PADRES E HIJOS
«¿Cómo?… Es imposible… Es demasiado pronto.»
Llegamos al final de una de las serie que en su día liderara el inicio del nuevo universo Ultimate. Ultimate Black Panther llega a su fin con su octava entrega en formato comic-book con lomo, de la mano de panini cómics. El tomito recoge los tres últimos números de la colección, con los que Bryan Hill concluye el viaje de su versión particular de T’Challa y Wakanda después de dos años. Existe una sensación generalizada en torno al final de este universo, una de precipitación, de que la cosa llega demasiado pronto y había tiempo y espacio para mucho más, y que sin duda sitúa a los equipos creativos en una difícil posición de cara a afrontar las últimas páginas de sus historias, o al menos las últimas antes de Endgame, o más bien antes de Ultimate Universe: Finale. Veamos cómo se las arregla el equipo detrás de Ultimate Black Panther para cerrar el asunto.

En la última entrega la serie dio sus últimos y más impactantes giros de guion. La secta de los Vodu-Khan reveló al fin sus intenciones y la naturaleza de su culto, siendo seguidores de las malvadas criaturas que han surgido del mismo vibránium que durante siglos ha sustentado a Wakanda. De esta forma los Vodu-Khan traicionan a T’Challa y secuestran a una Ororo embarazada con la idea de que el futuro niño sirva a sus señores. Por otro lado, T’Challa se reúne con Killmonger para hacer frente a la nueva amenaza después de que, con la ayuda de Shuri, descubran cuáles son los planes de sus enemigos. Juntos se lanzan a la batalla y al rescate de Ororo armados con todo el potencial armamentístico que Shuri ha acumulado durante años.
El guion de Hill sufre por sus circunstancias, pero esto está lejos de ser su único problema. Llegados a este punto la trama avanza a pasos agigantados, la que había sido la amenaza durante los últimos seis números se difumina y la nueva figura antagonista llega y se va antes casi de que lector y personajes tengan oportunidad de reaccionar. Los Vodu-Khan y su traición, el papel de Shuri, el personaje de Okoye, la Hechicera Suprema… son algunos de los elementos que más echan páginas en falta, no quiero decir que los giros de guion salgan de la nada, pero tengo la sensación de que el cambio de dirección sería más impactante si la dirección anterior estuviera más sentada. Cuando el conflicto se termina y llegamos a la conclusión de la serie, esta acaba resultando decepcionante, volviendo a caer en el mismo problema que el comienzo de la serie, el repetir los mismos tópicos que tantas veces hemos visto en torno al personaje.

El dibujo corre a cargo del equipo habitual formado por Carlos Nieto y Stefano Caselli, con colores de David Curiel. Aunque parece que se le atragantan los grandes paisajes en comparación con escenas más cerradas y viñetas centradas en los personajes, el trabajo de Nieto es bastante correcto, entrega las mejores páginas del tomo y se mantiene bastante consistente en cuanto a los personajes y las escenas de acción. En este caso es Caselli el que parece bajar el ritmo, regresando para el número que cierra la serie. Su trabajo sigue siendo bueno y cierra el título con una de sus mejores páginas, pero carece de casi cualquier tensión y el nivel de detalle en los escenarios oscila considerablemente. Los colores de Curiel como es habitual tienden a destacar cuando se aleja de los tonos ocres y grises que dominan gran parte de Wakanda en favor de una paleta de colores más expresiva.
En definitiva, una serie correcta que no creo que vaya a ser recordad como una de las mejores del personaje. En este sentido el título ha tenido suerte al carecer de competencia, pues con este final Pantera Negra se queda huérfano de cabecera y a la espera de ver si se le incluye en el próximo volumen de los Vengadores. Hill ha intentado explorar la faceta más esotérica y espiritual de Wakanda, y desde el principio con la inclusión de Ra y Konshu parecía tener el escenario ideal para ser el vehículo al rincón mágico y sobrenatural de este universo, pero se ha acabado quedando corto en su ejecución. Las ideas más interesantes de la serie han quedado poco desarrolladas y en todo momento se echa en falta un antagonista con auténtica personalidad y presencia que haga de contraparte de T’Challa.
Lo mejor
• Explorar el aspecto sobrenatural de este universo.
Lo peor
• El final se siente apresurado.
Desencanto
Guión - 6
Dibujo - 7
Interés - 7.5
6.8
Un final correcto a serie correcta que no alcanza su potencial.








