Edición original: Marvel Comics – diciembre 1996
Edición España: Comics Forum – septiembre 1997
Guión: Ben Raab
Dibujo: Jimmy Cheung
Entintado: Andy Lanning
Color: Tom Ziuko
Portada: Jimmy Cheung
Precio: 375 pesetas (número único en grapa de cuarenta páginas)

 

Prólogo: la economía circular o cuando todo se aprovecha para el convento.

Decía el difunto Peter David en su primer número en la colección facturada que en el cielo de los mutantes las puertas eran giratorias. Este comentario que si no me falla la memoria ponía en boca de Jean Grey -corríjaseme si me equivoco, por favor- bien podría ser extensiva a cualquier personaje de la casa de las ideas, con las contadas excepciones de Ben Parker, el Capitán Mar-Vell o Gwen Stacy (esta última entre multitud de comillas y con múltiples matices). Ningún deceso es para siempre y en unos tiempos en los que la parroquia autoral prefiere guardar sus buenas ideas para sí en lugar de cederlas permanentemente a su empleador, la necesidad de reciclar es casi un objetivo de desarrollo sostenible o más bien, de inevitable supervivencia.

Desde un punto de vista artístico o de consumo, hace mucho tiempo que la feligresía lectora ha asumido el relativo valor de las muertes en el sector de los pijamas. Desde que se levantara la veda con Jean Grey hace ya cuatro décadas, ha quedado claro como el cristal que cualquier decisión, tanto autoral como editorial, es reversible. Es más, no sería en modo alguno desacertado afirmar que el retorno bajo palio y la entrada triunfal en burro en Jerusalén del hijo pródigo son reglas asumidas en el juego. ¿Alguien dudaba que Superman iba a volver? Yo diría que no, al igual que ha sucedido con ciertos cambios de identidad por parte de personajes más o menos clásicos. La gracia de la historia no es que algo vaya a suceder sino cómo se va a llevar a cabo. Así pues, cuando el Caballero Negro y Sersi abandonaban a los Vengadores y la Tierra en el tricentésimo septuagésimo quinto número de la cabecera clásica, hubo quien quiso ver la forma en la que Bob Harras y Steve Epting escenificaron su marcha como una metáfora de su deceso. ¿Deseo proyectado o exceso de inocencia? ¡Quién sabe! El caso es que el guionista ya era perro viejo en el negocio y dejó la puerta bastante abierta para que los personajes pudieran ser recuperados. En cierto sentido, este número especial que cierra uno de los principales subargumentos de la estancia de maese Harras en la serie vengativa venía a marcar el punto final de la misma. Hubo vida después, sí, pero tirando a olvidable -como en Juego de Dioses o a lamentable -como en la denostada La Encrucijada-. En ambos casos, don Bob colaboraría con uno de los autores de la obra que toca reseñar aquí, el señor Ben Raab, pero no adelantemos acontecimientos.

Dane Whitman, el Caballero Negro, es uno de tantos personajes propiedad de Marvel que, como los aspirantes a torero en los tiempos del hambre de Carpanta, estaban o están a la espera de una oportunidad. Creado por Roy Thomas y John Buscema en 1967, hace su aparición como el sobrino de Nathan Garrett, el personaje homónimo que militaba en el otro bando. Whitman se presenta como un científico decidido a restaurar el honor familiar y tras el oportuno juego de confusiones acaba uniéndose a los Vengadores, aunque no participará demasiado en el grupo. Aquí ya se presentan algunos de los elementos definitorios básicos del personaje, destacando sobremanera la dicotomía entre su linaje con vínculos místicos a la Inglaterra artúrica y su formación científica. Su familia es muy antigua y su estirpe se remonta a los días de Camelot, siendo la principal expresión de su legado la posesión de una espada de color negro emparentada con sus virtudes y defectos con otros filos mágicos de aciago augurio para sus portadores. Ébano trae a la mente a Tormentosa y Enlutada, los filos malditos presentes en las historias protagonizadas por Elric de Melniboné. El británico Michael Moorcock había creado al héroe albino algunos años antes y Roy Thomas lo llevaría a cruzar espadas con y contra Conan durante la primera época de la colección barbárica. Hay ciertas ideas que son demasiado buenas para dejarlas pasar y los artefactos de poder que son metafórica y literalmente armas de dos filos forman parte del elenco.

