Escapismo de ciencia-ficción.
«Se trata de hacer de guía y de garantizar la seguridad de una encantadora terrícola recién llegada a nuestro bello planeta en una misión secreta.»
Debido a que sus novelas y relatos cortos apenas han sido publicada en castellano, el escritor de ciencia ficción parisino Stefan Wul, seudónimo de Pierre Pairault (1922 – 2003) es muy poco conocido en España. Pero las once novelas que publicó en la década de los cincuenta en su país de origen sí que tienen bastante popularidad allí, lo que ha provocado a lo largo del tiempo que algunas hayan sido adaptadas a otros medios como en la película de animación de 1973 El planeta salvaje dirigida por René Laloux. Un interés al que no ha sido ajeno el cómic, primero de forma tangencialmente puesto que muchas nuevas ediciones de esas novelas contaban con portadas e ilustraciones de autores del medio tan destacados con Enki Bilal o Víctor de la Fuente y luego con una colección de la editorial Ankama dedicada a adaptar el cómic esas novelas. Entre 2012 y 2017 publicaron las adaptaciones de ocho de esas primeras novelas en una colección llamada Les univers de Stefan Wul. Sin embargo, hasta ahora en nuestro país solo habíamos podido leer la que hizo Olivier Vatine de NiourK publicada por Yermo en un integral, por suerte, hace unas semanas Nuevo Nueve nos trajo los tres álbumes (Une chenille pour deux, New Pondichery mon amour, Gaïa, Go Home!) que componen Trampa en Zarkass en un precioso integral. Una adaptación libre que cuenta con guion de Yann (Marsella,1954), conocido por obras como Atom Agency, Doble 7 o sus colaboraciones con Chaland en Freddy Lombard, y con Didier Cassegrain (1966, Châteaudun) encargándose del dibujo, conocido en nuestro país por dos obras de género negro recientes como Nenúfares negros y No sueltes mi mano.
El cómic nos traslada al planeta Zarkass colonizado hace años por la Tierra que ahora sufre periódicas incursiones de unas misteriosas naves triangulares. Las protagonistas son dos terráqueas que viajan junto a varios indígenas del planeta a una de sus exuberantes y peligrosas junglas en una expedición para estudiar la fauna, la flora y las costumbres locales. O esa es la explicación oficial. En realidad, es una tapadera para llegar a una zona inhóspita donde se ha estrellado una de esas naves triangulares y descubrir los secretos de esa civilización que está poniendo en peligro la posición de la Tierra como metrópoli dominante de Zarkass.
Tal y como podemos leer en la entrevista a Cassegrain incluida entre los extras de la magnífica edición de Nuevo Nueve se trata de una adaptación de Piège sur Zarkass, la novela publicada en 1958, que trata de ser muy fiel al texto de Wul con dos notables excepciones. Una es el cambio de sexo de los protagonistas que en el cómic pasan a ser mujeres. La segunda es que provienen de una Tierra, ahora llamada Gaïa, donde las mujeres son las que ejercen el poder en todos los aspectos, político, militar, etc… Un matriarcado en toda regla que podría servir para incluir alguna reflexión interesante, pero al que Yann no le acaba de sacar partido quedándose como una ligera parodia. El guionista prefiriendo optar por ser fiel al texto original y contarnos una historia mucho más ligera, llena de humor y aventurera en la tradición de la ciencia-ficción de cariz más escapista. Algo que va como anillo al dedo al humor socarrón que ha cultivado Yann a lo largo de su carrera, del que vemos como ejemplo muchos juegos de palabras relacionados con la actualidad, pero también con su capacidad para crear historias llenas de acción con un ritmo que no dan un respiro al lector. Justo que lo que nos encontramos en el tomo de Nuevo Nueve.
Podríamos encuadrar perfectamente Trampa en Zarkass en el género de historias de colegas tan habitual del cine de acción, ya que el motor de la historia es la tensa y divertida relación que se produce entre, Louis Doisy y la Marcel Darcel, sus dos protagonistas. Ambas son tan diferentes entre sí en cada aspecto de su personalidad como la luna y el sol, pero condenadas a entenderse para poder salir de las imprevistas y peligrosas situaciones en la que se ven envueltas. Aunque estamos ante una historia protagonizada casi exclusivamente por mujeres, la forma de escribirlas de Yann resulta excesivamente masculina haciendo que en muchas ocasiones no resulten creíbles, algo que, aunque pudiera parecer lo contrario potencia la sensación parodia, voluntaria o no, que muchas veces sentimos leyéndola. Sobre todo, cuando la historia se encamina hacia un final bastante especial, que deja una sensación bien extraña.
Sin duda, el gran atractivo de Trampa en Zarkass es el extraordinario dibujo que nos regala Cassegrain. En Nenúfares Negros ya habíamos podido ver lo bien que era capaz de retratar la naturaleza real, pero aquí se nos descubre como un autor más que capaz de idear un mundo de la nada donde la naturaleza es tan bella como amenazadora y la tecnología parece plausible gracias a sus acertados diseños. Además, se nos descubre como un dibujante muy dotado para las escenas de acción y para crear personajes expresivos, dos características esenciales para el tipo de historia frente a la que nos encontramos. Todo unido a un gran trabajo de color que potencia todo el dibujo dotándolo de un acabado magnifico.
Con Trampa en Zarkass Yann y Didier Cassegrain firma un buen ejemplo de cómic de ciencia-ficción que solo busca proporcionar un gran entreteniendo a sus lectores con un trabajo gráfico sobresaliente. Quizás se echa a faltar que no se aprovechen las posibilidades de todas las situaciones que se plantean para hacer un critica a la sociedad actual como sucede en las grandes obras del género y al final se producen algunos sucesos rarísimos y no muy explicados, pero que no empañan las otras virtudes del cómic.
Lo mejor
• El grandioso trabajo de Cassegrain.
• Algun golpe de humor con el sello de Yann.
Lo peor
• Lo que plantea el cómic daba para sacar mucho más jugo.
• Aunque la edición es impecable, se encuentran a faltar las portadas de los alguno de los tomos originales.















