Uncanny X-Men Vol. 5 #5-10: X-Men Disassembled

Comentamos la conclusión del primer arco argumental de la nueva etapa de la cabecera principal mutante.

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Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación trata información de actualidad en Estados Unidos, por lo que puede desvelar detalles argumentales que todavía no han sido abordados en la edición española.
 

Edición original: Uncanny X-Men Vol. 5 #5-10 USA.
Guión: Ed Brisson, Matthew Rosenberg y Kelly Thompson.
Dibujo: R.B. Silva, Yildiray Cinar y Pere Pérez.
Entintado: Adriano Di Benedetto, Yildiray Cinar y Pere Pérez.
Color: Rachelle Rosenberg.
Formato: Grapa 24 páginas.
Precio: 3,59€/número.

 

Nate Grey, el mutante de poderes casi omnipotentes conocido como X-Man, se está muriendo. Antes de que se le acabe el tiempo, está decidido a emplear sus últimos días de vida para crear un mundo perfecto y sin conflictos que pueda dejar como legado. Para llevar a cabo su visión utópica del planeta, Nate ha alterado las mentes y los cuerpos de Magneto, la Mole, Rojo Omega y el Ángel, que se han convertido en sus cuatro Jinetes de la Salvación. De igual forma, para consultar sus decisiones y asegurarse de que el mundo resultante esté en perfecto equilibrio entre las distintas facciones, X-Man ha abducido en contra de su voluntad al villano Apocalipsis (representante del pensamiento supremacista mutante), al senador Ashton Allen (representante de la corriente antimutante tan popular entre los humanos) y a Kitty Pryde (líder de la Patrulla X y cabeza visible del Instituto Xavier, principal baluarte de la filosofía que aboga por la coexistencia pacífica entre ambas especies). Los intentos de Legión, el hijo del Profesor Xavier, también dotado con poderes casi omnipotentes, por frustrar los planes de X-Man no dieron resultado, lo que ha acabado provocando un enfrentamiento entre la Patrulla X y los Jinetes de la Salvación. La batalla directa contra X-Man parecía inevitable… y esa era una batalla que la Patrulla X no estaba segura de poder ganar. Este es el punto en el que lo habíamos dejado en la reseña dedicada a las primeras cuatro entregas de X-Men Disassembled, el arco argumental de diez números semanales con el que arranca el presente volumen de Uncanny X-Men.

El tramo final de Disassembled cuenta de nuevo con los guiones a seis manos de Ed Brisson (Extermination, Old Man Logan), Matthew Rosenberg (Astonishing X-Men, Multiple Man) y Kelly Thompson (Rogue & Gambit, Mr. & Mrs. X), mientras que la parte gráfica cuenta con R.B. Silva (X-Men Blue, X-Men Gold), Yildiray Cinar (Weapon X, Superior Iron Man) y Pere Pérez (Rogue & Gambit), con colores de Rachelle Rosenberg (Web Warriors, Mockingbird, Spider-Woman). Era imprescindible contar con un equipo creativo tan numeroso para poder cumplir con la cadencia semanal de las diez entregas, aunque en general se ha conseguido un resultado muy homogéneo. Por desgracia, el planteamiento de este arco ha acabado cobrándose su precio y el buen rendimiento mostrado en los primeros números se ha visto algo resentido en el tramo final. Tanto los guiones como el acabado de las páginas han sufrido un cierto descenso de calidad respecto al principio, de forma que este ambicioso arco ha acabado perdiendo algunos enteros a medida que se acercaba a su conclusión.

La Patrulla X se enfrenta al autoproclamado mesías mutante.

Quizá las prisas por cumplir las fechas de entrega sean la causa principal de esta circunstancia, lo que ha dado lugar a páginas tan pobres como las del noveno número (en las que los fondos prácticamente brillan por su ausencia). No obstante, la responsabilidad no debería recaer en pleno sobre el dibujante, sino más bien sobre el editor. Tras la conclusión del arco argumental, cabe preguntarse si era necesario contar esta historia concreta en este peculiar formato de diez entregas semanales y la respuesta es no. Probablemente se podría haber contado en menos números y probablemente se podría haber dilatado más en el tiempo, pero había cierto interés por parte de la editorial para que se publicase con rapidez. Después de todo, este arco de diez números al completo no es más que un simple prólogo; un prólogo para la nueva etapa mutante, que parece arrancar “en serio” en el siguiente arco, además de un prólogo para el nuevo evento mutante, Age of X-Man, que abarcará distintas series limitadas siguiendo una vez más el patrón marcado en los años noventa por La Era de Apocalipsis.