Dane será utilizado como pieza clave para el clásico enfrentamiento entre Vengadores y Defensores y acabará viajando de forma espiritualmente posesoria en el tiempo para participar en la Tercera Cruzada junto a las huestes de Ricardo Corazón de León. Esta experiencia le haría reflexionar sobre las diferencias existentes entre las gestas de los libros de caballería y los horrores de una guerra, llevándole a la conclusión de que ninguna contienda es justa y mucho menos es santa. Entretanto, quedarán algunas aventuras sueltas en Tierra Santa firmadas por autores con bastantes tablas en la escudería cimmeria que en aquellos días gestionaba la casa de las ideas.

El personaje sería recuperado para el tiempo presente -de principios de los ochenta del siglo pasado- en la colección vengadora y durante una de las aventuras de transición publicadas justo antes de que Roger Stern se hiciera cargo de la serie. El Caballero Negro se incorporaría a la alineación justo después de la aventura en la que la Visión intentó hacerse con el control de las computadoras del mundo y estaría presente durante toda esta etapa. Aquí ejerce el papel de científico del equipo que muestra interés por la Avispa, pero no hay un desarrollo particularmente profundo del personaje. Hay algún momento de puesta al día de lo que ha acontecido en su ausencia en el siglo doce y de solución de la maldición de su espada mágica, por cortesía del Doctor Extraño. En ese momento, las aventuras del maestro de las artes místicas son también narradas por maese Roger, el cual firma una de las mejores etapas de la historia del hechicero, pero ésa es otra historia Cuando Stern se vaya, cuentan las crónicas que por un desencuentro con el editor Mark Gruenwald, Walter Simonson tomará el relevo e iniciará un proceso de reestructuración que comenzará por la salida de los componentes que ha heredado, abandonando la colección en su tricentésimo número con la presentación de una nueva alineación que durará lo que un merengue en la puerta de un colegio, abriendo otro periodo de flojera en la serie que terminará precisamente con la llegada de Bob Harras. En el camino, Dane Whitman volverá a ser víctima de la maldición de su espada y acabará en la colección de Thor, ayudando al asgardiano en su guerra contra la deidad egipcia Set.

La aparición de Harras y Epting en la serie supone el regreso de Dane a la alineación vengadora titular de la división neoyorquina. La brevísima estancia de John Byrne y su sustitución temporal por Larry Hama traen consigo modelos organizativos que no durarán mucho. El primero quiere que no haya límites y que cada aventura cuente con su propia alineación -cosa que luego repetirá Kurt Busiek, años después-; el segundo crea un modelo futbolero con equipos titulares y suplentes, que durará únicamente hasta La obsesión por coleccionar. De ahí surgirá el núcleo duro del grupo en esta nueva etapa, con la Viuda Negra, Hércules, Sersi, Crystal y el Caballero Negro. El Capitán América saldrá y entrará, Henry Pym volverá a ser el Hombre Gigante, Mercurio se incorporará casi al final y Thunderstrike tendrá alguna que otra aparición. La presencia del vengador olímpico y del caballero evocarán la recordada y ya mentada etapa de Roger Stern y John Buscema, pero las versiones de estos personajes serán bien distintas de las de aquélla. Así como Hércules presentará un aspecto más parecido al de su entonces popular versión televisiva impersonada por el actor Kevin Sorbo, Dane será adaptado a los duros y adustos años noventa, por dentro y por fuera. El tradicional y repeinado Caballero Negro de los ochenta dejará paso a un tipo greñudo, barbudo, ataviado con una camisilla tipo imperio -para hombres de pelo en pecho y mear en pared- y con una notable mala actitud. Su espada Ébano pasará a otras manos por las malas y a cambio tendrá una espada fotónica -uséase, un sable de luz de esa franquicia que ustedes bien conocen- que utilizará para dejar patente su nueva filosofía vital al final de Operación: Tormenta Galáctica. Harras convierte a Dane en un elemento de importancia en sus historias, al hacerle partícipe de un complejo lío de amores y desamores que le vincula con Sersi, Crystal y Mercurio. También será una pieza central en las historias contadas aquí y aquí, de modo que su marcha en el ya mencionado número especial pueda considerarse con toda justicia el final de la etapa y de toda una época, pero en modo alguno la muerte. El espectáculo debía continuar.

