Tales of the Witchblade: La historia de Selena

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Edición original: Tales of the Witchblade#3,4 (Top Cow, 1997).
Edición nacional/ España: Planeta DeAgostini (2001).
Guión: Warren Ellis.
Dibujo: Billy Tan.
Entintado: D-Tron.
Color:Jonathan D. Smith, Steve Firchow, Peter Steigerwald.
Formato: Prestigio.
Precio: 3’58€.

 

Debo confesar que me encanta Warren Ellis. Puede no ser el mejor guionista del mundo, pero –hoy por hoy- es el escritor con quien más me identifico. Y eso que yo soy un tipo normal y el inglés tiene toda la pinta de estar loco de atar. Pero tiene talento, amigos. Y, al final, eso es lo que importa. Lo único malo es que sus trabajos más conseguidos ya han sido diseccionados (estupendamente, añado) en esta página, así que ahora es como si me tocase bailar con la más fea. ¿Qué hacer si no puedo explayarme sobre Planetary, The Authority, Desolation Jones, Hellblazer, Global Frequency o Transmetropolitan? Pues tirar por la calle de en medio y hacer lo que se espera de mí, o sea: sacar a la luz esa gema desconocida de su producción. Con su dispersión manifiesta no debería ser difícil, ¿verdad? Pero estoy seguro de que todos conocéis incluso trabajos tempranos como Starjammers, gracias a los lápices de Carlos Pacheco. Su contribución para Gen 13 representa una atractiva posibilidad. Sin embargo, como ya sabéis, siento debilidad por los genoactivos. Desgajar un par de números de su serie me parecería un desperdicio. Estos chicos merecen más atención. ¿Dónde escarbar, entonces? ¡Hum! Nunca se menciona su breve paso por Tales of the Witchblade

Witchblade y su portadora más conocida, Sara Pezzini, fueron creados en 1995 por Marc Silvestri, Brian Haberlin, David Wohl, Christina Z y Michael Turner para el sello Top Cow. Pezzini era una joven policía que tropezaba con un artefacto milenario, el Witchblade, que concede habilidades increíbles a sus portadoras, siempre mujeres. El guante venía a ser así como el anillo de poder del cuerpo de Green Lanters solo que, por estas cosas que pasan en los cómics, en vez de proporcionar un uniforme a nuestra heroína la desvestía cada vez que se disponía a usar sus nuevas habilidades, hasta el punto de que llegó a plantarle las conchas de La Sirenita, sobre poco más o menos, para sortear el Comics Code. La serie disfrutó de un gran éxito, consiguió adaptación televisiva (mucho menos atrevida, claro) e incluso dio el salto al mercado japonés con su propio manga. Admitamos que, sin ser una maravilla, tenía su encanto. Su dibujante original, Michael Turner, se convirtió en una estrella, fundó un sello propio (Aspen) para dar salida a sus creaciones (Fathom) y colaboró con las dos grandes tanto en portadas (Civil War, Crisis de Identidad) como en significativas historias (la vuelta de la Supergirl clásica a la continuidad oficial de DC tras Crisis en tierras infinitas) antes de morir víctima de un cáncer de huesos a los 37 años.

Sin embargo, Sara Pezzini no fue la única propietaria del guante, ni siquiera la que contó con equipos creativos más afortunados. Garth Ennis y Brandon Peterson se encargaron de una divertida versión medieval que compartió aventuras con su Spawn equivalente y Warren Ellis y Billy Tan idearon a Selena Lauren, poseedora del codiciado objeto en el lejano confín de 2097. Esta historia ocupó los números 3 y 4 de Tales of the Witchblade, iniciativa que pretendía expandir este flamante universo femenino especialmente pensado para púberes. Ellis escribió estos episodios al mismo tiempo que arrancaba la epopeya de Spider Jerusalem, como bien se deja notar en varios aspectos. Los más notables: la ciencia ha vencido determinados vicios, como el tabaco, pero sus protagonistas siguen entregados a él; y el progreso (que aquí llaman “aceleración”) ha deshumanizado a la sociedad hasta el punto de que no son pocos los ciudadanos que buscan alternativas para escapar de este mundo aséptico. Hay, además, frecuente tecno-jerga, marca de fábrica del autor, que ayuda a construir una sociedad enigmática, un telón de fondo que merecería ser más explorado y que se encuentra, sin apenas variaciones, en otras aproximaciones del autor, como Mek.