Antes de que el lector alce las antorchas y se encamine iracundo hacia las oficinas de Marvel, conviene aclarar que parece haber un plan intencionado detrás de este formato (un plan que va algo más allá de querer vendernos más cómics, claro). Nos encontramos ante el primer acto de una obra a largo plazo y no podemos anticipar el futuro. Por ejemplo, aún no sabemos si existirá alguna conexión entre Uncanny X-Men y las distintas cabeceras de Age of X-Man. ¿Afectarán los sucesos de Age of X-Man a lo que ocurra en la serie madre? A priori da la impresión de que este pequeño evento mutante va a ser muy autocontenido, pero es posible que nos encontremos con alguna sorpresa a lo largo de su desarrollo. Quizá Disassembled no haya sido más que la primera fase de un plan mayor y por tanto conviene esperar un poco antes de lanzar un juicio definitivo. Lo que sí podemos decir es que como arco inaugural de un relanzamiento podría haber sido mejor. Aunque su planteamiento temático es fiel a la esencia mutante, su desarrollo cojea en su tramo final, la caracterización de los personajes es un tanto irregular y la historia se sustenta sobre demasiadas referencias al pasado (lo que obviamente dificulta que pueda convertirse en un punto de entrada para nuevos lectores).

Quizá lo que más puede chirriar en la mente del lector veterano de las series mutantes sea la caracterización de los personajes. Si bien los miembros principales del equipo mutante (Kitty, Tormenta, Jean Grey, Mariposa Mental, X-23, el Hombre de Hielo…) están representados con acierto, la caracterización de los estudiantes está un escalón por debajo. Esto es perdonable hasta cierto punto, ya que los guionistas que se han molestado en trabajar la personalidad de personajes como Glob se pueden contar con los dedos de una mano. Si obviamos sus orígenes como delincuente juvenil a las órdenes de Quentin Quire en los tiempos de la revuelta en la Mansión que orquestó Grant Morrison, el personaje es en buena parte una página en blanco que puede ser rellenada con mayor o menor destreza por el guionista de turno. Sin embargo, personajes como Hada, Armadura o Camaleón cuentan con trasfondo más que suficiente a sus espaldas y es tarea de los guionistas ponerse al día con dicho trasfondo si pretenden utilizar a estos ilustres secundarios.

Los estudiantes en su versión más apocalíptica.

Por un lado, siempre es importante aplaudir la intención de otorgar cierto protagonismo a las generaciones mutantes más recientes (en este caso, Uncanny X-Men #7 está dedicado por completo a los jóvenes mutantes), pero por otro se debe exigir respeto a los desarrollos anteriores que se hayan hecho con los personajes. Que a estas alturas Hada y Armadura sean tratadas como niñas recién destetadas cuando han formado parte de diversos equipos junto a sus mayores resulta difícil de creer. De igual forma, que sean ellas, que han formado parte del grupo durante algunas de sus crisis más graves y han sido testigos directos de la muerte de varios compañeros, las que se indignen cuando la primera división de hombres-X intenta mantenerlas a salvo cuando surge una nueva crisis es un plato aún más difícil de tragar.

El caso más sangrante puede ser el de Camaleón, que además ha sido participante de una de las grandes subtramas del arco: la que tiene que ver con la vacuna del gen-X. Esta trama, que ha estado ausente durante buena parte del segmento intermedio de Disassembled, tiene que ver con una nueva vacuna que, administrada a los niños, evitaría el desarrollo y la manifestación de mutaciones genéticas. Las implicaciones de esta vacuna son bastante más siniestras que las de otras posibles “curas” para la mutación que han aparecido en el pasado: mientras que las diversas “curas” deshacen los efectos de la mutación y convierten a los mutantes en humanos “normales”, la vacuna directamente evitaría la aparición de mutantes en un acto que coquetea con la eugenesia.

Disensión en las filas mutantes.