Fusiones, mudanzas y otros experimentos

El Caballero Negro vendría a reaparecer en otra Tierra relacionada con otro universo que, en origen, no estaba relacionado con el de la casa de las ideas. Durante los locos y entretenidos años noventa hubo gran profusión de nuevas editoriales, sellos e iniciativas relacionadas con la viñeta. La burbuja millonaria había atraído el interés y el mercado se vio inundado por toda suerte de propuestas. Una de ellas vino de la mano de Malibu Comics, la cual contaba con la presencia de autores veteranos en el medio como Barry Windsor-Smith, George Pérez o Steve Englehart. Su estrategia, que contaba con ciertos elementos de corte multimedia, aportó algunas series interesantes como Rune, amén de eventos tipo Crisis / Guerras secretas que servían tanto de elemento cohesionador como publicitario. Sería en uno de ellos, Godwheel, en el que se daría el espaldarazo ficticio a la adquisición de Malibú y todas sus armas y bagajes por parte de Marvel. Según cuenta la leyenda, el interés principal de la casa de las ideas venía dado por el acceso a la tecnología de coloreado por ordenador que tenían los titulares de su nueva adquisición, así como el deseo de sacarse de encima a un competidor. El resultado fue una reestructuración que incluyó cambio de estampitas entre universos, una sucesión de tebeos conjuntos sin mucho fuste y para el caso de nuestro personaje, su traslación al ultraverso y su enrolamiento en el grupo Ultraforce, la versión local de los Vengadores. Esto serviría para recuperar igualmente a Sersi y para dos especiales en los que ambos grupos se encontraban, con resultado de mucho ruido y pocas nueces. Después de un relanzamiento olvidado e inédito en nuestro país, los personajes y las colecciones de Malibú pasarían al olvido durante la implosión del sector. Los préstamos y cesión de Marvel quedaban listos para su recuperación y en el caso del caballero y la eterna esto se llevó a cabo en este especial. El subtítulo del tebeo menciona al otro co-protagonista de la historia, ese burdo remedo de Magneto que respondía y responde al nombre de Éxodo.

Cabos sueltos que anudar para un hilo sin sustancia.

La trama del tebeo hunde sus raíces en varias pistas que distintos autores fueron dejando en diversas colecciones y en la forma de bocadillos sueltos y páginas de prólogo. Así, Jeph Loeb e Ian Churchill contaron en la colección cableada un principio de historia en el que el Caballero Negro del S. XII y dos de sus camaradas se aproximaban a una misteriosa construcción en algún lugar de los Alpes, durante una fuerte ventisca. Poco antes y durante la aventura conocida como Lazos de sangre el Caballero Negro de la actualidad ve en acción a Éxodo y percibe en él algo que le resulta familiar, pero sin concretar qué es. Si nos remontamos en el tiempo hasta la primera aparición del personaje -creado en la colección facturada por Scott Lobdell y Joe Quesada- descubriremos que es un poderoso mutante liberado de su encierro por Magneto para convertirle en su mano derecha y brindarnos una sucesión de apariciones a cual estomagante, con diálogos que remedan pobremente los de un Chris Claremont en sus horas más bajas. Aquí se va a intentar conjuntar la información aportada de forma más o menos sutil para contar una historia con sentido, pero no se conseguirá.