Como en la mayoría de sus obras independientes, o en la misma Global Frequency, el escritor plantea un caso básicamente autónomo que, no obstante, funciona en realidad como episodio piloto o de presentación. Siguiendo las guías del género negro (aunque más cercana a Los ríos de color púrpura que a El Halcón Maltés), Ellis nos acerca a su nueva heroína, una tipa dura de la estirpe de Jenny Sparks, pero aún más peligrosa y feroz, con cierto desequilibrio psíquico vinculado a la posesión del Witchblade. Es curioso como Ellis subvierte la intencionalidad del personaje y la que nació como una fantasía masturbatoria en la tradición Image se convierte en una especie de diosa oscura del sexo a cuyos encantos -no sólo físicos- son incapaces de resistirse los personajes de su alrededor, que son los que acaban ofreciéndose. Selena (el nombre no es casual, evidentemente) no se exhibe. Toma lo que desea y son los demás quienes quedan “enganchados” a ella.



Hemos dicho que la intriga sigue los cauces del género negro, pero sólo en apariencia. El hilo investigador es endeble y decepcionante si se busca un “¿Quién lo hizo?” Lo interesante es el marco, que Ellis decora con varias de sus obsesiones, como las teorías de la conspiración con empresas todopoderosas en la sombra. Por el lado del crimen tiene un parecido superficial con V de vendetta, la magna obra de Moore y Lloyd, probablemente no buscado. Dentro del torrente de conceptos que maneja, y que apenas desarrolla, se encuentra una integración casi orgánica entre la tecnología y la vida, haciendo, por ejemplo, que Selena acceda a los recuerdos de un policía probando su sangre. Hay también tiempo para las bromas a propósito de un descendiente indeterminado de Sara Pezzini, quien -siguiendo la tradición familiar- trabaja en el cuerpo de policía.

Con todos sus aciertos, algunos ya descritos, ¿qué es lo que falla en esta historia? El dibujante: Billy Tan. Absolutamente negado para la narrativa y el movimiento de sus figuras, sus páginas son una sucesión de feos maniquíes al más deplorable estilo noventero: splash-pages inanes, cuerpos imposibles que desbordan las viñetas, ineficacia prácticamente punible para los gestos, perspectivas apenas esbozadas (y la mitad de las veces mal), etc. Ni siquiera es un buen dibujante de pin-ups, lo que parecía ser el único requisito para entrar en Top Cow. El efecto que produce recuerda a los primeros Stormwatch de Ellis, donde la cascada de ideas del escritor se estrellaba a menudo con los geypermans convencionales de sus ilustradores.

La historia de Selena fue publicado en 2001 por Planeta DeAgostini en el nº2 de Tales of the Witchblade. Desde entonces, como otros muchos de los trabajos de Ellis para Image (Stormwatch, DV8), no ha sido recuperado, pese a la creciente fama del autor.

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Lemmytico
Lemmytico
Lector
5 febrero, 2013 12:37

Aquí otro fan irredento de Ellis, un guionista con no menos personalidad y legado que cierto calvo con más fama (y no, no es Bendis). 

Esta no la he leído, ni creo que llegue a leerla dado mi rechazo a cualquier rollazo de Witchblade así lo escriba Cervantes, eso sí.  

flashpoint
flashpoint
Lector
5 febrero, 2013 13:03

 ELLIS HIZO COSAS MUY BUENAS… ESTA TAMBIÉN!

Cuando un amigo me pasó los números de Stormwatch y me dijo – Viejo lee estos comics, son del guionista de Excalibur, ese que puso a Kitty a salir con un anciano – Dije ¿Por qué no?