Pues bien, la vacuna, que se encontraba en poder de la Bestia para su estudio, es robada de su laboratorio y puesta en circulación, permitiendo su producción en masa y evitando así la aparición de más mutantes. El responsable del robo no es otro que Camaleón, que desea evitar que otros tengan que pasar por el mismo proceso por el que pasó él al descubrir sus poderes mutantes y adoptar su aspecto reptiliano. Un análisis superficial nos hace pensar que, en efecto, alguien como Camaleón tomaría una decisión así: su aspecto le impide integrarse con normalidad en la sociedad humana y sus experiencias como hombre-X no han sido las más agradables del mundo (recordemos que le llegaron a cortar un brazo en una de sus primeras aventuras). No obstante, un análisis más profundo empieza a encontrar bastantes incoherencias. En sus primeras apariciones, Camaleón era un personaje con claros problemas de autoaceptación, pero esto ha ido cambiando de forma sustancial a medida que iba asumiendo tanto su mutación como su sexualidad (recordemos también que Camaleón es uno de los representantes del colectivo LGBT dentro del microcosmos mutante). Ejemplos recientes de esto pueden ser su conversación sobre salir del armario con el Hombre de Hielo adulto en Extraordinary X-Men o su acercamiento romántico a un joven humano llamado Noam en el número 13 de la cabecera menor Amazing X-Men. Por este motivo, el hecho de haber entregado la vacuna para evitar que otros chicos como él se conviertan en “monstruos” se antoja como un tremendo paso atrás en la evolución del personaje. O bien los avances mostrados en obras anteriores han sido ignorados o bien se ha decidido deshacerlos de forma voluntaria. Cualquier de las dos opciones es discutible, sin duda.

En cambio, otros personajes están mucho mejor caracterizados. Es el caso del Hombre Múltiple, que ejerce un papel secundario en la historia salvo por un brillante momento de gran relevancia. Que la mayor contribución de Jamie Madrox a la batalla final entre la Patrulla X y X-Man se produzca gracias a su ausencia es algo tan hilarante como tremendamente apropiado para el personaje. Puesto que envía a uno de sus múltiplos en lugar de acudir en persona, Jamie evita de forma totalmente involuntaria que X-Man pueda apoderarse de su cuerpo y utilizarlo para crear un ejército instantáneo bajo sus órdenes. Oh, ironía. Al fallar a la Patrulla X en su momento de mayor necesidad, en realidad les ha ayudado. En este momento concreto se intuye la hábil mano de Matthew Rosenberg, también responsable de la reciente miniserie centrada en este personaje.

“A mí, mis hombres-X”. Entre los convocados hay algunos rostros muy añorados. Otros no tanto.

Volviendo a la trama principal, el tercio final de X-Men Disassembled se centra en la batalla entre el equipo mutante y Nate Grey. Antes hay pequeño desvío en el que el autoproclamado mesías y los jóvenes estudiantes acaban presos en una simulación psíquica del mundo de La Era de Apocalipsis construida por la mente de Legión, que quizá puede interpretarse como un adelanto velado de lo que será Age of X-Man próximamente. No obstante, más allá de la presencia de los Infinitos, los soldados genéticos creados por Apocalipsis en esa línea temporal alternativa, en realidad ese mundo tiene poco de La Era de Apocalipsis y bien podría pasar por cualquier otro futuro post-apocalíptico elegido al azar. El viaje, que dura un número y medio más o menos, resulta poco atractivo y huele un tanto a relleno para alargar la trama y completar la decena de entregas. Está claro que lo importante sucede a continuación, cuando Nate Grey se apodera de la psique de Legión y suma sus considerables poderes a los suyos propios.

De esta forma, la Patrulla X requiere la asistencia de todos sus miembros en reserva para una última batalla desesperada contra el todopoderoso X-Man. Quizá el momento más destacado del conflicto (y, por extensión, de todo el arco) sea el que protagoniza Tormenta. Transformada en contra de su voluntad en uno de los Jinetes de la Salvación de X-Man y posteriormente liberada por su compañera Mariposa Mental, Ororo decide explicarle al aspirante a dios lo que supone realmente la divinidad con una frase lapidaria que quedará para el recuerdo. “¿Te crees que eres un dios, X-Man? ¡Yo he sido una diosa más tiempo del que tú has vivido!”, le dice Tormenta justo antes de lanzarle toda su furia elemental a la cara.

Héroes para todos, incluso para sus detractores.

Pese a todo, ni la violencia de los poderes desencadenados de Tormenta ni la presión psíquica ejercida por Jean Grey y los demás psíquicos de la Patrulla X consiguen hacer que X-Man se rinda. Consciente de que se le acaba el tiempo y de que no podrá crear su utopía mientras los hombres-X se interpongan en su camino, Nate se marca algo similar al célebre “no más mutantes” de la Bruja Escarlata y borra literalmente a todos los miembros de la Patrulla X de la faz de la tierra. Él mismo acaba desvaneciéndose al final, dejando como único rastro el objeto que había propiciado el reciente aumento de sus poderes: una Semilla de Vida, un artilugio creado por la tecnología de los seres cósmicos conocidos como los Celestiales. El destino posterior de tal objeto es desconocido.