La historia comienza cuando Sersi y Dane deciden retornar a la Tierra 616. Nada se menciona del lugar o la dimensión en el que están, porque para ese momento el ultraverso está muerto y enterrado. Por la historia que Whitman comparte con su antepasado Sir Eobar Garrington, acaban dando con sus huesos en el S. XII, justo cuando el Caballero Negro lucha al lado de Ricardo de Inglaterra contra las huestes del sultán ayubí Saladino. El talentoso soberano kurdo al que se enfrentan los cruzados mágicos de Playtex gobierna Siria y Egipto, siendo en este último lugar donde está bien extendida la leyenda del Faraón eterno, una de las personalidades de En Sabah Nur, Apocalipsis. Garrington ha trabado amistad con uno de los caballeros que va en la hueste de Felipe II Augusto, rey de Francia y rival de Ricardo Plantagenet. Su nombre es Bennet de París y hay algo particular en él. Se siente distinto, lo siente en su interior y aunque bien podrían ser gases, la historia precedente nos indica que éste es el Paris Bennet que Magneto rescatará en Suiza y reclutará para su causa. Ambos guerreros planean la búsqueda del emplazamiento en el que el mítico personaje podría estar, pero la llegada de Dane y Sersi alterará un poco la empresa. Al final, Apocalipsis liberará el poder latente en el caballero franco para luego tener que aprisionarle porque la criada le ha salido respondona.

Epílogo: historia de un quiero y no puedo.

El tebeo del que hoy se ha hablado por aquí parte de dos premisas, sin llegar a completar satisfactoriamente ninguna. Por un lado, tenemos el regreso de Sersi y el Caballero Negro a la continuidad oficial, pero después de las dramáticas aventuras vividas como vengadores durante la etapa de Harras y Epting su participación queda como algo completamente descafeinado donde cuesta identificar en estos dos personajes a la poderosa eterna y al bizarro guerrero y espadachín. Por otro, tenemos la historia de origen de Éxodo, esperada por pocos y creo que solicitada por nadie, pero con elementos que podían haberla hecho atractiva: el misterio inherente a alguien de gran poder que se remonta al Egipto faraónico, la Tierra Santa de los días de la más conocida de las cruzadas, viajes interdimensionales, una eterna que fue la Circe de La Odisea, un caballero de tradición artúrica… Todo ello desperdiciado en cuarenta páginas sin pulso, atractivo o interés.

Desde mi punto de vista, el problema de este tebeo viene dado por su equipo creativo. En la parte literaria tenemos a Ben Raab, un nombre bastante presente en la Marvel de esos años, tanto como colaborador de Bob Harras como en solitario en series como Excalibur. Para quienes leían tebeos en aquellos días, es un serio competidor junto a Terry Kavanagh por el puesto de guionista menos talentoso de la editorial en esa época, todo un mérito si tenemos en cuenta que por allí picaban piedra currantes cuyo esfuerzo no se traducía en buenos tebeos como Scott Lobdell o Howard Mackie. Aquí ni siquiera es capaz de hacer que la historia no se contradiga con los acontecimientos narrados en tebeos precedentes, por lo que entra en abierta contradicción con estos últimos. En la parte gráfica está un nombre que empezaba a sonar recurrentemente en ese tiempo, el de Jimmy Cheung. Aquí todavía está lejos de ser el talentoso ilustrador que veremos en los años siguientes y si bien realiza una labor competente con sus lápices, hay que reconocer que no logra transmitir la épica, el misterio o la emoción que proponen el argumento, los personajes y los escenarios. El entintador Andy Lanning y el colorista Tom Ziuko cumplen sin más y el resultado es un tebeo de usar y tirar.

Después de la salida de este cómic, el Caballero Negro quedó disponible para una nueva encarnación e incorporarse a los Héroes de Alquiler de John Ostrander y Pasqual Ferry. Sersi recuperaría su personalidad fiestera anterior a su paso por los Vengadores y no ha vuelto a ser tratada con el protagonismo que tuvo en esa etapa. Por su parte, Éxodo siguió siendo el pobre remedo de Magneto que era desde su creación.

  Edición original: Marvel Comics – diciembre 1996 Edición España: Comics Forum – septiembre 1997 Guión: Ben Raab Dibujo: Jimmy Cheung Entintado: Andy Lanning Color: Tom Ziuko Portada: Jimmy Cheung Precio: 375 pesetas (número único en grapa de cuarenta páginas)   Prólogo: la economía circular o cuando todo se aprovecha…
Guión - 3
Dibujo - 6
Interés - 2

3.7

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