdades tanto en el post como en los comentarios.
    Después de veinte anyos coleccionando Spider-man, lo dejé. En casa tengo, además de varios de Vertice, TODOS los números de Forum desde el 1 hasta esa decisión. Por qué dejé mi personaje favorito? por este mismo tema: primero resucitó Norman Osborn como Deus Ex-Maquina de la saga de los clones, mancillando parcialmente el recuerdo del dípico de la muerte de Gwen.

    Tragué. Les dí una última oportunidad a los guionistas. Entonces, creo que un anyo después, me llegaron noticias de que se preparaba la resurección de la tia May. Y ya no pude más. La muerte de la tia May estuvo bien escrita, fue emocionante y tenía sentido. Traerla de vuelta era la últim tomadura de pelo.

    Todos entendemos que los personajes titulares de una serie no morirán. Es lógico, sería un suicidio económico. El danyo que han provocado los guionistas sin imaginación ha sido a traves de la muerte de secundarios queridos. Cuanto más queridos, más arriesgado es matarlo, más efecto tiene el hacerlo y más descrédito genera si resucita. Se ha abusado de la fórmula.

    Si una resucitación se repara con tiempo, desde la misma «muerte» del personage, funciona bien. Pero ahora mismo no se me ocurre ningún ejemplo, aunque la argumntación de que el Capitán América es Crano Rojo suena bien.

    Volviendo a la cruzada, yo la aplico. Dejé mi personaje favorito por hastío, porque no quería verlo transformado en lo que es ahora: un descerebrado que ha olvidado con quién se casó.

    Carlos Cortina
    Carlos Cortina
    Lector
    17 enero, 2008 16:11

    Enhorabuena Jose Antonio por tu artículo. Veo que a muchos de los que crecimos leyendo tebeos de superhéroes (por lo menos entonces eran tebeos) en los 80 nos has tocado la fibra sensible.

    En cuanto a la iniciativa que propones, yo había tomado una decisión personal muy parecida pero menos amplia. No pienso comprar nada del Capitán Marvel. No. Me niego. Uno de los mejores personajes Marvel de los 70 con, para mí, la mejor muerte en la historia de los cómics de superhéroes, no se merece un truco comercial tan burdo como éste que se acaban de sacar de la manga. Me parece una falta de respeto tremenda hacia el trabajo de Starlin y hacia todos los que aún sentimos una punzadita de dolor al recordar aquel cómic.

    Un saludo a todos

    crg-neo
    crg-neo
    17 enero, 2008 16:52

    Pues la ideas que propones de k algunos heroes mueran y les sucedan…. pues si a ti el heroe te la trae un poco floja esta bien, pero yo llevo muchos años leyendo historias de peter parker y si lo mantan y ponen a otro pos….como k paso y como yo mucha gente con muchos personajes,pk te crees k han vuelto tantos? ahy tenemos el caso de hal jordan, k al final tubo k volver.

    ciudadano cero
    ciudadano cero
    17 enero, 2008 21:40

    Por cierto, no todas las resurrecciones son malas ni gratuitas: la de Coloso, si ir mas lejos arregló una gran cagada del amigo Lobdell y dio pie a nuevas y grandes historias.

    El regreso de Steve Rogers, si se produce (que espero que no) sera algo grande y muy bien planeado y narrado.

    Darío
    Darío
    17 enero, 2008 23:07

    Sencillamente leed manga y punto, o en su defecto comic americano no de superhéroes y así podreis tener personajes que crezcan, evolucionen, dejen descendientes y finalmente mueran. No la patraña de tiempo estirado marvel.

    Personalmente estoy muy de acuerdo con el post en general y con este párrafo en particular que me parece perfecto:
    «Parte del problema está, creo yo, en ese supuesto “tiempo Marvel”, que evita que los personajes envejezcan, y la otra parte, en la naturaleza comercial del mundo de los tebeos. Un personaje envejecido puede ser atractivo si se lo trata con respeto (lo demostró Miller en su “Señor de la Noche”), y si un héroe muere, y tiene un final glorioso, siempre puede venir otro a sustituirlo, utilizando el mismo concepto, un traje parecido, pero otro nombre: un hijo o una hija, un nieto, un androide (lo hemos visto en la JSA y en otras muchas series…). Si fuera así, leeríamos cada página con mimo, casi con miedo, porque sabríamos que nuestros campeones pueden morir, y veríamos a los villanos como verdaderas amenazas. Recordaríamos a los caídos como glorias del pasado y sentiríamos su pérdida. Esos caídos insuflarían vida a los recién llegados, les darían alma, y nosotros, los aficionados, no tardaríamos mucho en tomar cariño y apadrinar a los jóvenes como nuestros nuevos héroes de papel…»

    IhateDesign
    22 enero, 2008 13:50

    mi ultimo comic del capi fue el 25 de su serie regular, para mi no era el mejor superheroe, no era el mas importante, pero representaba mucho, la lealtad que personajes como obiwan y otros mas te reflejan, y lo que tu haces yo lo he hecho desde que se les ocurrio quebrarle la espalda a batman y matar a superman, hasta el dia de hoy me da un escalofrio cuando ojeo esas paginas, creo que en ese tiempo era todo mas tranquilo, y desde que el dinero fue un factor de desicion en las editoriales (lease; desde que marvel empezo a usar mas de 5 portadas por numero y DC mataba a sus personajes para luego regenerarlos) se murio esto, pero nunca pense que le harian esto al capi, no y me dolio.

    maldito quezada, maldito dinero, quiero volver a tener diez y que esten todos mis heroes vivos!!!

    Micifú
    Micifú
    23 enero, 2008 14:30

    En primer lugar enhorabuena por ese peazo de artículo.
    Cuanta razón hay en tus palabras, pepe!!!
    De hecho es una de las razones por las que cada vez leo menos comic americano, aunque este hecho no solo ocurre con marvel, etc… recordemos cuantas veces las bolas de dragón han resucitado a son goku y cía, ¿q más le daba morir?
    a estos ya no se les ocurre ni siguiera comprarse un terrenito en el camposanto ¿pa qué?