De esta forma, el mundo queda privado de la Patrulla X, de Magneto y de Apocalipsis. Únicamente sobrevive el senador Allen, rescatado por Kitty instantes antes del final. Si bien esto hace que el político se replantee su postura antimutante, ya es demasiado tarde: sin una Patrulla X que pueda oponerse y con la vacuna ofreciéndose en todas partes, la especie mutante parece condenada a la extinción… a no ser que alguien tenga algo que decir al respecto, claro. Como última sorpresa, X-Men Disassembled acaba con la aparición del mismo hombre misterioso con gafas rojas de cuarzo de rubí que apareció en el final de Extermination. En efecto, Cíclope ha vuelto.

Cíclope regresa justo a tiempo para asistir al fin de la especie mutante.

En resumidas cuentas, si valoramos en su conjunto este arco inicial de Uncanny X-Men, nos encontraremos algunas aristas que hubiesen requerido un mayor pulido. Es cierto que la historia pierde algo de fuelle en su último tramo y que algunos personajes podrían estar mejor caracterizados, pero en última instancia cumple con los estándares mínimos de calidad. No es un arranque brillante, pero tampoco es el peor relanzamiento posible. La estructura que se decidió para esta historia le pesa bastante, pues es un prólogo excesivamente largo que además va a derivar en un evento que, por su propia naturaleza, parece estar situado en una continuidad alternativa. No hay que descartar la posibilidad de que más adelante lleguemos a revalorizarla en función de lo que nos puedan contar los próximos actos de este relanzamiento, pero como historia independiente no va a resultar especialmente memorable. Una vez más hay que insistir en lo mucho que le pesa servir como prólogo de otra cosa en lugar de ser una historia con entidad propia, capaz de dar un golpe sobre la mesa y reclamar la atención de los lectores sobre el panorama mutante. La historia en sí deja con ganas de más, pero la manera en la que se ha planteado (con diez números semanales más un evento en el horizonte) está peligrosamente cerca de superar la frontera de la saturación.

Desde Zona Negativa seguiremos con atención el progreso de los acontecimientos, desde luego. La siguiente parada del viaje es el Uncanny X-Man Annual #1, en el que Ed Brisson y Carlos Gómez harán oficial el retorno de Cíclope y allanarán el camino para el próximo arco de la serie. Puesto que Scott no es el único mutante que ha regresado en secreto de la muerte en tiempos recientes, Matthew Rosenberg y Salvador Larroca se encargarán de reunir a Cíclope y a Lobezno para dilucidar el futuro de la Patrulla X (si es que sigue existiendo una Patrulla X) a partir del Uncanny X-Men #11. Mientras tanto, el destino de sus camaradas desaparecidos habrá que seguirlo en los eventos de Age of X-Man. La historia arrancará con el especial Age of X-Man Alpha, que dará pie a seis cabeceras distintas de cinco números cada una: Apocalypse & The X-Tracts, Nextgen, Prisoner X, The Amazing Nightcrawler, The Marvelous X-Men y The X-Tremists. Tendremos ocasión de hablar largo y tendido sobre todo esto más adelante, ya que nuestra intención pasa por continuar con nuestra cobertura de la actualidad mutante en USA en la medida de lo posible.

Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación trata información de actualidad en Estados Unidos, por lo que puede desvelar detalles argumentales que todavía no han sido abordados en la edición española.   Edición original: Uncanny X-Men Vol. 5 #5-10 USA. Guión: Ed Brisson, Matthew Rosenberg y Kelly Thompson.…
Guión - 6.5
Dibujo - 7
Interés - 6

6.5

X-Men Disassembled es un arco argumental que ofrece varias ideas interesantes, aunque su desarrollo sea un tanto irregular. Los últimos números están algo por debajo de lo visto en el tramo inicial, aunque cuentan con algunos momentos destacables. Si bien es cierto que como punto de inicio para atraer a nuevos lectores no parece la historia más adecuada, lo más discutible del arco es su naturaleza de prólogo de lo que está por llegar. Un relanzamiento como este exigía una historia con más entidad propia y no la enésima maniobra editorial para colarnos de tapadillo otro evento más. Puede que el desarrollo de los acontecimientos a corto o medio plazo nos lleve a revalorizar la propuesta de estos diez números, pero de momento se queda en poco más que un aprobado.

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