El resultado fue demoledor, lo que estaba leyendo era la evolución del comic a nivel agigantado. Esas historias no se leían en 1996 a menos que te hicieras de los WildCats de Alan Moore. Pero llegabas hasta ahí, no había nada más en la línea de superhéroes.

Entonces me hice de sus DV8;  luego de su Transmetropolitan. Entonces apareció WildCats vs Alien (que si no lo has leído deberías suicidarte), el que dio un vuelco radical a los comics con The Authority y Planetary.

Lamentablemente desde que dejó Planetary, Ellis nunca más escribió con esa visión y claridad.

Posdata: Uno de sus mejores comics autoconclusivos fue Ghost Rider / Ballistic, recomendado un 100%. 

Banksro Andor
Banksro Andor
Lector
5 febrero, 2013 15:03
Banksro Andor
Banksro Andor
Lector
5 febrero, 2013 15:05

Veo que no me permite pegarlo bien
En todo caso googleando: EL REINO DEL DIABLO vol.1 nº 3 – Forum

Nada menos que Ghost Rider/Ballistic

Retranqueiro
Retranqueiro
Lector
5 febrero, 2013 18:54

A mí también me gusta Ellis. Y lo prefiero a Morrison. De hecho, ojalá hubiese seguido guionizando Ellis los Vengadores Secretos en lugar de haber hecho sólo seis números.
Con todo, creo que paso de este tebeo. El personaje no me llama nada. Y si a eso le sumamos ese dibujo tan… Tan…
Vamos, que no.

x-ternon
Lector
6 febrero, 2013 8:13

A mi también me gusta mucho Ellis, pero me da mucha rabia que desde hace años se dedique casi a presentar ideas, y curiosamente cada vez lo hace más cuando trabaja para las pequeñas. En Astonishing presenta la historia de las cajas negras con una pinta muy Planetary y luego deriva la serie a otros lugares que también eran interesantes, pero yo me quedé con ganas de más.
Da rabia porque ves que es muy capaz de desarrollar una gran historia como en Planetary, en cambio he de decir que las historias tipo Global Frecuency o Vengadores Secretos con episodios auto conclusivos, le quedan muy bien.

De los Tan (no se si son hermanos) mejor ni hablamos.

Si tuviera que elegir un tebeo y sólo uno, es muy probable que fuera Planetary

El Asombroso Espaiderman
El Asombroso Espaiderman
Lector
6 febrero, 2013 15:19

Javier, después de leer esta (estupenda) reseña, quiero leer este cómic YA!!!!! Aunque está Tan a los dibujos, así que el interés desciende.

Y ya lo comenté hace tiempo, pero para mí Planetary es El Cómic de Superhéroes, por encima de Watchmen (que, pese a ser magnífica, un reciente “visionado´´ me ha dejado un tanto frío, pro tampoco tanto).

x-ternon
Lector
6 febrero, 2013 17:04

Es curioso que a Ellis no le entusiasmen los Superhéroes, de hecho siempre dice que los hace por dinero intentando darles un enfoque que a el le resulte interesante y así entregar un trabajo digno y honesto; y es precisamente este enfoque el que suele hacer que ofrezca un punto de vista bastante interesante, al menos para mi gusto, y alejado del tebeo clásico de SH que esta bien para un rato, pero q aburre cuando se repite mucho

the drummer
the drummer
Lector
6 febrero, 2013 18:48

qué hacer si no puedo explayarme sobre planetary, the authority, desolation jones, hellblazer, global frequency o transmetropolitan?

qué tal una crítica de camino tortuoso? creo que aquí no se ha hecho y, aunque no es un tebeo, bien merece un hueco.

pd: no sé si hace falta que lo diga (no en vano llevo un personaje suyo por bandera) pero aquí otro fan a muerte de ellis (y si, si arde mi tebeoteca -y las del resto del planeta- planetary sería de las primeras obras que intentaría salvar).